El Camino

Las reglas       El contacto con el Fondo       Los niveles de evolución      Dimensiones del ser humano          Lo que da el Fondo         La Divinidad         Vida después de esta vida        El Plan        Esta sociedad          El sacrificio de Madrid       El pozo negro         La Evolución de nuestra sociedad        Los dos círculos   Dimensiones 1     Dimensiones  y 2      Evolución contra apenas Evolución     Sobre la relatividad    

 ¿Démeter y Perséfone, mito?    La vida, reinado o esclavitud    La época de "los contactillos"    Perspectivas futuras 

 Prokoptes   La rampa de acceso   Pureza interior   Cómo subir de nuevo   En la mitad superior de la rampa   

   Valorando el presente   ¿Normalidad?   Cuando el Yo se duplica     La transformación  El pabilo   El querer y el Saber 

 Fondo esquivo   Las etapas del buscador  Los miedos   Los hijos   Separaciones   Elecciones 

  La vida de pareja    La vida de la buena pareja   Ellos     Diálogo con el "Ángel"      Este loco mundo       Felicidad in     Lo abstracto       Vuelta a Casa   

Solidaridad en Valencia=Broma de mal gusto    El mal

Edades       Tu hora     Dominio de las energías

Tertulia con Miguel       Epicteto 1      Epicteto 12

 

          En esta Sección, el buscador de Verdad encontrará sugerencias que harán más fácil su camino, indicaciones que tal vez le sean de utilidad. Esta Sección no es para curiosos. Para el merodeador, es fácil que lo que aquí digamos carezca de sentido. Sólo el auténtico buscador es el destinatario de cuanto se escriba sobre este tema.

            El contenido de esta Sección versará sobre cómo se recorre el sendero que conduce a la Plenitud, a la Felicidad y al Ser. Recorrer ese camino es como una carrera, requiere conocimientos teóricos y mucha, mucha práctica. La teoría sola no sirve de nada. La práctica individual es vital. Durante años. No menos que los que dura una carrera. Aquí se expone la Teoría. En el apartado siguiente se propone la Práctica. 

            Conocer la teoría y no llevarla a la práctica es lo mismo que no haber comenzado el Sendero.

Las reglas.

Copyrigth (c) Fernando Conde Torrens

                Explican los Maestros que para acercarse a la Realidad es imprescindible cumplir unas reglas. En primer lugar, hay que evitar algunos escollos. Escollos poderosos, apenas perceptibles en toda su peligrosidad. Las reglas para sortearlos y no caer en ellos son siete.

                1. Elimina pensamientos negativos.

                2. No te dejes afectar por los comportamientos de los demás.

                3. Disfruta del presente y vívelo en Plenitud.

                4. Sé tú tu propio juez.

                5. No hagas planes, déjate fluir.

                6. No reprimas los sentimientos.

                7. Para el monólogo interior.

 

                Bien vale el tema algunos comentarios.

1. Elimina pensamientos negativos.

                La Felicidad es una Entidad muy tímida. Cuando percibe en las inmediaciones indicios de negatividad, se desvanece. De modo que negatividad es lo mismo que infelicidad.

                Vive tu vida, el mayor porcentaje de tu vida, en clave positiva. Saca de tu mente todo pensamiento negativo. Es pensamiento negativo toda idea peyorativa sobre ti o sobre los demás. No permitas que te zarandeen las tormentas de pensamientos negativos. Expúlsalas de tu imaginación. Y harás posible que la Felicidad sea tu compañera. Nadie dice que sea fácil, ni trabajo de un día. Pero sin esto, no hay Felicidad.

2. No te dejes afectar por los comportamientos de los demás.

                Deja que lo que hacen ello permanezca en ellos. No pueden evitar ser como son y no pueden evitar hacer lo que hacen. Lo que hacen ellos es cosa de ellos. No tuya. Aprende a distinguir lo propio y lo ajeno, como decía Epicteto. Y que lo que hagan ellos no te afecte.

                ¿Quién eres tú para pretender que ellos sean plenos y actúen con perfección? Tu sueño es vano.

                Todo el tiempo que consigas no dejarte afectar, estarás cerca de la Felicidad. No dejarse afectar es vivir libre del mal. Es que nadie pueda hacerte mal. Compruébalo. "Y líbranos del mal", dijo alguien. Era esto.

                Y no pienses "es imposible". Es posible. Depende de ti, de dónde estés, de lo que quieras, de que lo quieras. Porque querer es poder. Claro que ¿quién puede querer? La respuesta es el que es.

3. Disfruta del presente y vívelo en Plenitud.

                No te fijes en lo que no tienes. Valora lo que tienes. Mentalmente haz un lista con todo lo que tienes. Compárate con los que tienen mucho menos, por ejemplo, en países de Oriente que salen en la televisión. Y agradece por todo ello a quien te parezca. Proponte vivir consciente de tu suerte y disfruta de lo que tienes ahora. La vida es cambio y algo de tu presente desaparecerá en un futuro. Mientras lo tienes, saboréalo.

                Cada cosa que hagas, hazla perfecta. Si conduces el coche, hazlo con perfección. Si te toca fregar, hazlo con perfección. Si tienes que recoger los hijos del colegio, empléate a fondo y hazles disfrutar con tu compañía, ponte a su altura y sé niño con ellos. Y empezarás a disfrutar de cada momento de tu vida. Y un día te sorprenderás tarareando una canción sin darte cuenta de ello. Y comprobarás que la Perfección y la Felicidad viven juntas.

                Esta regla es continuación de la primera y no se puede vivir sin cumplir aquélla.

4. Sé tú tu propio juez.

                No pongas tu valía en manos de otros. No pretendas ser juzgado positivamente por cuantos conoces. Si ellos no cumplen las tres reglas anteriores, su juicio estará nublado. Ellos tienen sus propios problemas, no pretendas que te enjuicien con equidad.

                Después de cada cosa que hagas, cuando el tema lo merezca, mira si has actuado de buena fe o torcidamente. Si ha sido lo primero, felicítate, con independencia de lo que opinen los otros. Si ha sido lo segundo, recrimínate y proponte actuar con Perfección la próxima vez. Y cuando logres ese propósito, perdónate y olvida tu error ya pasado.

                Las opiniones y los actos de los demás son cosa de los demás. Ellos pueden equivocarse. No te equivoques tú. Eso sí que es tu responsabilidad. Y cuando te equivoques, ya sabes, reconocerlo y perdonarse.

                Esta regla es el paso previo a la de "no te dejes afectar".

  5. No hagas planes, déjate fluir.

                Es habitual prepararnos para las incertidumbres del futuro inmediato planeando las posibles salidas, "qué haré si me dice esto, o esto otro ...". Esta forma de actuar parte de la base de que lo que hagan los demás nos puede afectar negativamente y que nuestra suerte dependerá de cómo reaccionemos. Por eso pensamos tanto y hacemos planes para cada alternativa.

                Si nuestra base de partida es que lo que hagan ellos quede en ellos, porque es cosa suya, no hace falta hacer planes. Incluso es contraproducente hacerlos. Porque implica que que estamos aceptado que según cómo actúen nos van a afectar. Cortemos de raíz. Que hagan lo que les parezca. Yo sólo me dejo afectar por lo que hago yo mismo. Lo que hagan ellos repercutirá en ellos, no en mí. En mí sólo repercuten mis propias acciones. Y procuro que ésas sean correctas y positivas.

                Evidentemente, no hablamos de planes de pensiones ni planes para las próximas vacaciones. Es de los planes mentales de lo que se trata aquí.

  6. No reprimas los sentimientos.

                Si tienes ganas de llorar, llora. Si tienes ganas de reír, ríe. Si tienes ganas de gritar, grita. Si sientes rabia, dale golpes a una almohada, o a un árbol tan corpulento como tú. Nunca descargues tus sentimientos negativos sobre seres vivos, haciendo daño.

                Si se han formado, déjalos salir, desahógate. La solución no es reprimirlos, sofocarlos, conservarlos, sino abrir la olla y que escapen. La solución es controlar tus pensamientos y no permitir tormentas de pensamientos negativos. Si la tensión está generada, hay que dejarla salir, sin dañar a ningún ser vivo. Vuelve a empezar. Tendrás que hacerlo tantas veces ...

7. Para el monólogo interior.

                Esta regla es como la guinda que corona la tarta. Aparentemente, no tiene sentido. El monólogo interior es esa cadena de pensamientos casi autónomos, que se enlazan sin darnos apenas cuenta. De pronto te sorprendes pensando en algo sin saber cómo llegó tu mente hasta allí. Eso es el monólogo interior. Con frecuencia, nuestros monólogos son más bien negativos.

                Pues bien, la gimnasia interior consiste en ser capaz de vivir el presente, de disfrutar de él y de no tener el cuerpo haciendo algo de manera impersonal y la mente pensando en algo a lo que no damos importancia. ¿A qué damos importancia cuando vivimos así?

                ¿Para qué sirve esta regla? Prepara el contacto con el Fondo. Más adelante el monólogo anónimo se verá sustituido por la unión con el Fondo. Para prepararnos, bueno será que nos acostumbremos a tener, siquiera, la pantalla mental en blanco.

                Esta regla es la más difícil de todas. Por eso se pone la última. Atáquela el buscador cuando esté fuerte en las otras. Fracasará en ésta si en las otras naufraga.

No te creas nada de lo que leas en esta web. 

Acepta sólo aquello que te diga tu experiencia.

  Vivir sin pensamientos negativos y sin dejarse afectar es abrir el "ojo interior". Es poner en marcha la unción, el "crisma" de la realeza. Es hacer germinar "la semilla de Logos" de que habla Santiago. El Reino es vivir así. Y no que haya justicia social en Centroamérica.

                En un momento en que vivas plenamente en positivo, lee despacio, dejando resbalar hasta el Fondo, los relatos originales de los seguidores del Maestro bueno. Y lo comprenderás todo. Conocerás el Gozo sin causa y vivenciarás la Realidad. Percibirás su Fuerza, que es indescriptible. Verás que la Realidad es muy sencilla. Y muy lógica. Incluso, simple.

                Cuando las cosas te vayan mal y esté en baja forma, cuando estés de muy mal humor, echa una mirada retrospectiva a tu día y analiza a ver en cuál de las reglas has fallado.

                El nivel de Evolución de una persona se mide por el porcentaje de su vida que cumple, sin darse apenas cuenta, estas siete reglas. Si quieres avanzar en el camino de tu Evolución, esfuérzate por cumplirlas un mayor porcentaje de tu tiempo. Y cuando las sigas al cien por cien, estarás a un paso de la Meta. Ya sólo te faltará vivir permanentemente en contacto con tu Fondo. 


El contacto con el Fondo.

                Al Fondo no lo puede percibir la mente: Cada instrumento explora lo que está en su dimensión. Al Fondo sólo lo puede percibir el Fondo. A la Verdad sólo la puede percibir el Fondo. Para aflorar el Fondo debemos desnudarnos de todo lo mental. Cuando nos hallamos despojado de todas las ideas, lo que quede será la componente sutil o Fondo.

                Para deshacernos de lo mental, retirémonos a un lugar tranquilo y en penumbra. Olvidemos nuestras preocupaciones cotidianas, pongámonos cómodos, cerremos los ojos y relajémonos. Desechemos por un momento nuestro papel en la sociedad, no somos padres, ni hijos, ni esposos o esposas, eso son circunstancias cambiantes que antes no se daban. Nosotros no somos eso. Todo eso, fuera. Nos quedamos con el resto. Tampoco somos nuestras creencias, que no teníamos al nacer. Ésas nos las han inculcado otros. Fuera también. No somos nuestros planes para el futuro, ésos pueden cambiar. No somos nuestro humor de hoy, diferente que el de ayer. Fuera también. Estamos buscando lo permanente de nosotros, lo que no muda de un día para otro.

                Cuando hemos abandonado todo lo anterior podemos vernos como un niño o niña pequeños, sin nada encima, que desciende a lo más profundo de una morada que es suya, pero que nunca pensó tener. Y ese ser quiere encontrar lo mejor de sí mismo, lo que él es verdaderamente, lo inmutable. Y ha encontrado su Esencia, su Naturaleza, la bondad que mueve sus actos, su forma limpia de ver la vida, todo lo pleno que hay en él. Y el niño le pide a esa Parte que le salga al encuentro, le dice que quiere conocerla y tratarla más a menudo. Le dice que desea que esa Parte salga cada día a la superficie y limpie y llene su casa. Y el niño se funde con esa su mejor Parte y siente algo especial cuando está en contacto con Ella. Aquí no diremos qué se siente, para que nadie hable de sugestión, pero lo que se siente cuando uno contacta con el Fondo es tan fuerte que se resiste a toda descripción. Se siente con todo el cuerpo. Y sólo cabe decir aquello del Maestro alejandrino: "El que lo ha conocido ya sabe a qué me refiero." Y el que no lo ha conocido, añadiré, por mucho que se le describa no lo va a poder generar.

                Hay que descender a la simplicidad del ser, a la maravillosa simplicidad del ser. Es entrar en contacto con lo que somos en el fondo, con el motor de nuestros actos, con todo lo que de Plenitud hay en nosotros. Y hablar mentalmente con ese Ser, con nuestra mejor Parte. Ensáyese un día y otro. Y recuérdese esto, el Fondo es Plenitud y se desvanece ante cualquier brizna de negatividad que encuentre en su entorno. Sólo una mente limpia y positiva puede aspirar a conectar con su Fondo de Plenitud.

                La Plenitud jamás niega el encuentro a quien se le acerca con intención limpia. No se mostrará a quien está practicando una prueba de laboratorio, un ensayo curioso. Quien así quiera entrar en la morada interior ha equivocado el destino de su tiempo. El Gozo sin causa, el sentir con todo el ser es la prueba de que es el Fondo el que nos acoge. Es una experiencia inconfundible.

Las fases del trabajo con el Fondo: Al inicio, más adelante.

                Al principio, necesitaremos condiciones ambientales muy definidas y relajantes para entrar en contacto con el Fondo, habitación retirada, silencio, relajación, descanso, etc. Cuando vayamos cogiendo práctica, las condiciones irán perdiendo importancia y la velocidad de entrada en la morada interior será mayor. Hasta que, más adelante, lo conseguiremos ante un atardecer, en el parque, viajando en nuestro coche, en el autobús, en cualquier sitio, a cualquier hora y bajo cualquier circunstancia.

                Pero siempre comprobaremos que es condición imprescindible que no haya negatividad en nuestra mente ni en nuestra "corazón". La Plenitud es una dama muy tímida que, cuando ve cerca negatividad, se desvanece.

 


Los niveles de Evolución.

                Llevamos demasiados siglos sin que se nos hable de lo más importante que encerramos, de nuestro Fondo. Cuando toda nuestra vida depende de él. Tampoco nos hablaron nunca del crecimiento de ese Fondo. Conocer cómo son por dentro los demás y lo que podemos esperar de ellos nos ayudará a progresar más rápidamente con la regla segunda, la del "no dejarse afectar".

                Hay varias formas de llamar al hecho de desarrollar nuestro Fondo o avanzar hacia la Plenitud: Evolución, maduración, realización o acceso a la Felicidad. Cuando se diga una, hay que entender también todas las demás. Por eso, decir maduración del Fondo es decir Felicidad. En el gráfico que sigue están representadas las edades de las personas según el Fondo o, lo que es lo mismo, el desarrollo de todo ser humano desde el punto de vista de su componente principal. 

Etapas en nuestra carrera hacia la Felicidad.

Edades o niveles de evolución en las personas.

               Nivel 1. "Homo hominis lupus"= El hombre es un lobo para el hombre. Este nivel es el nivel de los "pinches tiranos". Las personas del nivel uno son profundamente desgraciadas. Al salto al nivel 2 se le llamó la "conversión" y realmente es un logro muy pequeño.

                Nivel 2. Es el de la religión del temor, la religión del contrato: Yo te doy unos formalismos y Tú me das la vida eterna. Pero la persona sigue perteneciendo interiormente al nivel uno. La diferencia es mínima, sólo en las formas.

                Nivel 3. Es un nivel que cuesta mucho recorrer. Al principio es el de la religión del deber, la religión del deber amar. Pero amar cuesta, porque es un amor impuesto, que proviene de fuera. Y uno ama a tiempo parcial pero con gran esfuerzo. Esto sucede en el primer tercio del Nivel.

                A fuerza de errores se entra en la segunda parte del Nivel 3 y uno empieza actuar por convicción propia, le interesa la Ética, pero le cuesta. El humano se convierte en buena persona a lo largo de este tramo central del nivel III. Uno está aún en la búsqueda inconsciente. Este tramo central es muy largo, puede durar casi toda una vida. Pero esto sucede así porque no tenemos guías que nos expliquen la Realidad. En este tramo, la persona es aún indecisa, insegura. Los menos evolucionados la hacen dudar.

                En una tercera etapa, dentro siempre del Nivel III, uno empieza a criticar las creencias y a tener opinión propia sobre ciertos temas, a contracorriente de lo que se predica. Más adelante, quienes fueron educados en la ortodoxia cristiana pueden visitar las "colinas de la devoción", . Después, la "noche oscura", en la que uno se siente marginado por el "Dios cristiano", sin haber hecho nada para merecerlo. La salida es buscar por su cuenta la Verdad, lo real. 

                Cuando uno se convierte en buscador de Verdad, comienza la búsqueda consciente, en la que aumenta la velocidad de avance. La mejora que supone llegar al final de este Nivel respecto al Nivel anterior es realmente importante. Las cosas empiezan a aparecer claras cuando uno se ha convertido en buscador de la Verdad. Los errores empiezan a ser menores. Uno no se entera de que tiene Fondo (otros le llaman guía interior) hasta que uno no llega al final del Nivel III. La autoestima alta es un indicio de que el Fondo de uno se está desperezando.

                Al final del Nivel 3 se encuentra la rampa de acceso al Nivel 4. Uno tarda años en subirla, pero se disfruta al hacerlo. Nótese que los porcentajes altos de Felicidad se dan sólo cuando uno está ya subiendo la rampa, es decir, al final de su Evolución hacia el auténtico Ser humano. Antes, uno sólo es feliz sólo a destellos. 

                Nivel 4. El el Nivel del Conocimiento, de la Sabiduría, de la Felicidad permanente. Es el Nivel de los Maestros. Ya nos enteraremos de lo que pasa en él cuando lo pisemos. Aún falta un poco.

 


Las cuatro dimensiones del ser humano, sus cuatro instrumentos.

                Decía un Maestro de todos conocido, "Conócete a ti mismo". Eso es lo primero, conocerse. ¿Cómo pondremos en marcha nuestras mejores capacidades si ni siquiera sabemos que las traemos envueltas desde Fábrica, ni sabemos tampoco dónde están? Explore nuestro buscador amigo y localice sus cuatro componente o dimensiones. Entonces se conocerá y sabrá lo que puede hacer. Una representación de nuestra constitución puede ser la siguiente. Las tres mesas representan las componentes temporales. La bombilla es otra cosa.

Dimensiones, componentes o instrumentos del ser humano.

 

                Nadie duda de que, al menos, somos cuerpo físico, sentimental y mental.

                El cuerpo físico. Sirve para explorar el mundo material. Su instrumento de exploración son los órganos de los sentidos, con los que vemos, olemos, oímos, gustamos y palpamos las cosas del mundo físico. 

                El cuerpo sentimental. Es el conjunto de nuestros sentimientos y donde se generan, el "corazón". Los sentimientos puede ser positivos o negativos y mandan sobre el cuerpo físico. Según cómo sean nuestros sentimientos, serán nuestros actos físicos. Lo que se genera en el cuerpo sentimental "cae" sobre el físico y éste no puede impedirlo (Ver el gráfico de las mesas para entender lo de "caer").

                El cuerpo mental. Es el conjunto de nuestros pensamientos y donde se generan, la mente. Los pensamientos pueden ser positivos o negativos y mandan sobre el cuerpo sentimental. Según cómo sean nuestros pensamientos, serán nuestros sentimientos y actos físicos. De ahí la importancia de controlar la mente, porque lo que se genera en el cuerpo mental "cae" sobre los cuerpos sentimental y físico y los mueven.

                El Fondo. Por encima de la mente está el "ojo interior" o Fondo. Es una semilla de Plenitud Divina. Es nuestra verdadera naturaleza y debe crecer. Es el instrumento para explorar la Dimensión de lo Uno, de lo que sólo es positivo. La bombilla puede estar encendida o apagada  y, como es sutil, en general no sabemos que existe ni cómo funciona. Sólo genera impulsos positivos. Tiene una inmensa fuerza. Pero sólo funciona cuando todo el entorno es positivo, aunque el Fondo potencia lo positivo. Si no funciona y está apagado, es como si no lo tuviéramos. La clave está en ponerlo en marcha. Cuando funciona, tiene más fuerza que la mente y ésta comprende y hace suyas las "convicciones fundantes" del Fondo. Tampoco puede impedirlo.

                Entre la más alta de las mesas y la bombilla hay una línea invisible. Por debajo de esa línea está lo temporal, lo dual, lo que realmente no es, el mundo de la ilusión. Sin embargo, es lo que vemos y percibimos sin dificultad. Sobre la línea, lo atemporal, lo perteneciente a lo Uno, lo que es, la Realidad. Y desafortunadamente para nosotros, a lo que menos atención dedicamos. Así nos va. Y no le hacemos caso porque somos analfabetos en el Fondo. Con honrosas excepciones, que con toda seguridad será el caso de quien esto lee. Por eso lo lee. 

                Vamos a dedicar un gran esfuerzo para que nuestro Fondo se manifieste. Dos asignaturas de este Curso primero tratan sobre él. Es vital hacerlo aflorar y lograr servirnos de él como nos servimos de las manos o de las piernas. Realmente el lector tiene un Fondo. Y éste tiene ya cierto desarrollo. Pero en muchos casos es como si viviéramos divorciados de nuestro Fondo. Se trata de llegar a conocerlo, de tener confianza con él y en él. Todos ganaremos con ello.

 

  


  Los frutos de trabajar con el Fondo.

 

      Al Fondo podemos pedirle

                                            el Gozo,

                                            el Saber y

                                            la Fuerza.

                De hecho, él da lo primero sin pedírselo, sólo con estar junto a Él. El Saber se lo tenemos que pedir, hay que preguntarle. ¿Qué? Lo que de verdad interese al buscador. Lo que de la Verdad interese al buscador. Cada uno sabe cuáles son sus dudas sobre la Dimensión trascendente y en la vida.

                Al principio, el Fondo responde a cámara lenta. Pregunte quien quiera al acostarse, confiando en que el Fondo responderá. Y es muy fácil que a la mañana siguiente uno despierte con la respuesta llenándole la cabeza. Al principio, el Fondo suele meter horas extras a la noche, mientras la mente del buscador descansa. El "consultarlo con la almohada" de nuestros antepasados era consultarlo con el Fondo, pero o no lo sabían o no nos lo dijeron. No se sorprenda el buscador si al principio tiene dudas de si la respuesta es del Fondo o su propia mente le está haciendo una jugada.

                Más adelante, con la gimnasia, el Fondo responde al instante, aunque convenga consultarle en el silencio de la soledad, como a solas debe ser el contacto de trabajo, para aprender. El Fondo es como un teléfono con lo Superior. Uno pregunta a Quien debe y recibe siempre la respuesta correcta.

                Cuando hayamos cogido el hábito de trabajar con el Fondo, le preguntaremos por la solución a problemas cotidianos, cómo comportarnos con esa persona, qué responder a la petición de la otra, todos nuestros problemas de relación con los demás.

                Las soluciones que el Fondo nos ofrece tienen una doble cualidad: Son impecables, cuando las analiza nuestra mente. La mente nunca hubiera pensado en esa solución, porque, aquí viene la segunda cualidad: La solución aparenta ser utópica. De puro perfecta. Pero eso le parece a nuestra mente, porque la mente es así.

                Ante las respuestas que llegan del Fondo, la mente asiente, absolutamente convencida. Las respuestas del Fondo toman la forma de convicción profunda y uno sabe que ha encontrado una verdad universal, válida para todos los seres humanos de todos los tiempos. El Fondo no se anda con relativismos. La mente opina y cree. El Fondo sabe y dictamina. Con el Fondo, uno sabe y además sabe que sabe. Con la mente, uno no sabe y encima no sabe que no sabe.

                La Fuerza para hacer las cosas la da el Fondo a quien lo contacta, mientras uno está en contacto con él y también cuando, bajado a este mundo, uno sigue siendo positivo. Si se pierde el alineamiento con el Fondo, se pierde también la Fuerza.

                Como resumen, cuando el Fondo opera, todo el ser se alinea con el Fondo. Cuando la "bombilla" luce, todos los "bancos" materiales se alinean con él. Cuando una mente negativa hace eclipsarse al Fondo, vivimos divorciados y lo perdemos todo.

                Deberemos acostumbrarnos a observar y a observarnos, a conocernos bien, a distinguir cómo opera cada uno de los instrumentos que se nos han dado y a explorar cada dimensión con el instrumento apropiado, que es de esa misma dimensión.

                 La Plenitud consiste en que cada cosa esté trabajando en su sitio, con lo suyo.

 

 


                Vida después de esta vida.

 

                Ya sabemos lo que debemos hacer en esta vida: Acceder a la Plenitud. Y el instrumento para lograrlo es esa capacidad que aquí llamamos Fondo. Hemos de ponerlo en marcha, desoxidarlo, volverlo ágil y operativo. Ya sabemos cómo se logra eso, poco a poco, con las reglas y aprendiendo a trabajar con el Fondo.

                Preguntémonos ahora:

                ¿Qué será del Fondo cuando nuestra vida termine?

                ¿Va a algún sitio?

                ¿Con qué se va a encontrar?

                En una palabra, ¿qué hay después?

                El Fondo es nuestra participación en la Sabiduría Divina. Él debe contestarnos a estas preguntas. Y ése sería el camino, si no hubiera una educación desacertada, si no nos hubieran contado otras cosas que nada tiene que ver con la Realidad. Siendo las cosas así, no parece prudente tener que esperar a conectar con el Fondo para saber estas cosas. Tómelas el buscador como una posibilidad, como una alternativa a lo que siempre oyó. Y cuando trabaje ya con su Fondo, compruebe con Él si aquí teníamos razón.

                El Fondo es lo que se va al Otro Lado cuando termina nuestra vida sobre la Tierra. Cuando el "frasco" se rompe, del uso, la Esencia que había dentro se evapora y asciende. Va al Lugar de las Esencias. Sube hasta el regazo del Padre. Retorna al Lugar de donde proviene.

                Sube con su estatura, con su capacidad de percepción. La Dimensión de la Esencia es la Dimensión de lo Uno, de la Divinidad. Allá sólo entra lo que es de lo Uno. Y sólo nuestro Fondo pertenece a lo Uno, por eso vuelve a la Casa del Padre. Y Allí hay muchas moradas. Hay habitaciones de alquiler, apartamentos, duplex, chalets y grandes mansiones. Y cada Fondo va al lugar que cada uno se ha preparado. Claro que Allí no hay envidias: Los Fondos no pueden sentir nada negativo.

                Imagínese el lector que Allí es como si el Fondo de cada uno fuera de una edad. Los niños en el Fondo se pasarán la vida con los niños como ellos. Los adolescentes en el Fondo no jugarán, pasearán y charlarán con los de su edad. Y los adultos saborearán la vida completa que sólo los adultos conocen y perciben. Todos los Fondos son Allí felices, cada cual en la medida de su altura en la Evolución.

                Allí el tiempo no existe, la Dimensión es atemporal. No eterna, atemporal. Por eso el ir Allá no es una pérdida irreparable. Ni una faena. Faena es tener que seguir bregando aquí abajo, a menos que uno viva identificado con su Fondo.

                * Nos han dicho que el bien más preciado es la vida.

                * El bien más preciado es la Plenitud.

                * Nos dijeron que la muerte era un mal irreparable.

                * El volver al Hogar propio es un Gozo.

                * Nos dijeron barbaridades sobre el Más Allá.

                * No hay lugar en este mundo en que se esté tan bien como allá.

                Nos tenían que meter miedo. Necesitaban nuestro miedo para que nos sintiéramos vulnerables. Y a la vuelta a la Casa del Padre le llamaron "muerte", en vez de llamarle Amanecer, dejada atrás la noche. Y la pintaron de negro, cuando es volver a la Luz. Nos amenazaban con el Más Allá. Es como si nos dijeran "O me obedeces o llamo a tu madre". ¿Hay cosa más absurda que esa amenaza?

                Una consulta planteada recientemente en el Foro ha dado origen a esta entrega. Bueno será leerla, como complemento a lo que aquí se ha dicho.

 

 


                La Divinidad.

 

                A  la Divinidad se le capta con el Fondo, no con la mente. Sin embargo, la mente es como una lupa a través de la que percibimos las ideas ajenas. Por eso, cuando de las cosas sobre la Divinidad se trata, lo conveniente es dejar resbalar las ideas que nos digan sobre Ella hasta el Fondo y entonces "sentir de manera clara y distinta" si lo que nos llega de fuera pertenece a la Verdad. O bien, preguntar al Fondo sobre las cosas de la Divinidad. He de insistir en que estas ideas sobre la Divinidad no se escriben con destino a la mente del lector, sino con destino a su Fondo. A estas alturas, eso no debe ser un problema.

                Fueron las mentes de quienes no usaban su Fondo las que nos legaron la idea de un Dios personal. Si hubieran usado su Fondo, hubieran sabido que la Divinidad no es así. La Plenitud Divina no participa de los modos de nosotros, los humanos. A los humanos nos gusta que nos valoren positivamente, que nos quieran, que nos obedezcan. Nos gusta disfrutar de cosas externas a nosotros. Y se imaginaron un Dios que desea ser querido y obedecido. Un Dios al que se le puede contrariar, e incluso enfadar. Un Dios que premia y castiga, según le obedezcan o no. Un Dios que reacciona al modo humano.

                El Fondo sabe que la Divinidad no es así.

                * ¿No va a saber Ella que no somos plenos desde un principio?

                * ¿No va a saber que nos cuesta mucho mejorar?

                * ¿Cómo iba Ella a enfadarse por hechos tan obvios?

                La Plenitud Divina ya sabía todo eso.

                * Y no se ofende por nuestra infancia.

                * Ni le contrarían nuestras travesuras.

                * Ni le hieren nuestras rabietas.

                * Ni le enfada nuestra ignorancia.

                El deseo de la Divinidad respecto a nosotros no es ser adorada, sino conocida. No es ser amada, sino compartida.

                La Divinidad no tiene otro objetivo respecto a nosotros sino que nos introduzcamos en Ella. Nada menos.

                Y sólo en ese encuentro se encuentra la Felicidad. La Felicidad es un "¿Ves? Ya estás Aquí", pronunciado por Ella.

                La Felicidad es participación. No es otra cosa. Es participar de Su Dimensión.

                Ella es Plenitud, Felicidad, Amor, Gozo, todo ello a la enésima potencia. La Plenitud Divina es más un Estado que un Ser personal. Estado que desea ser compartido, participado. Para eso se metió en la aventura de la Creación. Para aumentar la cantidad de Plenitud del conjunto.

                Desde Heráclito (hacia -450), los que miran "donde Dios manda" oyen decir que la Divinidad es Revelación, Motivo, Causa, Cuidado, Preocupación, Inteligencia y todo ello a la vez y con mayúsculas. Que todo eso significa su famoso, pero mal comprendido, Logos. Es una definición aparentemente ambigua. La Divinidad es todas esas cosas para nosotros. Realmente, es la mejor definición que un ser humano puede hacer de la Divinidad, que es nuestro origen, el motivo de nuestro Ser, quien nos cuida y quien se nos revela, mediante el "ojo interior".

                Otro Maestro del Helenismo, Parménides, decía a quienes le escuchaban que para acceder a esa Dimensión hay que subirse al carro del Conocimiento. Y aprender a llevar las riendas. El instrumento que Ella nos entregó, un átomo de su Ser, es lo que aquí llamamos Fondo. Es el instrumento para explorar la Dimensión a la que el Fondo pertenece, que no es otro sino la Dimensión de la Plenitud Divina.

                De ahí la importancia de ponerlo en marcha. Sin él no se capta el Plan. Y seguimos despistados. Pero eso Ella ya lo tiene en cuenta. Y el suave aliciente que ha puesto para que avancemos hacia Ella es que dándole la espalda se pasa mal. Y dentro de Ella se pasa bien.

                Así de sencillo.

 

 


        El Plan.

 

                Estas cosas debieran habérnoslas dicho cuando éramos niños, en lugar del "Jesusito de mi vida". Conforme hubiéramos crecido, habríamos contrastado, a ver si lo que nos contaron nuestros padres era cierto. Y habríamos distinguido entre "el ratoncito Pérez", "los Reyes Magos" y estas cosas. Pero no ha sido así y hete aquí que con 30, 40 ó 50 años tal vez estas cosas nos suenen a novedad. Así pues, tampoco se trata de que nos las creamos, sino de que reflexionemos, contrastemos y deduzcamos cada uno si las cosas pueden ser así, parecidas o dispares.

                Vayamos tratando de cómo están organizadas las cosas en la Realidad. ¿Qué sucede realmente en esta vida? Tal vez entonces veamos más claro qué hacemos aquí, de dónde venimos y adónde vamos. Y este mes comenzaremos hablando del Plan y de su Autor, la Divinidad.

                Nos han pintado, de manera muy burda, que Dios castigaba a su pueblo cuando éste se apartaba de Él. Nos han dicho, menos descabelladamente, pero tampoco acertadamente, que Dios es la Divina Providencia, que de todo tiene cuidado y que todo lo ordena para nuestro bien. Nos han dicho, también de forma errada, que Dios premia a los que le aman y castiga a los otros. 

                Ese "Dios de los cien ojos", que de todo cuida y todo lo decide, es un invento. La Divinidad no es así. La Divinidad ha dispuesto las cosas de modo que, establecidas de una vez por todas, Ella no tenga que intervenir ya más, puesto que todo se orienta, pase lo que pase, según su Plan. Estaría bueno que la Divinidad no fuera capaz de hacer un Plan con el Mantenimiento incluido ...

                La Plenitud Divina deseó crecer, que donde no había Plenitud, la hubiera. Y dispuso las cosas para que la vida, que Ella creó, se dotara progresivamente de la capacidad para convertirse en Plenitud a Su estilo. Ella había dispuesto que nada de lo hecho se hiciera sin contenerla. Y todo lo creado participa, a su nivel, de la Plenitud Divina (Juan original 1,3). El nivel Humanidad es de los más avanzados, algo así como las primicias, los que van a la cabeza (Santiago original 1,18).

                Pero hay humanos poco avanzados. Ellos aprenden errando y ayudan a sus hermanos mayores a crecer más aún. Así, tropezando en el camino e infelices, los "pequeñuelos" colaboran a que los "mayores" terminen por captar su auténtica Naturaleza, la pongan en marcha y vayan acercándose a la Plenitud y a la Sabiduría. Hasta que aprendan a vivir libres del Mal. Si no existiera "la ignorancia", nadie avanzaría hacia la Sabiduría. Realmente el Mal es el nombre que damos, por un rato o durante casi toda la vida, a nuestra "infancia", al hecho de ser "pequeñuelos".

                Mientras se es "pequeñuelo" o "adolescente" en Esencia, uno, a todas horas o a ratos, reniega de su existencia y hasta del Dios que lo dio a luz. Es típico de esta etapa declararse ateo, protestar porque Dios no nos pidió permiso para crearnos o, si uno va a la iglesia, llamar a la propia infancia "el silencio de Dios". 

                Cuando uno entra en contacto con su Esencia, lo que aquí llamamos Fondo, uno da por bien empleado todo el tiempo y el sufrimiento pasados y comprende perfectamente, con la claridad que sólo da el Fondo, que fue un "niño" y que tenía que pasar por la etapa "infantil". 

                La mente no es el instrumento para comprender en profundidad estas cosas. Lo es el Fondo. Aunque estas cosas son tan simples que incluso la mente puede entenderlas y, normalmente, la mente no se siente repelida por la Realidad, salvo excepciones "Esencialmente patológicas".

                Nuestra capacidad para profundizar en esto está relacionada directamente con el "tamaño" de nuestro Fondo. Por eso decimos aquí que es tan importante sacarlo a relucir: Cada Dimensión se explora sólo con el instrumento de esa Dimensión. Lo de entender el Plan viene después. 

                Dejando resbalar estas cosas hasta el Fondo, tal vez le toquemos alguna "fibra sensible" y termine por dar la cara. Claro que, ¿cómo se hace eso si aún no sabemos muy bien dónde está? El texto del cauto Maestro inglés nos enseña que las cosas eran igual hace 600 años. Estamos tan despistados con eso del Sol interior, que no sabemos ni de qué postura tenemos que ponernos para que no dé el Sol.

                Si nos hubieran explicado esto desde niños, hubiéramos hecho mucha más gimnasia de Fondo y a estas alturas estaríamos más experimentados. A consecuencia de nuestro analfabetismo ideológico estamos como estamos, pero ¿qué le vamos a hacer? Algún día había que empezar ... No fue a los siete años. Bueno ... Que sea ahora.

 

 


        Esta sociedad.

        Tal vez nuestro buscador amigo sienta ser un personaje extraño, buscando la razón de su existencia cuando tiene ya 30, 40 o más años. Y debe buscarla leyendo libros que le recomiendan otras personas que también buscan. Y oye que otros están estudiando el Budismo u otra de las que se llaman filosofías orientales. ¿Es eso normal? ¿Debe ser así?

        La respuesta, buscador amigo, es que eso no es normal en absoluto. El anormal no es el buscador. La anormalidad está en nuestra sociedad. Como sociedad somos la sociedad más desastre que jamás ha contenido el avergonzado planeta. Nuestro buscador amigo es perfectamente normal. Vive en un mundo anormal, esa es la realidad.

        Cuando dentro de un par de siglos se escriba la historia de nuestro tiempo, a los niños tendrán que enseñarles que los habitantes de Europa, América y Oceanía de los siglos XX y principios del XXI sorprendentemente, inexplicablemente, no tenían ni idea sobre la realidad de la existencia. Y los niños del siglo XXII difícilmente podrán entender que sus antepasados de hace sólo 150 años fueran tan ignorantes de todo lo esencial para la vida. Lo que nos pasa, lector amigo, es de chiste. Como para no creérselo. Y los niños del futuro tendrán dificultades para entendernos.

        Para entenderlo, imagínese el lector que no supiéramos sumar, restar, multiplicar ni dividir. Se puede vivir así, claro está. En Altamira, sus pobladores contaban los bisontes con los dedos. Pero sabían pintarlos y con notable habilidad. Nosotros no sabemos las reglas fundamentales de la vida. Y vivimos tan contentos, trayéndonos piedrecitas de la Luna y de Marte. Eso nos llena de orgullo. Estamos tan adelantados ...

        En un mundo cabeza abajo, la persona que no se conforma con la ignorancia generalizada y "busca" es, lector amigo, la única "normal", en el sentido pleno de la palabra. Es como para sentir vergüenza ajena por la incuria y el amodorramiento que ha ganado a nuestra sociedad tras más de 15 siglos de enseñanzas pervertidas. Nuestro analfabetismo en el plano de las ideas no tiene parangón en la Historia. Somos la sociedad más inculta que ha existido desde el Neolítico (del año -5.000 a -2.000) hasta nuestros días. Es lamentable, pero es así.

        ¿Por qué? Porque nos llevan engañando y tapando el camino de la evolución y de la maduración desde hace un milenio y medio. Y, tras unas 50 generaciones de ignorancia, el analfabetismo ha pasado a ser casi congénito. Es tan general que pasa desapercibido. ¿Habrá en el mundo occidental tal vez un centenar de personas capaces de leer en el libro de la Vida? No puedo asegurarlo a ciencia cierta, pero pudiera ser. Aunque tal vez sea demasiado optimista.

        No tengas, lector amigo, ningún sentimiento de culpabilidad, de ser algo atípico. Es la sociedad en la que has nacido la atípica, la extravagante, la absurda. Su grado de deformación es tan brutal que cierra los ojos a sus propias aberraciones y pretende vivir como si no pasara nada. Ni siquiera es capaz de dar respuesta a la pregunta de "qué hacemos aquí". A partir de ahí ... sobran las palabras. 

        Ten ánimo, buscador amigo. Eres un adelantado de tu tiempo. Eres lo único normal que ves cuando extiendes tu mirada hasta el horizonte.


El sacrificio de Madrid o cómo cambiaremos el mundo

 © Copyrigth Fernando Conde Torrens

 

        Los recientes acontecimientos de Marzo en Madrid han supuesto tal sacudida en nuestras vidas que es obligado centrar la atención en lo sucedido y mirar hacia atrás y hacia delante. Aquí lo enfocaremos, claro está, desde el punto de vista de la Realidad.

        ¿Cómo podemos calificar lo sucedido? Atroz, inhumano, despiadado, inconcebible ... podríamos calificarlo de salvajada. Podríamos, dejando a un lado la educación, decir cosas mucho más fuertes aún. Y es cierto. Es todas esas cosas. Es volver al nivel de las fieras, retroceder a un nivel infrahumano, en el que el hombre es un lobo para el hombre. Y nos llenaremos de ira, y nos llenaremos de odio, de complejo de superioridad y de tener la razón. Y pensaremos que representamos el bien y que tenemos enfrente el lado malo, ruin y despreciable de la Humanidad. Que tenemos la razón y que debemos seguir igual, con ella bajo nuestro brazo, impertérritos.

        En momentos de dolor, de desgarro interior, pueden admitirse muchas cosas, puede comprenderse casi todo. El tiempo y la distancia curarán las heridas de los directamente afectados, víctimas inocentes de unos y otros, con quienes debe estar para siempre nuestro corazón.

        Pero, ¿es eso todo? ¿Son así las cosas? ¿Basta con seguir igual? ¿Que podemos hacer para que nuestro mundo sea más humano, menos horrendo? Si realmente nos proponemos eso, lector amigo, no debemos centrarnos sólo en nuestro dolor, en nuestro país, en nuestras gentes. No sólo en ellas. Hemos de tener una visión más amplia, una visión que abarque todo el globo terráqueo. O seremos parciales y no podremos comprender el problema real ni intuir su solución. ¿Qué ha sucedido en este planeta en los dos años últimos? ¿Qué ha sucedido en este planeta en los veinte años últimos? ¿Qué ha sucedido en este planeta en los cien años últimos?

        Haga cada cual el análisis que sus conocimientos le permitan. Y pregúntese luego si su vida es similar a las que viven otros seres humanos en .. Irak, Afganistán, la India, Vietnam, Marruecos, el antiguo Congo belga o cualquier país del mosaico africano, Colombia, Cuba, la antigua URSS, ... ¿para qué seguir? Reflexione sobre el nivel de vida en la Europa occidental, USA o Australia y el de ese tercer mundo formado por muchos de los demás países. Y pregúntese las causas y recuerde lo que sepa sobre colonias y países colonizadores y sobre reparto de zonas de influencia. Y reflexione sobre quiénes tomaron las decisiones que han abocado a esta situación. Y trate de dilucidar si son los mejores o los más ambiciosos y acaparadores de entre nosotros.

        Mirando hacia atrás sin ira podremos saber cómo hemos llegado a este mundo absurdo, injusto, impresentable. Y no disculparemos, pero tal vez entendamos la crueldad de la reacción. Porque cruel y dilatada ha sido también la acción. Cuando la guerra golpea en nuestra vecindad, nos damos cuenta de que estamos en guerra. Y no hablo de la guerra de los misiles y los tanques, sino de esa otra guerra que se libra en los despachos, entre los "grandes", a base de compromisos interesados y esquilmadores.

        ¿Y la solución? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie, los que jamás perteneceremos a esos cenáculos ni a esos lobbyes? Lo que quienes nos enseñaron hicieron desde siempre, madurar, crecer, llegar al Saber, a la libertad. Ya hemos mejorado nuestro nivel de vida, mejoremos ahora nuestro nivel de evolución. Es más importante que el primero. Pulámonos, mejoremos nuestra existencia y mejorará nuestro entorno. Seamos más nosotros y facilitaremos que sean más quienes nos rodean en la vida. Muchos focos de mejora harán esta labor más rápidamente que los que hay hasta ahora. Convirtámonos en foco de mejora personal. Es todo lo que podemos hacer. Y no es poco.

        No ignoro que esta propuesta decepcionará a algunos. Conformismo, utopía, inefectividad, complicidad ... Véala cada cual como su interior le indique. Pero ya no se pasa a cuchillo a una parte de los habitantes de una ciudad cuando el sitio a que se la sometió logra su propósito. Ni se venden como esclavos al resto de sus habitantes. Los derechos humanos se tienen en cuenta, de manera imperfecta, cierto, en una parte del planeta al menos. Entre nosotros no reina el analfabetismo y los niños de 12 años no trabajan 12 horas en las fábricas. Cuando lo hacían, también había voces que clamaban que aquello debería terminar. Y terminó. Pues igual.

        Sólo cuando un número suficiente de personas evolucionadas no cierren los ojos y encojan los hombros ante este dislate mundial, las cosas cambiarán. Siempre ha sido así. Y lo seguirá siendo. Así se mejora el mundo, amigo buscador, por lento y desesperante que parezca. Y en esa labor estamos ambos. Que no te fallen las fuerzas. El mundo futuro depende también de ti.


El pozo negro.

 

© Copyrigth Fernando Conde Torrens

                Asistentes a los dos últimos Talleres se han interesado por un proceso que se da en el ascenso del nivel III al nivel IV. Se trata de lo que me gusta llamar "limpiar el pozo negro". Durante toda nuestra vida hemos ido recogiendo deshechos desagradables, situaciones mal digeridas, fuertes impresiones negativas que han quedado aprisionadas en nuestro subconsciente. Y siguen ahí.

                Dicen que son las culpables de que en ocasiones nos sintamos débiles, inútiles, poco hábiles, desvalidos. Nuestros miedos y complejos de inferioridad se basan en esas impresiones, en esas opiniones que nos gritaron y se quedaron entre los pliegues de nuestra personalidad. Cuando somos positivos, las superamos. Cuando nos hundimos en la negatividad, salen a flote y dirigen nuestro barco. Hasta que retomamos el control y las volvemos a encerrar en el pozo negro. Un pozo que contiene todo lo negativo que nos han dicho y que hemos asumido como cierto.

                Cuando vamos puliendo nuestro ser, cuando tal vez hemos entrado ya en contacto con el Fondo, se da lo inevitable, la Plenitud va ganando terreno en nosotros y llega un momento que Plenitud y pozo negro son incompatibles, no pueden convivir en la misma casa. Una de ellas debe marcharse. Y ha de irse lo negativo, lo que no es Realidad. Ha de limpiarse el pozo negro. Más que limpiarse, debe desaparecer.

                ¿Cómo sucede eso? Un buen día, cuando esté en la soledad o practicando el contacto, nuestro buscador amigo tendrá una sensación desconocida. En vez del amable conectar, llegarán olas de nostalgia, de soledad , de tristeza infinita. Nostalgia de Hogar, anhelos de regresar a la Casa del Padre, anhelos que quien los sufre comprende que tardarán años en verse cumplidos. Es una conciencia de estar en el destierro, lejos de Casa. Y es una sensación muy dolorosa.

                Uno se siente solo, nadie puede ayudarle, ni los padres, ni la pareja, nadie. Loa soledad es absoluta y permanente. A nadie se puede acudir. El tiempo se detiene y sólo existe ese doloroso presente. Todo ello lleva a una tristeza y a una desolación que rompen el alma. Y uno no sabe cómo salir de esa situación, no se ven salidas. Y el corazón se anega y las esclusas no cesan de dar salida. Y el cuerpo se agota. Termina una sesión y al día siguiente le sigue otra. No se ve el final.

                Nada dura eternamente, pero este proceso tiene su duración. Parece como si uno fuera todo lo negativo, como si el pozo se adueñara de uno. Y ello llena de congoja el alma. Es una depuración y el sujeto que la sufre debiera alegrarse, porque esa limpieza era necesaria. Realmente es un regalo, un don. Está eliminando de su persona todo el poso negativo acumulado en toda su existencia. ¿Puede desearse algo mejor? Pero, si no se sabe, se pasa mal. Porque durante el proceso, uno se siente vulnerable, debilitado. Y ello, tras la fortaleza que se experimentó con el Fondo, llega a ser desconcertante. ¿Qué ha hecho uno mal? ¿Dónde está el error cometido? ¿Por qué esto precisamente ahora? Cuando se pase, al tiempo, una comprende lo que ha pasado. Y si se sabe lo que va a pasar, el proceso se puede llegar a acoger, si no con delirio, sí al menos con cierta resignación. Eliminar el subconsciente, y toda su lastre negativo, paralizante y obstaculizador, es algo con lo que uno se adorna para lo que le queda de existencia. El acceso a la Meseta exige eso. De la misma forma que no se avista el Fondo con negatividades residuales, no se alcanza la Sabiduría con fangos y mocos oscuros en el interior.

                De modo que cuando se den las circunstancias descritas, no se apure nuestro buscador amigo. Está limpiando su pozo negro. Alégrese, asciende.


La Evolución de nuestra sociedad

© Copyrigth Fernando Conde Torrens

 

                Todo lo reunido en esta web se refiere a la mejora personal. No es poco, pero ¿podemos aspirar a algo más? ¿Cómo podemos contribuir a que mejore nuestro mundo? ¿Podemos hacer algo para que sea más equitativo, más humano? Sería bueno que si viniese a vernos alguien de otra galaxia y tuviéramos que enseñarle nuestra casa, la Tierra, nos sintiéramos orgullosos de mostrarle cómo somos, nuestros logros.

                Pues bien, tal vez convenga decir que nuestro progreso como sociedad va a ir generaciones detrás de nuestro progreso individual. Primero evolucionan algunos individuos aislados. Eso es lo fácil, o más bien, lo menos difícil. Es lo básico. Cuando hay ya cierto número de humanos plenos, instalados de modo permanente en la Plenitud, en lo que aquí llamamos nivel IV, resultan ser focos que invaden su entorno y a su vez ayudan a alcanzar ese mismo estado de Plenitud a más. A los que quieren, porque pueden. A los que casi son ya. Plenitud

                El progreso, el contagio, resulta entonces no lineal, sino cuadrático. No aumenta en la proporción 1-2-3-4, ... sino en la relación 1-2-4-16, ... Cuando se den varias generaciones en que las cosas funcionen de esa manera, con libertad para que el Conocimiento se divulgue por sí mismo, entonces podremos esperar que el influjo de un número elevado de personas orientadas a la Plenitud se deje sentir. ¿Y de qué manera?

                Siempre ha sucedido: Cuando un elevado número de personas consideran que cierto comportamiento no es correcto, esa percepción se convierte en un valor de su sociedad. Y sus líderes se ven compelidos a actuar teniendo en cuenta esa exigencia de sus ciudadanos. La hacen suya no porque parta de su interior, sino porque la sociedad a la que desean liderar les rechazaría si siguieran defendiendo la postura anterior, más primitiva, menos evolucionada. Todos los logros que nuestra sociedad ha alcanzado en el plano de la Ética se han promovido desde la base. La costumbre hace ley. Nadie nos otorga nuestros avances. Éstos son el fruto de un extendido "sentir" que ganó a una mayoría.

                En lo que a Evolución se refiere, estamos mejor que nunca hemos estado, por más que nuestros logros no son como para echar las campanas a vuelo. Si el edificio de nuestra Evolución como sociedad occidental tuviera diez pisos de altura, ¿dónde podemos pensar que estamos? La respuesta tal vez decepcione a alguno, pero no hemos completado aún el primer tramo de escaleras de los dos que llevan al primer piso. Como sociedad, Occidente es un bebé de pecho. Decir otra cosa sería faltar a la verdad. Cierto que unas cuantas voces enseñan el camino auténtico. Cierto que hay numerosas personas que buscan. Pero lo mismo sucedía hace 2.500 años, cuando Sócrates era niño en aquella Atenas del año 450 antes de Cristo. Aquel momento de la historia puede dar una buena medida de nuestro estado actual.

                Deberemos proseguir nuestro crecimiento como hicieron aquellos lejanos antecesores nuestros y contar con un ambiente tolerante, para que el Conocimiento pueda enseñarse libremente. Así, los que sepan podrán enseñar a los que quieren saber. Los modernos medios de comunicación, la cultura generalizada, son instrumentos con los que los antiguos no contaban. Esta web es un ejemplo de ello. Es de suponer, entonces, que en menos tiempo haremos más. Tal vez, incluso, no precisemos los 700 años que necesitaron nuestros antepasados para lograr un mundo presentable, no inhumano, equitativo, sin desigualdades que provoquen el rechazo de cualquier persona honesta.

                ¿Podemos hacer algo para acelerar este proceso de cambio? Ser Plenitud de modo individual. Integrarnos en el Plan de la Plenitud, acceder al Ser. En algún lugar leí hace muchos años que sólo con que un 10 % de personas se volvieran realmente adultas algo esencial cambiaría en nuestra sociedad. Ese fermento sería suficiente para ir cambiando toda la masa.

                ¿Cómo se afirma entonces que no hemos llegado al primer descansillo que conduce al primer piso de los diez que tiene nuestro edificio? Contestaré respondiendo: ¿Cuándo llegará al nivel IV el 10 % de las personas de nuestro país? Por eso.

                No nos fijemos demasiado en el nivel de Conocimiento de nuestra sociedad. Es demasiado pronto. Ocupémonos de nuestro propio nivel. Ésta será nuestra modesta, pero imprescindible, aportación. Lo demás tendrá que venir por sí mismo, a su propia marcha. Marcha de generaciones.

                Nuestro trabajo es escribir perfecta nuestra línea. El capítulo final del libro ... falta mucho aún para que se comience a escribir.


NIVEL   II

Todo lo que sigue pertenece al Segundo Curso

Los dos círculos

 

                Esta explicación se la debo a un buen amigo, J.M.V., que hace años me echó una mano cuando lo necesité. Nunca le olvidaré. Sólo los he adoptado ligeramente al léxico de esta web.

                 Explican el comportamiento del humano y el despegue hacia la parte positiva de la existencia. Imagínese el lector dos planos, uno encima del otro y sobre cada plano, un círculo. Dentro del círculo, una estrella de cinco puntas. En cada punta,

                                Guía interior – Seguridad – Amor – No Posesión - Tolerancia

 

                 Éste es el círculo positivo. Siguiendo las flechas: La persona con guía interior, con el Fondo operativo, es segura de sí misma, pues consulta al Fondo en cada duda. Es capaz de amar a quienes la rodean, porque es fuerte. Y no es posesiva, porque no necesita que ellos sean de un modo especial para sentirse bien, y por tanto, es tolerante. Veamos el negativo.

  Fondo dormido – Miedos – Egoísmo – Posesión - Intolerancia

   

                Por falta de guía interior, la persona es insegura y tiene miedo generalizado. En consecuencia no se interesa por los demás y se centra en sí misma. Necesita que los demás se porten de un modo determinado con ella, es posesiva, y por ello, intolerante. Una persona así es un pequeño desastre viviente.

                Posesión: Es necesitar que los demás se porten de un modo determinado para sentirse uno bien. La Posesión se disfraza de interés por el otro, de preocupación por su seguridad, hasta de Amor. La hay ideológica o física. La persona muy posesiva repele, empuja a las personas poseídas lejos de ella, para liberarse de esos lazos. La posesión es extender lazos invisibles por los que la persona poseída debe ser una prolongación de la persona posesiva. La posesión es considerar a la otra persona parte de uno mismo, y pretender tener mando sobre su vida. Como se comprende, es una postura completamente irreal. Sin embargo, es demasiado común. En ocasiones, es lo último que se supera.

                Atención a la Posesión. Es un obstáculo serio para que aparezca el Fondo. E ilustra muy bien la idea de que todos nuestros problemas y nuestro sufrimiento vienen a consecuencia de que pretendemos vivir en un mundo imaginario, no en el de la Realidad. Nos bastaría con ser sensatos y realistas para ser felices y plenos.

                Intolerancia. Es la consecuencia de la Posesión. Siempre que en una persona se dé la Posesión, le seguirá la Intolerancia. Se corregirá la segunda cuando se supere la primera.

                Falta de guía interior: Es cuando se confía en la mente como elemento para decidir en temas trascendentes, sin darse cuenta de que la mente es dual, manipulable, depende del exterior. La mente es el instrumento para aprender técnicas, para recordar datos, pero no es el instrumento para decidir en temas esenciales. Para estos asuntos tenemos el Fondo, ningún otro.

                Miedo. Es una consecuencia de la ausencia de Guía interior. No se puede atacar directamente, hay que esperar a tener el Fondo operativo y los miedos desaparecerán casi sin hacer nada. La falta de aprecio hacia uno mismo, la llamada autoestima, es algo similar, cambiará automáticamente cuando logremos trabajar con el Fondo.

                Egoísmo. Va ligado a la inseguridad o miedo. Cuando uno se siente inseguro, no puede fiarse del exterior, los demás son enemigos potenciales y uno se cierra en sí mismo. Es consecuencia y tampoco sirve de mucho tratar de corregirlo directamente.

                Amor es ocuparse de los problemas de los demás cuando uno ha dejado de ser problema para sí mismo. Sólo cuando nos sabemos libres, cuando somos autónomos, podemos abrir las ventanas de la casa interior y admitir a los demás. Sólo cuando estamos en el círculo positivo podemos amar de manera involuntaria, instintiva, natural. El Amor es un premio y es una consecuencia. Sólo se ama cuando se está bien. Estar bien es la causa. El Amor es el efecto. El Amor, entonces, sale solo.

                Vivir en el círculo superior es muy buena cosa, es un premio, que algunos logran. Pertenecer, en más o en menos, al círculo inferior es estar amarrado a la infelicidad. Hay que diagnosticar las facetas que podamos tener todavía en el círculo negativo y trabajarlas, para eliminarlas. Como se comprende, el Fondo no se muestra cuando, en el momento que intentamos contactarlo, está operativa en nosotros una faceta del círculo negativo. Atención, porque una cosa es estar todo el día en el círculo positivo (difícil) y otra distinta poder despegarnos durante media hora al día (no tan difícil) e intentar el contacto en ese rato feliz.

                Cuando algunas reglas salgan con cierta facilidad, vigilemos para ver si  estamos plenamente en el círculo positivo.


Dimensiones (1/2)

© Copyrigth Fernando Conde Torrens

 

        Vive mucha gente en el mundo de la ilusión. Piensan que viven, pero aún no han nacido a la Realidad. Creen que viven, pero realmente duermen. Nosotros queremos despertar y para ello hemos de acostumbrar nuestros ojos a la Luz, a la Realidad. Una Realidad que es universal, de siempre y para siempre, para todos. 

        Para centrarnos en La Realidad, debemos dejar de percibir lo existente a través del globo ocular. Debemos dejar de considerar nuestra mente como el instrumento supremo, capaz de tomar decisiones que afecten a nuestra existencia. Debemos borrar de nuestra mente toda la programación ajena recibida, sólo debe considerarse como sólido las averiguaciones experimentales propias y confirmadas. Sólo lo que sea válido para todo ser humano pertenece a la Realidad Única.

        ¿Qué es la Realidad? Es algo que ha de ir descubriendo cada uno. La Realidad es lo que debiéramos haber conocido desde los 7 años, lo que posiblemente hubiéramos practicado desde los 17, si lo hubiéramos sabido. Si hay que dar una idea de la Realidad, es una visión profunda de todo lo que existe, es pasar por detrás del guante y captar la médula, es esa intuición de que hay una unión entre lo más íntimo de nuestro ser y lo más íntimo de lo que nos rodea. La Realidad no es para ser comprendida, ni aceptada. Se barrunta, se siente, se hace propia, parte de nuestro ser, se percibe de manera intuitiva, con otro saber. La Realidad es ese Saber. La Realidad es una Maravilla. Es un Regalo Un Regalo Divino. Un Regalo que, si no tomamos, es como si no existiera.

        Aquí se irán definiendo aspectos de la misma, aspectos que el/la buscador/a puede considerar por sí mismo/a e ir descubriendo de manera experimental y cotidiana. Sólo cuando la capte a su manera y sea capaz de explicarla con sus palabras e ideas habrá "aprobado" esta parte de la asignatura. No se trata de aceptar ni de sabérselo, sino de haber llegado a la comprensión profunda, a la asunción personal. De acuerdo en que es una forma especial de aprender, pero es la que hay que emplear en el campo sutil.

Las dimensiones. Lo material y lo inmaterial.

        Un ejemplo: Entre nosotros hay rubios y morenos, altos y bajos, gruesos y delgados, y cada uno participamos de alguna de estas características. Lo mismo sucede con el mundo, veamos si se compone de dimensiones.

        La dimensión material es la que perciben nuestros sentidos. Lo que se ve, fundamentalmente. Ya hemos comentado que limitar nuestra percepción y nuestro discurrir a lo que se ve es una tremenda limitación. Podemos, en cambio, abrir la mente y considerar el mundo como un conjunto de dimensiones que se superponen. Desde luego que lo material es una dimensión de la Realidad. Lo material es la cáscara, el frasco. Es necesaria, pero es completamente superficial. Profundicemos un poquito.

        Lo inmaterial es lo que no se ve. Los sentimientos, los pensamientos y el mundo sutil son inmateriales. Pues bien, nos adentramos en la Realidad cuando damos importancia a lo inmaterial frente a lo material. Somos seres fundamentalmente inmateriales (corazón, mente y Fondo) y lo importante está ahí, tanto más importante cuanto más arriba. Centrémonos un poco más en ello.

        Lo temporal y lo atemporal.

        Es temporal lo que tiene fin. Es atemporal lo que puede estar en el tiempo y puede estar fuera del tiempo, en este mundo y ajeno a este mundo, en esta vida y más allá de esta vida. Son temporales el cuerpo físico + el corazón y sus pensamientos + la mente y sus pensamientos. Sólo tenemos un instrumento que sea atemporal, el Fondo. Sólo participamos de una Dimensión sutil, la que se explora con el Fondo. La Divinidad se asoma a esa Dimensión sutil, pero sólo podemos rozar la orla de su manto. Con eso es suficiente. La Realidad comienza en la Dimensión sutil. Es de ahí hacia arriba.

        La conclusión es que si diéramos más importancia en nuestro diario existir a lo atemporal, podríamos captar mejor qué es la Realidad y qué nos espera en Ella. Nuestra pobreza, nuestra ignorancia como sociedad se debe a  que sólo trabajamos las dimensiones temporales. O ignoramos la dimensión atemporal o, si la aceptamos y somos creyentes, no la trabajamos, porque nunca nos enseñaron cómo trabajarla. Unos y otros están parados en la línea de salida de la carrera y sólo dan algunos pasos hacia la Meta, muy distante y desconocida. 

        Nosotros queremos caminar a paso rápido, porque no se pasa bien en la ignorancia, porque algo interno nos empuja, aunque no sepamos muy bien qué es. Estupendo. Comencemos entonces a percibir la vida diaria separando, discerniendo estas dimensiones en nuestra vida personal. Parémonos de vez en cuando y preguntémonos "¿en qué dimensión vivo en este instante?". La respuesta tiene que ser, en la material o en la inmaterial, en la temporal o en la atemporal. 

          Así diagnosticaremos qué tiene importancia hoy para nosotros. No podemos mantener que tiene importancia algo a lo que no dedicamos prácticamente tiempo alguno, no?


Dimensiones (2/2)

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                Lo Único y lo dual.

                Es Único aquello que sólo tiene un signo y éste es positivo. El Amor es parte de lo Único, porque no hay dos Amores, uno positivo o bueno y otro negativo o malo. Es dual lo que puede ser positivo y negativo, lo que unos días es positivo y otros, negativo. Nuestro humor es dual. Lo es nuestra mente, nuestros sentimientos (corazón), nuestros pensamientos (mente). La mayoría de los seres humanos, los que no viven en la Realidad, son duales, unos días positivos y otros negativos.

                Cada uno de nosotros tiene un elemento de lo Único, el Fondo. El Fondo no puede contener nada negativo. La Verdad es de lo Único, la Sabiduría, la Felicidad, la Paz, la Armonía, todo esto sólo tiene un cariz, es de lo Único. La Plenitud pertenece a lo Único. Es fundamental percibir vitalmente que todo lo que es de lo Único va unido, cuando se da una de sus facetas se dan las demás. Y que todo ello pertenece al Uno. A lo Único, al Uno se llega con el Fondo, porque es el instrumento de la Dimensión Única. Por eso el Fondo sólo se muestra cuando estamos en sintonía con lo Uno, con la Perfección. 

                  De modo que se puede entender cómo funcionamos: Sólo se manifestará nuestra componente única cuando todo el resto de nuestro ser esté alineado con la Dimensión de lo Uno. Pero esa alineación es lo mismo que la manifestación del Fondo. No podemos esperar a estar alineados para que se manifieste el Fondo, ya que sólo se manifestará éste cuando estemos en esa sintonía. De modo que ¿qué es primero, la alineación o la manifestación?

                Esta es la curiosa forma de ser de la Dimensión Superior, en Ella no hay causa y efecto, no hay primero y segundo, todo es UNO. Y por eso no la entiende nuestra mente. Estamos acostumbrados a razonamientos como que primero subo la escalera y entonces llego al piso segundo, o bien, todo el timbre y enseguida me abren la puerta. Con lo UNO las cosas no son así: Desear y conseguir son un mismo acto. Y para que eso sea así, para que sea real e instantáneo, hemos de ser ya Plenitud, Dimensión Superior. 

                Hay que percibir esto, al menos a nivel teórico, si queremos hacernos con los conceptos sutiles de la existencia, si queremos conocer la Vida. La importancia, la tremenda importancia del hecho de Ser. Nos llamamos seres humanos, pero ¿cuántos de nosotros conocen el Ser? No somos realmente seres humanos hasta que no hemos conocido la Dimensión del Ser. Si todos los humanos que no son aún seres humanos se convirtieran de pronto en hormiguitas, ¿cuántos seres humanos caminarían erguidos sobre la faz de este planeta? Piénselo nuestros visitante amigo. ¿Qué haría él? 

                El Uno.

                Podemos tratar de imaginar a la Divinidad más como un Estado que como un Ser personal. El Dios personal que nos enseñaron, a algunos, era un Dios que, como los humanos, quería ser amado, adorado, obedecido. Quienes no han llegado a estas alturas del Camino pueden tener una nebulosa en torno a si lo hay y, si lo hay, cómo es. O pueden tener las ideas claras.

                Defenderé que el Uno es más un Estado que un Dios personal. Y ese Estado desea ser visitado, más que adorado. Busca ser compartido y participado, más que amado. De hecho, resulta difícil amar a un Estado, el Estado de la Plenitud. Ese Estado busca aterrizar en nuestra parcela, pero para eso necesita nuestro permiso, necesita que limpiemos el campo de aterrizaje. Para que lo Uno aterrice en nosotros, debemos asimilarnos a Ello. Y asimilarnos significa pulir, limpiar, positivar, hacer brillar.

                Entonces, las etapas para ascender a la Meta son dos: Primero se pule, se alinea lo torcido, se limpia, se brilla y se da esplendor. Y cuando ya estamos bruñidos, entonces se es. Y cuando se es, entonces ya está hecha la faena y uno disfruta del premio, que es Ser. Explicado así, parece sencillo, pero que nadie se haga ilusiones. Lo de limpiar cuesta años. No doscientos, pero sí media docena. Tantos como los que cuesta completar la carrera de piano. No iba a ser tocar el piano más fácil que ser Plenitud en acto. 

                Como consuelo, puede asegurarse que el proceso de Ser es paulatino. Ocurre como el andar, el comer o el aprender las cuatro reglas, que se empieza en plan novato y poco a poco se va logrando el dominio. Como ya está dicho, las florecillas y los frutillos de premio se recogen a la vera del Camino desde muy pronto, no sólo al final, en la Meta. En la Meta, el podium, la corona del triunfo y el beso de la Plenitud. Pero pequeños murmullos y margaritas silvestres, casi desde que uno empieza. Que la Plenitud Divina no es tacaña.


Evolución contra apenas Evolución

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        ¿Qué somos cada uno de nosotros? Somos un estado de vibración, un intervalo de aspiraciones y deseos, un globo que sube y baja dentro de unos límites. Somos lo que es nuestro nivel de Evolución. Si variamos día a día es porque aún domina en nosotros lo dual y fluctuamos de acuerdo al signo, positivo o negativo, de nuestra mente y sentimientos. Mientras sigamos siendo duales, dependeremos del exterior, favorable o no.

        Ley de afinidad: Lo que es afín se une.

        Recordar los cuatro niveles de desarrollo de lo Único en nosotros, de la Evolución. Hay una unión de las personas que habitan los dos primeros niveles, el estado de la no Evolución. A modo de imagen, son los depredadores y sólo saben hacer eso.

        Las buenas personas se agrupan en el nivel III. En este nivel se pasa del mundo dual al mundo de lo Uno, aunque eso cuesta mucho tiempo y mucha lucha, por eso es muy diferente la primera mitad del nivel III, la segunda y la rampa de acceso a la Realidad vivida de forma plena, que viene a ser la Meta.

        En la primera mitad del nivel III se oye hablar de la Realidad y se desestima. La Realidad se "olfatea" en la segunda mitad del nivel III, se participa progresivamente más de Ella durante la rampa de acceso y se vivencia de modo ininterrumpido en el nivel IV. La vivencia de la Realidad va paralela al desarrollo y puesta en marcha del Fondo.

        Podemos comprender mejor la vida si la percibimos como la pugna de los estados por ampliar sus dominios. Los no evolucionados no hacen sino mantener su estado vigente. La evolución, trata de ganar suavemente adeptos, de implantarse en cada uno, de manifestarse en nuestro "tiesto". Los modos son muy diferentes. La no Evolución se sirve de medios violentos, crueles, negativos. La Realidad nos llama con la sed de Felicidad intrínseca del ser humano. No hay persona que, sabiendo, guarde para sí su Ciencia.

        Esta visión de la existencia como el esfuerzo de una crisálida que pugna por nacer y volar, mientras otros la quieren retener y que no se independice, ayuda a "No dejarse afectar por los comportamientos infantiles de los demás." Percibir con nitidez a los habitantes de la Evolución incipiente, darse cuenta de su ceguera, de sus rabietas, de su incapacidad para todo lo que implique Evolución, desprendimiento, comprender su penosa realidad, ayuda a dejar de sentir animadversión hacia ellos y trocarla por compasión. 

        Es fundamental comprender las fuerzas que operan en el mundo. De no entrar en esta comprensión, no se entienden las guerras de intereses, la desigualdad Norte-Sur, la insolidaridad, ni las injusticias flagrantes de nuestro mundo, gobernado por depredadores. No se entiende que no es la revolución la que cambiará esto, sino la Evolución. Comenzando por mi Evolución. ¿Quieres cambiar el mundo? Cámbiate antes tú. Evoluciona.

        En el lado positivo, la conciencia de que la Realidad y la Felicidad en nuestra Meta ayuda a "Eliminar pensamientos negativos." ¿Queremos ser felices y albergamos en ocasiones pensamientos negativos? Amigo, o lo uno o lo otro. Démonos cuenta de que ambas cosas a la vez es imposible. 

        La conciencia de que Realidad y Fondo discurren paralelos, ayuda a poner en marcha nuestra componente sutil, de percepción de lo Uno. Ya sé que cuesta. Años. Pero los frutos no aparecen sólo al final, sino que surgen, incipientes ellos, en cuanto nos ponemos en Camino de manera consciente. La experimentación, el diagnóstico interior lúcido, la propia percepción de uno mismo, ésas son las armas. 

        Eres más de lo que crees y vales más de lo que piensas. 

        Conforme evolucionas aumentas tu Valor Añadido.


Reflexiones sobre la relatividad

 

        Las burbujas.

        Cada uno mira el mundo y lo coloca dentro de su burbuja. En mi burbuja no cabe todo el mundo, caben sólo mis cosas y las cosas de unas pocas personas. Mis cosas están en las estanterías más cercanas, a las que siempre miro y doy importancia. Conforme están más lejos, menos importancia les doy. Importa mucho más la cercanía que la justicia, en la forma de comportarse de las personas. 

        El problema es que somos miles de burbujas rozándose, cada cual pensando que su ordenación es la ordenación de todas las burbujas. Y eso sólo es verdad en SU PROPIA BURBUJA. Ninguna más es como la suya. Pero él no lo sabe. Por eso tiene la gente tantos problemas en su relación con las demás burbujas. No sucedería lo mismo si fuéramos más relativos.

        Relatividad.

        Todas estas consideraciones debieran impulsarnos a ser relativos, a no esperar que los demás nos hagan justicia, a ser autónomos, a no dejarnos afectar por sus cosillas. Debemos aceptar las burbujas de los otros, tan diferentes de lo que nosotros desearíamos. Si no somos muy cercanos ... ni estaremos en sus estanterías.

        Semejanzas.

        Quizás la Divinidad puso muchas cosas parecidas a lo que sucede con nuestro Fondo. Y como el niño sólo piensa y vive para jugar, los menos evolucionados sólo piensan y viven para tener. Ya les puedes tratar de abrir los ojos: No pueden llegar. Y debemos comprenderlo.


¿Démeter y Perséfone, mito?

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        La verdad es que yo no había prestado casi ninguna atención a la mitología griega, por no ver en ella nada aprovechable. Las aventurillas de los dioses del Olimpo me parecían episodios de una novela rosa o cuentos para niños. Pero hace poco he mirado más de cerca la leyenda de Démeter y su hija Perséfone y estoy cambiando de parecer. La razón del cambio es tan simple como no haber mirado con detenimiento o mirar con atención. Hay algunos detalles en la tal leyenda que dan que pensar.

        Recuerdo que los dioses mayores griegos eran Zeus, su esposa Hera, Poseidón, dios de los mares, Démeter, diosa de la agricultura, Hécate y Hades, dios de los infiernos. Dice el mito que Démeter tenía una hija, Perséfone, y un buen día Perséfone desapareció. Había sido raptada por Hades, el dios de los Infiernos, hermano de Zeus, que la quería desposar. Su madre se puso a buscarla durante más de una semana, sin éxito. Al cabo de ese tiempo, el Sol, el dios Helios, le confesó a Démeter que Zeus había asentido al deseo de su hermano de desposarse con Perséfone.

        Démeter se enfureció contra Zeus y se negó a volver al Olimpo. Se disfrazó de anciana y se fue a Eleusis. Allí entró en contacto con la hija del rey, Celea, y le contó a ésta que su nombre era Dosa, que había escapado de las garras de unos piratas y que no tenía dónde ir. La hija del rey, claro está, la invitó a palacio y allí conoció a la reina, Metaniera, que acababa de tener un hijo, Demofón. La diosa queda encargada por la reina de cuidar del niño. Un pequeño inciso para decir que la diosa pide de beber una especie de cerveza, el ciceón.

        La intención de Demeter es volver a Demofón inmortal y eternamente joven. Y, en vez de alimentar a Demofón con leche, le frota con ambrosía, la bebida de los dioses. A la noche, lo pone al fuego de la lumbre, sabedora de que Demofón no sufre por ello. Con este tratamiento, el niño se va pareciendo cada vez más a los dioses. Una noche, sin embargo, la reina descubre a su hijo entre las llamas de la chimenea y pone el grito en el cielo. Ni que decir tiene que expulsan a la diosa de palacio.

        Antes de irse, Démeter se queja de la ceguera de los humanos, "que no saben ver su afortunado destino." En consecuencia, Demofón será un mortal más. A la vista de algunas personas de palacio, Démeter se muestra en su auténtica personalidad, deslumbrante. Y pide a los que la escuchan que se construya un santuario en Eleusis con un altar, desde el que ella misma enseñará a los humanos ciertos ritos. Y acto seguido se va de palacio.

        Ya construido el santuario, Démeter se oculta en su interior, deseosa de volver a ver a su hija. Ordenó una sequía impresionante que agostó la tierra. Zeus intentó calmarla y con varios mensajeros la invitó a regresar al Olimpo. Démeter se negó, alegando que continuaría la sequía hasta volver a ver a su hija. Zeus no tuvo más remedio que ordenar a Hades que devolviera a Perséfone. Pero Hades hechizó de alguna manera a Persófone para que cuatro meses al año retornara a su lado. Recuperada su hija, Demeter volvió al Olimpo, cesó la sequía y la tierra se cubrió de verdor.

        Pero antes de volver al Olimpo, Démeter reveló sus ritos y enseñó los misterios a Triptolemo, Diocles, Eimolpes y Celea, una de las hijas del rey, su primer contacto; ritos sagrados que "es imposible transgredir, traicionar ni divulgar, ya que el respeto a las diosas es tan fuerte que para la voz." (Una traducción de un versículo del himno a Démeter, himno que intentaré conseguir y traducir).

        Lo que Démeter iba a hacer era adoptar a Demofón, proporcionarle una naturaleza similar a los dioses. Y lo había logrado en parte. En vista de que su labor fue interrumpida, proporcionaría a los humanos la manera de culminar el trabajo, porque ese trabajo era posible.

        Aquí ya sabemos que eso es posible. También sabemos cómo se logra. Por eso se pueden entender los ritos de Eleusis, porque no son sino una imagen de lo que supone desarrollar la capacidad de percepción, adoptar el punto de vista de la Divinidad. Nosotros le llamamos conectar con el Fondo.

        Los estudiosos que están al margen de lo sutil se preguntan si en Eleusis se enseñaría a los aspirantes que, si seguían las enseñanzas allí impartidas, se volvían hijos adoptivos de las diosas. Que en Occidente el secreto rodee a los misterios de Eleusis no tiene nada de particular. Es obligado que sea así.

        Esa "familiaridad" entre los dioses, hablando en lenguaje antiguo, y los humanos, ese compartir una Dimensión común, que en ellos es la inferior y en nosotros, la superior, sigue siendo un secreto, porque resultó ser un conocimiento incómodo para determinados sectores en determinado momento. Y lo sigue siendo, a tenor de lo mal visto que está hablar del secreto de Eleusis, del Conocimiento, la Sabiduría o la filiación. La filiación divina es aceptable cuando se refiere a nuestro Señor Jesucristo y a nosotros, aunque en nosotros en menor grado. Pero si nos salimos del cauce ortodoxo, las cosas ya están mal vistas.

        La causa es que la Dimensión sutil no ha sido incorporada al léxico del occidental medio, como tampoco lo ha sido el Conocimiento. Al revés, parece que , si no con la hoguera, actualmente se amenaza al proclive al Conocimiento con el anatema de ... esotérico, anacrónico y acientífico. No importa. Como decía Melo: "Las cosas son como son, independientemente de que las entiendas o no las entiendas, las cosas son como son."

        Y como son así, pues así las contamos aquí.


La vida: Reinado o esclavitud.

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        Nuestra vida, hoy, suele ser una de estas dos cosas. O reinado, o esclavitud. En primer lugar, fue esclavitud. Esclavitud de los demás, porque no se portan como esperamos de ellos. Esclavitud, o dependencia de nosotros mismos, porque tampoco nos portamos como desearíamos. 

        Es como si hubiera dos personas dentro de cada uno, la buena y el olvido de todo lo que ha pensado hacer esa persona buena. Tenemos que aceptar el hecho de que conviven dos personas en nuestra vida, hasta que predomine la buena persona, la que domina, siempre.

        Esa es la diferencia entre la esclavitud, el deseo no cumplido, y el reinado, la consecución de lo que se comprende es deseable, conveniente y posible. Lo que hemos deseado muchas veces es que no se dé todo lo negativo que a veces nos invade: No tener mal humor, no recibir desplantes de los demás, que nos traten con justicia ...

        Hay que aceptar que podemos comportarnos de dos maneras muy distintas mientras se dé esa doble faceta. Y perdonarnos cada vez que olvidemos y caigamos en la esclavitud.

        La lucha para reinar, para dominar, para no desear las cosas que no hemos de tener, porque nos las tienen que proporcionar los demás, es la lucha de las reglas. Tendremos que comprender que debemos conformarnos exclusivamente con las cosas que podemos proporcionarnos nosotros a nosotros mismos.

        El motor que favorece el predominio de la parte adulta, el Fondo. Por tanto, habrá que procurar fortalecerlo, ponerlo en marcha, hacer gimnasia con él.

        Hay que luchar en ambos aspectos a la vez, en el de seguir las reglas e ir haciéndolas parte de nuestra personalidad, y en el de despertar el Fondo. Éste se despierta cuando nuestro ser actúa con Plenitud, lo que equivale a cumplir las reglas en mayor porcentaje. Cualquier logro en uno de ellos, es un avance en el otro. Los triunfos en uno de esos campos, ayudan a mejorar y avanzar en el otro. Realmente, reglas y Fondo son dos aspectos complementarios de la Plenitud. Y como ésta pertenece a lo Uno, ambos aspectos corren paralelos, son lo mismo, por más que nuestra mente los perciba separados.

        El paso progresivo de la esclavitud al reinado está garantizado para todo el que persevera y no se rinde a la esclavitud. ¡Qué cosa más ilógica, rendirse a la esclavitud ...! 

        Hay un momento en la senda que el que lo pasa ya no se vuelve atrás, ya no abandona la lucha, ya no dimite de la Plenitud. Uno ya sabe cuándo ha dejado atrás ese lugar. Basta con preguntarse internamente.

        Si ése es el caso del lector, sólo nos queda sugerirle ánimo y paciencia. Nadie le disputa su lugar junto al Sol. Sitio, hay para todos, también para él. Como ya hemos dicho en otro sitio, nosotros mismos somos el guerrero, el enemigo, el campo de batalla y la Meta. La Odisea es nuestra propia existencia, hoy por hoy mezcla de reinado y esclavitud.


La época de "los contactillos"

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        El contenido de esta web debe correr paralelo al progreso de quienes la leen. Y eso es lo que está sucediendo. Progresivamente iremos hablando de las c