1 Las reglas 2 El contacto con el Fondo 3 Los niveles de evolución 4 Dimensiones del ser humano 5 Lo que da el Fondo 6 La Divinidad 7 Vida después de esta vida 8 El Plan 9 Esta sociedad 10 El sacrificio de Madrid 11 El pozo negro 12 La Evolución de nuestra sociedad 13 Los dos círculos 14 Dimensiones 1 15Dimensiones y 2 16 Evolución contra apenas Evolución 17 Sobre la relatividad 18 ¿Démeter y Perséfone, mito? 19 La vida, reinado o esclavitud 20 La época de "los contactillos" 21 Perspectivas futuras 22 Prokoptes 23 La rampa de acceso 24 Pureza interior 25 Cómo subir de nuevo 26 En la mitad superior de la rampa 27 Valorando el presente 28 ¿Normalidad? 29 Cuando el Yo se duplica 31 La transformación 32 El pabilo 33 El querer y el Saber 34 Fondo esquivo 35 Las etapas del buscador 36 Los miedos 37 Los hijos 38 Separaciones 39 Elecciones 40 La vida de pareja 41 La vida de la buena pareja 46 Ellos 47 Diálogo con el "Ángel" 48 Este loco mundo 49 Felicidad in 50 Lo abstracto 51 Vuelta a Casa 52 El mal
53 Edades 54 Tu hora 55 Dominio de las energías 56 Tertulia con Miguel 57 Epicteto 1 58 Epicteto 2
30 Ser de Luz 42 Medias naranjas 43 Asignaturas pendientes y pareja
44 Asignaturas pendientes y vida 45 Asignaturas pendientes
59 Cuerpo energético 60 Mentalidad de paso 61 Stress soportable
62 Resumen 63 La salud 64 Seres primarios y secundarios
En esta Sección, el buscador de Verdad encontrará sugerencias que harán más fácil su camino, indicaciones que tal vez le sean de utilidad. Esta Sección no es para curiosos. Para el merodeador, es fácil que lo que aquí digamos carezca de sentido. Sólo el auténtico buscador es el destinatario de cuanto se escriba sobre este tema.
El contenido de esta Sección versará sobre cómo se recorre el sendero que conduce a la Plenitud, a la Felicidad y al Ser. Recorrer ese camino es como una carrera, requiere conocimientos teóricos y mucha, mucha práctica. La teoría sola no sirve de nada. La práctica individual es vital. Durante años. No menos que los que dura una carrera. Aquí se expone la Teoría. En el apartado siguiente se propone la Práctica.
Conocer la teoría y no llevarla a la práctica es lo mismo que no haber comenzado el Sendero.
Copyrigth (c) Fernando Conde Torrens
Explican los Maestros que para acercarse a la Realidad es imprescindible cumplir unas reglas. En primer lugar, hay que evitar algunos escollos. Escollos poderosos, apenas perceptibles en toda su peligrosidad. Las reglas para sortearlos y no caer en ellos son siete.
1. Elimina pensamientos negativos.
2. No te dejes afectar por los comportamientos de los demás.
3. Disfruta del presente y vívelo en Plenitud.
5. No hagas planes, déjate fluir.
6. No reprimas los sentimientos.
Bien vale el tema algunos comentarios.
1. Elimina pensamientos negativos.
La Felicidad es una Entidad muy tímida. Cuando percibe en las inmediaciones indicios de negatividad, se desvanece. De modo que negatividad es lo mismo que infelicidad.
Vive tu vida, el mayor porcentaje de tu vida, en clave positiva. Saca de tu mente todo pensamiento negativo. Es pensamiento negativo toda idea peyorativa sobre ti o sobre los demás. No permitas que te zarandeen las tormentas de pensamientos negativos. Expúlsalas de tu imaginación. Y harás posible que la Felicidad sea tu compañera. Nadie dice que sea fácil, ni trabajo de un día. Pero sin esto, no hay Felicidad.
2. No te dejes afectar por los comportamientos de los demás.
Deja que lo que hacen ello permanezca en ellos. No pueden evitar ser como son y no pueden evitar hacer lo que hacen. Lo que hacen ellos es cosa de ellos. No tuya. Aprende a distinguir lo propio y lo ajeno, como decía Epicteto. Y que lo que hagan ellos no te afecte.
¿Quién eres tú para pretender que ellos sean plenos y actúen con perfección? Tu sueño es vano.
Todo el tiempo que consigas no dejarte afectar, estarás cerca de la Felicidad. No dejarse afectar es vivir libre del mal. Es que nadie pueda hacerte mal. Compruébalo. "Y líbranos del mal", dijo alguien. Era esto.
Y no pienses "es imposible". Es posible. Depende de ti, de dónde estés, de lo que quieras, de que lo quieras. Porque querer es poder. Claro que ¿quién puede querer? La respuesta es el que es.
3. Disfruta del presente y vívelo en Plenitud.
No te fijes en lo que no tienes. Valora lo que tienes. Mentalmente haz un lista con todo lo que tienes. Compárate con los que tienen mucho menos, por ejemplo, en países de Oriente que salen en la televisión. Y agradece por todo ello a quien te parezca. Proponte vivir consciente de tu suerte y disfruta de lo que tienes ahora. La vida es cambio y algo de tu presente desaparecerá en un futuro. Mientras lo tienes, saboréalo.
Cada cosa que hagas, hazla perfecta. Si conduces el coche, hazlo con perfección. Si te toca fregar, hazlo con perfección. Si tienes que recoger los hijos del colegio, empléate a fondo y hazles disfrutar con tu compañía, ponte a su altura y sé niño con ellos. Y empezarás a disfrutar de cada momento de tu vida. Y un día te sorprenderás tarareando una canción sin darte cuenta de ello. Y comprobarás que la Perfección y la Felicidad viven juntas.
Esta regla es continuación de la primera y no se puede vivir sin cumplir aquélla.
No pongas tu valía en manos de otros. No pretendas ser juzgado positivamente por cuantos conoces. Si ellos no cumplen las tres reglas anteriores, su juicio estará nublado. Ellos tienen sus propios problemas, no pretendas que te enjuicien con equidad.
Después de cada cosa que hagas, cuando el tema lo merezca, mira si has actuado de buena fe o torcidamente. Si ha sido lo primero, felicítate, con independencia de lo que opinen los otros. Si ha sido lo segundo, recrimínate y proponte actuar con Perfección la próxima vez. Y cuando logres ese propósito, perdónate y olvida tu error ya pasado.
Las opiniones y los actos de los demás son cosa de los demás. Ellos pueden equivocarse. No te equivoques tú. Eso sí que es tu responsabilidad. Y cuando te equivoques, ya sabes, reconocerlo y perdonarse.
Esta regla es el paso previo a la de "no te dejes afectar".
5. No hagas planes, déjate fluir.
Es habitual prepararnos para las incertidumbres del futuro inmediato planeando las posibles salidas, "qué haré si me dice esto, o esto otro ...". Esta forma de actuar parte de la base de que lo que hagan los demás nos puede afectar negativamente y que nuestra suerte dependerá de cómo reaccionemos. Por eso pensamos tanto y hacemos planes para cada alternativa.
Si nuestra base de partida es que lo que hagan ellos quede en ellos, porque es cosa suya, no hace falta hacer planes. Incluso es contraproducente hacerlos. Porque implica que que estamos aceptado que según cómo actúen nos van a afectar. Cortemos de raíz. Que hagan lo que les parezca. Yo sólo me dejo afectar por lo que hago yo mismo. Lo que hagan ellos repercutirá en ellos, no en mí. En mí sólo repercuten mis propias acciones. Y procuro que ésas sean correctas y positivas.
Evidentemente, no hablamos de planes de pensiones ni planes para las próximas vacaciones. Es de los planes mentales de lo que se trata aquí.
6. No reprimas los sentimientos.
Si tienes ganas de llorar, llora. Si tienes ganas de reír, ríe. Si tienes ganas de gritar, grita. Si sientes rabia, dale golpes a una almohada, o a un árbol tan corpulento como tú. Nunca descargues tus sentimientos negativos sobre seres vivos, haciendo daño.
Si se han formado, déjalos salir, desahógate. La solución no es reprimirlos, sofocarlos, conservarlos, sino abrir la olla y que escapen. La solución es controlar tus pensamientos y no permitir tormentas de pensamientos negativos. Si la tensión está generada, hay que dejarla salir, sin dañar a ningún ser vivo. Vuelve a empezar. Tendrás que hacerlo tantas veces ...
Esta regla es como la guinda que corona la tarta. Aparentemente, no tiene sentido. El monólogo interior es esa cadena de pensamientos casi autónomos, que se enlazan sin darnos apenas cuenta. De pronto te sorprendes pensando en algo sin saber cómo llegó tu mente hasta allí. Eso es el monólogo interior. Con frecuencia, nuestros monólogos son más bien negativos.
Pues bien, la gimnasia interior consiste en ser capaz de vivir el presente, de disfrutar de él y de no tener el cuerpo haciendo algo de manera impersonal y la mente pensando en algo a lo que no damos importancia. ¿A qué damos importancia cuando vivimos así?
¿Para qué sirve esta regla? Prepara el contacto con el Fondo. Más adelante el monólogo anónimo se verá sustituido por la unión con el Fondo. Para prepararnos, bueno será que nos acostumbremos a tener, siquiera, la pantalla mental en blanco.
Esta regla es la más difícil de todas. Por eso se pone la última. Atáquela el buscador cuando esté fuerte en las otras. Fracasará en ésta si en las otras naufraga.
No te creas nada de lo que leas en esta web.
Acepta sólo aquello que te diga tu experiencia.
Vivir sin pensamientos negativos y sin dejarse afectar es abrir el "ojo interior". Es poner en marcha la unción, el "crisma" de la realeza. Es hacer germinar "la semilla de Logos" de que habla Santiago. El Reino es vivir así. Y no que haya justicia social en Centroamérica.
En un momento en que vivas plenamente en positivo, lee despacio, dejando resbalar hasta el Fondo, los relatos originales de los seguidores del Maestro bueno. Y lo comprenderás todo. Conocerás el Gozo sin causa y vivenciarás la Realidad. Percibirás su Fuerza, que es indescriptible. Verás que la Realidad es muy sencilla. Y muy lógica. Incluso, simple.
Cuando las cosas te vayan mal y esté en baja forma, cuando estés de muy mal humor, echa una mirada retrospectiva a tu día y analiza a ver en cuál de las reglas has fallado.
El nivel de Evolución de una persona se mide por el porcentaje de su vida que cumple, sin darse apenas cuenta, estas siete reglas. Si quieres avanzar en el camino de tu Evolución, esfuérzate por cumplirlas un mayor porcentaje de tu tiempo. Y cuando las sigas al cien por cien, estarás a un paso de la Meta. Ya sólo te faltará vivir permanentemente en contacto con tu Fondo.
Al Fondo no lo puede percibir la mente: Cada instrumento explora lo que está en su dimensión. Al Fondo sólo lo puede percibir el Fondo. A la Verdad sólo la puede percibir el Fondo. Para aflorar el Fondo debemos desnudarnos de todo lo mental. Cuando nos hallamos despojado de todas las ideas, lo que quede será la componente sutil o Fondo.
Para deshacernos de lo mental, retirémonos a un lugar tranquilo y en penumbra. Olvidemos nuestras preocupaciones cotidianas, pongámonos cómodos, cerremos los ojos y relajémonos. Desechemos por un momento nuestro papel en la sociedad, no somos padres, ni hijos, ni esposos o esposas, eso son circunstancias cambiantes que antes no se daban. Nosotros no somos eso. Todo eso, fuera. Nos quedamos con el resto. Tampoco somos nuestras creencias, que no teníamos al nacer. Ésas nos las han inculcado otros. Fuera también. No somos nuestros planes para el futuro, ésos pueden cambiar. No somos nuestro humor de hoy, diferente que el de ayer. Fuera también. Estamos buscando lo permanente de nosotros, lo que no muda de un día para otro.
Cuando hemos abandonado todo lo anterior podemos vernos como un niño o niña pequeños, sin nada encima, que desciende a lo más profundo de una morada que es suya, pero que nunca pensó tener. Y ese ser quiere encontrar lo mejor de sí mismo, lo que él es verdaderamente, lo inmutable. Y ha encontrado su Esencia, su Naturaleza, la bondad que mueve sus actos, su forma limpia de ver la vida, todo lo pleno que hay en él. Y el niño le pide a esa Parte que le salga al encuentro, le dice que quiere conocerla y tratarla más a menudo. Le dice que desea que esa Parte salga cada día a la superficie y limpie y llene su casa. Y el niño se funde con esa su mejor Parte y siente algo especial cuando está en contacto con Ella. Aquí no diremos qué se siente, para que nadie hable de sugestión, pero lo que se siente cuando uno contacta con el Fondo es tan fuerte que se resiste a toda descripción. Se siente con todo el cuerpo. Y sólo cabe decir aquello del Maestro alejandrino: "El que lo ha conocido ya sabe a qué me refiero." Y el que no lo ha conocido, añadiré, por mucho que se le describa no lo va a poder generar.
Hay que descender a la simplicidad del ser, a la maravillosa simplicidad del ser. Es entrar en contacto con lo que somos en el fondo, con el motor de nuestros actos, con todo lo que de Plenitud hay en nosotros. Y hablar mentalmente con ese Ser, con nuestra mejor Parte. Ensáyese un día y otro. Y recuérdese esto, el Fondo es Plenitud y se desvanece ante cualquier brizna de negatividad que encuentre en su entorno. Sólo una mente limpia y positiva puede aspirar a conectar con su Fondo de Plenitud.
La Plenitud jamás niega el encuentro a quien se le acerca con intención limpia. No se mostrará a quien está practicando una prueba de laboratorio, un ensayo curioso. Quien así quiera entrar en la morada interior ha equivocado el destino de su tiempo. El Gozo sin causa, el sentir con todo el ser es la prueba de que es el Fondo el que nos acoge. Es una experiencia inconfundible.
Las fases del trabajo con el Fondo: Al inicio, más adelante.
Al principio, necesitaremos condiciones ambientales muy definidas y relajantes para entrar en contacto con el Fondo, habitación retirada, silencio, relajación, descanso, etc. Cuando vayamos cogiendo práctica, las condiciones irán perdiendo importancia y la velocidad de entrada en la morada interior será mayor. Hasta que, más adelante, lo conseguiremos ante un atardecer, en el parque, viajando en nuestro coche, en el autobús, en cualquier sitio, a cualquier hora y bajo cualquier circunstancia.
Pero siempre comprobaremos que es condición imprescindible que no haya negatividad en nuestra mente ni en nuestra "corazón". La Plenitud es una dama muy tímida que, cuando ve cerca negatividad, se desvanece.
Llevamos demasiados siglos sin que se nos hable de lo más importante que encerramos, de nuestro Fondo. Cuando toda nuestra vida depende de él. Tampoco nos hablaron nunca del crecimiento de ese Fondo. Conocer cómo son por dentro los demás y lo que podemos esperar de ellos nos ayudará a progresar más rápidamente con la regla segunda, la del "no dejarse afectar".
Hay varias formas de llamar al hecho de desarrollar nuestro Fondo o avanzar hacia la Plenitud: Evolución, maduración, realización o acceso a la Felicidad. Cuando se diga una, hay que entender también todas las demás. Por eso, decir maduración del Fondo es decir Felicidad. En el gráfico que sigue están representadas las edades de las personas según el Fondo o, lo que es lo mismo, el desarrollo de todo ser humano desde el punto de vista de su componente principal.
Etapas en nuestra carrera hacia la Felicidad.

Edades o niveles de evolución en las personas.
Nivel 1. "Homo hominis lupus"= El hombre es un lobo para el hombre. Este nivel es el nivel de los "pinches tiranos". Las personas del nivel uno son profundamente desgraciadas. Al salto al nivel 2 se le llamó la "conversión" y realmente es un logro muy pequeño.
Nivel 2. Es el de la religión del temor, la religión del contrato: Yo te doy unos formalismos y Tú me das la vida eterna. Pero la persona sigue perteneciendo interiormente al nivel uno. La diferencia es mínima, sólo en las formas.
Nivel 3. Es un nivel que cuesta mucho recorrer. Al principio es el de la religión del deber, la religión del deber amar. Pero amar cuesta, porque es un amor impuesto, que proviene de fuera. Y uno ama a tiempo parcial pero con gran esfuerzo. Esto sucede en el primer tercio del Nivel.
A fuerza de errores se entra en la segunda parte del Nivel 3 y uno empieza actuar por convicción propia, le interesa la Ética, pero le cuesta. El humano se convierte en buena persona a lo largo de este tramo central del nivel III. Uno está aún en la búsqueda inconsciente. Este tramo central es muy largo, puede durar casi toda una vida. Pero esto sucede así porque no tenemos guías que nos expliquen la Realidad. En este tramo, la persona es aún indecisa, insegura. Los menos evolucionados la hacen dudar.
En una tercera etapa, dentro siempre del Nivel III, uno empieza a criticar las creencias y a tener opinión propia sobre ciertos temas, a contracorriente de lo que se predica. Más adelante, quienes fueron educados en la ortodoxia cristiana pueden visitar las "colinas de la devoción", . Después, la "noche oscura", en la que uno se siente marginado por el "Dios cristiano", sin haber hecho nada para merecerlo. La salida es buscar por su cuenta la Verdad, lo real.
Cuando uno se convierte en buscador de Verdad, comienza la búsqueda consciente, en la que aumenta la velocidad de avance. La mejora que supone llegar al final de este Nivel respecto al Nivel anterior es realmente importante. Las cosas empiezan a aparecer claras cuando uno se ha convertido en buscador de la Verdad. Los errores empiezan a ser menores. Uno no se entera de que tiene Fondo (otros le llaman guía interior) hasta que uno no llega al final del Nivel III. La autoestima alta es un indicio de que el Fondo de uno se está desperezando.
Al final del Nivel 3 se encuentra la rampa de acceso al Nivel 4. Uno tarda años en subirla, pero se disfruta al hacerlo. Nótese que los porcentajes altos de Felicidad se dan sólo cuando uno está ya subiendo la rampa, es decir, al final de su Evolución hacia el auténtico Ser humano. Antes, uno sólo es feliz sólo a destellos.
Nivel 4. El el Nivel del Conocimiento, de la Sabiduría, de la Felicidad permanente. Es el Nivel de los Maestros. Ya nos enteraremos de lo que pasa en él cuando lo pisemos. Aún falta un poco.
Las cuatro dimensiones del ser humano, sus cuatro instrumentos.
Decía un Maestro de todos conocido, "Conócete a ti mismo". Eso es lo primero, conocerse. ¿Cómo pondremos en marcha nuestras mejores capacidades si ni siquiera sabemos que las traemos envueltas desde Fábrica, ni sabemos tampoco dónde están? Explore nuestro buscador amigo y localice sus cuatro componente o dimensiones. Entonces se conocerá y sabrá lo que puede hacer. Una representación de nuestra constitución puede ser la siguiente. Las tres mesas representan las componentes temporales. La bombilla es otra cosa.
Dimensiones, componentes o instrumentos del ser humano.

Nadie duda de que, al menos, somos cuerpo físico, sentimental y mental.
El cuerpo físico. Sirve para explorar el mundo material. Su instrumento de exploración son los órganos de los sentidos, con los que vemos, olemos, oímos, gustamos y palpamos las cosas del mundo físico.
El cuerpo sentimental. Es el conjunto de nuestros sentimientos y donde se generan, el "corazón". Los sentimientos puede ser positivos o negativos y mandan sobre el cuerpo físico. Según cómo sean nuestros sentimientos, serán nuestros actos físicos. Lo que se genera en el cuerpo sentimental "cae" sobre el físico y éste no puede impedirlo (Ver el gráfico de las mesas para entender lo de "caer").
El cuerpo mental. Es el conjunto de nuestros pensamientos y donde se generan, la mente. Los pensamientos pueden ser positivos o negativos y mandan sobre el cuerpo sentimental. Según cómo sean nuestros pensamientos, serán nuestros sentimientos y actos físicos. De ahí la importancia de controlar la mente, porque lo que se genera en el cuerpo mental "cae" sobre los cuerpos sentimental y físico y los mueven.
El Fondo. Por encima de la mente está el "ojo interior" o Fondo. Es una semilla de Plenitud Divina. Es nuestra verdadera naturaleza y debe crecer. Es el instrumento para explorar la Dimensión de lo Uno, de lo que sólo es positivo. La bombilla puede estar encendida o apagada y, como es sutil, en general no sabemos que existe ni cómo funciona. Sólo genera impulsos positivos. Tiene una inmensa fuerza. Pero sólo funciona cuando todo el entorno es positivo, aunque el Fondo potencia lo positivo. Si no funciona y está apagado, es como si no lo tuviéramos. La clave está en ponerlo en marcha. Cuando funciona, tiene más fuerza que la mente y ésta comprende y hace suyas las "convicciones fundantes" del Fondo. Tampoco puede impedirlo.
Entre la más alta de las mesas y la bombilla hay una línea invisible. Por debajo de esa línea está lo temporal, lo dual, lo que realmente no es, el mundo de la ilusión. Sin embargo, es lo que vemos y percibimos sin dificultad. Sobre la línea, lo atemporal, lo perteneciente a lo Uno, lo que es, la Realidad. Y desafortunadamente para nosotros, a lo que menos atención dedicamos. Así nos va. Y no le hacemos caso porque somos analfabetos en el Fondo. Con honrosas excepciones, que con toda seguridad será el caso de quien esto lee. Por eso lo lee.
Vamos a dedicar un gran esfuerzo para que nuestro Fondo se manifieste. Dos asignaturas de este Curso primero tratan sobre él. Es vital hacerlo aflorar y lograr servirnos de él como nos servimos de las manos o de las piernas. Realmente el lector tiene un Fondo. Y éste tiene ya cierto desarrollo. Pero en muchos casos es como si viviéramos divorciados de nuestro Fondo. Se trata de llegar a conocerlo, de tener confianza con él y en él. Todos ganaremos con ello.
Los frutos de trabajar con el Fondo.
Al Fondo podemos pedirle
el Gozo,
el Saber y
la Fuerza.
De hecho, él da lo primero sin pedírselo, sólo con estar junto a Él. El Saber se lo tenemos que pedir, hay que preguntarle. ¿Qué? Lo que de verdad interese al buscador. Lo que de la Verdad interese al buscador. Cada uno sabe cuáles son sus dudas sobre la Dimensión trascendente y en la vida.
Al principio, el Fondo responde a cámara lenta. Pregunte quien quiera al acostarse, confiando en que el Fondo responderá. Y es muy fácil que a la mañana siguiente uno despierte con la respuesta llenándole la cabeza. Al principio, el Fondo suele meter horas extras a la noche, mientras la mente del buscador descansa. El "consultarlo con la almohada" de nuestros antepasados era consultarlo con el Fondo, pero o no lo sabían o no nos lo dijeron. No se sorprenda el buscador si al principio tiene dudas de si la respuesta es del Fondo o su propia mente le está haciendo una jugada.
Más adelante, con la gimnasia, el Fondo responde al instante, aunque convenga consultarle en el silencio de la soledad, como a solas debe ser el contacto de trabajo, para aprender. El Fondo es como un teléfono con lo Superior. Uno pregunta a Quien debe y recibe siempre la respuesta correcta.
Cuando hayamos cogido el hábito de trabajar con el Fondo, le preguntaremos por la solución a problemas cotidianos, cómo comportarnos con esa persona, qué responder a la petición de la otra, todos nuestros problemas de relación con los demás.
Las soluciones que el Fondo nos ofrece tienen una doble cualidad: Son impecables, cuando las analiza nuestra mente. La mente nunca hubiera pensado en esa solución, porque, aquí viene la segunda cualidad: La solución aparenta ser utópica. De puro perfecta. Pero eso le parece a nuestra mente, porque la mente es así.
Ante las respuestas que llegan del Fondo, la mente asiente, absolutamente convencida. Las respuestas del Fondo toman la forma de convicción profunda y uno sabe que ha encontrado una verdad universal, válida para todos los seres humanos de todos los tiempos. El Fondo no se anda con relativismos. La mente opina y cree. El Fondo sabe y dictamina. Con el Fondo, uno sabe y además sabe que sabe. Con la mente, uno no sabe y encima no sabe que no sabe.
La Fuerza para hacer las cosas la da el Fondo a quien lo contacta, mientras uno está en contacto con él y también cuando, bajado a este mundo, uno sigue siendo positivo. Si se pierde el alineamiento con el Fondo, se pierde también la Fuerza.
Como resumen, cuando el Fondo opera, todo el ser se alinea con el Fondo. Cuando la "bombilla" luce, todos los "bancos" materiales se alinean con él. Cuando una mente negativa hace eclipsarse al Fondo, vivimos divorciados y lo perdemos todo.
Deberemos acostumbrarnos a observar y a observarnos, a conocernos bien, a distinguir cómo opera cada uno de los instrumentos que se nos han dado y a explorar cada dimensión con el instrumento apropiado, que es de esa misma dimensión.
La Plenitud consiste en que cada cosa esté trabajando en su sitio, con lo suyo.
Ya sabemos lo que debemos hacer en esta vida: Acceder a la Plenitud. Y el instrumento para lograrlo es esa capacidad que aquí llamamos Fondo. Hemos de ponerlo en marcha, desoxidarlo, volverlo ágil y operativo. Ya sabemos cómo se logra eso, poco a poco, con las reglas y aprendiendo a trabajar con el Fondo.
Preguntémonos ahora:
¿Qué será del Fondo cuando nuestra vida termine?
¿Va a algún sitio?
¿Con qué se va a encontrar?
En una palabra, ¿qué hay después?
El Fondo es nuestra participación en la Sabiduría Divina. Él debe contestarnos a estas preguntas. Y ése sería el camino, si no hubiera una educación desacertada, si no nos hubieran contado otras cosas que nada tiene que ver con la Realidad. Siendo las cosas así, no parece prudente tener que esperar a conectar con el Fondo para saber estas cosas. Tómelas el buscador como una posibilidad, como una alternativa a lo que siempre oyó. Y cuando trabaje ya con su Fondo, compruebe con Él si aquí teníamos razón.
El Fondo es lo que se va al Otro Lado cuando termina nuestra vida sobre la Tierra. Cuando el "frasco" se rompe, del uso, la Esencia que había dentro se evapora y asciende. Va al Lugar de las Esencias. Sube hasta el regazo del Padre. Retorna al Lugar de donde proviene.
Sube con su estatura, con su capacidad de percepción. La Dimensión de la Esencia es la Dimensión de lo Uno, de la Divinidad. Allá sólo entra lo que es de lo Uno. Y sólo nuestro Fondo pertenece a lo Uno, por eso vuelve a la Casa del Padre. Y Allí hay muchas moradas. Hay habitaciones de alquiler, apartamentos, duplex, chalets y grandes mansiones. Y cada Fondo va al lugar que cada uno se ha preparado. Claro que Allí no hay envidias: Los Fondos no pueden sentir nada negativo.
Imagínese el lector que Allí es como si el Fondo de cada uno fuera de una edad. Los niños en el Fondo se pasarán la vida con los niños como ellos. Los adolescentes en el Fondo no jugarán, pasearán y charlarán con los de su edad. Y los adultos saborearán la vida completa que sólo los adultos conocen y perciben. Todos los Fondos son Allí felices, cada cual en la medida de su altura en la Evolución.
Allí el tiempo no existe, la Dimensión es atemporal. No eterna, atemporal. Por eso el ir Allá no es una pérdida irreparable. Ni una faena. Faena es tener que seguir bregando aquí abajo, a menos que uno viva identificado con su Fondo.
* Nos han dicho que el bien más preciado es la vida.
* El bien más preciado es la Plenitud.
* Nos dijeron que la muerte era un mal irreparable.
* El volver al Hogar propio es un Gozo.
* Nos dijeron barbaridades sobre el Más Allá.
* No hay lugar en este mundo en que se esté tan bien como allá.
Nos tenían que meter miedo. Necesitaban nuestro miedo para que nos sintiéramos vulnerables. Y a la vuelta a la Casa del Padre le llamaron "muerte", en vez de llamarle Amanecer, dejada atrás la noche. Y la pintaron de negro, cuando es volver a la Luz. Nos amenazaban con el Más Allá. Es como si nos dijeran "O me obedeces o llamo a tu madre". ¿Hay cosa más absurda que esa amenaza?
Una consulta planteada recientemente en el Foro ha dado origen a esta entrega. Bueno será leerla, como complemento a lo que aquí se ha dicho.
A la Divinidad se le capta con el Fondo, no con la mente. Sin embargo, la mente es como una lupa a través de la que percibimos las ideas ajenas. Por eso, cuando de las cosas sobre la Divinidad se trata, lo conveniente es dejar resbalar las ideas que nos digan sobre Ella hasta el Fondo y entonces "sentir de manera clara y distinta" si lo que nos llega de fuera pertenece a la Verdad. O bien, preguntar al Fondo sobre las cosas de la Divinidad. He de insistir en que estas ideas sobre la Divinidad no se escriben con destino a la mente del lector, sino con destino a su Fondo. A estas alturas, eso no debe ser un problema.
Fueron las mentes de quienes no usaban su Fondo las que nos legaron la idea de un Dios personal. Si hubieran usado su Fondo, hubieran sabido que la Divinidad no es así. La Plenitud Divina no participa de los modos de nosotros, los humanos. A los humanos nos gusta que nos valoren positivamente, que nos quieran, que nos obedezcan. Nos gusta disfrutar de cosas externas a nosotros. Y se imaginaron un Dios que desea ser querido y obedecido. Un Dios al que se le puede contrariar, e incluso enfadar. Un Dios que premia y castiga, según le obedezcan o no. Un Dios que reacciona al modo humano.
El Fondo sabe que la Divinidad no es así.
* ¿No va a saber Ella que no somos plenos desde un principio?
* ¿No va a saber que nos cuesta mucho mejorar?
* ¿Cómo iba Ella a enfadarse por hechos tan obvios?
La Plenitud Divina ya sabía todo eso.
* Y no se ofende por nuestra infancia.
* Ni le contrarían nuestras travesuras.
* Ni le hieren nuestras rabietas.
* Ni le enfada nuestra ignorancia.
El deseo de la Divinidad respecto a nosotros no es ser adorada, sino conocida. No es ser amada, sino compartida.
La Divinidad no tiene otro objetivo respecto a nosotros sino que nos introduzcamos en Ella. Nada menos.
Y sólo en ese encuentro se encuentra la Felicidad. La Felicidad es un "¿Ves? Ya estás Aquí", pronunciado por Ella.
La Felicidad es participación. No es otra cosa. Es participar de Su Dimensión.
Ella es Plenitud, Felicidad, Amor, Gozo, todo ello a la enésima potencia. La Plenitud Divina es más un Estado que un Ser personal. Estado que desea ser compartido, participado. Para eso se metió en la aventura de la Creación. Para aumentar la cantidad de Plenitud del conjunto.
Desde Heráclito (hacia -450), los que miran "donde Dios manda" oyen decir que la Divinidad es Revelación, Motivo, Causa, Cuidado, Preocupación, Inteligencia y todo ello a la vez y con mayúsculas. Que todo eso significa su famoso, pero mal comprendido, Logos. Es una definición aparentemente ambigua. La Divinidad es todas esas cosas para nosotros. Realmente, es la mejor definición que un ser humano puede hacer de la Divinidad, que es nuestro origen, el motivo de nuestro Ser, quien nos cuida y quien se nos revela, mediante el "ojo interior".
Otro Maestro del Helenismo, Parménides, decía a quienes le escuchaban que para acceder a esa Dimensión hay que subirse al carro del Conocimiento. Y aprender a llevar las riendas. El instrumento que Ella nos entregó, un átomo de su Ser, es lo que aquí llamamos Fondo. Es el instrumento para explorar la Dimensión a la que el Fondo pertenece, que no es otro sino la Dimensión de la Plenitud Divina.
De ahí la importancia de ponerlo en marcha. Sin él no se capta el Plan. Y seguimos despistados. Pero eso Ella ya lo tiene en cuenta. Y el suave aliciente que ha puesto para que avancemos hacia Ella es que dándole la espalda se pasa mal. Y dentro de Ella se pasa bien.
Así de sencillo.
Estas cosas debieran habérnoslas dicho cuando éramos niños, en lugar del "Jesusito de mi vida". Conforme hubiéramos crecido, habríamos contrastado, a ver si lo que nos contaron nuestros padres era cierto. Y habríamos distinguido entre "el ratoncito Pérez", "los Reyes Magos" y estas cosas. Pero no ha sido así y hete aquí que con 30, 40 ó 50 años tal vez estas cosas nos suenen a novedad. Así pues, tampoco se trata de que nos las creamos, sino de que reflexionemos, contrastemos y deduzcamos cada uno si las cosas pueden ser así, parecidas o dispares.
Vayamos tratando de cómo están organizadas las cosas en la Realidad. ¿Qué sucede realmente en esta vida? Tal vez entonces veamos más claro qué hacemos aquí, de dónde venimos y adónde vamos. Y este mes comenzaremos hablando del Plan y de su Autor, la Divinidad.
Nos han pintado, de manera muy burda, que Dios castigaba a su pueblo cuando éste se apartaba de Él. Nos han dicho, menos descabelladamente, pero tampoco acertadamente, que Dios es la Divina Providencia, que de todo tiene cuidado y que todo lo ordena para nuestro bien. Nos han dicho, también de forma errada, que Dios premia a los que le aman y castiga a los otros.
Ese "Dios de los cien ojos", que de todo cuida y todo lo decide, es un invento. La Divinidad no es así. La Divinidad ha dispuesto las cosas de modo que, establecidas de una vez por todas, Ella no tenga que intervenir ya más, puesto que todo se orienta, pase lo que pase, según su Plan. Estaría bueno que la Divinidad no fuera capaz de hacer un Plan con el Mantenimiento incluido ...
La Plenitud Divina deseó crecer, que donde no había Plenitud, la hubiera. Y dispuso las cosas para que la vida, que Ella creó, se dotara progresivamente de la capacidad para convertirse en Plenitud a Su estilo. Ella había dispuesto que nada de lo hecho se hiciera sin contenerla. Y todo lo creado participa, a su nivel, de la Plenitud Divina (Juan original 1,3). El nivel Humanidad es de los más avanzados, algo así como las primicias, los que van a la cabeza (Santiago original 1,18).
Pero hay humanos poco avanzados. Ellos aprenden errando y ayudan a sus hermanos mayores a crecer más aún. Así, tropezando en el camino e infelices, los "pequeñuelos" colaboran a que los "mayores" terminen por captar su auténtica Naturaleza, la pongan en marcha y vayan acercándose a la Plenitud y a la Sabiduría. Hasta que aprendan a vivir libres del Mal. Si no existiera "la ignorancia", nadie avanzaría hacia la Sabiduría. Realmente el Mal es el nombre que damos, por un rato o durante casi toda la vida, a nuestra "infancia", al hecho de ser "pequeñuelos".
Mientras se es "pequeñuelo" o "adolescente" en Esencia, uno, a todas horas o a ratos, reniega de su existencia y hasta del Dios que lo dio a luz. Es típico de esta etapa declararse ateo, protestar porque Dios no nos pidió permiso para crearnos o, si uno va a la iglesia, llamar a la propia infancia "el silencio de Dios".
Cuando uno entra en contacto con su Esencia, lo que aquí llamamos Fondo, uno da por bien empleado todo el tiempo y el sufrimiento pasados y comprende perfectamente, con la claridad que sólo da el Fondo, que fue un "niño" y que tenía que pasar por la etapa "infantil".
La mente no es el instrumento para comprender en profundidad estas cosas. Lo es el Fondo. Aunque estas cosas son tan simples que incluso la mente puede entenderlas y, normalmente, la mente no se siente repelida por la Realidad, salvo excepciones "Esencialmente patológicas".
Nuestra capacidad para profundizar en esto está relacionada directamente con el "tamaño" de nuestro Fondo. Por eso decimos aquí que es tan importante sacarlo a relucir: Cada Dimensión se explora sólo con el instrumento de esa Dimensión. Lo de entender el Plan viene después.
Dejando resbalar estas cosas hasta el Fondo, tal vez le toquemos alguna "fibra sensible" y termine por dar la cara. Claro que, ¿cómo se hace eso si aún no sabemos muy bien dónde está? El texto del cauto Maestro inglés nos enseña que las cosas eran igual hace 600 años. Estamos tan despistados con eso del Sol interior, que no sabemos ni de qué postura tenemos que ponernos para que no dé el Sol.
Si nos hubieran explicado esto desde niños, hubiéramos hecho mucha más gimnasia de Fondo y a estas alturas estaríamos más experimentados. A consecuencia de nuestro analfabetismo ideológico estamos como estamos, pero ¿qué le vamos a hacer? Algún día había que empezar ... No fue a los siete años. Bueno ... Que sea ahora.
Tal vez nuestro buscador amigo sienta ser un personaje extraño, buscando la razón de su existencia cuando tiene ya 30, 40 o más años. Y debe buscarla leyendo libros que le recomiendan otras personas que también buscan. Y oye que otros están estudiando el Budismo u otra de las que se llaman filosofías orientales. ¿Es eso normal? ¿Debe ser así?
La respuesta, buscador amigo, es que eso no es normal en absoluto. El anormal no es el buscador. La anormalidad está en nuestra sociedad. Como sociedad somos la sociedad más desastre que jamás ha contenido el avergonzado planeta. Nuestro buscador amigo es perfectamente normal. Vive en un mundo anormal, esa es la realidad.
Cuando dentro de un par de siglos se escriba la historia de nuestro tiempo, a los niños tendrán que enseñarles que los habitantes de Europa, América y Oceanía de los siglos XX y principios del XXI sorprendentemente, inexplicablemente, no tenían ni idea sobre la realidad de la existencia. Y los niños del siglo XXII difícilmente podrán entender que sus antepasados de hace sólo 150 años fueran tan ignorantes de todo lo esencial para la vida. Lo que nos pasa, lector amigo, es de chiste. Como para no creérselo. Y los niños del futuro tendrán dificultades para entendernos.
Para entenderlo, imagínese el lector que no supiéramos sumar, restar, multiplicar ni dividir. Se puede vivir así, claro está. En Altamira, sus pobladores contaban los bisontes con los dedos. Pero sabían pintarlos y con notable habilidad. Nosotros no sabemos las reglas fundamentales de la vida. Y vivimos tan contentos, trayéndonos piedrecitas de la Luna y de Marte. Eso nos llena de orgullo. Estamos tan adelantados ...
En un mundo cabeza abajo, la persona que no se conforma con la ignorancia generalizada y "busca" es, lector amigo, la única "normal", en el sentido pleno de la palabra. Es como para sentir vergüenza ajena por la incuria y el amodorramiento que ha ganado a nuestra sociedad tras más de 15 siglos de enseñanzas pervertidas. Nuestro analfabetismo en el plano de las ideas no tiene parangón en la Historia. Somos la sociedad más inculta que ha existido desde el Neolítico (del año -5.000 a -2.000) hasta nuestros días. Es lamentable, pero es así.
¿Por qué? Porque nos llevan engañando y tapando el camino de la evolución y de la maduración desde hace un milenio y medio. Y, tras unas 50 generaciones de ignorancia, el analfabetismo ha pasado a ser casi congénito. Es tan general que pasa desapercibido. ¿Habrá en el mundo occidental tal vez un centenar de personas capaces de leer en el libro de la Vida? No puedo asegurarlo a ciencia cierta, pero pudiera ser. Aunque tal vez sea demasiado optimista.
No tengas, lector amigo, ningún sentimiento de culpabilidad, de ser algo atípico. Es la sociedad en la que has nacido la atípica, la extravagante, la absurda. Su grado de deformación es tan brutal que cierra los ojos a sus propias aberraciones y pretende vivir como si no pasara nada. Ni siquiera es capaz de dar respuesta a la pregunta de "qué hacemos aquí". A partir de ahí ... sobran las palabras.
Ten ánimo, buscador amigo. Eres un adelantado de tu tiempo. Eres lo único normal que ves cuando extiendes tu mirada hasta el horizonte.
El sacrificio de Madrid o cómo cambiaremos el mundo
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
Los recientes acontecimientos de Marzo en Madrid han supuesto tal sacudida en nuestras vidas que es obligado centrar la atención en lo sucedido y mirar hacia atrás y hacia delante. Aquí lo enfocaremos, claro está, desde el punto de vista de la Realidad.
¿Cómo podemos calificar lo sucedido? Atroz, inhumano, despiadado, inconcebible ... podríamos calificarlo de salvajada. Podríamos, dejando a un lado la educación, decir cosas mucho más fuertes aún. Y es cierto. Es todas esas cosas. Es volver al nivel de las fieras, retroceder a un nivel infrahumano, en el que el hombre es un lobo para el hombre. Y nos llenaremos de ira, y nos llenaremos de odio, de complejo de superioridad y de tener la razón. Y pensaremos que representamos el bien y que tenemos enfrente el lado malo, ruin y despreciable de la Humanidad. Que tenemos la razón y que debemos seguir igual, con ella bajo nuestro brazo, impertérritos.
En momentos de dolor, de desgarro interior, pueden admitirse muchas cosas, puede comprenderse casi todo. El tiempo y la distancia curarán las heridas de los directamente afectados, víctimas inocentes de unos y otros, con quienes debe estar para siempre nuestro corazón.
Pero, ¿es eso todo? ¿Son así las cosas? ¿Basta con seguir igual? ¿Que podemos hacer para que nuestro mundo sea más humano, menos horrendo? Si realmente nos proponemos eso, lector amigo, no debemos centrarnos sólo en nuestro dolor, en nuestro país, en nuestras gentes. No sólo en ellas. Hemos de tener una visión más amplia, una visión que abarque todo el globo terráqueo. O seremos parciales y no podremos comprender el problema real ni intuir su solución. ¿Qué ha sucedido en este planeta en los dos años últimos? ¿Qué ha sucedido en este planeta en los veinte años últimos? ¿Qué ha sucedido en este planeta en los cien años últimos?
Haga cada cual el análisis que sus conocimientos le permitan. Y pregúntese luego si su vida es similar a las que viven otros seres humanos en .. Irak, Afganistán, la India, Vietnam, Marruecos, el antiguo Congo belga o cualquier país del mosaico africano, Colombia, Cuba, la antigua URSS, ... ¿para qué seguir? Reflexione sobre el nivel de vida en la Europa occidental, USA o Australia y el de ese tercer mundo formado por muchos de los demás países. Y pregúntese las causas y recuerde lo que sepa sobre colonias y países colonizadores y sobre reparto de zonas de influencia. Y reflexione sobre quiénes tomaron las decisiones que han abocado a esta situación. Y trate de dilucidar si son los mejores o los más ambiciosos y acaparadores de entre nosotros.
Mirando hacia atrás sin ira podremos saber cómo hemos llegado a este mundo absurdo, injusto, impresentable. Y no disculparemos, pero tal vez entendamos la crueldad de la reacción. Porque cruel y dilatada ha sido también la acción. Cuando la guerra golpea en nuestra vecindad, nos damos cuenta de que estamos en guerra. Y no hablo de la guerra de los misiles y los tanques, sino de esa otra guerra que se libra en los despachos, entre los "grandes", a base de compromisos interesados y esquilmadores.
¿Y la solución? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie, los que jamás perteneceremos a esos cenáculos ni a esos lobbyes? Lo que quienes nos enseñaron hicieron desde siempre, madurar, crecer, llegar al Saber, a la libertad. Ya hemos mejorado nuestro nivel de vida, mejoremos ahora nuestro nivel de evolución. Es más importante que el primero. Pulámonos, mejoremos nuestra existencia y mejorará nuestro entorno. Seamos más nosotros y facilitaremos que sean más quienes nos rodean en la vida. Muchos focos de mejora harán esta labor más rápidamente que los que hay hasta ahora. Convirtámonos en foco de mejora personal. Es todo lo que podemos hacer. Y no es poco.
No ignoro que esta propuesta decepcionará a algunos. Conformismo, utopía, inefectividad, complicidad ... Véala cada cual como su interior le indique. Pero ya no se pasa a cuchillo a una parte de los habitantes de una ciudad cuando el sitio a que se la sometió logra su propósito. Ni se venden como esclavos al resto de sus habitantes. Los derechos humanos se tienen en cuenta, de manera imperfecta, cierto, en una parte del planeta al menos. Entre nosotros no reina el analfabetismo y los niños de 12 años no trabajan 12 horas en las fábricas. Cuando lo hacían, también había voces que clamaban que aquello debería terminar. Y terminó. Pues igual.
Sólo cuando un número suficiente de personas evolucionadas no cierren los ojos y encojan los hombros ante este dislate mundial, las cosas cambiarán. Siempre ha sido así. Y lo seguirá siendo. Así se mejora el mundo, amigo buscador, por lento y desesperante que parezca. Y en esa labor estamos ambos. Que no te fallen las fuerzas. El mundo futuro depende también de ti.
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
Asistentes a los dos últimos Talleres se han interesado por un proceso que se da en el ascenso del nivel III al nivel IV. Se trata de lo que me gusta llamar "limpiar el pozo negro". Durante toda nuestra vida hemos ido recogiendo deshechos desagradables, situaciones mal digeridas, fuertes impresiones negativas que han quedado aprisionadas en nuestro subconsciente. Y siguen ahí.
Dicen que son las culpables de que en ocasiones nos sintamos débiles, inútiles, poco hábiles, desvalidos. Nuestros miedos y complejos de inferioridad se basan en esas impresiones, en esas opiniones que nos gritaron y se quedaron entre los pliegues de nuestra personalidad. Cuando somos positivos, las superamos. Cuando nos hundimos en la negatividad, salen a flote y dirigen nuestro barco. Hasta que retomamos el control y las volvemos a encerrar en el pozo negro. Un pozo que contiene todo lo negativo que nos han dicho y que hemos asumido como cierto.
Cuando vamos puliendo nuestro ser, cuando tal vez hemos entrado ya en contacto con el Fondo, se da lo inevitable, la Plenitud va ganando terreno en nosotros y llega un momento que Plenitud y pozo negro son incompatibles, no pueden convivir en la misma casa. Una de ellas debe marcharse. Y ha de irse lo negativo, lo que no es Realidad. Ha de limpiarse el pozo negro. Más que limpiarse, debe desaparecer.
¿Cómo sucede eso? Un buen día, cuando esté en la soledad o practicando el contacto, nuestro buscador amigo tendrá una sensación desconocida. En vez del amable conectar, llegarán olas de nostalgia, de soledad , de tristeza infinita. Nostalgia de Hogar, anhelos de regresar a la Casa del Padre, anhelos que quien los sufre comprende que tardarán años en verse cumplidos. Es una conciencia de estar en el destierro, lejos de Casa. Y es una sensación muy dolorosa.
Uno se siente solo, nadie puede ayudarle, ni los padres, ni la pareja, nadie. Loa soledad es absoluta y permanente. A nadie se puede acudir. El tiempo se detiene y sólo existe ese doloroso presente. Todo ello lleva a una tristeza y a una desolación que rompen el alma. Y uno no sabe cómo salir de esa situación, no se ven salidas. Y el corazón se anega y las esclusas no cesan de dar salida. Y el cuerpo se agota. Termina una sesión y al día siguiente le sigue otra. No se ve el final.
Nada dura eternamente, pero este proceso tiene su duración. Parece como si uno fuera todo lo negativo, como si el pozo se adueñara de uno. Y ello llena de congoja el alma. Es una depuración y el sujeto que la sufre debiera alegrarse, porque esa limpieza era necesaria. Realmente es un regalo, un don. Está eliminando de su persona todo el poso negativo acumulado en toda su existencia. ¿Puede desearse algo mejor? Pero, si no se sabe, se pasa mal. Porque durante el proceso, uno se siente vulnerable, debilitado. Y ello, tras la fortaleza que se experimentó con el Fondo, llega a ser desconcertante. ¿Qué ha hecho uno mal? ¿Dónde está el error cometido? ¿Por qué esto precisamente ahora? Cuando se pase, al tiempo, una comprende lo que ha pasado. Y si se sabe lo que va a pasar, el proceso se puede llegar a acoger, si no con delirio, sí al menos con cierta resignación. Eliminar el subconsciente, y toda su lastre negativo, paralizante y obstaculizador, es algo con lo que uno se adorna para lo que le queda de existencia. El acceso a la Meseta exige eso. De la misma forma que no se avista el Fondo con negatividades residuales, no se alcanza la Sabiduría con fangos y mocos oscuros en el interior.
De modo que cuando se den las circunstancias descritas, no se apure nuestro buscador amigo. Está limpiando su pozo negro. Alégrese, asciende.
La Evolución de nuestra sociedad
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
Todo lo reunido en esta web se refiere a la mejora personal. No es poco, pero ¿podemos aspirar a algo más? ¿Cómo podemos contribuir a que mejore nuestro mundo? ¿Podemos hacer algo para que sea más equitativo, más humano? Sería bueno que si viniese a vernos alguien de otra galaxia y tuviéramos que enseñarle nuestra casa, la Tierra, nos sintiéramos orgullosos de mostrarle cómo somos, nuestros logros.
Pues bien, tal vez convenga decir que nuestro progreso como sociedad va a ir generaciones detrás de nuestro progreso individual. Primero evolucionan algunos individuos aislados. Eso es lo fácil, o más bien, lo menos difícil. Es lo básico. Cuando hay ya cierto número de humanos plenos, instalados de modo permanente en la Plenitud, en lo que aquí llamamos nivel IV, resultan ser focos que invaden su entorno y a su vez ayudan a alcanzar ese mismo estado de Plenitud a más. A los que quieren, porque pueden. A los que casi son ya. Plenitud
El progreso, el contagio, resulta entonces no lineal, sino cuadrático. No aumenta en la proporción 1-2-3-4, ... sino en la relación 1-2-4-16, ... Cuando se den varias generaciones en que las cosas funcionen de esa manera, con libertad para que el Conocimiento se divulgue por sí mismo, entonces podremos esperar que el influjo de un número elevado de personas orientadas a la Plenitud se deje sentir. ¿Y de qué manera?
Siempre ha sucedido: Cuando un elevado número de personas consideran que cierto comportamiento no es correcto, esa percepción se convierte en un valor de su sociedad. Y sus líderes se ven compelidos a actuar teniendo en cuenta esa exigencia de sus ciudadanos. La hacen suya no porque parta de su interior, sino porque la sociedad a la que desean liderar les rechazaría si siguieran defendiendo la postura anterior, más primitiva, menos evolucionada. Todos los logros que nuestra sociedad ha alcanzado en el plano de la Ética se han promovido desde la base. La costumbre hace ley. Nadie nos otorga nuestros avances. Éstos son el fruto de un extendido "sentir" que ganó a una mayoría.
En lo que a Evolución se refiere, estamos mejor que nunca hemos estado, por más que nuestros logros no son como para echar las campanas a vuelo. Si el edificio de nuestra Evolución como sociedad occidental tuviera diez pisos de altura, ¿dónde podemos pensar que estamos? La respuesta tal vez decepcione a alguno, pero no hemos completado aún el primer tramo de escaleras de los dos que llevan al primer piso. Como sociedad, Occidente es un bebé de pecho. Decir otra cosa sería faltar a la verdad. Cierto que unas cuantas voces enseñan el camino auténtico. Cierto que hay numerosas personas que buscan. Pero lo mismo sucedía hace 2.500 años, cuando Sócrates era niño en aquella Atenas del año 450 antes de Cristo. Aquel momento de la historia puede dar una buena medida de nuestro estado actual.
Deberemos proseguir nuestro crecimiento como hicieron aquellos lejanos antecesores nuestros y contar con un ambiente tolerante, para que el Conocimiento pueda enseñarse libremente. Así, los que sepan podrán enseñar a los que quieren saber. Los modernos medios de comunicación, la cultura generalizada, son instrumentos con los que los antiguos no contaban. Esta web es un ejemplo de ello. Es de suponer, entonces, que en menos tiempo haremos más. Tal vez, incluso, no precisemos los 700 años que necesitaron nuestros antepasados para lograr un mundo presentable, no inhumano, equitativo, sin desigualdades que provoquen el rechazo de cualquier persona honesta.
¿Podemos hacer algo para acelerar este proceso de cambio? Ser Plenitud de modo individual. Integrarnos en el Plan de la Plenitud, acceder al Ser. En algún lugar leí hace muchos años que sólo con que un 10 % de personas se volvieran realmente adultas algo esencial cambiaría en nuestra sociedad. Ese fermento sería suficiente para ir cambiando toda la masa.
¿Cómo se afirma entonces que no hemos llegado al primer descansillo que conduce al primer piso de los diez que tiene nuestro edificio? Contestaré respondiendo: ¿Cuándo llegará al nivel IV el 10 % de las personas de nuestro país? Por eso.
No nos fijemos demasiado en el nivel de Conocimiento de nuestra sociedad. Es demasiado pronto. Ocupémonos de nuestro propio nivel. Ésta será nuestra modesta, pero imprescindible, aportación. Lo demás tendrá que venir por sí mismo, a su propia marcha. Marcha de generaciones.
Nuestro trabajo es escribir perfecta nuestra línea. El capítulo final del libro ... falta mucho aún para que se comience a escribir.
NIVEL II
Todo lo que sigue pertenece al Segundo Curso
Esta explicación se la debo a un buen amigo, J.M.V., que hace años me echó una mano cuando lo necesité. Nunca le olvidaré. Sólo los he adoptado ligeramente al léxico de esta web.
Explican el comportamiento del humano y el despegue hacia la parte positiva de la existencia. Imagínese el lector dos planos, uno encima del otro y sobre cada plano, un círculo. Dentro del círculo, una estrella de cinco puntas. En cada punta,
Guía interior – Seguridad – Amor – No Posesión - Tolerancia

Éste es el círculo positivo. Siguiendo las flechas: La persona con guía interior, con el Fondo operativo, es segura de sí misma, pues consulta al Fondo en cada duda. Es capaz de amar a quienes la rodean, porque es fuerte. Y no es posesiva, porque no necesita que ellos sean de un modo especial para sentirse bien, y por tanto, es tolerante. Veamos el negativo.
Fondo dormido – Miedos – Egoísmo – Posesión - Intolerancia

Por falta de guía interior, la persona es insegura y tiene miedo generalizado. En consecuencia no se interesa por los demás y se centra en sí misma. Necesita que los demás se porten de un modo determinado con ella, es posesiva, y por ello, intolerante. Una persona así es un pequeño desastre viviente.
Posesión: Es necesitar que los demás se porten de un modo determinado para sentirse uno bien. La Posesión se disfraza de interés por el otro, de preocupación por su seguridad, hasta de Amor. La hay ideológica o física. La persona muy posesiva repele, empuja a las personas poseídas lejos de ella, para liberarse de esos lazos. La posesión es extender lazos invisibles por los que la persona poseída debe ser una prolongación de la persona posesiva. La posesión es considerar a la otra persona parte de uno mismo, y pretender tener mando sobre su vida. Como se comprende, es una postura completamente irreal. Sin embargo, es demasiado común. En ocasiones, es lo último que se supera.
Atención a la Posesión. Es un obstáculo serio para que aparezca el Fondo. E ilustra muy bien la idea de que todos nuestros problemas y nuestro sufrimiento vienen a consecuencia de que pretendemos vivir en un mundo imaginario, no en el de la Realidad. Nos bastaría con ser sensatos y realistas para ser felices y plenos.
Intolerancia. Es la consecuencia de la Posesión. Siempre que en una persona se dé la Posesión, le seguirá la Intolerancia. Se corregirá la segunda cuando se supere la primera.
Falta de guía interior: Es cuando se confía en la mente como elemento para decidir en temas trascendentes, sin darse cuenta de que la mente es dual, manipulable, depende del exterior. La mente es el instrumento para aprender técnicas, para recordar datos, pero no es el instrumento para decidir en temas esenciales. Para estos asuntos tenemos el Fondo, ningún otro.
Miedo. Es una consecuencia de la ausencia de Guía interior. No se puede atacar directamente, hay que esperar a tener el Fondo operativo y los miedos desaparecerán casi sin hacer nada. La falta de aprecio hacia uno mismo, la llamada autoestima, es algo similar, cambiará automáticamente cuando logremos trabajar con el Fondo.
Egoísmo. Va ligado a la inseguridad o miedo. Cuando uno se siente inseguro, no puede fiarse del exterior, los demás son enemigos potenciales y uno se cierra en sí mismo. Es consecuencia y tampoco sirve de mucho tratar de corregirlo directamente.
Amor es ocuparse de los problemas de los demás cuando uno ha dejado de ser problema para sí mismo. Sólo cuando nos sabemos libres, cuando somos autónomos, podemos abrir las ventanas de la casa interior y admitir a los demás. Sólo cuando estamos en el círculo positivo podemos amar de manera involuntaria, instintiva, natural. El Amor es un premio y es una consecuencia. Sólo se ama cuando se está bien. Estar bien es la causa. El Amor es el efecto. El Amor, entonces, sale solo.
Vivir en el círculo superior es muy buena cosa, es un premio, que algunos logran. Pertenecer, en más o en menos, al círculo inferior es estar amarrado a la infelicidad. Hay que diagnosticar las facetas que podamos tener todavía en el círculo negativo y trabajarlas, para eliminarlas. Como se comprende, el Fondo no se muestra cuando, en el momento que intentamos contactarlo, está operativa en nosotros una faceta del círculo negativo. Atención, porque una cosa es estar todo el día en el círculo positivo (difícil) y otra distinta poder despegarnos durante media hora al día (no tan difícil) e intentar el contacto en ese rato feliz.
Cuando algunas reglas salgan con cierta facilidad, vigilemos para ver si estamos plenamente en el círculo positivo.
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
Vive mucha gente en el mundo de la ilusión. Piensan que viven, pero aún no han nacido a la Realidad. Creen que viven, pero realmente duermen. Nosotros queremos despertar y para ello hemos de acostumbrar nuestros ojos a la Luz, a la Realidad. Una Realidad que es universal, de siempre y para siempre, para todos.
Para centrarnos en La Realidad, debemos dejar de percibir lo existente a través del globo ocular. Debemos dejar de considerar nuestra mente como el instrumento supremo, capaz de tomar decisiones que afecten a nuestra existencia. Debemos borrar de nuestra mente toda la programación ajena recibida, sólo debe considerarse como sólido las averiguaciones experimentales propias y confirmadas. Sólo lo que sea válido para todo ser humano pertenece a la Realidad Única.
¿Qué es la Realidad? Es algo que ha de ir descubriendo cada uno. La Realidad es lo que debiéramos haber conocido desde los 7 años, lo que posiblemente hubiéramos practicado desde los 17, si lo hubiéramos sabido. Si hay que dar una idea de la Realidad, es una visión profunda de todo lo que existe, es pasar por detrás del guante y captar la médula, es esa intuición de que hay una unión entre lo más íntimo de nuestro ser y lo más íntimo de lo que nos rodea. La Realidad no es para ser comprendida, ni aceptada. Se barrunta, se siente, se hace propia, parte de nuestro ser, se percibe de manera intuitiva, con otro saber. La Realidad es ese Saber. La Realidad es una Maravilla. Es un Regalo Un Regalo Divino. Un Regalo que, si no tomamos, es como si no existiera.
Aquí se irán definiendo aspectos de la misma, aspectos que el/la buscador/a puede considerar por sí mismo/a e ir descubriendo de manera experimental y cotidiana. Sólo cuando la capte a su manera y sea capaz de explicarla con sus palabras e ideas habrá "aprobado" esta parte de la asignatura. No se trata de aceptar ni de sabérselo, sino de haber llegado a la comprensión profunda, a la asunción personal. De acuerdo en que es una forma especial de aprender, pero es la que hay que emplear en el campo sutil.
Las dimensiones. Lo material y lo inmaterial.
Un ejemplo: Entre nosotros hay rubios y morenos, altos y bajos, gruesos y delgados, y cada uno participamos de alguna de estas características. Lo mismo sucede con el mundo, veamos si se compone de dimensiones.
La dimensión material es la que perciben nuestros sentidos. Lo que se ve, fundamentalmente. Ya hemos comentado que limitar nuestra percepción y nuestro discurrir a lo que se ve es una tremenda limitación. Podemos, en cambio, abrir la mente y considerar el mundo como un conjunto de dimensiones que se superponen. Desde luego que lo material es una dimensión de la Realidad. Lo material es la cáscara, el frasco. Es necesaria, pero es completamente superficial. Profundicemos un poquito.
Lo inmaterial es lo que no se ve. Los sentimientos, los pensamientos y el mundo sutil son inmateriales. Pues bien, nos adentramos en la Realidad cuando damos importancia a lo inmaterial frente a lo material. Somos seres fundamentalmente inmateriales (corazón, mente y Fondo) y lo importante está ahí, tanto más importante cuanto más arriba. Centrémonos un poco más en ello.
Lo temporal y lo atemporal.
Es temporal lo que tiene fin. Es atemporal lo que puede estar en el tiempo y puede estar fuera del tiempo, en este mundo y ajeno a este mundo, en esta vida y más allá de esta vida. Son temporales el cuerpo físico + el corazón y sus pensamientos + la mente y sus pensamientos. Sólo tenemos un instrumento que sea atemporal, el Fondo. Sólo participamos de una Dimensión sutil, la que se explora con el Fondo. La Divinidad se asoma a esa Dimensión sutil, pero sólo podemos rozar la orla de su manto. Con eso es suficiente. La Realidad comienza en la Dimensión sutil. Es de ahí hacia arriba.
La conclusión es que si diéramos más importancia en nuestro diario existir a lo atemporal, podríamos captar mejor qué es la Realidad y qué nos espera en Ella. Nuestra pobreza, nuestra ignorancia como sociedad se debe a que sólo trabajamos las dimensiones temporales. O ignoramos la dimensión atemporal o, si la aceptamos y somos creyentes, no la trabajamos, porque nunca nos enseñaron cómo trabajarla. Unos y otros están parados en la línea de salida de la carrera y sólo dan algunos pasos hacia la Meta, muy distante y desconocida.
Nosotros queremos caminar a paso rápido, porque no se pasa bien en la ignorancia, porque algo interno nos empuja, aunque no sepamos muy bien qué es. Estupendo. Comencemos entonces a percibir la vida diaria separando, discerniendo estas dimensiones en nuestra vida personal. Parémonos de vez en cuando y preguntémonos "¿en qué dimensión vivo en este instante?". La respuesta tiene que ser, en la material o en la inmaterial, en la temporal o en la atemporal.
Así diagnosticaremos qué tiene importancia hoy para nosotros. No podemos mantener que tiene importancia algo a lo que no dedicamos prácticamente tiempo alguno, no?
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
Lo Único y lo dual.
Es Único aquello que sólo tiene un signo y éste es positivo. El Amor es parte de lo Único, porque no hay dos Amores, uno positivo o bueno y otro negativo o malo. Es dual lo que puede ser positivo y negativo, lo que unos días es positivo y otros, negativo. Nuestro humor es dual. Lo es nuestra mente, nuestros sentimientos (corazón), nuestros pensamientos (mente). La mayoría de los seres humanos, los que no viven en la Realidad, son duales, unos días positivos y otros negativos.
Cada uno de nosotros tiene un elemento de lo Único, el Fondo. El Fondo no puede contener nada negativo. La Verdad es de lo Único, la Sabiduría, la Felicidad, la Paz, la Armonía, todo esto sólo tiene un cariz, es de lo Único. La Plenitud pertenece a lo Único. Es fundamental percibir vitalmente que todo lo que es de lo Único va unido, cuando se da una de sus facetas se dan las demás. Y que todo ello pertenece al Uno. A lo Único, al Uno se llega con el Fondo, porque es el instrumento de la Dimensión Única. Por eso el Fondo sólo se muestra cuando estamos en sintonía con lo Uno, con la Perfección.
De modo que se puede entender cómo funcionamos: Sólo se manifestará nuestra componente única cuando todo el resto de nuestro ser esté alineado con la Dimensión de lo Uno. Pero esa alineación es lo mismo que la manifestación del Fondo. No podemos esperar a estar alineados para que se manifieste el Fondo, ya que sólo se manifestará éste cuando estemos en esa sintonía. De modo que ¿qué es primero, la alineación o la manifestación?
Esta es la curiosa forma de ser de la Dimensión Superior, en Ella no hay causa y efecto, no hay primero y segundo, todo es UNO. Y por eso no la entiende nuestra mente. Estamos acostumbrados a razonamientos como que primero subo la escalera y entonces llego al piso segundo, o bien, todo el timbre y enseguida me abren la puerta. Con lo UNO las cosas no son así: Desear y conseguir son un mismo acto. Y para que eso sea así, para que sea real e instantáneo, hemos de ser ya Plenitud, Dimensión Superior.
Hay que percibir esto, al menos a nivel teórico, si queremos hacernos con los conceptos sutiles de la existencia, si queremos conocer la Vida. La importancia, la tremenda importancia del hecho de Ser. Nos llamamos seres humanos, pero ¿cuántos de nosotros conocen el Ser? No somos realmente seres humanos hasta que no hemos conocido la Dimensión del Ser. Si todos los humanos que no son aún seres humanos se convirtieran de pronto en hormiguitas, ¿cuántos seres humanos caminarían erguidos sobre la faz de este planeta? Piénselo nuestros visitante amigo. ¿Qué haría él?
El Uno.
Podemos tratar de imaginar a la Divinidad más como un Estado que como un Ser personal. El Dios personal que nos enseñaron, a algunos, era un Dios que, como los humanos, quería ser amado, adorado, obedecido. Quienes no han llegado a estas alturas del Camino pueden tener una nebulosa en torno a si lo hay y, si lo hay, cómo es. O pueden tener las ideas claras.
Defenderé que el Uno es más un Estado que un Dios personal. Y ese Estado desea ser visitado, más que adorado. Busca ser compartido y participado, más que amado. De hecho, resulta difícil amar a un Estado, el Estado de la Plenitud. Ese Estado busca aterrizar en nuestra parcela, pero para eso necesita nuestro permiso, necesita que limpiemos el campo de aterrizaje. Para que lo Uno aterrice en nosotros, debemos asimilarnos a Ello. Y asimilarnos significa pulir, limpiar, positivar, hacer brillar.
Entonces, las etapas para ascender a la Meta son dos: Primero se pule, se alinea lo torcido, se limpia, se brilla y se da esplendor. Y cuando ya estamos bruñidos, entonces se es. Y cuando se es, entonces ya está hecha la faena y uno disfruta del premio, que es Ser. Explicado así, parece sencillo, pero que nadie se haga ilusiones. Lo de limpiar cuesta años. No doscientos, pero sí media docena. Tantos como los que cuesta completar la carrera de piano. No iba a ser tocar el piano más fácil que ser Plenitud en acto.
Como consuelo, puede asegurarse que el proceso de Ser es paulatino. Ocurre como el andar, el comer o el aprender las cuatro reglas, que se empieza en plan novato y poco a poco se va logrando el dominio. Como ya está dicho, las florecillas y los frutillos de premio se recogen a la vera del Camino desde muy pronto, no sólo al final, en la Meta. En la Meta, el podium, la corona del triunfo y el beso de la Plenitud. Pero pequeños murmullos y margaritas silvestres, casi desde que uno empieza. Que la Plenitud Divina no es tacaña.
Evolución contra apenas Evolución
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
¿Qué somos cada uno de nosotros? Somos un estado de vibración, un intervalo de aspiraciones y deseos, un globo que sube y baja dentro de unos límites. Somos lo que es nuestro nivel de Evolución. Si variamos día a día es porque aún domina en nosotros lo dual y fluctuamos de acuerdo al signo, positivo o negativo, de nuestra mente y sentimientos. Mientras sigamos siendo duales, dependeremos del exterior, favorable o no.
Ley de afinidad: Lo que es afín se une.
Recordar los cuatro niveles de desarrollo de lo Único en nosotros, de la Evolución. Hay una unión de las personas que habitan los dos primeros niveles, el estado de la no Evolución. A modo de imagen, son los depredadores y sólo saben hacer eso.
Las buenas personas se agrupan en el nivel III. En este nivel se pasa del mundo dual al mundo de lo Uno, aunque eso cuesta mucho tiempo y mucha lucha, por eso es muy diferente la primera mitad del nivel III, la segunda y la rampa de acceso a la Realidad vivida de forma plena, que viene a ser la Meta.
En la primera mitad del nivel III se oye hablar de la Realidad y se desestima. La Realidad se "olfatea" en la segunda mitad del nivel III, se participa progresivamente más de Ella durante la rampa de acceso y se vivencia de modo ininterrumpido en el nivel IV. La vivencia de la Realidad va paralela al desarrollo y puesta en marcha del Fondo.
Podemos comprender mejor la vida si la percibimos como la pugna de los estados por ampliar sus dominios. Los no evolucionados no hacen sino mantener su estado vigente. La evolución, trata de ganar suavemente adeptos, de implantarse en cada uno, de manifestarse en nuestro "tiesto". Los modos son muy diferentes. La no Evolución se sirve de medios violentos, crueles, negativos. La Realidad nos llama con la sed de Felicidad intrínseca del ser humano. No hay persona que, sabiendo, guarde para sí su Ciencia.
Esta visión de la existencia como el esfuerzo de una crisálida que pugna por nacer y volar, mientras otros la quieren retener y que no se independice, ayuda a "No dejarse afectar por los comportamientos infantiles de los demás." Percibir con nitidez a los habitantes de la Evolución incipiente, darse cuenta de su ceguera, de sus rabietas, de su incapacidad para todo lo que implique Evolución, desprendimiento, comprender su penosa realidad, ayuda a dejar de sentir animadversión hacia ellos y trocarla por compasión.
Es fundamental comprender las fuerzas que operan en el mundo. De no entrar en esta comprensión, no se entienden las guerras de intereses, la desigualdad Norte-Sur, la insolidaridad, ni las injusticias flagrantes de nuestro mundo, gobernado por depredadores. No se entiende que no es la revolución la que cambiará esto, sino la Evolución. Comenzando por mi Evolución. ¿Quieres cambiar el mundo? Cámbiate antes tú. Evoluciona.
En el lado positivo, la conciencia de que la Realidad y la Felicidad en nuestra Meta ayuda a "Eliminar pensamientos negativos." ¿Queremos ser felices y albergamos en ocasiones pensamientos negativos? Amigo, o lo uno o lo otro. Démonos cuenta de que ambas cosas a la vez es imposible.
La conciencia de que Realidad y Fondo discurren paralelos, ayuda a poner en marcha nuestra componente sutil, de percepción de lo Uno. Ya sé que cuesta. Años. Pero los frutos no aparecen sólo al final, sino que surgen, incipientes ellos, en cuanto nos ponemos en Camino de manera consciente. La experimentación, el diagnóstico interior lúcido, la propia percepción de uno mismo, ésas son las armas.
Eres más de lo que crees y vales más de lo que piensas.
Conforme evolucionas aumentas tu Valor Añadido.
Reflexiones sobre la relatividad
Las burbujas.
Cada uno mira el mundo y lo coloca dentro de su burbuja. En mi burbuja no cabe todo el mundo, caben sólo mis cosas y las cosas de unas pocas personas. Mis cosas están en las estanterías más cercanas, a las que siempre miro y doy importancia. Conforme están más lejos, menos importancia les doy. Importa mucho más la cercanía que la justicia, en la forma de comportarse de las personas.
El problema es que somos miles de burbujas rozándose, cada cual pensando que su ordenación es la ordenación de todas las burbujas. Y eso sólo es verdad en SU PROPIA BURBUJA. Ninguna más es como la suya. Pero él no lo sabe. Por eso tiene la gente tantos problemas en su relación con las demás burbujas. No sucedería lo mismo si fuéramos más relativos.
Relatividad.
Todas estas consideraciones debieran impulsarnos a ser relativos, a no esperar que los demás nos hagan justicia, a ser autónomos, a no dejarnos afectar por sus cosillas. Debemos aceptar las burbujas de los otros, tan diferentes de lo que nosotros desearíamos. Si no somos muy cercanos ... ni estaremos en sus estanterías.
Semejanzas.
Quizás la Divinidad puso muchas cosas parecidas a lo que sucede con nuestro Fondo. Y como el niño sólo piensa y vive para jugar, los menos evolucionados sólo piensan y viven para tener. Ya les puedes tratar de abrir los ojos: No pueden llegar. Y debemos comprenderlo.
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La verdad es que yo no había prestado casi ninguna atención a la mitología griega, por no ver en ella nada aprovechable. Las aventurillas de los dioses del Olimpo me parecían episodios de una novela rosa o cuentos para niños. Pero hace poco he mirado más de cerca la leyenda de Démeter y su hija Perséfone y estoy cambiando de parecer. La razón del cambio es tan simple como no haber mirado con detenimiento o mirar con atención. Hay algunos detalles en la tal leyenda que dan que pensar.
Recuerdo que los dioses mayores griegos eran Zeus, su esposa Hera, Poseidón, dios de los mares, Démeter, diosa de la agricultura, Hécate y Hades, dios de los infiernos. Dice el mito que Démeter tenía una hija, Perséfone, y un buen día Perséfone desapareció. Había sido raptada por Hades, el dios de los Infiernos, hermano de Zeus, que la quería desposar. Su madre se puso a buscarla durante más de una semana, sin éxito. Al cabo de ese tiempo, el Sol, el dios Helios, le confesó a Démeter que Zeus había asentido al deseo de su hermano de desposarse con Perséfone.
Démeter se enfureció contra Zeus y se negó a volver al Olimpo. Se disfrazó de anciana y se fue a Eleusis. Allí entró en contacto con la hija del rey, Celea, y le contó a ésta que su nombre era Dosa, que había escapado de las garras de unos piratas y que no tenía dónde ir. La hija del rey, claro está, la invitó a palacio y allí conoció a la reina, Metaniera, que acababa de tener un hijo, Demofón. La diosa queda encargada por la reina de cuidar del niño. Un pequeño inciso para decir que la diosa pide de beber una especie de cerveza, el ciceón.
La intención de Demeter es volver a Demofón inmortal y eternamente joven. Y, en vez de alimentar a Demofón con leche, le frota con ambrosía, la bebida de los dioses. A la noche, lo pone al fuego de la lumbre, sabedora de que Demofón no sufre por ello. Con este tratamiento, el niño se va pareciendo cada vez más a los dioses. Una noche, sin embargo, la reina descubre a su hijo entre las llamas de la chimenea y pone el grito en el cielo. Ni que decir tiene que expulsan a la diosa de palacio.
Antes de irse, Démeter se queja de la ceguera de los humanos, "que no saben ver su afortunado destino." En consecuencia, Demofón será un mortal más. A la vista de algunas personas de palacio, Démeter se muestra en su auténtica personalidad, deslumbrante. Y pide a los que la escuchan que se construya un santuario en Eleusis con un altar, desde el que ella misma enseñará a los humanos ciertos ritos. Y acto seguido se va de palacio.
Ya construido el santuario, Démeter se oculta en su interior, deseosa de volver a ver a su hija. Ordenó una sequía impresionante que agostó la tierra. Zeus intentó calmarla y con varios mensajeros la invitó a regresar al Olimpo. Démeter se negó, alegando que continuaría la sequía hasta volver a ver a su hija. Zeus no tuvo más remedio que ordenar a Hades que devolviera a Perséfone. Pero Hades hechizó de alguna manera a Persófone para que cuatro meses al año retornara a su lado. Recuperada su hija, Demeter volvió al Olimpo, cesó la sequía y la tierra se cubrió de verdor.
Pero antes de volver al Olimpo, Démeter reveló sus ritos y enseñó los misterios a Triptolemo, Diocles, Eimolpes y Celea, una de las hijas del rey, su primer contacto; ritos sagrados que "es imposible transgredir, traicionar ni divulgar, ya que el respeto a las diosas es tan fuerte que para la voz." (Una traducción de un versículo del himno a Démeter, himno que intentaré conseguir y traducir).
Lo que Démeter iba a hacer era adoptar a Demofón, proporcionarle una naturaleza similar a los dioses. Y lo había logrado en parte. En vista de que su labor fue interrumpida, proporcionaría a los humanos la manera de culminar el trabajo, porque ese trabajo era posible.
Aquí ya sabemos que eso es posible. También sabemos cómo se logra. Por eso se pueden entender los ritos de Eleusis, porque no son sino una imagen de lo que supone desarrollar la capacidad de percepción, adoptar el punto de vista de la Divinidad. Nosotros le llamamos conectar con el Fondo.
Los estudiosos que están al margen de lo sutil se preguntan si en Eleusis se enseñaría a los aspirantes que, si seguían las enseñanzas allí impartidas, se volvían hijos adoptivos de las diosas. Que en Occidente el secreto rodee a los misterios de Eleusis no tiene nada de particular. Es obligado que sea así.
Esa "familiaridad" entre los dioses, hablando en lenguaje antiguo, y los humanos, ese compartir una Dimensión común, que en ellos es la inferior y en nosotros, la superior, sigue siendo un secreto, porque resultó ser un conocimiento incómodo para determinados sectores en determinado momento. Y lo sigue siendo, a tenor de lo mal visto que está hablar del secreto de Eleusis, del Conocimiento, la Sabiduría o la filiación. La filiación divina es aceptable cuando se refiere a nuestro Señor Jesucristo y a nosotros, aunque en nosotros en menor grado. Pero si nos salimos del cauce ortodoxo, las cosas ya están mal vistas.
La causa es que la Dimensión sutil no ha sido incorporada al léxico del occidental medio, como tampoco lo ha sido el Conocimiento. Al revés, parece que , si no con la hoguera, actualmente se amenaza al proclive al Conocimiento con el anatema de ... esotérico, anacrónico y acientífico. No importa. Como decía Melo: "Las cosas son como son, independientemente de que las entiendas o no las entiendas, las cosas son como son."
Y como son así, pues así las contamos aquí.
La vida: Reinado o esclavitud.
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Nuestra vida, hoy, suele ser una de estas dos cosas. O reinado, o esclavitud. En primer lugar, fue esclavitud. Esclavitud de los demás, porque no se portan como esperamos de ellos. Esclavitud, o dependencia de nosotros mismos, porque tampoco nos portamos como desearíamos.
Es como si hubiera dos personas dentro de cada uno, la buena y el olvido de todo lo que ha pensado hacer esa persona buena. Tenemos que aceptar el hecho de que conviven dos personas en nuestra vida, hasta que predomine la buena persona, la que domina, siempre.
Esa es la diferencia entre la esclavitud, el deseo no cumplido, y el reinado, la consecución de lo que se comprende es deseable, conveniente y posible. Lo que hemos deseado muchas veces es que no se dé todo lo negativo que a veces nos invade: No tener mal humor, no recibir desplantes de los demás, que nos traten con justicia ...
Hay que aceptar que podemos comportarnos de dos maneras muy distintas mientras se dé esa doble faceta. Y perdonarnos cada vez que olvidemos y caigamos en la esclavitud.
La lucha para reinar, para dominar, para no desear las cosas que no hemos de tener, porque nos las tienen que proporcionar los demás, es la lucha de las reglas. Tendremos que comprender que debemos conformarnos exclusivamente con las cosas que podemos proporcionarnos nosotros a nosotros mismos.
El motor que favorece el predominio de la parte adulta, el Fondo. Por tanto, habrá que procurar fortalecerlo, ponerlo en marcha, hacer gimnasia con él.
Hay que luchar en ambos aspectos a la vez, en el de seguir las reglas e ir haciéndolas parte de nuestra personalidad, y en el de despertar el Fondo. Éste se despierta cuando nuestro ser actúa con Plenitud, lo que equivale a cumplir las reglas en mayor porcentaje. Cualquier logro en uno de ellos, es un avance en el otro. Los triunfos en uno de esos campos, ayudan a mejorar y avanzar en el otro. Realmente, reglas y Fondo son dos aspectos complementarios de la Plenitud. Y como ésta pertenece a lo Uno, ambos aspectos corren paralelos, son lo mismo, por más que nuestra mente los perciba separados.
El paso progresivo de la esclavitud al reinado está garantizado para todo el que persevera y no se rinde a la esclavitud. ¡Qué cosa más ilógica, rendirse a la esclavitud ...!
Hay un momento en la senda que el que lo pasa ya no se vuelve atrás, ya no abandona la lucha, ya no dimite de la Plenitud. Uno ya sabe cuándo ha dejado atrás ese lugar. Basta con preguntarse internamente.
Si ése es el caso del lector, sólo nos queda sugerirle ánimo y paciencia. Nadie le disputa su lugar junto al Sol. Sitio, hay para todos, también para él. Como ya hemos dicho en otro sitio, nosotros mismos somos el guerrero, el enemigo, el campo de batalla y la Meta. La Odisea es nuestra propia existencia, hoy por hoy mezcla de reinado y esclavitud.
La época de "los contactillos"
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El contenido de esta web debe correr paralelo al progreso de quienes la leen. Y eso es lo que está sucediendo. Progresivamente iremos hablando de las cosas que van siendo actualidad para las personas que por aquí merodean. De forma que hoy hay que hablar de los primeros contactillos. Les llamaremos así para diferenciarlos del contacto por antonomasia, ya que ése no ofrece dudas.
Al principio, cuando se dan las primeras experiencias, la primera duda que surge es si aquello es realmente algo nuevo y relacionado con el Fondo o es un engaño de la propia mente. La medida que aquí ponemos para evitar sugestionar el personal es decir lo menos posible de la forma que tiene la experiencia. Ya la experimentará cada uno. La descripción espontánea del interesado es la mejor garantía de que lo sucedido es genuino. Por eso, cuanto menos hablemos de cómo es la cosa, mejor.
Pero hay que advertir a las personas que entran en esa interesante etapa que la duda rondará su cabeza. Al principio es normal que así sea, que nadie se sorprenda. Nos ha pasado a todos. Ante una experiencia atípica, uno sufre un cierto desconcierto. Bien, la primera prueba que debe pasar la experiencia es que, cuando uno está en ella, el tiempo deje de tener sentido. Alternativamente, que las cosas que suceden uno nunca se las había imaginado. Asimismo, ha de venir acompañada de una intensa sensación de paz, armonía, gozo sin causa, sólo por estar allí. Si se dan una o varias de estos síntomas, alegrémonos. Difícilmente la mente es la causante de esas sensaciones, de ese sentir.
Pero, superado el primer estupor, lo importante es saber qué hacer a continuación. La meta es clara, se trata de dominar esa capacidad nueva que está apareciendo en nosotros. Por tanto, ¿qué conviene hacer para lograr que la experiencia se repita a voluntad, cómo hacerla depender de nuestra voluntad?
Veamos primero lo que no hay que hacer. Ponerse nerviosos. Pensar que ya lo tenemos conseguido. Intentar sacarle el mayor provecho a la cosa. Contarlo a todo el mundo que se nos cruza por la calle. Esto es evidente y ya se le había ocurrido al experimentador. Veamos, por tanto, lo que conviene hacer.
Fundamental, tranquilidad y paciencia. El trabajo que nos espera necesita su tiempo y tenemos para darle todo el tiempo que nos quede de vida. No es cuestión de días, pasarán semanas y aun algún que otro mes hasta que logremos el dominio y que las cosas sucedan cada día a la hora que nos lo propongamos. Recuérdese la imagen que poníamos en otras ocasiones, se trata de que el contacto con el Fondo responda de la misma forma que responde el interruptor cada vez que encendemos la luz de la mesilla de noche. Y no exagero.
Hay que conseguir repetir la postura interior que logramos cuando hemos tenido el contactillo. Recordar lo que hicimos y hacer lo mismo. Es muy importante limpiar la intención. Ya sabemos que hay que lograr una limpieza interior, ausencia de todo ruido, actitud positiva, honestidad, simplicidad, conectar con nuestro/a niño/a interior. Volvernos tan inocentes como un pequeño y que ese pequeño que somos exprese su deseo de entrar en contacto con la Plenitud que hay en nosotros.
Limpiar la intención, ahora que sabemos que se pasa bien allí, supone desear no por el interés, no porque podemos solucionar nuestros problemas, no por el Gozo, no por rentas que pensamos sacar de allá. Supone desear por acercarnos a la Plenitud, por ser más plenos, por dejar que la Perfección se instale en nosotros, por volvernos más sutiles y menos pegados a lo material. No deseemos para lograr nada material, sino para volvernos más inmateriales. Estas ideas, que podrán parecer estupideces a los extraños, deben ser comprendidas por la persona que busca el contacto con el Fondo.
Por tanto, paciencia y limpieza. Cada cual tiene su historia, sus asignaturas pendientes, sus necesidades, y por tanto se acerca a lo sutil desde su propia perspectiva. Uno hará hincapié y demandará el Saber, otro el Gozo, otro tal vez nada, estar. Todo es válido. Lo que sucede es que, igual que las reglas son universales, del mismo modo que lo Uno es no temporal, esa Dimensión es perfecta y contiene todo lo que es perfecto. Y cada cual captará aquello de lo que él está más necesitado. Pero siempre captará facetas de la Perfección que aquello es. Y comprenderá cada vez con más claridad que lo que está desarrollando es "una capacidad de percepción". Una percepción nueva, desde luego. E inimaginable.
Tal vez sea el momento de repasar lo que está dicho sobre el contacto con el Fondo y lo que el Fondo da. Que nadie se sienta apremiado, precisamente ahora es cuando más despacito y con buena letra hay que actuar. Preguntas concretas, ya se sabe, al correo directo. Un correo directo sobre la etapa de "los contactillos" de alguien me permite transcribir su mensaje y mi respuesta, en el Foro, bajo el pseudónimo de Iker. Puede ser un buen complemente a lo dicho aquí.
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Vamos a aplicar hoy un potente zoom sobre la rampa de acceso y sobre los primeros pasos en la meseta superior para que quien esté involucrado en tal trabajo tenga las cosas lo más claras posibles. Para muchos puede ser tema de curiosidad, para otros, de interés personal concreto.
¿Cuándo decimos que uno ha comenzado a ascender por la rampa de acceso? Cuando comienza la búsqueda consciente. Primero se da la búsqueda inconsciente. A esta búsqueda se le suele llamar "inquietud". Uno tiene inquietudes y por ello lee libros poco habituales, libros que se encuentran sólo en cierto tipo de Librerías. Libros que tiene que ver con la mejor personal. Y uno acude a conferencias, a múltiples lugares, y oye a numerosos divulgadores de métodos diversos. Esto es ya el final de la búsqueda inconsciente. No hay un corte neto entre los dos tipos de búsqueda.
Conforme uno va siendo capaz de enjuiciar lo que oye, no le suena todo igual y desecha caminos y se inclina por otros, va ganando conciencia y la búsqueda es ya plenamente consciente cuando uno tiene claro que un determinado sendero, o más de uno, son su camino y le conducirán a la meta. Uno pone el corazón en el camino, que decía el otro, y comienza a recoger pequeños frutos silvestres de las cunetas del camino. Ellos le confirman en el acierto de su convicción profunda.
La búsqueda se convierte en consciente cuando uno sabe ya, porque se lo han aportado, qué teclas debe tocar y cuáles debe evitar para pulirse y evolucionar. Posiblemente ésta sea la mejor definición. Y no sólo uno sabe porque se lo han aportado, sino que ha hecho algunas pequeñas pruebas y ha comprobado que la lógica no le falló, las cosas funcionan. Pues bien, en ese momento uno ha puesto su planta sobre la rampa de acceso. La rampa de acceso está situada en el proceso total del individuo en este enlace.
Ascender por la rampa de acceso lleva años, no meses. No hay que tener prisa, hay que ser paciente. Hay que saborear los frutos, cada vez más abundantes y valiosos, que se recogen conforme se va ascendiendo. No tiene sentido tener la mente en la meta de llegada y no saborear los dones que se reciben a lo largo de la rampa. Lo que acelera la marcha es aprovechas, saborear, agradecer y valorar los nuevos dones que van llegando de manera imprevista, inimaginable.
La vida va siendo cada vez más fácil, el control se vuelve casi involuntario, se controla sin controlar, uno comprende lo qué es el "hacer sin hacer" de los taoístas, uno llega a olvidarse de las reglas, porque ellas se verifican por ellas mismas, apenas sin ocupar nuestra atención, no como antes, que llegaban a ser una carrera, una carrera de obstáculos. El contacto directo y pleno con el Fondo llega más pronto o más tarde cuando se está a media altura en la rampa de acceso. Y si hemos hablado de unos pocos años, divida por dos el escalador. Pero no es el control del tiempo lo deseable, sino disfrutar de esta nueva etapa de la vida.
La vida comienza a tener plenamente sentido, vale la pena de ser vivida, se torna un don. Lo sensato es, por tanto, disfrutar de ella y tomarla como viene. Se le pierde el miedo a la muerte cuando uno comprende que ya conoce el Más Allá, la Vida sin la materia. Sólo se puede conocer lo que es Aquello cuando se vivencia Aquello aquí.
Uno capta que nada de lo que le dijeron o leyó refleja adecuadamente esta vibrante Realidad. Aquí llamamos Realidad a esa Vida. A lo otro, a lo anterior, alguien le llamó la muerte, aquí le llamamos más bien dormir y soñar. Al ser humano le está esperando eso, el Ser.
De modo que tal vez el primer hito en la rampa de acceso sea el dominar el contacto con el Ser, el Maestro interior, el Fondo, la Brújula sutil, el YO SOY, la semilla de "Logos", la Esencia, la Naturaleza, el "hegemonikón", como se le quiera llamar, tanto da. Eso llegará a su debido tiempo, sin angustias, agobios, ni planes temporales, "no hacer planes", tampoco ahora. Y cuando hablamos de dominar se quiere decir hacerlo a voluntad, en el instante que lo creamos conveniente. Primero, ya está dicho, eso sucede en condiciones restringidas. Meses más tarde, de manera voluntaria, incluso en público, en el autobús.
Uno sigue aprovechando el Maestro interior en aquellos aspectos que su personalidad le dicta. El Fondo da el Gozo, el Saber y la Fuerza. Para lo segundo, hay que preguntarle. Las otras dos las da gratis, siempre que se entra en contacto con él. De modo que, una vez logrado el dominio, viene lo que los militares llaman "el aprovechamiento del éxito".
Llegará un momento en que un bien día, de improviso, uno tendrá cierta experiencia, llamémosle de clarividencia extrema. Uno se da cuenta de cosas que le han pasado desapercibidas a lo largo de todo este tiempo. Incomprensiblemente. Es como si uno hubiera estado pasando al lado de una gran piedra todo este tiempo sin darle importancia, dando por hecho que era eso, una gran piedra. Y ese día uno se da cuenta de que no es una piedra grande, apenas sin valor, sino un magnífico monumento de incalculable valor. De ahí que a esa experiencia, de manera hermética, le llamemos "descubrir el monumento". Y aquí vale lo mismo que se ha dicho antes, olvídese el escalador de piedras y monumentos y viva su gozosa experiencia. Cuando tenga que pasar, ya pasará. No por mucho que le dé vueltas va a acelerar la percepción.
Entonces se accede a la meseta superior. A partir de ese momento se vive colgado del Fondo, uno no se desprende ya del Fondo. O el Fondo no se desprende de uno ni se oculta ya más. Uno está ya ajeno al mal, lo que significa que está libre ya de todo mal, nadie le puede hacer mal, nunca volverá a sentirse contrariado, nunca volverá a tener dudas, porque, cuando las tenga, consultará y se acabaron las dudas.
Entonces, con el Maestro interior incorporado, llegará la época de la formación. Ya no hará falta conocer más y mejores instrumentos, no harán falta ya más técnicas de superación de dificultades. Con el Fondo incorporado y permanentemente activo, no hay dificultades. Llega el momento de afirmar lo logrado, de conocer a los demás humanos que han experimentado ese estado. Sólo lo que han dejado escrito ellos cobra valor, no ya las obras escritas en sueños. Esa época de formación dura también años, no meses. Hay mucho que aprender todavía. Pero eso me temo que será ya receta personal, sugerencia bajo pedido. La etapa de la acción vendrá luego, pero de ésa, ya hablaremos dentro de tres o cuatro años ...
Aclaro, para terminar, que la formación está presente también en la rampa de acceso, como refuerzo, como confirmación de lo que uno va encontrando y descubriendo en su interior. Pero en ella hay todavía unos logros que conseguir, unos dominios que alcanzar y ésa es la labor prioritaria, no la formación. La formación ocupará el primer lugar cuando los dominios estén en el bolsillo. Mientras tanto, afortunado escalador, a por los dominios. Con paz, gozo y tranquilidad.
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Significa el que avanza, el que progresa. Equivale al alumno de una Escuela de Sabiduría o Conocimiento de la antigua Grecia o del Imperio romano. En la Antigüedad, había Escuelas donde un Maestro enseñaba a avanzar por la Senda del Conocimiento. A la Escuela iban jóvenes del lugar y de fuera. No todos perseveraban y llegaban a la Meta, sólo unos pocos. Todos aprendía lo que debían hacer para avanzar, para ir madurando, para lograr el control de sí mismo.
¿Qué hace el prokoptes? El prokoptes, el que progresa, acepta trabajar de cierta manera, da por bueno que modificar su comportamiento sea posiblemente la manera de vivir mejor. Y se dispone a ello. Pero una cosa es aceptar una dirección y otra caminar de continuo en esa dirección. Pronto se da cuenta el prokoptes de que, hoy por hoy, él es incapaz de caminar todos los días siguiendo la senda propuesta. Muchos días las cosas no se ven del mismo modo, con el mismo empuje, y la senda se abandona, o uno se queda parado y no avanza nada, incluso piensa uno que ha retrocedido a "antes".
Sin embargo, lo visto durante el corto tiempo que uno ha seguido el camino no es en vano. Y cuando a uno le gana el desaliento, en lo más hondo del bache, uno capta que es posible y uno retoma el camino allí donde lo dejó. Uno va avanzando y comportándose de acuerdo con lo que se vio con claridad en un momento bueno, pero sólo a ratos, por temporadas, cuando las adversidades no arrecian.
Cuando el exterior es especialmente adverso, ese exterior le vence a uno y uno deserta del camino. Pasa unos días malos, conoce uno el amargor de la derrota y uno se vuelve a levantar y vuelve a luchar con cierto ánimo. La lucha por conseguir el dominio de uno mismo es ... monótona - uno siempre cae del mismo modo - es rutinaria - parece que no va a acabar nunca - es ... desesperante.
Lo que no sabe el prokoptes es que él se va robusteciendo precisamente con las caídas y los retornos. Sobre todo con los retornos a la lucha. Cuantas más veces sea derrotado por los elementos exteriores, tantas veces vuelve a la lucha con un impulso que no tiene ya la ingenuidad y el arranque juvenil del primer día, pero ese retorno es el que le va formando y va robusteciendo su voluntad.
Piensa el prokoptes que tanto caer, tantos abandonos, son prueba de su debilidad. No se da cuenta de que todos esos retornos a la lucha son una demostración viva de su fuerza creciente. Cree estar igual que el primer día, puesto que es capaz de volver a él en cualquier momento. No capta quizás que cada vez está menos tiempo sumido en el desaliento, que los demás cada vez tienen menos poder sobre su humor.
Supone el prokoptes que esto que hace es una cosa más en su vida, algo de lo que no habla con casi nadie, porque lo podrían tomar por un chalado, ya que no sabe de casi nadie que se esfuerce en estas cosas. No se imagina que esta batalla en la que voluntariamente ha entrado es lo más importante de su existencia, la razón de ser de ella. Piensa que el trabajo es más importante que esto, que asegurar el sustento de su familia es más importante que esto. No se da cuenta de que los leones y los zorros y las comadrejas también se preocupan de asegurar el sustento de su inquieta prole.
Lo que está tratando de hacer es ser dueño de todo su ser, arrebatar ese dominio a los demás y apropiárselo, porque para eso es su vida y su Felicidad. Habrá de captar que tiene la capacidad de transformarse y que esa transformación es precisamente la Perfección, la Madurez, el Despertar. Que, transformado, es feliz. Siempre, cada vez que lo logra por un rato. Cuando la transformación sea permanente, la Felicidad lo será también.
El oficio de prokoptes no está al alcance de todo el mundo. Hay que ser muy potente para obtener el grado de prokoptes. Y no hay mucha gente fuerte entre nuestro círculo de relaciones. Por eso hace bien el prokoptes en no hablar de su trabajo añadido. Pero conviene que sepa, que tenga bien claro, que esa guerra que lleva, que esa carrera que con sudores vivenciales está cursando, es lo más elevado que el humano puede hacer sobre la Tierra. Es lo más difícil, lo más útil, lo más gratificante y lo más duradero.
Los que sean sus logros le acompañarán mientras viva, e incluso cuando se acabe el tiempo. Sus triunfos repercutirán en toda su vida, dando a ésta un brillo que no tendría nunca sin esos triunfos. Son de tal calibre esos premios que no pueden ser descritos con palabras. Son para ser vividos, no para ser contados.
Las palabras se quedan cortas, son insuficientes, para describir tales frutos. Ha de ser la propia vivencia la que aclare las cosas. Y, cuando la tenga, se verá en la misma incapacidad para explicarla. Pero ya no le importará, ¿qué más da no poder explicar qué es la Felicidad si uno ya la tiene siempre a su lado?
Hoy vamos a hacer unas reflexiones para todo el que está en la rampa de acceso. La descripción completa de la rampa de acceso al nivel IV está en el tercer artículo de este mismo apartado, El Camino. ¿Quiénes están en la rampa de acceso? Los que lo tienen ya claro, los que han puesto el corazón en un Camino, los que han comprobado por sí mismos que el Camino que terminaron por seguir es buen camino, los que han comenzado a recoger frutos de las cunetas, los que no se volverán ya atrás, porque tienen meridianamente claro que la vida sólo tiene sentido siguiéndolo y terminándolo. Si el lector tiene todavía dudas sobre sí mismo, es que aún no ha puesto el pie en la rampa. Paciencia.
Hay varias prácticas que conviene poner a punto y ejercitar durante la subida por la rampa. La primera, y posiblemente ya asumida, es captar la magnífica cosa que somos los humanos, las potencialidades que encerramos, las capacidades casi sobrenaturales de que hemos sido dotados (más bien habría que decir inimaginables, sorprendentes). Por eso, de manera espontánea, sin que nadie nos insista, bueno será que vayamos tomando conciencia de nuestra inmensa valía, como decía el otro "somos las primicias de las criaturas", el fruto que más vale, el más codiciado, por ser maduro e infrecuente.
Lo de pensar bien de uno mismo cuando el entorno nos es favorable y pensar mal cuando las adversidades se encrespan debiera ir quedando atrás, porque en los momentos mejores, la conciencia de los tesoros que albergamos, y que poco a poco vamos descubriendo, no se borrará de nuestro recuerdo. Y porque sabremos estar cada vez menos tiempo sometidos a la tensión de los elementos externos. Las cosas sólo provocan tensión si les dejamos que generen tensión, si las calificamos de negativas. Y las cosas de fuera no son negativas, son de fuera, neutras.
Otra práctica a ejercitarse es la capacidad de decidir. Decidir es un ejercicio muy importante, es crucial. La persona que está en la rampa calibra mucho, matiza mucho, se exige mucho. Si tiene claro que el Fondo ha dictaminado qué conviene hacer, la cosa está clara. Pero a veces en temas pequeños, cotidianos, el Fondo parece que se inhibe, que no responde. ¿Qué hacer? ¿Cuál será la decisión óptima?
En esos casos, la solución puede ser tomar un pequeño instante y centrarse en el asunto a decidir. Visualizarse a uno mismo optando por una alternativa y tratar de ver claro cómo nos sentiremos tomándola. Y hacer lo mismo con la otra decisión. Y percibir con cuál de ellas nos quedamos más tranquilos. Y tomarla. Y luego, observar cómo han ido las consecuencias de la decisión adoptada. Y si, cuando uno aplica este procedimiento, todavía no hay luz, no hacer nada, dejar las cosas como estaban. Si no hay viento para cambia el rumbo, se mantiene el rumbo. En caso de duda, no hacer nada.
La persona en la rampa tiene ya una sensibilidad desarrollada para no dudar ante decisiones nefasta, fatales, erróneas por completo. Ésas son detectadas en cuanto uno les pone la vista encima. Por tanto, las dudas serán siempre entre lo bueno y lo óptimo. Y en esos casos, se aprende decidiendo y controlando luego, sin temores ni angustias, los resultados.
La persona en la rampa sabe ya que no debe hablar mucho, sino responder a quien le pregunta interesado. Comprenderá que el proselitismo activo es una barbaridad y es signo de ignorancia.
Sabe que no puede cambiar el mundo, que primero debe cambiarse a sí mismo. Y cuando ese cambio se complete, va a comprender el mundo tal y como es y comprenderá, y se sonreirá también ante sus ímpetus juveniles.
Sabe que no hace falta hacer muchas cosas para caminar, que se puede hacer mucho sin hacer nada, que la cosa no es hacer, sino ser. Y ahí, en el mundo del ser, ahí es donde puede aplicarse y donde la tarea pendiente es imposible de determinar, pero se va desplegando conforme uno llega al paso inmediatamente anterior.
Sabe que no debe preocuparse, ni cavilar sobre el futuro. No porque el futuro no vaya a llegar, sino porque en su trabajo el futuro es tan imprevisible y tan sorprendente que no sirve de nada la previsión mental, la exploración de un terreno completamente desconocido. El futuro será una prolongación de la aventura pasada. De ahí la absoluta confianza y la total tranquilidad.
Bien, son ya muchas las tareas que hemos marcado para la rampa. Paremos por hoy, o nuestro escalador no sabrá qué pié mover primero. Tiene todo el tiempo del mundo, el tiempo es su gran aliado, porque si echa la vista atrás percibirá que en unos meses ha avanzado más que en años anteriores. Así pues, a vivir con gozo la aventura de la escalada, a disfrutar de las sorpresas del día a día. La Odisea era un cuento de niños en comparación.
Para quienes se esfuerzan en avanzar por el Camino puede resultar desconcertante encontrarse con dificultades, con etapas de inmovilidad. Aclarar éstas todo lo posible es labor obligada en esta Escuela.
Amigo escalador - incluyo aquí ambos sexos - el quehacer en el que te has metido es una labor de investigación. Y, por si no lo sabías, la investigación es lo más asqueroso, pegajoso, problemático y maldito que existe. Uso estos adjetivos en plan coloquial, por la confianza que adjudico a nuestra conversación. Pero sí, el trabajo en el que estás metido o metida es ingrato cuando las cosas se ponen de frente.
Es agradabilísimo cuando todo va viento en popa, y es todo lo contrario cuando el viento deja de soplar. Porque lo repelente del caso es que no sabemos qué hemos hecho para recibir esa patada en la boca que supone el parón innominado, inmerecido, inexplicable.
Estás investigando porque, aunque aquí procuremos dar indicaciones lo más precisas posibles, cada persona es un mundo y su idiosincrasia es la suya, inigualable, irreproducible, única. Pero siempre es válida la afirmación de que el Camino no es caprichoso, hoy me dejo recorrer y mañana me cierro en banda y ahí te quedas. No.
Las cosas no suceden porque sí, los parones y las etapas de niebla tienen una causa. Lo malo es que no damos con ella y nos sobreviene la desesperación, la perplejidad, la amargura incluso. Sobre todo si vemos que a otros todo parece irles viento en popa. “Si seré desgraciado ...” podemos llegar a pensar. Además, esa niebla, si es persistente, puede descorazonar al más pintado. Y pudieran empezar a surgir las dudas, el "¿ya será esto para mí ...?"
No vemos en qué fallamos, si es que hay algún fallo. Y lo hay, aunque nuestra misma forma de ser nos impida verlo. Por eso trataremos de dar hoy un remedio para esas ocasiones de “pertinaz sequía” que, como antaño, pueden ser actualidad hoy. Y la clave está en el título del tema de hoy, limpieza interior, sólo durante diez minutos.
Sin darnos cuenta de que existe, hay algo en nuestra médula que dificulta logros más elevados. Eso no era obstáculo para la parte del Camino que ha quedado atrás. Podíamos recorrer las anteriores veredas con esa mancha incrustada en nuestra ropa. Pero ... para los avances a partir del lugar al que hemos llegado es necesario desprendernos de ese mal hábito. Lo catastrófico es que no sabemos de qué se trata.
Pues bien, durante diez minutos, los que podamos dedicar a la tarea de interiorización, meditación o relajación, llamémosla como sea, procuremos quedarnos limpios de nuestra forma de ser. Sí, de nuestra forma habitual de ser. Porque, sin que sepamos dónde exactamente, esa herencia de nuestro pasado tiene algún obstáculo, alguna tara, algo que dificulta el avance.
Posiblemente conoceremos a algún niño encantador, de corta edad, todo inocencia, todo sonrisa, todo apertura, confianza en todos, todo pureza. Echemos de nosotros todo lo que no sea eso y saquemos de nuestro interior justo eso, lo que es ese niño. Necesitamos ser plenos para conectar con la Plenitud. Plenos sólo durante diez minutos al día, no es demasiado pedir ...
Dejemos fuera de nuestra esencia en ese instante toda crítica, todo rechazo, toda dureza, toda seguridad, toda defensa, todo criterio, todo lo que somos habitualmente y volvámonos por unos instantes como ese pequeño niño o niña, todo positivo, todo confianza, todo entrega. No nos ponemos así para tratar con terceras personas, con las que podría ser peligroso ser todo entrega, nulas defensas. Es con otro Ser con quien estamos intentando conectar. Y cuando de la Plenitud se trata, y con la Ley de afinidad marchando, sólo los afines a la Plenitud se pueden fundir con Ella.
Hay una segunda dificultad, además de la investigación. Y es que lo que intentamos supone subir a la cima del Everest sutil. Hacerlo sin estudios, sin unos libros de texto, sin una formación recibida desde la infancia, en plan Curso de Contabilidad por correspondencia es ... labor de gigantes, por no decir de insensatos. Así estamos, aquí y ahora, en esta sociedad ciega y sorda.
Tener clara conciencia del trabajo que llevamos, de lo límite de la misión, de la escasa preparación recibida del exterior, por parte de nuestros educadores (je, je ...) nos situará en nuestro lugar. Son normales los “parones”. Como recuerdo personal, yo estuve 10 años "aparcado", hasta que un buen día comprendí qué me frenaba. Nunca hubiera imaginado que fuera eso. Nunca hasta ese día. Así que, dentro de nueve años y medio hablamos ...
Mientras, a practicar en los malos ratos la absoluta limpieza interior. Con la “médula” como la patena, que se decía antes, no hay Plenitud divina que se resista. Pero eso, como la patena, que brillaba y reflejaba la luz del sol.
Cómo subir de nuevo - Tertulia con JK
Introduzcamos en este apartado la modalidad "Tertulias" con alguien que plantea temas de utilidad general.
La aportación de JK en el Foro ha sido ésta:
"Cuando tienes una experiencia que reconoces como del Fondo, estás en un estado no habitual. Estás como dentro de otro ente y como transportado a otro lugar. Como dice Fernando, sabes que sabes. Entonces todo lo que hagas desde esta situación de saber es algo que tiene un valor intrínseco indudable.
Pero esta situación desgraciadamente no dura mucho y pronto estás otra vez siendo el que eras, con todas tus dudas e indecisiones a la hora de actuar en la vida. Ahora aquello sólo es un bonito recuerdo y aunque te acuerdas del mensaje que recibiste, ya no tiene la fuerza de aquel momento y la sensación ya no es la misma. Ahora actúas pero desde una situación de pensamiento y por tanto es fácil que metas la pata cada dos por tres.
Si el Fondo quiere que contactes con Él,
¿por qué una vez que lo haces se esconde tan pronto?
¿Que es lo que hay que hacer para mantener aquella situación de Verdad?
¿Por qué nos hace volver otra vez a lo de siempre?
Un abrazo a todos.
JK."
Veamos el tema de qué hacer cuando se ha tenido la primera experiencia con el Fondo en plan directo, lo que llamamos contacto con el Fondo. Hay dos cosas que no hay que hacer: Impacientarse por conocer la cruz del Conocimiento es una. Intentar el contacto, abandonando los demás instrumentos de subida, es la otra.
Impacientarse. Hemos participado, aunque sólo sea una vez, de la Plenitud con mayúsculas. Magnífico, eso es una estupenda noticia que indica mucho. Ahora hay que seguir con el proceder correcto. La cruz del Conocimiento es que antes echábamos la culpa de nuestras desdichas a los demás. Ahora sabemos que el dolor nos lo damos nosotros a nosotros mismos. Tras conocer lo que es estar Arriba, podemos sentirnos muy a disgusto aquí abajo. Probar las mieles del Ser nos podría hacer insoportable la tosquedad del no Ser. Podría ocurrir que la estancia Allá se volviera contra nosotros y nos volviera más intolerantes con la vida rastrerilla. Quedarse sólo en esto no es bueno, hay que ir más allá.
Abandonar lo demás. Como el contacto directo proporciona grandes premios, podríamos pensar que lo que hay que hacer es volver de nuevo Allá Arriba, como sea, cuanto antes. Lo malo es que se nos resiste, no damos con la receta, se nos escapa y nos podemos desesperar un poquillo. Ante lo grato de la experiencia podemos tender a centrarnos sólo en el contacto, olvidando ... las reglas, por ejemplo. Ellas no gratifican de manera tan clara y evidente. El contacto se convertiría en la reina de nuestras metas y sólo ella contaría.
No estoy diciendo que éste sea el caso, querido JK, simplemente caricaturizo un poco la cosa para que se entienda mejor. Ya sabes que me gusta hacer esto. Entonces, veamos el proceder correcto.
Cuando uno quiere una cosa con gran fuerza, ha de estar dispuesto a poner todos los medios para alcanzar su objetivo. Cuento con que éste sí es el caso. Perfecto. Con un ejemplo: Cuando uno iba a la guerra en tiempos de Atenas y Esparta, uno se llevaba la coraza, y el casco, y las protecciones para las piernas, y la espada, y la lanza, y el escudo. No dejaba nada en casa, ni olvidado. Tenía que defenderse y poder atacar. Nosotros, igual.
Conozco cuatro instrumentos para continuar el ascenso cuando uno ha llegado a estas alturas del Sendero. Por orden de dificultad son: Seguir trabajando con las reglas, trabajar con el Fondo sin verlo, preguntarle al Fondo cuando nos dormimos y, finalmente, el contacto directo con el Fondo.
Seguir trabajando con las reglas. Es imprescindible seguir este trabajo. Hablemos claro: Aparentemente, esto de luchar con las "malditas" reglas podría parecer que no tiene demasiado que ver con el contacto que perseguimos. O que son dos cosa distintas, uno puede contactar, luche con las reglas o no. El contacto se regiría por unas instrucciones y hay que acertar con ellas. Las reglas son otra cosa.
No es así.
Contactar con el Fondo es idénticamente igual a convertirnos en Plenitud durante un ratillo, el del contacto. Las reglas son condiciones para convertirnos en Plenitud cuando las seguimos. Durante el contacto uno está cumpliendo las reglas, aun de modo inconsciente. En cuanto fallamos en una sola regla se desvanece el contacto. Reglas son sinónimo de Plenitud. Contacto es vivenciar la Plenitud despierto. Reglas y contacto con el Fondo son equivalentes. Sin las unas no hay el otro. Las primeras preparan y posibilitan el segundo. Por tanto, a más altura del Camino, más vital es no descuidar las reglas.
Trabajar con el Fondo sin verlo. Es otra forma de operar con el Fondo. Es más "light" que el contacto directo, pero es mucho más fácil. No proporciona tantas gratificaciones, pero lo mueve y lo despierta. Se trata de coger textos y dejarlos resbalar hasta el Fondo. Entonces el Fondo nos dice qué es verdad y qué es morralla, qué es trigo y qué es paja. Esta explicado en Prácticas, donde se ponen ejercicios.
Uno puede usar su propio Diario, que debe estar escribiendo ya a estas alturas, muy importante. Cuando ocurran cosas buenas, reflejadlas en vuestro Diario. Y cuando estemos poco inspirados, la lectura de lo que escribimos cuando estábamos en la cresta de la ola nos volverá a empujar hacia esa misma altura. Esto es exactamente trabajar con el Fondo sin verlo.
Preguntarle al Fondo cuando nos dormimos. Está explicado en La Salud, capítulo primero, y dicho en todos los Talleres. No olvidar este instrumento, que no cuesta nada. Es un medio de preguntar para recibir, no el Gozo, sino el Saber. Por tanto, estas preguntas realmente serían para Él. Respondiendo yo no hago más que interferir y acostumbrar al personal al atajo fácil ... Me debería callar ...
El contacto directo con el Fondo. Está explicado en El Camino y en Prácticas. Para el que lo ha experimentado no hace falta describirlo mejor. Veamos algunos detalles sutiles.
Empleando un lenguaje de metáfora, todos somos en cada momento o ángeles o guerreros. Cuando somos completamente afines con la Plenitud, somos lo primero. Cuando vivimos nuestra vida "normal", somos lo segundo. Como guerreros, tenemos designios sobre cómo deben comportarse los demás (posesión) y no queremos que hagan ciertas cosas (intolerancia) y vamos con prevención (miedo) y tenemos amigos y enemigos (no servicio). Todo eso son síntomas de que no tenemos iluminada la Guía interior, de que estamos en el inferior de los dos círculos. Cuando alguna faceta de nuestro ser está en el círculo negativo, somos guerreros, no ángeles. Y estamos en el mundo que nos corresponde, el que elegimos. Cierto que todos los que nos rodean son guerreros y también ellos están en el mundo que les corresponde. Y muchos ignoran que haya otra Dimensión, porque nunca dejan de ser guerreros. Pero eso ya no es consuelo.
Para subir hay que dejar todas las facetas del guerrero y convertirnos, por unos minutos, en ángeles. Ser afines por completo a la Plenitud. Sin ese requisito, no hay subida.
Es una "postura sutil", hay que colocarse en una cierta "postura". "Postura" muy exigente, "postura" perfecta, interior, anímica. Diría que consta de bondad, humildad, sinceridad, deseo ferviente, expresión sin palabras de ese deseo, ganas de ser Plenitud y no ganas de estar a gusto, desasimiento, confianza y entrega al Plan. Nada más. Hemos de analizarnos bien y captar qué "postura" es ésa. Posiblemente no sabremos diagnosticarla, para luego adoptarla. Nos pondremos en ella varias veces y luego nos daremos cuenta de lo que hacíamos y aprenderemos a definirla: La mente va siempre detrás del Ser. Es tan torpe la tonta mente ...
Hemos de tener sentido de la perspectiva. Miremos 24 meses atrás y recordemos dónde estábamos hace dos años. En los próximos 6 meses es fácil que avancemos tanto como lo hemos hecho en esos dos años. El nuestro es un proceso lento, aunque acelerado, que se mide en años. No vale mirar a 15 días atrás, no es significativo. Para darnos cuenta de los logros y coger moral, debemos mirar a hace uno o dos años, y entonces nos daremos cuenta de lo bien que vamos. Y acumularemos paciencia y moral.
Casi por último, el contacto despierto es la Meta, el premio, la corona de laurel, la gloria. Es una Matrícula de Honor concedida a un momento dado. Es lo más difícil, y es un logro muy exigente, muy selectivo, aunque abierto a todo bicho viviente. Implica Plenitud en acto y no sólo Plenitud en potencia, en acto. ¿Es fácil lograrlo? Tengamos en cuenta que uno entre 1.000, o uno entre 1.000.000, alcanza esto. Y tal vez sea optimista ... La meta que nos hemos propuesto es ... de locos. Estamos chiflados de puro ambiciosos. Aunque tal vez la locura sea vivir toda la vida sin conocer esa Meta ni por una sola vez.
Conclusión: Si hay que ser Plenitud para llegar al contacto, cojamos carrerilla con los tres instrumentos menos difíciles. Nos prepararán para lo difícil- Ellos nos darán la Meta.
Y me despido con alegría de que éstas sean las tribulaciones y éstas las preocupaciones. Te mereces, al igual que tu amigo, llegar al Meta y eso es ya cuestión de perseverancia y de un poquito de paciencia. No veremos antes del calor, JK.
Un abrazo.
Fernando
En la mitad superior de la rampa
© Copyrigth Fernando Conde Torrens
Porque ya hay a quienes esto les puede servir, hablemos hoy de cómo es la vida en la mitad superior de la rampa de acceso. Hay muchos problemas que en ese lugar han dejado ya de serlo, todos los graves. Sólo continúan dando guerra las imperfecciones menores. Lo que más persiste en esa etapa es la incapacidad para lograr estar siempre bien, en plena forma.
Hay una indefinición de las causas que originan los días grises, porque las causas de las pequeñas nieblas de la mañana son más difíciles de detectar que la causa de tormentas borrascosas, como las que venían hace tiempo, y que tan fácil resultaba detectar el motivo. Conforme los detalles a pulir se vuelven de menor calibre, resulta más difícil captar a qué obedecen o por qué se mantienen dando guerra aún.
Hay tres aspectos en los que vamos a detenernos hoy: El dominio del contacto,
la limpieza de intención y el interesarse por el Saber.
Uno inicia la segunda mitad de la rampa cuando los contactos son casi diarios, cuando abundan y no son esporádicos. Uno ya ha encontrado una clave, unas condiciones, en las que el Fondo aparece a la vista y uno usa ese conocimiento para convertir ese contacto en rutina dominada. Ese clave puede consistir en un lugar y una hora o bien en ayudarse con la lectura de textos de Sabiduría. Pero de hecho, se da.
El desarrollo de esa capacidad implica hacerla poco a poco independiente de esas condiciones especiales y que se pueda producir el contacto con nuestra Esencia en circunstancias más abiertas, generales e improvisadas. Es cuestión de ir eliminando poco a poco esas circunstancias (poco a poco significa que una variación tarde tal vez un mes o dos en consolidarse, no hay ninguna prisa). Sé de una persona a la que los contactos le venían cuando estaba muchas horas en la soledad del coche, conduciendo en largos viajes de trabajo. Cuando llegaba a destino tenía que escribir todas las ideas que le habían venido durante el viaje en respuesta a su interés en saber cosas. En viajes posteriores optó por llevar una grabadora a pilas y poder grabar sobre la marcha. Más tarde se acostumbró a que el contacto con la Esencia fuera en un rato en que todos los días se encontraba a solas, durante la comida.
Supe de otra persona cuyos momentos de percepción requerían estar en un
determinado lugar, aislado, en contacto con la Naturaleza, al que no siempre era
fácil llegar, por premura de tiempo. El camino ha sido reproducir las demás
condiciones salvo el lugar, haciéndolo en la propio hogar, en un momento de
tranquilidad, algo parecido a la paz que encontraba en el lugar que tanto le
inspirara con anterioridad.
Habrá alguna persona a la que la lectura de textos de Conocimiento, o de su propio Diario, le sirva de detonante para entrar en sintonía con el Fondo. Si a la lectura le acompañan otras circunstancias de hora, lugar, etc., bueno haría en ir eliminando alguna de estas condicionantes, una a una y poco a poco, hasta que también opere el contacto sin tantos requisitos.
En suma, el trabajo suele ser dominar el contacto y que éste pueda hacerse prácticamente sin requisitos, en cualquier lugar, a cualquier hora, con gente a la vista o sin ella. Otra cosa es que se precise un cierto aislamiento, como no estar en conversación con terceros. El lograr dominar plenamente y sin condicionantes el contacto con el Fondo es un trabajo típico de esta segunda mitad y es para tomárselo en plan profesional, bien merece la pena. De hecho, equivale a pulirnos hasta límites insospechados. Y por mucho que creamos haber alcanzado, siempre aparece otra cima más alta.
La segunda táctica sería preguntar al Fondo, por ejemplo, cómo lograr ese contacto de manera más suelta e independiente, en horario más cómodo y asequible, sin tantos requisitos. Ya se sabe que uno no pregunta murmurando la pregunta a media voz, sino con la intención, con el deseo. Y ya se sabe que la respuesta tampoco ha de ser inmediata, sino una idea que llega posteriormente, en un momento en que no se la espera precisamente.
El Gozo por sí mismo tal vez sea bueno que se cambie ya por el Gozo y el Saber, ambos a una. Trabajar con esa capacidad de percepción que es el Fondo, o Esencia, exige que se obtengan todas las prestaciones que Ella es capaz de dar y el Saber no es la menos importante. A estas alturas del sendero, tal vez empiece a ser incluso necesario. Pero, importante, siempre que se vea así desde la propia percepción, no por mandato o sugerencia externa. El tema, como siempre, es consultar. “¿Es hora de empezar a preguntar? es justo lo que te quiero preguntar.”
La limpieza de intención es la tercera consideración por hoy. Parece fácil de entender que las grandes prestaciones del Fondo exijan una limpieza especialmente exigente de la taza en la que se verterá el fluido del Saber y el Ser. De ahí lo de la limpieza de intención. Un lastre que aún no se ha soltado puede ser causa de “eternizarnos” en la parte superior de la rampa. La Plenitud tiene que ser exigente, no porque Ella sea dura, sino porque Ella es un estado progresivo de Perfección en el que gradualmente vamos entrando. No tanto porque uno lo vale, como dice la otra, sino porque lo vamos siendo.
Considerar la Plenitud como un “estado” es algo que a estas alturas debe ser normal. La Plenitud no es un Ser con vida y deseos a lo humano, “esto quiero, esto no quiero”, “con éste me voy, de éste me escondo”. No es así. Es algo mucho más automático. “Aquí estoy, siempre igual, esperando, el que sea capaz de llegar hasta mi segundo nivel de claridad llegará, y si está suficientemente limpio como para pasar al tercer nivel, hasta allí podrá izarse, y el que al cuarto, al cuarto. Y así sucesivamente."
No se nos niega por algo que decide Ella. No progresamos porque algo interno nuestro nos lo impide. Hay que encontrarlo. Y, en muchos casos, esa traba tendrá forma de Posesión, el último de los “pecadillos” del humano avanzado. Es el momento de revisar con fruición el diagnóstico de los dos círculos, que está en esta web. Y revisar la Posesión con todos sus velos, que intentan disfrazarla incluso de aspectos positivos para con los demás. Pero que, en el fondo, nos buscamos a nosotros mismos. Y son un “yo me ensalzo a mí mismo”.
Caso de preguntas sobre el tema, úsese el correo directo, el de Internet después del otro.
No se puede estar dando indefinidamente doctrina general sobre la búsqueda. La
razón es que hay un número limitado de reglas, cuando hay reglas. Este
senderillo es pródigo en reglas y en instrucciones, diría. Así y todo, se me
han acabado las reglas. Lo que cabe es comentar sobre distintos pormenores o
aspectos del proceso, porque largo, sí que es largo el proceso de ascenso.
No obstante, hay que decir enseguida que estar en Camino es ya un premio y es el
premio al que podemos optar aquí y ahora. Y no hay otro premio a nuestro
alcance que seguir en el Camino. Es decir, no hay otra cosa que podamos
objetivamente hacer que sea mejor y más fructífera que estar donde estamos,
caminando hacia la Meta. El premio para los que caminamos no es la Meta final,
sino la tierra del Camino que pisamos.
Esto debe hacer que nos despojemos de toda sensación de ansiedad, de apremio,
de urgencia, y de sentido de la responsabilidad, de que aún no hacemos las
cosas bien. No es así, hacemos las cosas todo lo bien que se pueden hacer con
nuestro equipamiento, con las armas que tenemos. Es algo así como si nosotros
fuéramos varios nosotros a lo largo de nuestra existencia. Y a cada uno de esos
nosotros le corresponde un trabajo, una tipo de hazaña y un tipo de triunfo.
Al "nosotros" que estaba dentro de nosotros hace dos años, le
correspondía hacer lo que hicimos hace dos años. Hoy somos otra persona
distinta y esa persona actual no tiene que hacer ya las hazañas que hizo su
madre o padre, el "nosotros" de hace dos años. Le corresponde hacer
otras hazañas, tiene que batir nuevos récords. Récords que tienen que ver con
lo que hizo hábilmente su antecesor, al que debemos estar agradecidos.
Es bueno considerar que hay cierta discontinuidad en nuestra propia persona y
que lo que seremos mañana, dentro de dos años, ya lo seremos dentro de ese
tiempo, hoy somos nuestra actualidad interior. A la persona que seremos dentro
de 2, 4 ó 6 años le corresponderán los premios que le caerán a su tiempo, a
nosotros, hoy, nos van a caer los premios que nos están cayendo. Y no debemos
aspirar a los premios que le corresponden a nuestro “yo” futuro, sino los
actuales.
Esto puede ayudar a vivir con Plenitud el presente, a disfrutar de él, porque
nos lo estamos proporcionando con lo mejor de nuestra artillería interior, con
todo lo hábiles y todo lo “patosos” que hemos logrado ser hasta el día de
hoy. Y, en nuestras circunstancias, con nuestra discreta habilidad total, no
podemos darnos un presente más feliz y gozoso que el que nos damos.
Esto no es algo que desde ningún púlpito se lance a las ondas, sino un tema de
reflexión y de consulta para el Maestro interior que estamos logrando despertar
poco a poco. La única tarea, lo único que debemos hacer es seguir en el camino
de búsqueda o de encuentros (botella medio llena, botella medio vacía). La
clave del logro final es “el punto de no retorno”. Cuando han pasado dos
semanas de búsqueda consciente, uno puede tener tentaciones de dejarlo, de
pensar que esto no es para él, que uno no sirve, es uno tan poquita cosa, y demás
barbaridades ...
Pero cuando uno lleva en la brecha más de un año Y HA AGUANTADO, es muy fácil
que uno ya haya dejado atrás el punto de no retorno, el momento de ver claro,
el instante en que uno se vuelve pleni-adicto. En cuanto se llega a ese
punto, ya no hay peligro de abandono y la Meta final vendrá después de la
sucesivas metas de las que el buscador irá disfrutando. Es fácil saber si uno
ha superado el punto de no retorno, basta preguntárselo con toda sinceridad
cualquier día, un poco antes de dormirse, o en otro momento. Saberse destinado
a la Plenitud es una buena cosa y no hay por qué ignorarla.
De forma que en lugar de relativizar nuestro momento presente y absolutizar la
Meseta, bien haremos en lo contrario, en relativizar la Meseta, el Nivel IV,
como algo que le sucederá a otro “nosotros”, pero no al “nosotros”
actual, y, en cambio, absolutizar la no muy larga vida de nuestro “yo”
actual, dando el valor que tienen a sus logros, a sus hazañas, a sus caídas y
a sus disfrutes.
En algún momento hemos hablado de los “frutillos” que se recogen en la
cuneta del Camino, a la altura por la que circulamos. El diminutivo nos quería
significar que fueran pequeños, insignificantes, ni despreciables, visto desde
las alturas. Sigo una táctica que es no ponderar demasiado lo positivo del
Sendero.
Que sea el propio buscador el que, libre de prejuicios y conceptos, califique
por sí mismo lo que está puesto para nosotros cuando goce de ello. Prefiero
que me digan que me quedé corto a que uno me diga que no era para tanto. El que
escribió aquello de “ni el ojo vio ni la mente imaginó lo que está
puesto para nuestro solaz” debía de saber de qué estamos hablando.
De modo que, no estará de más apreciar especialmente nuestro presente, porque es todo lo que el niño o la niña que llevamos dentro sabe alcanzar, con el pie al borde de la silla, en la gran despensa que la Plenitud ha preparado para nuestra realización.
Podríamos pensar, y muchos piensan, que nuestras vidas transcurren dentro de la normalidad. Que nuestra sociedad es una sociedad evolucionada, moderna, adulta, una sociedad que ha llegado a cotas muy elevadas en calidad de vida, tecnología, esperanza de vida y que somos punteros en todos los aspectos de la existencia. La Medicina está más avanzada que nunca lo estuvo, lo mismo sucede con las comunicaciones, tenemos Internet, tenemos trenes de alta velocidad, tenemos la tecnología que nunca se tuvo anteriormente. En suma, somos, en Occidente, una sociedad privilegiada y estamos más adelantados que nunca se estuvo en la Historia. Eso es motivo como para que nos sintamos satisfechos y para que pensemos que no hay ya necesidades a cubrir, porque las tenemos cubiertas prácticamente todas.
En varios aspectos, esto es cierto. La Medicina, las comunicaciones, la esperanza de vida, la calidad material de vida, ... han avanzado mucho. Sin embargo este diagnóstico olvida algo que es más importante y esencial que todos los aspectos en los que destacamos y hemos logrado altas cotas de éxito como especie. En el tema de la formación humana, de las ideas, de los conceptos básicos para la vida, de nuestra concepción del ser humano, del objetivo de nuestras vidas, en lo que se refiere a la organización del planeta, liderado por Occidente, en esos aspectos, nada despreciables, somos un auténtico desastre.
Y no es exageración, no es afán de criticar, no es amargura, ni rebeldía. En los aspectos esenciales estamos absolutamente herrados. Sí, con "hache". Estamos errados y herrados. Vamos por la vida como pobres borricos, como acémilas sometidas al penoso trabajo que nos han endosado quienes nos mandan.
Dejemos la metáfora y digamos que en los aspectos fundamentales de la existencia estamos absolutamente equivocados, todos, toda nuestra sociedad, todo Occidente, y las excepciones, que las hay, hay que buscarlas con lupa y no llegan al ... 10%, posiblemente no lleguen al 1%.
Ésta es la situación en cuanto a los valores fundamentales de la vida, éste es el grado de acierto de nuestra forma de vida occidental. En lo accidental, hemos triunfado. En lo fundamental, somos un rotundo fracaso, un desastre, una abominación. Repugna nuestra forma de organizar el mundo, y eso es fruto de nuestra inhumana filosofía de vida. El mundo de hoy sigue siendo el mundo de las aves de rapiña, porque durante siglos en Occidente no ha habido, ni hay tampoco hoy, otra cosa que los más bajos instintos de la especie.
Y eso es así porque la sociedad occidental está asilvestrada, en la barbarie, somos ideológicamente salvajes, antropófagos, despiadados, inhumanos. Revestido de gasa y seda, pero somos una sociedad inculta, ignorante, desgraciada y primitiva. Somos una sociedad sin una meta para la vida. Y llenamos ese vacío con bagatelas, con ilusiones vanas, con errores de bulto, con lastimosos sucedáneos.
Quisiera que el lector de estas líneas no conceda al mundo que le rodea el calificativo de normal, que no sienta que vive en una sociedad normal, estable, asentada, en una sociedad bien educada para la vida, en una sociedad adulta. Es todo lo contrario.
Y que lo que hace el lector, buscar el sentido de su vida, quisiera que no lo considerase como una actuación extraña, anormal, excéntrica, rara, sino como la única salida válida a esta anormalidad global que nos rodea, tan extendida y dominante que ha llegado a considerarse normalidad, siendo como es una situación caricaturesca, absurda, impropia del género humano.
La postura del buscador es no sólo la única viable y digna de la especie, sino que es la que esta sociedad occidental tomará algún día, para salir del atontamiento en que ha estado durante siglos y recuperar la lucidez que nos robaron hace demasiado tiempo ya.
El día que eso se produzca a nivel general, Occidente recuperará el terreno que ha perdido en el campo esencial y podrá decirse entonces que nuestra existencia será una existencia humana, que somos una sociedad formada por seres humanos. Hasta que eso no se dé, somos una caricatura de sociedad, las vidas de la mayor parte de nuestros conciudadanos son caricaturas de vida, porque la mayor parte de esos ciudadanos viven en una infancia permanente, en un sueño permanente, del que sólo despiertan cuando sus vidas terminan.
No hay amargura en este diagnóstico, no hay pesimismo. Si fuéramos capaces de vernos desde las alturas, nos daríamos cuenta de lo pobre que es nuestra existencia, tan pobre como las de quienes nos dirigen, porque, a fuerza de rutina, nos han hecho a su imagen y semejanza.
Así que sólo queda desearle a este Occidente dormido que despierte, que bostece un poco, se quite las legañas de los ojos y comience a vivir una vida digna del ser humano.
Capacidades tiene para ello.
Sigo las aportaciones del Foro hechas por JK, David y Ayla en "Una observación" y son una estupenda exposición de un fenómeno que sucede cuando la búsqueda está ya algo avanzada, cuando hemos logrado arrancar las primeros frutos al Ciruelo de la Dimensión Superior.
Durante toda nuestra vida habíamos identificado a nuestro yo con nuestra mente. Es lo que nos han enseñado y lo aprendido coincidía con nuestra experiencia, por lo que jamás pusimos en duda que nosotros fuéramos nuestra mente, y que la mente fuera la instancia más elevada de que constábamos.
Hace falta crecer mucho para comenzar a percibir que esto no es así, por eso me alegro infinitamente de que las cosas vayan por donde van. Y también siento que es muy bueno que estos hallazgos se expongan en el Foro, porque servirán de apoyo a otros buscadores que están a punto de ver el Ciruelo.
La aventura de la búsqueda es una aventura experimental, se experimenta, le pasa a uno. Y cuando a uno le pasan ciertas cosas, la primera sensación que se genera, lo recuerdo muy bien, es sorpresa, perplejidad, y uno se pregunta ¿qué es esto que me pasa? La ventaja de buscar acompañado es que uno puede comentar estas novedades y recabar explicaciones o experiencias similares.
Comenzar a sentir el otro Nivel en nuestro interior es un buen logro, es necesario, y hay que hacerlo por uno mismo. Hay muchos recovecos del Camino que el buscador va a descubrir por sí mismo. Y en todos ellos va a captar que las cualidades del mundo sutil son completamente diferentes, e incluso opuestas, a las que estamos acostumbrados, de la mente para abajo. Por eso son tan inconfundibles y tan sorprendentes. Si de algo prefiero que me acusen es de facilitar poca información sobre lo que sucede Allí Arriba. Eso deja un amplio campo de libertad para la búsqueda y el hallazgo. Y permite que sea auténtico, espontáneo y sorprendente.
Hay una diferencia tremenda entre oír noticias de sucesos y vivir los sucesos uno mismo. Es que no hay color. La vivencia es no sólo real, sino, además, inesperada. Ése es parte de su encanto, que somos nosotros los que lo descubrimos, eso es lo grandioso.
No sé si lo sabíais cuando decidisteis comenzar, pero nuestra búsqueda es un Odisea personal, una aventura impresionante, inimaginable, mucho más gratificante de lo que nunca lleguemos a imaginar, ni siquiera cuando aparecen los primeros albores.
Que siga siendo así, JK y David, porque lo merecéis.
Durante mucho tiempo, de hecho desde siempre, he oído comentarios que ponían en duda todo el trabajo que en estos años hacemos un montón de personas. Algunas personas que se acercaban a este campo planteaban la interrogante de si todo el trabajo de que aquí hablábamos no serían sugestiones, ilusiones, imaginaciones o buenas intenciones. No es que fuera vital convencerles de que trabajábamos sobre algo real, los frutos estaban ahí, al alcance ... del que trabajaba, no de los demás.
Pero en el fondo era fastidioso no tener una base fisiológica, neurológica, científicamente aceptada, para mostrar que el trabajo de mejorarse uno mismo tenía una base más sólida que la propia convicción, e incluso experiencia, del prokoptes, del que progresa. Esas objeciones no eran de tal empuje como para dudar de la propia experiencia, pero la respuesta debía ser del género etéreo, de tipo experimental, basado en la propia convicción.
Tampoco se trata de creer en la propia realidad a base de convencer a los demás. Sin embargo parece que finalmente hay algo más sólido, de cara a terceros, que la propia experiencia y eso es lo que se ha puesto de manifiesto, de la mano de personas poco sospechosas científicamente, en la película de reciente estreno "y tú que sabes?". En el Foro y en Prácticas hemos hablado ya de ello, de qué proponemos aquí hacer al buscador insistente. Pero aquí quisiera resaltar el espaldarazo que lo hallado por los científicos da a nuestro Camino particular.
Hace ya unos cuantos meses había leído en algún sitio, en más de uno, que los canales que unen neuronas en el cerebro se terminan necrosando = muriendo si no hay paso por ellas de corrientes cerebrales. Pero no ligaba eso con la transformación que supone nuestro trabajo. En la película esa relación se expone con toda claridad. Y tener conciencia de ella permite definir mejor la esencia de ese proceso de madurez, evolución, mejora, perfeccionamiento o ascenso a la Plenitud.
Se trata de una transformación, de una mutación, esto ya se definía así desde la Edad Media y los alquimistas. Gracias a los avances de la Ciencia - que tampoco es que esté muy adelantada en eso de analizar nuestro propio cerebro - ya podemos relacionar nuestras prácticas y lo que sucede en el interior de nuestro cerebro. El conocimiento de tales aspectos hace posible comprender el efecto que en nuestra persona tienen esas prácticas que aquí llamamos reglas y permite comprender mejor la transformación que nos proporcionamos cuando nos esforzamos por cambiar nuestras pautas, nuestras respuestas a excitaciones exteriores.
Lo que los científicos que hicieron el film detectan es que comportándonos de una forma más sosegada, tranquila, positiva - aunque sea gracias a la voluntad, al sentido del deber, de lo que debemos hacer, porque hemos comprobado que es positivo y nos aleja el sufrimiento - estamos cambiando los canales por los que discurre la información generada en el cerebro. Para explicarlo de manera ruda y burda, es como si de entrada tuviéramos sobre todo canales de intolerancia, por donde canalizamos las informaciones del entorno. Esos canales van al cuartel general del cerebro y allí se generan dardos de ira. Estos dardos se emiten a todas las células de nuestro ser y todas arden en lo que reciben, ira furibunda.
Cuando eliminamos pensamientos negativos o dejamos que lo que hagan otros quede en ellos y pasamos de ello olímpicamente, las informaciones se encaminan por canales de tolerancia, débiles al principio, estrechitos, apenas perceptibles. El hábito, la insistencia en emplear estos canales, y no los habituales, los engorda, los hace anchos y cómodos de transitar, casi piden ser recorridos.
Ésa es, en resumen, la transformación, abrir nuevos canales de paz, tolerantes, por los que lleguen al cuartel general mensajes de armonía, sosiego y luz. En tales casos, el cuartel manda palomas blancas a todas las células del ser y surge la sonrisa sin querer.
Meses, años - sufridos buscadores - alternando canales, reforzando los positivos, dejando sin alimento a los negativos y el cerebro termina por cambiar, al mismo tiempo que cambia el comportamiento, las reacciones, la actitud, la capacidad de percepción, el individuo, que de ser un despistado se convierte finalmente en Ser Humano. ¿Y quién volverá a las andadas, a pasarlo fatal, quién revivirá adrede los canales de muerte? Ni uno sólo.
Queda el buscador invitado a ver por sí mismo si las cosas son así. Y si lo confirma, sabrá que la clave de la Felicidad es tan sencillo como cambiar de canal, como en la cosa ésa que llaman tele.
Las velas no arden eternamente. Una carrera no tiene asignaturas sin fin. Una asignatura no consta de innumerables lecciones. Quiere esto decir que no parece bueno añadir lecciones y lecciones al Camino de manera indefinida, o los temas se repetirían.
Lo que hay que hacer para despertar al Camino y seguirlo tiene un número limitado de temas y tal vez estemos llegando a ese límite, no es seguro. No me siento obligado a poner cada mes un tema, aun sin tener un tema claro del que hablar. De manera que es posible que el peso de nuestro Camino deba desplazarse paulatinamente a la vida y al Foro, es decir, a las aportaciones de los buscadores y a los planteamientos que surjan como consecuencia de sus experiencias y su creciente formación.
Si alguien propone algún tema de interés general, tema que no se haya tratado o no haya quedado suficientemente claro, tendremos un nuevo asunto en este apartado, El Camino. Si surge alguna nueva idea que vea que no se ha tratado aún, o no con suficiente detalle, de mil amores añadiré temas al apartado de la Teoría, este apartado, El Camino. Pero no deseo añadir artículos por añadir, escribir por escribir. Sería una devaluación.
Esto no afecta a los demás apartados, que siguen su marcha. Este límite ya ha pasado con otros apartados. Hace tiempo que se me acabaron los versos de Textos para leer con el Fondo. Llegará un día que se me acabarán los 150 artículos que preparé hace tiempo. En compensación, el Foro está dando mucho de sí últimamente.
Este mes voy a proponer al buscador un ... collage. En un blog que suelo escribir he incluido 4 artículos sobre el Conocimiento. El blog se escribe para el hombre y la mujer de la calle, el no buscador, aunque no está prohibido a los buscadores. Advierto esto porque el estilo es más informal, menos serio, y se pretende mostrar o enseñar Historia, no Conocimiento. Lo que sucede es que en un blog ideológico no se puede dejar de hablar del Conocimiento, la cosa más importante que tenemos que hacer los humanos.
El buscador encontrará ideas que ya han sido expuestas aquí, espero que encontrará también aspectos o enfoques nuevos. Se supone que él o ella va a entender con gran precisión todo lo que se ha dicho en estos 4 artículos, 4, de manera informal y aparentemente descuidada.
En el primero se hace una Introducción a lo que es el Conocimiento desde la óptica de quien no está precisamente dedicado a él.
En el segundo se habla de los primeros niveles por los que pasamos los humanos, con la novedad de que ahora los niveles no son 4 sino 8 y un fondo de ironía se cierne sobre todo.
En el tercero se describen los dos últimos niveles, se habla de la opinión que cada nivel tiene de sí mismo y se ofrece una escala comparativa de la duración de cada nivel.
En el cuarto y último se vuelve a hablar del Conocimiento pero ya más en serio, hincando el acento en el hecho del despertar.
Seguro que el buscador ya se lo sabía casi todo, pero tampoco está de más repasar ...
Vamos a detallar todo lo que sea posible sobre el arma fundamental del buscador. Y distingamos ya entre su equipo y su persona. Su equipo es lo que él es, su nivel de evolución, la altura del Camino a la que se encuentra. Eso no se varía a voluntad, la variación es lenta, muy lenta, tarda meses y meses. Pero hay un arma del momento, algo que se pone o no se pone hoy, y ese arma es el querer.
El querer es nuestra opción diaria, lo que va a marcar que hoy tengamos un día digno de recordarse o un día anodino, uno más, de los de "ni fu ni fa". El querer es el arma más importante del buscador, entendiendo por arma algo que se lleva en la mano y se usa a voluntad. El día que no usamos el querer es como si saliéramos de caza sin el arco o sin las flechas. Podemos pensar que estamos de caza, pero realmente estamos inhabilitados para cazar nada, ni siquiera aunque pase a nuestro lado corriendo.
¿Qué es el querer?
* Es una postura machacona de la voluntad,
* es una decisión determinada de que algo es apetecible y lo queremos con todo el alma,
* es querer algo como lo quieren los niños, que se van corriendo a buscarlo y, si no lo logran, lloran desconsoladamente,
* es como si eso que queremos fuera a ser nuestro último acto en la vida, sólo ello importa, lo demás es como si no existiera,
* así quieren los niños, ayer lo comprobé.
Tenemos que querer eso que anhelamos con esa fuerza. No durante todo el día, durante un ratillo, el que nos ponemos a trabajar en serio.
Hemos dicho que los frutos del trabajo con el Fondo son tres: El Gozo, el Saber y la Fuerza.
El Gozo precisa el contacto directo. El contacto directo precisa enorme pureza interior y esa limpieza es difícil. Pero el Saber no precisa tantas condiciones. De manera que se da antes el Saber que el Gozo. El Saber se multiplica, se nos da un día sí y otro también cuando aún el Gozo nos es desconocido o sólo lo hemos gustado en muy contadas ocasiones. El Saber es más fácil de adquirir que el Gozo. Pero el Saber debe ser sobre temas que no nos incumban , sobre cultura sutil general, sobre cómo son las cosas, no sobre cómo se consigue el Gozo. El Saber ha de ser desinteresado.
Yo no he empujado nunca a que la gente "le pegue" al Saber en primer lugar, porque eso debe salir de uno mismo. Y actuar artificialmente, porque nos lo digan, no funciona. Nada en lo sutil funciona por inducción exterior, ha de darse el querer personal.
Pero sí puedo decir que yo pasé primero por el Saber y que vino muy pronto, a la semana de empezar a buscar, a la semana de haber renunciado a todas mis creencias, criterios y convicciones. En cuanto decidí borrar de mi memoria todo lo que me habían enseñado todos sobre ideología, imaginar que era un niño recién nacido sin idea alguna, abrir un nuevo cuaderno en blanco y escribir en él sólo lo que yo supiera de manera inequívoca que era Verdad Universal, empezaron a llegar ideas de esa Verdad Universal.
Llegaban de fuera, de fuera de mi mente - yo entonces me identificaba con mi mente, claro - y llegaban en mis largos viajes a Andalucía, que duraban más de ocho horas de conducir y que hacía los domingos. Y al segundo viaje me llevé una grabadora, para grabarlas sobre la marcha. Al acabar el viaje, de vuelta a casa, las anotaba en un Diario que empecé a escribir justo con esas ideas "extrañas". Al principio pensaba que me las "chivaban". Al ver que se referían a lo que yo deseaba saber, empecé a "incorporar" mentalmente esa fuente a mi persona: Había encontrado lo que luego llamaría el Fondo.
Un buscador del Foro ha sacado este tema recientemente en "el determinismo, la libertad y la culpa", que sugiero se lea entero al terminar este artículo.
¿Qué es el querer? El querer es estar interesado activamente en una cuestión, tener ganas desesperadamente de conocer algo de lo sutil, que nos interese de verdad saber cómo son realmente "las cosas". Entonces el Saber se nos ofrece en bandeja. No hay que preguntar sobre nosotros, no vale un querer interesado, sino sobre cómo son "las cosas", espero que se me entienda.
Poner en marcha el Saber, a base de querer, es trabajar con el Fondo sin verlo, como se hace con las Prácticas. Y eso es gimnasia de Fondo, lo activamos, lo movemos, lo ponemos en funcionamiento a voluntad, lo hacemos crecer (forma metafórica de hablar) en nosotros, sería mejor decir, posibilitamos que ilumine paulatinamente nuestra parcela, nuestro pequeño tiesto. O también, lo hacemos pasar al estado de cotiledón, que es semilla gorda enterrada que tiene ya sus hojitas, aunque aún no haya asomado la cresta en ese tiesto.
Asomar la cresta es el contacto con el Fondo. De tener la semillita minúscula que sembró el Sembrador - y luego se fue a dormir indefinidamente, esperando, con su sagrada pachorra, que la semilla fructifique - permitimos que ella se nutra con nuestro querer y vaya pasando de ser una cabeza de alfiler a simulacro o embrión de planta, la que luego saldrá fuera y será visible.
Yo tenía que llenar mi libro en blanco con las ideas verdaderas y quise. Era una persona sin ideas, las necesitaba. El buscador del Foro lleva varios años queriendo saber cómo son las cosas y hemos discutido mucho en el Foro sobre tales cosas. Y en privado. No digo que todo el mundo tenga que desear el Saber. Pero sí que es más fácil de conseguir que el Gozo y que en mi caso fue anterior. Luego vinieron las dos cosas juntas, pero eso fue luego.
El querer no sólo vale para el Saber, vale para las reglas y para el contacto con el Fondo. Pero en esto último influye lo que hemos llamado al principio el equipo, el vestido que uno lleva. ¿Es blanco como la nieve en el momento del intento de contacto? Entonces añadiendo el querer, arriba. Si no es así, la cosa queda en tablas. Pero hoy hablamos de eso en otro artículo, en Fondo esquivo.
Enlace con el Foro para leer la serie "el determinismo, la libertad y la culpa".
Un par de cartas de correo particular me incitan a hablar también este mes de este tema. Ya dijimos el mes pasado que debéis ser los buscadores, con vuestras cuestiones o planteamientos, los que me deis temas, pues no soy adivino, de momento.
¿Puede el Fondo mostrarse esquivo por Sí mismo? En algunos Talleres he comparado el Fondo con una damisela esquiva. Decía "damisela" para indicar que es una moza, no una señora entrada en años. Y las mozas suelen ser finas, esbeltas. El Fondo no es grueso, ni espeso, sino fino, sutil, delicado. En ese sentido lo de "damisela". Y luego, "esquiva", porque es difícil de contactar, pero no porque huya, sino porque no somos plenamente dignos de conquistarla, y entonces todo aparenta que huye, la damisela.
Toda metáfora tiene la ventaja de que trae lo inaprensible a nuestra mente con figuras fáciles de reconocer. Pero siempre aparecen desajustes, la metáfora no es exacto reflejo de la realidad, no puede serlo. Veamos entonces lo de "esquivo". No es, hablando con propiedad, que el Fondo - o Esencia Divina - se pueda mostrar esquivo, de ninguna manera. Lo que sucede es que nosotros nos acertamos plenamente con la manera de mirarla o de acercarnos.
Acertamos parcialmente, cumplimos bien muchas reglas, hemos pulido un montón desde que comenzamos a tomárnoslo en serio, somos mucho mejores que antes, y sin embargo ... no tocamos el techo, "el Fondo se nos muestra esquivo", pensaremos. Tal vez es que yo no valgo para aspirar a tan alto ... puede pensar alguno. "Eso, Sócrates y los que son como él" que decía el otro. No, rotundamente NO.
Lo que sucede es que tenemos casi toda la cuerda en las escalinatas de la Catedral, sí, pero, sin nosotros darnos cuenta, hay un cabo, en el otro extremo que está cinco calles más atrás, cuesta abajo, en la calle de la Mañueta, que decimos en Pamplona, - y que está 20 metros de nivel más baja. Si no terminamos de contactar con la Esencia en estado puro es, ineludiblemente, porque algo se nos escapa. Algo bastante negativo, algo que nos impide la afinidad completa, ni siquiera en esos 20 minutos de intento diario. Hay que hilar fino para encontrarlo. En cuanto nos demos cuenta, dese el obstáculo por eliminado, con nuestra actual capacidad. Pero hay que localizarlo.
Puede ser una dependencia de terceros que pasamos por alto, puede ser alguna otra forma de Posesión sutil en la que nunca nos hemos parado y que damos por natural y hasta por bendecida ... Insisto mucho en la Posesión porque es lo último que se vence. Ver el diagnóstico de los dos círculos. Hay algo que es oscuro y que no conceptuamos como tal. Hay una regla que incumplimos de manera descarada en algo no banal y que no nos damos cuenta. Hay que encontrarlo y ponerle remedio.
Ningún ser humano está privado de la posibilidad de contemplar en vida la Esencia de la Divinidad, sumergiéndose en Ella, ninguno. A nadie le está vedado tal regalo. No es el destino, somos nosotros. Algo, algo no evidente para nosotros, pero evidente para Ella, está ahí obstaculizando el encuentro. Hay que encontrarlo. Exigencia en el rastreo, y empezar por la Posesión. Es tan sutil la condenada ...
Es ahí donde funciona la perspicacia del buscador. Su trabajo ahora, si el Fondo "se le muestra esquivo", si sus méritos no reciben la recompensa máxima después de tantos años, es repasar su vida, sus posturas hacia los demás, y hallar algo que vulnera alguna de las reglas o alguno de los cinco puntos de los círculos. Sumando, siete más cinco son doce. No puede ser tan difícil ...
Los enemigos del guerrero
Hace unos cuantos años, más de 20, yo leía a Carlos Castañeda - tengo 6 libros suyos. Eran libros para romper esquemas. Al buscador Castañeda le llamaba guerrero. Tiene un cuento, que he modificado ligeramente, que él titulaba los enemigos del guerrero. Prefiero el primer título, porque un guerrero que conoce de antemano la Senda no cae ante esos enemigos, que sólo lo son por desconocimiento de que pueden serlo. Vamos a él.
El cuento empieza cuando uno empieza a ser buscador, en la segunda parte del Nivel III. En la primera, cree firmemente y no se plantea dudas. Nuestra historia comienza con la primera duda sobre la religión oficial, sobre el Cristianismo.
El primer enemigo del guerrero es el miedo, decía Castañeda. Miedo a salir del rebaño, miedo a las consecuencias de la soledad, miedo a ser uno su propio guía. Ha sido tan tranquilo seguir lo que decían los otros ... Sin embargo, el sin sentido, las contradicciones le hacen a uno buscar otras cosas. Vence el miedo, deja de creer, deja de obedecer y, movido por no sé qué fuerza interior, uno abandona el rebaño. Ha superado al primer enemigo del guerrero, ha dejado atrás la primera etapa de las que hoy definimos. Si no vence el miedo, nunca será buscador. Pero, una vez vencido, jamás el miedo volverá a ser su enemigo. Ha sido vencido para siempre.
Al poco tiempo, a uno le llega la claridad. Ve las cosas por sí mismo y queda asombrado de lo claras que son. La claridad es gratificante, está un nivel por encima de la creencia y, además, es propia, no es ajena, no es debida a terceros. Y el buscador se instala en la claridad y vive a gusto en ella. Pero con el tiempo, la claridad se convierte en su enemiga, pues le retiene y le impide seguir adelante, más arriba. Le impide llegar al Ser y no porque la claridad sea mala, sino porque es una antesala, un preludio, un anticipo. Un anticipo que puede hacernos creer que ya es bastante. Y no lo es.
Cuando, advertido de algún modo, el buscador busca más, mayores profundidades, se encuentra con la posibilidad del Ser, de Ser Plenitud. Ha de luchar mucho y duro consigo mismo para subir a la escarpada cima del Ser. Esta es la batalla más dura, la más difícil. En comparación, el esfuerzo que hizo para vencer el miedo y lograr la claridad es ínfimo, frente a lo que ha de batallar para pasar de la claridad al Ser. Esta etapa le llevará años, no docenas, pero sí varios.
En el camino, antes incluso que el Ser, hay otro peligro, el poder. El poder no es peligro cuando se sitúa después del Ser, pero si, de la claridad, se quiere pasar directamente al poder, éste se convierte en un enemigo mortal. El guerrero que atisba el poder y lo logra en parte nunca librará la batalla, mucho menos vistosa, del Ser. Como es un enemigo, dejemos su descripción para más adelante.
Superados el miedo y la claridad, que hay que dejar atrás, y el poder, en el que aún no hay que entrar, uno accede al Ser. El Ser colma de lleno sus aspiraciones como Ser Humano. Sólo se es ser humano cuando se alcanzó la cima agreste y afilada del Ser. El Ser es irrenunciable, una vez alcanzado, jamás se pierde. La vuelta atrás es imposible. Ahora hay que tomar aliento, tanto tiempo como duró la subida, como mínimo. Y en ese tiempo, formarse. Más tarde habrá que acometer el trabajo de hacerse con el poder.
En este sitio al Ser y al poder no les hemos llamado así siempre, he usado las expresiones de "la Iluminación pequeñita" y "la Iluminación grande". Porque ellas relativizan esa palabra rimbombante - y que no me gusta usar - de "Iluminación", que incluso suena mal en nuestros oídos. Los orientales que son muchos más realistas que nosotros - cualquiera puede serlo, dado nuestra edad - citan la palabra con el respeto que merece, pero nosotros ... Por ser como somos, sólo la he usado cuando alguien se me ha adelantado con ella, menos hoy.
Lógicamente, antes hay que experimentar "la Iluminación pequeñita" y luego ya le llegará el turno de "la Iluminación grandecita". En este orden, ya se comprende que la grande no es enemiga de la pequeña, sino su complemento obligado. Y también se puede comprender que perseguirlas en el orden inverso sea un error esencial.
Cuando uno ha logrado "la Iluminación grande", incluso con la otra, el enemigo final, la muerte, deja de ser enemigo para uno. Eso se percibe con toda claridad incluso cuando uno tiene ciertas experiencias en lo sutil, antes incluso de acceder a la cima del Ser. Por lo que, ciertamente, la muerte sólo es enemigo en las primeras etapas de las que estamos dando cuenta, para los pequeñajos. Un poco de experiencia personal en lo sutil y lo que los demás llaman "muerte" deja de ser una incógnita para el buscador. Y sabe tanto que no existe, en el sentido de final, como lo que hay tras ese cambio.
Así son las cosas y así las hemos contado, contando con la ayuda de alguien que combinaba el Saber con los atajos. Porque atajo es buscar el poder por medios técnicos y no naturales. Pero así y todo dejó escritas páginas preciosas, que desde aquí agradezco ...
Hablemos hoy de los miedos. Cuando miramos hacia el lado que no debemos, cuando no nos fijamos en lo importante, la cantidad escasa de algo no importante nos puede causar miedo. Es verdad que toda la vida nos han enseñado a preocuparnos y a ocuparnos de lo poco importante. Los que no tenían otra cosa nos hicieron fijarnos en lo que ellos tenían. No tenían vida sutil y no pudieron enseñárnosla.
Podemos sentir en determinado momento miedo a muchas cosas. A la economía insegura, a quedarnos sin trabajo, a faltarles a nuestros seres queridos, a envejecer, a la enfermedad, a caer mal a alguien de quien depende nuestro salario a fin de mes, ...
Para sentir miedo por cosas como éstas debe darse una circunstancia fundamental: No tener experiencia de qué sea la propia Esencia o, como aquí le llamamos, el Fondo. Quien está en las primeras estribaciones de la cordillera sagrada puede muy bien estar en estas circunstancias, se fija en lo material, que puede faltarle, y no se fija, porque no conoce, en lo sutil y esencial, que es ilimitado y que está a su alcance con sólo querer.
A nadie se le puede inculpar por sentir miedo, como a nadie se le puede culpar de tener menos de 10 años. Es una etapa por la que todos pasamos, sin excepción. Pero es bueno ser capaz de vencer los miedos.
Es difícil explicarlo si no se tiene la experiencia fundante de nuestra Fuerza interior, de lo que realmente somos. No somos esas cosas que nos pueden faltar. Somos algo que desconocemos, no conocemos nuestro valor, ni nuestra dignidad, ni nuestras posibilidades, ni nuestra naturaleza. Nuestro cuerpo no es nuestra naturaleza, ni la esencia de nuestro ser. Tampoco, los bienes materiales que hemos reunido.
Somos algo mucho más valioso. Y eso que somos, cuando asoma, nos hace conscientes de nuestra valor y aleja para siempre el miedo. Porque entonces nos damos cuenta de que una Fuerza infinita nos sostiene, de que somos invulnerables si contamos con ella. Pero es necesario conocerla. Y la Fuerza no se nos mostrará mientras estemos con el miedo en el corazón. De forma que es un círculo vicioso. Pero ya hemos dicho que en el mundo sutil muchas reglas del mundo terreno no sirven. Y de los círculos viciosos se sale con la voluntad, con el querer.
Démonos un ratillo al día para conectar con el Fondo, con su desconocida Fuerza, con su maravillosa Armonía. Desnudémonos de todas las preocupaciones de este mundo (las preocupaciones son la antesala del miedo). Centrémonos en nuestro más simple y limpio ser, en esa forma de ser que es la nuestra y que manda nuestras mejores acciones. Convirtámonos en pájaro pequeño y volemos dentro de esa Esencia perfecta que a ratos aflora en nosotros, respirando del aroma de esa Esencia. Eso es el contacto con el Fondo. Y quien ha tenido una sola vez la experiencia reina ya nunca más tiene miedo, porque, aunque sólo sea por un instante, se ha reconocido y ya sabe Quién es.
Hasta que eso no se logre, es bueno saber que quienes caminan por esta Senda y buscan mejorar, suelen ser siempre personas responsables y eficaces en las cosas que hacen. Y a tales personas nunca les faltan los medios de ganarse la vida. Para tomar conciencia de ello, puede ser bueno recordar nuestros miedos de hace 10 años y recapacitar si fueron válidos, útiles y positivos o si fueron espejismos y fuente de ansiedad. El miedo es también un termómetro que nos indica que lo principal está aún por descubrir. Descubrámoslo ...
Todos queremos lo mejor para nuestras hijos. Y si tenemos algo positivo, se lo daremos, sin pensarlo. Máxime si es algo que nos sobra, que tenemos una cantidad infinita del bien. El cariño, la armonía interior propia, la entereza interior, son factores que, cuando se dan, favorecen mucho la relación con los hijos. Hay un aspecto fundamental a tener en cuenta, los hijos crecen, nosotros también crecemos. Por tanto un hijo, y esto vale si es chico igual que si es chica, no siempre puede recibir lo mismo de nosotros. Y, del mismo modo, nosotros no siempre hemos podido dar lo mismo, ya que nadie da lo que no tiene.
Cuando los hijos son pequeños, de menos de 7 años, pueden recibir de nosotros cariño, atención a sus peripecias en la escuela, dedicación, juegos, confianza, apoyo en sus dudas infantiles, solución a sus "graves" problemas de relación en el cole, enseñanza de cómo debe tratar a su hermanitos menores, etc. Todo eso se convierte en una ocasión de disfrute para el padre y la madre que son conscientes, que son buscadores. Ponerse a su altura, física, echarse con ellos por el suelo, jugar y revolcarse sobre la alfombra, hacer castillos o fortalezas de robots, jugar a muñecas con las niñas, son actividades que es imprescindible tener con los hijos si deseamos tener hijos. No deben cansar, ni costar, ni enfadar. Porque ese tiempo se acaba. Defiendo que la confianza entre lo padres y un hijo se genera en los primeros cinco años de vida del niño o no se logra nunca. Y eso depende del padre, no del niño. Un padre que regresa a casa de mal humor, se pone a leer el periódico o ante la tele, no se relaciona con los niños y sólo sabe regañarles, es un padre perdido, se ha perdido la paternidad entrañable.
En una primera etapa el niño es simple y pide simplemente estos contactos. Más adelante reflexiona y pide conversar, preguntar, comprender el mundo. Y hay que disfrutar conversando con él y percibiendo cómo se abre una inteligencia nueva a la vida. Es el momento de educar en la responsabilidad, la disciplina, el dominio de uno mismo, las cosas importantes de la vida y el camino que cada uno ha de recorrer. Decían lo antiguos que un humano evolucionará bien si ha tenido una buena educación de joven. Y nadie le dará la educación acertara y completa sino un progenitor que la tiene o sabe algo de ella.
Luego viene la etapa del despegue, la etapa en que el hijo comienza a volar con el bagaje recogido hasta ese momento. Es la etapa en que el padre y la madre han de aprender a dejar de ser padre y madre, respectivamente. Le es tan difícil al joven empezar a ser él, como a sus padres comprender que ha de ser él y no ellos, los padres. Como la edad que nos diferencia de ellos es siempre la misma, como les aventajamos en unos 30 años y tenemos más experiencia de la vida, podemos caer en la tentación de ... no dejarle vivir su vida. Por un falso cariño, por una falsa protección ... por posesión maldita, dicho en directo. Tenemos que diagnosticarnos y ver cuál es la raíz de nuestro desasosiego. Si él actúa de manera natural y nosotros le seguimos tratando como si tuviera 5 años menos ... el fallo es nuestro. Si el error al que vemos que se encamina es funesto, de los que arruinan una vida, intervengamos con tacto y oportunidad. Pero no cometen los hijos errores de esos cada día. Si el problema es de cada día ...
En los Talleres suele salir el tema de la recompensa que uno puede esperar recibir de aquellos a los que ayuda. Y la consigna es: Da por el hecho de poder dar tú, da porque es bueno dar, despreocúpate de los frutos, da y que tu recompensa sea haber sido lo suficientemente potente como para haber dado. Dicho de otro modo, esperar recompensas, JAMÁS. Tampoco de los hijos. Es una cadena y todos pasamos por hacer de hijo/a y por hacer de p/madre. Se hace una vez de cada cosa y se acaba la película.
Nosotros ya recibimos lo que teníamos que recibir cuado fuimos hijos, de nuestros padres. Ellos nos dieron lo que supieron darnos, según lo que eran. Sigamos la cadena. Daremos según lo que somos. Lo cual es un aliciente para crecer nosotros, haciendo ciertas cosillas que ya sabemos cuáles son.
Una última idea, no hay responsabilidad por lo mucho o poco que hayamos dado a nuestros hijos. Cavilar si hace años sabíamos menos cosas y no supimos acertar en su educación es una actividad baldía, injusta y generadora de sentimientos negativos. Algo que nos catapulta lejos de la Felicidad. Y con eso, además de no acertar, no beneficiamos a nadie. El tema es el presente, nunca lo que pudo haber sido y no fue. Eso no ha existido y no se merece ni un segundo de nuestro tiempo.
Hablemos de esa situación difícil que se plantea a algunas parejas, que enfocan la separación como posible salida a sus desavenencias. Esto ya se ha planteado en algunos Talleres de manera personal. A las personas que van a Talleres les suelo decir dos ideas: Que se aseguren de que ellos mismos nos son parte del problema y que es una tema que por sus derivaciones es para planteárselo al Fondo y que el Fondo dé una respuesta. Ya sé que esto sólo se puede plantear a quienes saben qué es el Fondo y no dudan de sus características, no a todos. Los grandes problemas son los que se debieran consultar con el Fondo, que da sus respuestas desde la Realidad, desde la Verdad. Y es de desear que un problema gordo de la vida nos coja con el fondo robusto, no ignorantes ni de que existe.
Hablemos en general y a modo de abanico. Puede haber casos en que la persona es objetivamente parte del problema, contribuye a que el problema se manifieste. ¿Cómo? Por su sensibilidad, carácter nervioso, inseguridad y dependencia emocional, en suma, por su nivel de evolución, digamos discreto, deficiente, ampliamente mejorable. Agranda los agravios y llega a la convicción de que así no se puede seguir. Puede que enfrente tenga a una persona con sus defectos, sin que éstos sean mayúsculos, o que realmente sea una persona despreocupada, insensible, cerrada, dócil a sus progenitores incluso a su edad, que bebe, que juega, que derrocha y/o que maltrata. La persona agraviada y el agraviador pueden estar en una amplia gama de niveles de evolución. Y tenemos las combinaciones de casi infinito número de elementos tomados de dos en dos.
Nosotros somos el amigo o el familiar y deseamos lo mejor para esa persona querida. Pero no podemos darle nivel de evolución, no podemos impedir que sufra, no podemos comunicarle sensatez, confianza en el Fondo, práctica con su Fondo, ya sabemos lo difícil que es conectar con él. No obstante cabría hablar con él de ese instrumento, porque el Fondo se muestra especialmente activo y rápido en responder cuando se le plantea una cuestión vital, seria y de responsabilidad.
¿Qué va a pasar entonces? Que la respuesta de cada persona a esa situación, habiéndola creado ella en parte o no, es función de lo crecido que uno esté. Habéis dado el diagnóstico perfecto, pretender que mi felicidad depende de cómo se porta mi pareja es peligroso, salvo que ella dé señales estridentes de separación inevitable, como sería la infidelidad continuada, el maltrato continuado o que esté muy claro que la prole sufre continuamente con la actual estado de cosas. Pero ¿cómo se comunica esto? Posiblemente sea imposible. Todas nuestras actuaciones están en dependencia directa de lo crecidos que estamos por dentro, de lo desarrollada que tenemos la Dimensión sutil.
Así pues, eso sirve para desdramatizar la salida de esa situación, la persona no va a responder de forma diferente a como responde a múltiples situaciones menos claves, como educar a los hijos, ocupar el fin de semana o trabajar en su empresa. La salida de esa persona en concreto va a ser la que su estatura le permita darse a sí misma y el acierto no se puede medir, porque es diferente para cada persona, en función de ese nivel del que ella no es consciente. Tal vez nosotros lo seamos, pero eso no le ayuda a ella.
Le ayudará nuestro apoyo incondicional, nuestro escuchar sus pesares y cosas así, pero madurez para enfocar las cosas con serenidad, objetividad y Sabiduría ... darle eso no está a nuestro alcance y somos espectadores de las vidas de los otros, aunque fueran nuestros propios hijos.
No obstante, si la persona fuera adulta y trabajara ya la Dimensión sutil, la vía ha de encontrarla ella, no siendo parte del problema. Y ahí está la sinceridad con la pareja, el diálogo y entrar en las raíces del distanciamiento, suponiendo que se pueda hablar en paz del tema y sin que los demonios pueblen la casa. Un aumento de la Vida hace que disminuyan los problemas de la vida, problemas que en gran parte nos creamos nosotros con nuestra mente, tan dependiente de las compensaciones que le parece precisar del entorno. Eso sin pensar que se den situaciones extremas, de ésas que son de Juzgado de guardia.
Todos tenemos hambre de Felicidad y la solemos buscar fuera, porque no sabemos, porque nadie nos ha dicho, que la Fuente la podemos encontrar dentro, o porque nos falta experiencia de que, con la Fuente interior manando, el umbral de sensibilidad nos permite sobrellevar y sobreponernos a casi todo, sin necesidad de "morir en vida". Pero ese aprendizaje es la esencia de la vida ... de modo que nunca pasa nada ... distinto a lo que debe pasar obligatoriamente.
Un estupendo intercambio de ideas y vivencias sobre "el personaje", en la diagonal titulada "sobre crecimiento, yo y personaje", iniciada por Manue en el Foro, me da pié a este artículo, que añado a lo puesto en la web en Marzo. Toquemos un tema difuso y políticamente incorrecto, el de en base a qué y cuándo elegimos. Si aquí fuéramos ignorantes, lo que aquí dijéramos sería políticamente correcto. Como, ejem, no lo somos, hablaremos de la Realidad, por más que "los personajes" nos tilden de incorrectos según sus baremos.
El tema de hoy no está respaldado por una amplia estadística, ni he tenido ocasión de analizarlo con el detenimiento con que espero hacerlo en un futuro, pero aún así tiene cierta firmeza. Propondré unas ideas para que el que quiera las consulte con quien corresponda. Las proposiciones tratan de responder a estas dos preguntas: ¿Dónde nacemos? Y la segunda, ¿a quién nos unimos?
La generalidad responde a la primera con una doble respuesta, o lo decide la propia Divinidad, los creyentes, o es un puro azar, mis queridos ateos. Hay una tercera posibilidad, para los que no somos ni creyentes ni ateos, lo decidimos nosotros. Y, de ser así, como todo lo que hacemos, lo hacemos con nuestro nivel de evolución en ristre. Es más, lo haríamos con lo más clarividente de nuestro ser, dada la importancia del tema. Y eso sería, claro está, antes de volver.
Mi pequeña observación me da las siguientes reglas, debiendo advertir antes que esto no es general, ni incluye todas las reglas, móviles o casos, es sumamente parcial, una primera aproximación. Las personas de niveles ampliamente mejorables no captan lo mismo que los otros y deciden sin fijarse en características profundas de los que serán sus progenitores. Pueden captar su nivel económico, por ejemplo, pero no su nivel de evolución. Ya se ha dicho que todos captamos con gran claridad lo que está detrás de nosotros en evolución. Lo que está por encima nos asombra, lo que está por detrás se comprende.
Las personas que vienen bien van más allá y tal vez eligen asegurándose de que en el hogar en que van a nacer se den las condiciones de evolución, respeto a la personalidad del pequeño que viene, tolerancia, no intromisión asfixiante, no posesión, etc. No obstante, tampoco es necesario un hogar perfecto, cabe bien que uno de los progenitores tenga una alta evolución y ayude a "crecer" al nasciturus (el que ha de nacer) y que el otro sea posesivo y asfixiante, ello supondrá un aliciente para "crecer".
Una característica del que viene con buen bagaje anterior es que él genera desde niño su propia esfera circundante. Vive en su mundo, en contacto con la naturaleza, tiene una rica vida interior, que de niño se manifiesta por una cierta independencia de los mayores. Luego recuerda con agrado su infancia, la vivió feliz. En sus mismas condiciones externas, un hermano que no tiene sus cualidades no lleva la vida del mismo modo y no recoge los mismos recuerdos positivos de su infancia.
¿Y la pareja? Desde el punto de vista del "personaje" (hay que leerse lo dicho sobre el "personaje" en el Foro para captar al sujeto ése), debiera ser un elemento perfecto, que asegure nuestra felicidad, que no nos lleve apenas la contraria, que nos permita libertad de actuación. Nuestra felicidad dependerá en gran parte de cómo sea esa persona.
Por eso en los Talleres se habla de la cebolla y, en el corazón de la misma, la capa más difícil de someter es nuestro cónyuge. Porque en los Talleres se habla en gran parte a "los personajes" que aún van allá. El día que no haya ningún "personaje" en un Taller, no se plantearán los problemas que dan los cónyuges. Porque los cónyuges no dan ningún problema, el problema está en otro sitio. Pero eso, de momento, es pedir demasiado.
Pues bien, ¿cómo elegimos a la pareja? Quizás desde el Más Allá, como el hogar del que pendemos, tal vez elijamos también el hogar que formaremos. Si así fueran las cosas, ¿qué elegiríamos, la pareja perfecta, la que nutra nuestro "personaje" a modo de alfombra roja, la pareja muelle que nos facilite una vida muelle? Quizás no.
Se dice que Sócrates, que se casó talludito, a sus 40 años – era obligatorio casarse y dar descendencia a la ciudad-estado, precisada de hoplitas que la defendieran – eligió a Jantipa consciente de que tenía un humor de perros."Mejor, dijo, así me ayudará a crecer" o algo parecido. Según esto, la elección más eficaz sería no la de la pareja ideal para "el personaje", sino la pareja ideal para nuestra evolución, para dejar atrás al "personaje".
Elegir con lo mejor de nosotros, tal vez ésa sea la manera de elegir del humano evolucionado. Y quizás lo hagamos, aunque luego lo olvidemos, mejor dicho, aunque no podamos recordarlo con una memoria que no existía en el momento de la elección. Tal vez si tuviéramos en cuenta estas premisas sobre elecciones no llegaríamos con tanta asiduidad al tema que se trató en el artículo anterior.
Los que procuramos ser conscientes, desprendernos del "personaje" y vivir en la Realidad tal vez sea bueno que les demos vueltas a las cosas serias y las tratemos con quien corresponde. ¿Qué otras cosas mejor para tratar?
Hemos comenzado a hablar de la vida de la pareja y bueno será dedicarle incluso más atención. Como hay un post larguísimo y muy interesante en el Foro sobre " Crecimiento, yo y personaje", voy a recomendar al lector de esta web que lo lea a ser posible íntegro. Quienes intervienen en el Foro hacen gala de juicio muy claro y dicen cosas interesantes y a reflexionar. Supongo que el lector sabe lo que allá se ha dicho sobre "el personaje", porque voy a seguir utilizando ese vocabulario, que es muy apropiado.
Todos nosotros somos "personaje" cien por cien, buscador o "mesetario" (el que ha ascendido ya a la Meseta). Por motivos obvios limitamos la clasificación a los dos primeros estadios, "personajes" al 100% o buscadores. El buscador es "personaje" al equis por cien, ponga cada cual su valor de equis = x.
El "personaje" se comporta con todas las irrealidades, errores, posesiones, intolerancias, miedos, pretensiones imposibles y malos humores que bien conocemos. Sea su pareja otro "personaje". O sea su pareja un buscador. Pero un buscador también actúa a tiempo parcial como "personaje" ... La consecuencia podría ser que nadie está libre de que sobre su vida cotidiana se cierna el fantasma del distanciamiento y tal vez finalmente la separación. Hoy en día hay libertad en la sociedad como para que las distancias se conviertan en separaciones, hace una generación o dos no la había.
¿Cómo evitarlo? La receta que aquí damos es clara, evolucionando, trabajando como prokoptes, el que progresa, puliéndonos, para dejar atrás y que cada vez haya menos en nuestro día a día errores, pretensiones irreales, posesiones, intolerancias, miedos, injerencias, malos humores, etc. Porque el objetivo de evolucionar no es mostrarnos limpios e inmaculados ante Dios, fórmula estereotipada de mis años infantiles, sino parecer bien a nuestra pareja, entre otras cosas de menor rango.
Desde hace mucho he tenido al convicción de que una pareja funciona cuando ambos trabajan cada día a favor del ambiente común. En mis años jóvenes cogí la idea de que un matrimonio, hoy en día compañerismo, era como un edificio que ambos debían construir con las manos a lo largo de su vida. No pasaba nada si uno de los miembros de la pareja dejaba un día de construir, estaba en baja forma y ese día hacía huelga de brazos caídos, el otro suplía su ausencia y la obra proseguía. Pero si uno de ellos deja de construir de manera permanente durante un mes ... o si incluso destruye ... cielos, peligro. Puede parecer que no pasa nada, las cosas volverán a su cauce y la unión se establecerá de nuevo, pero que no dejen los dos de ser conscientes de que la obra no está terminada con el certificado de unión estable, antes matrimonio. Y que han de seguir construyendo a cuatro manos. Los hijos sacan con frecuencia lo mejor de nosotros, pero no pueden hacer lo que los dos de la pareja no hagamos, construir.
La unión favorece el construir, la atracción inicial, lo que ahora llaman buen rollo, creo que lo interpreto bien, ayuda a levantar las primeras hiladas de piedras. Pero eso no es una casa, faltan muros, paredes y tejado que la vuelvan habitable. Ésa es la labor de todos esos años. Esta primavera he cumplido mis 37 años de construir casa.
No obstante, hay crisis, dicen que en toda vida de pareja. Cuando por circunstancias, externas o internas, se plantea una crisis, la vida deja de tener sentido, la vida en común (?) es un asco. Y encima parece que uno no puede hacer otra cosa que seguir viviendo ese asco, ese infierno. Uno quiere dejarlo atrás, salir de él, pero le parece que su deber es mantener las cosas tal y como están, que no puede hacer otra cosa.
Aquí interviene lo que contaba en "Separaciones", del mes pasado, uno debe dejar de atizar el fuego, debe dejar de destruir ... la pregunta es si puede. Porque su capacidad, su poder, depende de su percepción de sí mismo, de su altura de evolución. Que la crisis ya estallada sea una especie de examen de conciencia, expresión que antes se usaba mucho, para comprender uno sus fallos, sus brazos caídos. Cuando hay que hacer diagnóstico siempre recomiendo el diagnóstico de los dos círculos, que está en El Camino. "¿En que fallo yo?", mejor que "¿en qué ha fallado el otro?, voy a decírselo".
Nuestros miedos, nuestras posesiones, nuestras intolerancias, nuestras exigencias excesivas, nuestras faltas de dominio mental, ésas son las huelgas de la construcción, la cizaña que hacemos crecer en el campo. ¿Somos capaces de cambiar esa situación? Con el "fondillo" que tenemos habremos de hacerlo. ¿Cómo está ese "fondillo"? Ahí está la clave. Ese "fondo" nuestro nos ha llevado a esta situación ... Cielos ...
Entonces, va a pasar lo que deba pasar, teniendo en cuenta las posibilidades de los actores. Siempre actuamos con nuestro nivel de evolución a cuestas, pero lo malo es que la mayor parte de la gente no es consciente de ello. Cualquier solución o mejora de situaciones conflictivas pasa por elevarlo, mejorarlo. Un diagnóstico certero de nuestro propio campo y a mejorar lo sembrado, mirando al medio plazo. Y construir, no dejar nunca de construir. Y si vemos que el otro no construye en quince días, alto en el camino y a ver qué pasa, dispuestos a modificar el detalle nuestro que distancia a la pareja. Construir, construir, construir ...
No siempre "el personaje" comprende que hay que construir y puede pensar que el edificio, la pareja, lo compró ya hecho. Esa idea es inexacta. Por eso, la iniciativa de una separación la lleva a cabo un "personaje", lo que suele ser muy frecuente. Un buscador en activo, con el Fondo operativo, no llevaría adelante una separación, porque, como muy bien ha dicho alguien en el Foro, es irreal hacer depender nuestra felicidad del comportamiento adecuado de nuestra pareja, salvo que su pareja fuera un monstruo de maldad o que la prole corriera peligro físico o psíquico. Una persona en la Meseta está a salvo de divorcios, porque no se deja afectar, ni siquiera por la media naranja.
Estos asuntos de organizar la vida de un modo u otro son temas importantes, de los que conviene resolver con el Fondo. Y un obstáculo de esta categoría es de desear que nos coja con el Fondo potente. De ahí que sea bueno progresar como prokoptes y cometer los menos errores posibles en una convivencia que es frágil si los constructores no son conscientes de que han de construir su estabilidad, su hogar y su ambiente presente y futuro. Y eso cuando las cosas vienen bien dadas y cuando las cosas vienen aparentemente de canto, siempre.
Esto que voy a describir no es una idealización, tampoco es algo que pueda ser siempre así. Como toda obra humana, la convivencia a dos tiene momentos perfectos y otros que distan de serlo. Éstos últimos, que son los difíciles, trataremos de analizarlos desde nuestra perspectiva y desde la perspectiva del "otro", y sacar conclusiones prácticas.
Alguien ha dicho en el Foro, y con mucho acierto, que los primeros tiempos, entre 1 y 3 años, son como un período de gracia en el que no se le cae a uno de los ojos el velo que se puso cuando se convirtió en novio de su pareja. Pero que inexorablemente, pasado ese período de arrobamiento y ceguera mutua, la vida cotidiana hace evidentes las discordancias. Estas diferencias pueden tener su origen en la forma de ser de los componentes, en la forma de ser de sus padres y en consecuencia en la educación o manera de ser implantada en cada uno. Dos familias distintas forman de manera muy diferente. Nunca la manera de ver la vida de dos familias diferentes es idéntica. Aunque lo fueran en todos los aspectos, lo cual es poco menos que imposible, la forma de ser de los dos miembros de la pareja añadiría nuevas diferencias de sensibilidad.
El nivel económico de las dos casas, el criterio de gastar o ahorrar, las prioridades en el gastar en lo básico o lo superfluo, la forma de tomas las decisiones en la casa familiar, los caracteres del padre y la madre, el mayor grado de tolerancia o posesión que se ha dado en la casa de origen ... hacen que los dos tengan conceptos diferentes de lo que debe ser una casa normal, la suya.
En la época del arrobamiento, dos de formas de ser opuestas se complementan. Uno no decide nunca, a otro le gusta decidir. Estupendo para decidir si ir al cine, al baile o a pasear. Pero cuando hay que decidir cuánto nos gastamos en el piso, la decisión se complica, porque quizás los dos quieren llevar allá la manera aprendida en su casa, la normal, diferente para cada uno. Y tal vez el que no decidía quiere hacer valer sus derechos.
Hay algunos criterios que pueden ayudar a resolver conflictos. En ciertas cosas importantes, los dos tienen derecho al veto. Una cosa en que he aplicado esto, al nombre de los hijos: O hay uno que gusta a los dos o se busca uno nuevo. Otro, a quiénes se invita a comer en casa, quién entra en casa.
Si se trata de hacer algo o seguir como estamos, si no hay acuerdo para cambiar, no se hace nada y se sigue como se está. La continuidad es el criterio común si no hay acuerdo para una cierta modificación. Otra idea, caso, por ejemplo, de una inversión, si no hay acuerdo para lo mayor se hace lo menor.
En las cosas cotidianas, repartir las áreas de poder o de decisión. No se puede, viniendo de hogares dispares, tener los mismos criterios en todo. El actuar de acuerdo en todo es una mala solución, es irreal. Y no vale argumentar, se llega al punto muerto muy pronto. Repartir los trabajos de la casa, la distribución y las previsiones de dinero, la decoración de la casa, la ayuda a los hijos para la tarea, todo lo que sea fuente de discrepancia real. Y cuando una cosa es de uno de ellos, el otro, aceptación y punto en boca.
Las cosas van muy bien cuando existe criterio de Estado, criterio de futuro, cuando uno , basta que haya uno, sabe estar en su sitio y usa su clarividencia con realismo y sin tratar de abusar. Un enemigo de las parejas, la posesión. Uno es posesivo. Problema grave, bomba a futuro.
La proliferación de las separaciones en parejas jóvenes diría que un origen parcial se deba a la poca capacidad de aguante. Y como padre con responsabilidad en estas lides he de reconocer que quienes ahora somos padres de hijos separables en potencia no hemos sabido hacer lo deberes. Quizás eso se deba a que nosotros fuimos criados en la escasez y el aguante, en la obediencia y en la aceptación del rol de los padres y de sus formas de ver la vida.
Cuando hemos crecido, hemos tratado de llevar ese modelo con nuestros hijos, pero los tiempos habían cambiado, ya no estaba Franco, ni la Iglesia, ni la autoridad, ¡hasta los Gobiernos eran democráticos! Nosotros a las 10 estábamos en casa, a cenar. Nuestros hijos salían a las 11 hasta las mil ... y había que ceder, porque todo el mundo lo hacía. Nosotros en verano nos quedábamos en nuestra ciudad y, como mucho, íbamos a la piscina los días pares los hombres y los día impares las mujeres, porque juntos, no hablar, no estaba permitido. Eso imponía mucha disciplina, obediencia, humildad y aceptación. Más tarde, piscina todos los días, mañana y tarde. El dinero para el bolsillo, en tiempos pasados duraba un día, el que te lo daban, de escaso que era. Más tarde ...
Esa diferencia entre escasez y disciplina pasa su factura más tarde y no hay aguante. Jóvenes y queridos amigos, no se puede estar en la procesión y repicar las campanas, que se decía antes, cuando había procesiones frecuentes. Los padres no hemos sabido daros sentido de escasez y de disciplina, de aguante, de conformarse con lo que hay. Y no os conformáis. Puede ser lógico, pero el mundo es como todos los creamos.
Las salidas ante una discrepancia continua han tenido diversas formas: la no aceptable es la sumisión y el anulamiento como ser humano. Cuando nos enteramos de casos de ésos por los medios de comunicación nos parece increíble que se haya podido llegar a ese extremo. Otro es la aceptación por falta de recursos económicos o de formación. Otro es la infidelidad, se busca fuera lo que no se encuentra en casa. No siempre la infidelidad será salida, puede ser entrada querida. Y uno muy moderno, en que cada miembro de la pareja es autónomo en plan económico, la separación, el mal rato que hay que evitar poniendo las defensas muy lejos de la torre del homenaje, que es donde duerme el conde del castillo. Hablemos de defensas.
Diría que la buena pareja no deja que el arrobamiento se disipe por completo, lo hace volver con la frecuencia querida, sabe hacerse con ratos agradables tanto cuando están ellos dos solos como cuando vienen los hijos. Antes los hijos venían cuando Dios quería, sin impedimentos. No estoy anatematizándolos - los impedimentos - cada cual es cada cual, pero esa visión cómoda puede ser una consecuencia de la ausencia de escasez y disciplina comentada y eso resta a la pareja una fuente de satisfacciones y de unión. No se tome esto en plan exclusivo, como única fuente de unión. Pero sí defenderé que los hijos favorecen la unión, ya que procuran a los padres sensaciones y experiencias impensables sin ellos. Tampoco defiendo las familias numerosas, ni las ataco, que sean los dos, y no Dios, los que acuerden y corten. Cuando hay hijos, ellos son el objetivo primario de la pareja. El vital será la propia evolución, pero el inmediato son aquellos pequeñuelos.
Tanto cuando se es dos, como cuando se añaden más, y de manera distinta en uno u otro caso, la ocupación en buscar momentos de encuentro es aconsejable y hasta imprescindible. Hay que cuidar la toma de decisiones, hay que respetar las áreas que son claramente de cada uno, como el trato con la propia familia, la propia carrera profesional, los temas de las áreas de decisión acordadas. Hay que trabajar conscientemente por hacer feliz a la pareja, no darle disgustos serios y repetidos. Si algo es motivo de discordia, evitarlo, por el futuro. Hay que llenarse de vida interior. Hay que luchar para no depender del humor de la pareja. ¿Cuántas preguntas se habrán hecho en Talleres sobre cómo aguantar a una madre "insoporteibol" y a un marido idem? Eso es lo que hay que trabajar a marchas forzadas para evitar escollos serios más adelante.
La unión de la pareja consiste en dar. Dando, recibimos. Uno lo pasa bien cuando hace pasárselo bien a su pareja. No me he encontrado a nadie que me dijera, "¿sabes?, yo lo paso de miedo cuando mi pareja está con un genio de mil demonios ...". No digo que siempre se le conceda todo, pero que hay que trabajar para hacerle sonreír con frecuencia, para que tenga la sensación de que acertó con nosotros, que la vida es agradable a nuestro lado.
Nadie nos obliga a trabajar para hacer la vida desagradable a nuestra pareja, ya se presentarán adversidades en la vida en las que el acuerdo sea más problemático. Pero que las cosas internas no originen conflictos repetitivos. Las herencias de nuestros padres, criterios, actitudes, que entren al 50% en nuestro hogar, siendo la otra mitad de la otra parte. Captemos la diferente educación y manera de pensar de la otra casa, de la casa de la pareja. Tratamos a los padres y podemos diagnosticarles.
Tengamos en cuenta la "deformación" de que parte nuestra media naranja y así entenderemos sus criterios diferentes a los nuestros. Tener los ojos abiertos, la vida es cambio y el tren no pasa siempre por nuestra estación. Mientras pase, aprovechémoslo. Un día dejará de pasar y ya no podremos cogerlo. Y se añora el tren cuando ya no pasa.
"Toda acción provoca una reacción igual pero de sentido contrario", dijo Newton, refiriéndose a otras cosas. El estudio de las reacciones comienza captando las acciones que las originaron. Estas líneas no pretenden resolver situaciones concretas. Son sólo un punto de reflexión, un examen de conciencia para que cavilemos en cuánto damos a nuestra pareja, en qué ve ella en nosotros, en qué parte de nuestro tiempo en casa lo dedicamos a actuar a favor del futuro y de su bienestar presente, en favor de nuestro común bienestar futuro.
¿El motor que hace esto posible? ¡Ahí va, nuestro nivel de evolución ...!
Vamos a procurar analizar un poquillo el mundo que nos rodea, tratando de comprenderlo, no de juzgarlo. Juzgarlo sería absurdo, no tiene ningún sentido juzgar el nivel de evolución de las personas. Sería tanto como pretender que no tuvieran el nivel de evolución que tienen, o como pretender que no tuvieran la edad que tienen, la estatura que tienen, el color de pelo que tienen. En buena lid, ¿a nosotros qué nos importa el color de pelo que tengan, o la estatura? Lo mismo debiera ocurrir con el nivel de evolución, si por lo menos nosotros fuéramos adultos. El problema es que no lo somos, al menos no siempre. Y esto es lo que buscamos, mejorar.
Por esto, la regla de no dejarse afectar por el nivel evolutivo de los demás podrá parecer una heroicidad, pero es algo elemental, consecuencia de aceptar que su nivel de evolución es el que es y por eso se comportan según él. ¿Te das cuenta, amigo buscador, la incongruencia que supone dejarse afectar por el nivel de evolución de terceros? Implica estar ciego, no saber nada de la vida. Porque ellos, tengámoslo en cuenta, han venido a mejorar ese nivel, porque ése tienen … Permitámosselo.
Pero el tema no era éste, sino las reglas a las que obedecen ellos. Y cuando se dice “ellos” distingamos entre los que tienen más de 50 años y los que tienen menos de 40. Los primeros hemos sido educados en un mundo con valores metidos a presión. No sólo en casa, también en el colegio, en los cines, en la calle, en los libros, todo empujaba a cumplir determinados valores, asumidos socialmente. La Iglesia y el Estado estaban detrás. Había penalizaciones para quienes se salían del rebaño universal. Pero esa ideología hacía aguas. Ni la Iglesia ni el Estado lo reconocían, pero así era. La siguiente generación ha sido educada en general en la ausencia de la ideología cristiana, con sus valores de menor o mayor importancia.
Es como si la generación que hoy es joven hubiera dicho: “Ya conocemos la vida bajo presión, nosotros queremos ahora madurar en una sociedad sin presión, con libertad total. Queremos evolucionar por nosotros mismos, no arrollados por un ambiente sofocante”. El abandono de la que fue nuestra ideología cristiana junto con el mayor nivel de vida y la relajación ambiental han hecho que la generación joven crezca haciendo caso omiso de unos cuantos valores que en tiempos pasados estaban aceptados, aunque fuera a regañadientes.
¿Es mejor el ambiente sofocante o la libertad de actuación para ser uno mismo? Sin duda, no al ambiente conductor, sí a la libertad. Pero a esa libertad añadámosle el omnipresente nivel de evolución, que, como todos sabemos, no es óptimo, ni siquiera mediano, ni pasable, sino más bien bajito, socialmente hablando. Por eso no tenemos que sorprendernos si, como quien dice, hemos vuelto a empezar. Porque en cierto modo, así ha sido. Hemos obedecido una vez más a la ley del péndulo. De un exceso de tutela y dirigismo hemos pasado en una generación a un “hago lo que me apetece, todo el mundo (joven) lo hace”. Es una nueva situación para los educados en la presión anterior. Y el caldo en el que se han criado los más jóvenes.
Convendrá detenerse en las consecuencias de que muchos de los valores defendidos ancestralmente han dejado de ser valla, guía o impulso para una parte considerable de la población. No para toda la generación joven, pero sí quizás para una mayoría. Se sugiere aquí que el mundo ha cambiado, y en sólo una generación. Porque ha caído en picado la ideología que nos mantenía cohesionados, aunque fuera artificialmente. Si ésta hubiera una ideología acertada, hubieran sucedido las cosa de modo distinto. De entrada, sus defensores seguirían teniendo prestigio generalizado. Una cosa es no ser capaz de seguir una ideología y otra muy distinta rechazarla por absurda. Sólo una ideología desacertada puede caer de la manera que lo ha hecho la que fue nuestra, en una generación, en este país. En otros, de la Europa norteña, lo hizo hace ya una generación.
Conviene ser conscientes del estado de transición en el que nos encontramos. La ideología ancestral, errada, ha caído en desuso en la mayor parte de la generación que hoy se asoma a la vida. La autoridad, también ha caído en desuso, es impopular, mejor no. Casi podría decirse que no hay reglas, sino las asumidas para mantener un mínimo bienestar social, por ejemplo, conducir por la derecha, pararse ante un stop, respetar los pasos de cebra. Muchas reglas de puro civismo se ignoran, por ejemplo, no pintar en las paredes, o no pisar la hierba de los jardines, o no arrojar desperdicios al suelo, o respetar los semáforos por parte de los peatones. Haga el lector la prueba, respete tajantemente todo semáforo para peatones y tome nota del porcentaje que cruza la calle en rojo. Tal vez se sorprenda de ser el único.
Cosa parecida sucede con muchas personas en el campo de la Ética que se llevaba hasta hace unos decenios. Pero esto de la Ética, que es lo que más nos interesa, debemos dejarlo para la próxima ocasión. Reflexione el buscador sobre ello mientras tanto, si le parece.
Una indicación final, todas estas consideraciones se enuncian como relativas, no generales, como elementos de reflexión. Es imposible matizar adecuadamente todo en un escrito corto. Las matizaciones, if any, tendrán que quedar para el Foro.
Diálogo con el Ángel (o Fondo)
El próximo día 6 de Diciembre en un Salón del Hotel Londres de San Sebastián, al inicio de la Concha, a las 8 y media de la tarde habrá una Conferencia a cargo de Patricia Montaud sobre el tema que encabeza este artículo.
Toda persona que tiene experiencias sutiles impactantes se inventa unos términos para definir lo que le ha sucedido o le está sucediendo. Y cada cual llama a “lo sutil” de la manera que le parece más descriptiva.
En los campos de concentración nazis y durante la Segunda Guerra Mundial una judía, de nombre Gitta, se vio, al igual que sus tres compañeros, al borde del exterminio. En tales circunstancias, todo parece indicar que su Fondo afloró y les habló; como el Fondo lo hace, por telepatía, por mociones, digamos que al oído, en susurros que sólo uno oye. Sólo uno de los cuatro sobrevivió, Gitta.
Ya sabemos que el Fondo da el Gozo, el Saber y la Fuerza. Es posible que el Gozo, en circunstancias extremas, quede sofocado. Pero quedan el Saber qué hacer y la Fuerza para hacer lo que el Fondo indica.
También hemos comentado alguna vez que en circunstancias difíciles, como cuando la propia vida corre peligro, el Fondo, que es parte de nuestra persona integral, toma las riendas, indica lo que hay que hacer para salvaguardarnos. Gitta tuvo muchas ocasiones, en el campo de concentración, de escuchar la voz interior. Voz que no dejó de conectar cuando salió de allí, en lo que le quedó de vida, que fue hasta hace muy pocos años. Escribió un libro, explicando cómo se dialoga, cómo dialogaba ella, con lo que llamaba “su ángel”, y, durante varios años, compartió su Conocimiento con quien da la conferencia.
Por eso, es de esperar que en la misma nos den algunos detalles de tan importante tarea. Posiblemente no debamos esperar recetas milagrosas ni automáticas, pero cualquier indicio por parte de quien tiene la experiencia es valioso. Así que, si el lector acude, allí nos veremos.
Los costes del Salón implican que la entrada vale 15 euros. Habrá también un Curso sobre el tema los días 7 y 8, pero de eso no tengo horarios. Éste es el libro más reciente que el matrimonio Montaud ha escrito sobre el tema:
Dialogar con tu Ángel

Nos parece normal, incluso el más feliz de los mundos, pero por dentro no es así. Creemos que era así ya cuando nacimos y que siempre ha sido así, pero nos falla la memoria. Porque cuando nacimos nacimos cuerdos, pero aterrizamos en un mundo poblado exclusivamente de locos y nos volvieron como ellos. Por eso ahora debemos pasar de la locura a la sensatez. Y eso cuesta, porque el exterior, poblado casi exclusivamente por locos, no ayuda.
A esa locura de que hablamos se le ha llamado en esta web recientemente "ser el personaje", creernos "personaje". Y con gran acierto habéis diagnosticado que hay que dejar atrás, desechar, desprenderse del "personaje". Siendo un poco más punzantes, diríamos que una parte muy mayoritaria de nuestra sociedad occidental está afectada por una epidemia de locura esencial. Locura peligrosa, porque uno de sus síntomas es que invierte los valores y a sí mismo el loco se piensa cuerdo y al que pugna por liberarse de la general locura, le llaman chiflado, lunático o "iluminado". De ese modo ella misma se perpetúa.
He mirado en el diccionario la palabra enajenado, y dice de enajenar: "Sacar a uno fuera de sí; entorpecerle o turbarle el uso de la razón o de los sentidos." Podíamos haber sido educados desde que éramos infantes en el uso del logos o semilla del Logos, pero en vez de eso nos metieron cantidad de ideología errada y de prejuicios equivocados y romos. No oímos otra cosa en toda nuestra infancia y juventud. Con ello nos volvimos, poco a poco, locos también. Y luego fuimos lanzados al mundo, contaminados ya de la epidemia general. Ya estábamos preparados para la vida, para vivir en contacto con los demás locos.
Esa loca educación nunca nos mencionó que teníamos una facultad interior para conocer la Verdad Universal, jamás nadie nos habló del Fondo, aunque lo llamara con otro vocablo. La locura nos ha entorpecido el uso del sentido por excelencia, del Sentido Sutil, de la Sabiduría del Fondo. Hemos oído campanas que mencionan sobre un "sexto sentido". Ese "sexto sentido" es un cierto saber intuitivo, primo pobre de la Sabiduría del Fondo. Por el contrario, nos dijeron más de una vez "todo se arregla menos la muerte", haciendo de la muerte un problema, cuando es la liberación de la locura generalizada. Claro que es una liberación tardía, involuntaria, la del ignorante. Hay liberaciones mejores.
¿Y en qué consiste esa locura? Esa enfermedad tiene dos síntomas principales: Gracias al primero, nos anonadamos. Por el segundo pretendemos que todos posean una Perfección que nosotros no nos ocupamos en alcanzar, ni nos parece que sea alcanzable. No nosotros, pero los demás sí que debieran .
Es natural que si la locura consiste en un desconocimiento total de nuestra mejor componente, el Fondo, no se nos diga que existe, no se conozca y no se use. Siendo así que el Fondo es el instrumento de liberación de la locura. De la liberación temprana, pues todos nos liberamos al abandonar este loco mundo.
Pero el colmo de la insensatez general consiste en pedir a los demás que se comporten con nosotros con una Perfección que nosotros no ciframos posible para nosotros en este mundo. Pretendemos que nos traten con justicia, con rectitud, con respeto, y nos dolemos y enfadamos cuando no lo hacen, sin querer comprender que ellos también están locos, funcionan sin su Fondo y son tan niños como nosotros, o tal vez incluso un poco más.
Amigo lector, dicho con todo el cariño del Universo, pero mientras me digas que "no dejarte afectar por el comportamiento de los demás" es difícil, pensaré de ti que aún estás un poco loco. Locura sólo temporal, a ratos, pero enajenación al fin y al cabo, porque tienes entorpecido o turbado el uso de la razón - no sólo del logos, ¡ése por supuesto! - sino incluso de esa cosa más baja que llaman razón y que se relaciona con la lógica, no con el Saber. Si no aceptas el mundo tal y como es, loco, ¿qué puedes esperar de tu convivencia con ellos? Sólo generar más locura, más tensión.
Nosotros, lector, tratamos de curarnos, de seguir aquí una terapia de sanación. No cabe la Felicidad dentro de la Locura. Pero hoy hablamos sólo de Locura. En otro momento hablaremos de Felicidad.
Ser capaz de asumir todas las reglas y cumplirlas sin esfuerzo, ése es el mejor indicio de que estás venciendo la Locura y a un paso de la Sensatez. No argumentes con los locos, no trates de convencerles de nada. El que se esfuerza por sanar, termina sanando, aunque curar le cuesta años. El que no se empeña, vive toda su vida loco y la termina loco. Para curarte del segundo síntoma, trabaja tu curación, no pidas imposibles, acepta a la gente todo lo loca que es. Para solucionar la segunda carencia, opera con tu Fondo, búscalo, llámalo, experimenta, prueba, insiste. Él está ahí, pero nunca se nos ocurrió probar.
Sólo cuando venzas con las reglas te darás cuenta de que eran el a,b,c, de que eran básicas, elementales, irrenunciables. Y sólo cuando domines el contacto con el Fondo te darás cuenta de que es tan fácil y tan simple que no hay manera de explicarlo.
Así de serias son las cosas. Y el diagnóstico sigue siendo el de Sócrates, "lo grave no es que no saben, lo verdaderamente grave es que no saben que no saben". No saben que están locos. Por eso lo asumen de manera tan natural. Nosotros hemos de respetarles, pero también ir a lo nuestro, que es curarnos.
PD: Para entender el texto plenamente, piénsese que cada vez que se cita la palabra "locura" o "loco", afloran la ternura y la comprensión al corazón.
Hace mes y medio estaba en el Foro este tema, con aportaciones muy acertadas. Me propuse hacer la mía cuando el caudal se agotase.
Deseamos saber qué es la Felicidad y cómo se logra. Es lógico. Eso sucede a los buscadores y a los no buscadores. Hay dos maneras de explicar qué es la Felicidad: Hablando para locos y hablando para cuerdos. Lo sensato es explicarla en lenguaje de locos, porque, más o menos, lo están todos los oyentes. Si se quiere explicar la Felicidad y ser uno comprendido, hay que partir de que el ser humano es desvalido, que él es lo que siente que es, lo que le enseñaron, terminando en la mente, que la Felicidad está lejos, que es un estado que nada tiene que ver con él, que él está separado de Ella (eso es lo que el loquillo percibe) y que es difícil hacerse con Ella. Le enseñaron que la Felicidad permanente, eso al morirse, nunca antes; e incluso que la Sabiduría no existe, que es una entelequia de los antiguos, que estaban chiflados, los pobrecillos. Lentamente hay que decirle que no es así.
Esta web tiene en su página de Bienvenida, segunda frase, "cómo recorrer la Senda hacia la Felicidad". Se da a entender que el buscador es un peregrino que recorre una Senda, en cuyo final se encuentra la Felicidad deseada. La separación está servida: Caminante, Senda, Felicidad ... Esto, aunque es inexacto, se entiende a la primera. De eso se trataba.
Todo el que sabe algo y pretende enseñarlo ha de amoldarse a las entendederas de las personas a la que se dirige. Pero sabe también que las cosas no son separadas, que todo está en el mismo lugar, dentro. Por eso Mello decía aquello de que "has de vaciar la taza para que tela puedan llenar". Por eso en un Taller se explica que el luchador es el buscador, el enemigo es el buscador - su locura, añadimos ahora -, el campo de batalla es también el buscador, sus actuaciones diarias, y la Victoria o Meta es asimismo el propio buscador, su Esencia manifestada, su Fondo operativo, su Ser Pleno. Todo está en él. Por eso ya desde antiguo se ha dicho que somos un micro-cosmos, que lo tenemos todo, hasta una Semilla del Creador del Cosmos. Y eso significa que la Creación se está realizando en nosotros, que la Creación no ha terminado todavía.
Pero claro, esto suena a forma de exposición enrevesada, es más claro suponerme yo, buscador, desprovisto de casi todo, escalando las cumbres del Saber, de la Plenitud, cumbres que están lejísimos, que no se ven porque las tapan murallas de nubes. Así nos sentimos en la vida diaria, por culpa de nuestra locura inducida. Y esta imagen está en "la rampa" famosa. Desde niños somos bombardeados diariamente con los síntomas de la locura social, se nos inducen metas materiales, se nos empobrece de la componente más valiosa, la única sutil y trascendente, y todas estas grabaciones se quedan casi indelebles, imborrables, salvo que nos propongamos superarlas con querer muy fuerte. Quien no las pone en duda, se muere con ellas, fallece ido. Quitárnoslas es labor de años, porque durante años se nos grabaron a fuego y seguimos viviendo codeándonos con quienes las siguen.
La Felicidad consiste en superar la locura, en dejar de prescindir de nuestra Componente Superior, en actuar al completo, en dominar nuestro ser íntegro, en vivir en la Realidad, en no pedir Plenitud sólo a los demás, sino sólo a nosotros mismos. Cuando esto se hace, la Felicidad acude sola, automáticamente, simultáneamente. A la Felicidad no hace falta buscarla, Ella se presenta siempre que actuamos en Plenitud. De hecho, Ella no existe como Ente separado, forma parte de la Plenitud que podemos hacer nuestra. En la medida en que seamos Plenitud Ella será nosotros, estará con nosotros y, como el buen desodorante, no nos abandonará en todo el día; salvo que, por un inconcebible movimiento de fuga, nos volvamos momentáneamente a la Locura ancestral. Pero ya se comprende que, gustadas las mieles de la Plenitud-Felicidad-Paz-Gozo-Conocimiento-etc. es del género tonto tirar todo eso por la borda y retornar a la locura-miedo-malhumor-etc. ... De modo que por simple raciocinio, la Felicidad Permanente es el Estado Natural, si es que existiera esa cosa sólo por un instante. Y al menos por un instante parece que muchos de nosotros ya la hemos experimentado.
La Felicidad me invade siempre que yo soy Pleno. Siempre que actúo con todos mis Componentes - no sólo con una mente limpia - siempre que el Fondo alinea todo mi Ser con su Plenitud esplendorosa. Es lo mismo Plenitud que cumplir todas las reglas sin esfuerzo, de manera natural, instintiva. (Sólo se comprende lo fácil que es cuando se logra, nunca antes.) Es lo mismo Felicidad que ser capaz de sacar a relucir el Fondo, mi Componente más Elevada, a voluntad. Es irrenunciable el operar en la vida cotidiana con el Fondo o Esencia. Una persona me decía hace algunos años, "Fernando, las personas son para usarlas." Me callé por diplomacia, era un familiar. Me decía otra, hace menos, "¡Es cierto que el Fondo sirve para la vida diaria!" Había tenido barruntos de lo que da el Fondo: El Gozo, el Saber y la Fuerza, y los había aplicado a la vida corriente. Uno de los dos estaba gravemente enfermo de la epidemia común, el otro se estaba curando.
No se busque la Felicidad en algún lejano paraje, la Felicidad viene Siendo, siendo Plenitud. Cuando somos Plenitud parcial "nos sentimos bien". Cuando somos Plenos a la Totalidad, la Felicidad se nos mete en el alma y sacude placenteramente. Aplicarse, trabajarse, pulirse, ahí está la Senda, no para llegarme yo hasta la Felicidad, sino para hacer posible que Ella surja de mis entrañas. La Felicidad la llevamos dentro; pero no manifestada, sino como posibilidad, como virtualidad, como eventualidad. Fuimos creados así y debiéramos dar gracias a Quien nos hizo, o Se hizo, así. Por eso decía Plotino que siempre somos Plenitud en potencia, Plenitud en acto, o de hecho, muy pocos y, todos, no siempre. Es decir, las cosas se sabían. La Locura vino cuando se impusieron los que nada sabían. Porque, encima, sus bisnietos son los que nos maleducaron y nos enloquecieron pacientemente. Y lo que pacientemente se hizo, pacientemente habrá que deshacerlo, amigo buscador.
Tienes derecho a saber qué hay que hacer. Pero nadie lo puede hacer por ti. Lo siento, pero así está puesto.
Lo abstracto, en contraposición a lo concreto, a lo que podemos tener entre las manos, o ver, o percibir con nuestros sentidos, un buen tema, Manue. Como decía Jorge, "no somos un ente material que tiene una experiencia inmaterial, somos un ser inmaterial que tiene una experiencia material". Y larga. Tan larga que le hace olvidarse de lo que es. La clave de la Plenitud consiste en darse cuenta plena de lo que somos.
Y para probarlo recordemos nuestra experiencia. Nuestro auténtico alimento es una sonrisa de la pareja, unos ojos que miran con ternura, el abrazo apretado de un ser querido, eso es lo que nos pone los ojos saltones y nos hace tragar saliva. Lo otro, la buena comida, el coche nuevo, nos produce satisfacción, pero no nos llena.
Y para darse cuenta de lo que somos, el camino es el que ya hace 2.500 años dejó escrito Parménides:
"Amigo, hay dos caminos. El primero es "LO QUE ES ES, Y LO QUE NO ES NO ES". Este camino conduce a grandes metas. El otro camino es "LO QUE NO ES ES Y LO QUE ES NO ES". Este camino no conduce a parte alguna."
Al buscador avezado no hace falta explicarle la cita de Parménides. Para el principiante, para el que entró aquí despistado o por error: Lo que Es, el Ser, es importante para mí. Y lo que no Es, lo irreal, la ficción, por extendida que esté, no es importante para mí. En ese camino estoy. Y al revés. Pero ése otro ya no es mi camino, lo fue ...
Darnos cuenta de que esencialmente somos inmateriales es un paso para favorecer esa nuestra Esencia, para que cobre fuerza, para que no quede relegada a removerse los momentos de meditación o de concentración especial. Y lo abstracto, lo inconcreto, las sensaciones, las Ideas empezarán a ser nuestro centro de atención.
Y cuando nos centramos en ello empezamos a ser vulnerables a su existencia. Decía Dun Scoto que en el mundo de lo inconcreto las cosas se ven por asimilación, por identificación. No se ven con la mente, razonando sobre ellas, sino por deglución, por habérnoslas comido, por estar haciendo ya la digestión. Como dice ermitaño, por haber amado.
Quiere decirse que percibimos lo perfecto cuando, durante un ratito, nos volvemos plenos. Y la manera de percibirlo es transformarse en Plenitud. Es la transmutación alquímica, la unión de los místicos, siempre mal comprendidos. Contactar con el Fondo es volverse Plenitud, por eso la comunicación es sentir, sentirse, ser Eso. Nunca me cansaré de repetir, el hábito hace al monje, empeñarse en ser limpio del todo diez minutos permite conocer la Blancura ilimitada. Cierto que luego nos enlodamos con lo concreto, pero no importa, ya volverá, ya volveremos.
Y cabe la gimnasia de lo inconcreto, si nos lo proponemos. Darnos tiempos para percibir la belleza de un parque, el valor del silencio en un paisaje solitario, la profundidad y el brillo de las estrellas, la melancolía de un instante, el gozo del deber cumplido, de la generosidad, del servicio prestado cuando el servido se ha ido. Y dar peso y valor a esas experiencias, sin pensar que son cosas vanas, ilusiones, quimeras. Aprendamos a vivir y a saborear nuestras facetas inconcretas, imposibles de dibujar, sutiles. En lo sutil está la Esencia de la Vida.
Que las Fiestas que se acercan, el tiempo libre y el ambiente que nos ofrecerán favorezcan nuestro acercamiento a lo abstracto, a lo inmaterial, que de Allí venimos y Allá tornamos. Y Allá lleguemos, a ser posible en el 2.008.
Felicitadme, hace unos pocos días falleció mi madre.
He vivido este proceso de una forma quizás sorprendente para el entorno, pero no para el buscador. Cuando en los funerales la familia se me acercaba, con cara triste o resignada, a darnos el pésame, me daban ganas de decirles "me debierais felicitar, nos debiéramos felicitar todos. Ha vuelto con los suyos, con los nuestros, y allá nos espera. Está mucho mejor que nosotros, no hay ningún motivo para condolernos, todo lo contrario. Debiéramos celebrar los fallecimientos de los familiares como si fuera una boda, el inicio de una nueva vida. Más aún que lo que se celebra una boda." Pero me callé y le quité importancia … Las explicaciones, con quienes pueden entenderlas.
Debiéramos celebrarlo con más alegría que si fuera una boda, porque tras la boda viene la vida en común y la felicidad plena en esa vida no está asegurada. En la otra vida sí está asegurada. Más de una vez había sentido que el mayor negocio que podemos hacer es morirnos. Ahora lo he percibido desde el exterior y lo he vivido así posiblemente en la persona que más he querido en mi vida, querer y admirar.
Estamos tan mal educados que lo dicho hasta ahora pudiera parecer a alguno de mal gusto, impropio, fuera de lugar. Pero puedo asegurar que la marcha de una persona, por cercana y entrañable que sea, se vive con mucha más tranquilidad, serenidad y desahogo desde la consideración de que la vida es un destierro y un examen y la muerte es volver a nacer a la Vida Plena, la vuelta a Casa.
Realmente es absurdo que nos demos el pésame cuando alguien se nos muere. Es irreal esa frase que adjudica al muerto el calificativo de "el pobre" o "la pobre". Ignorante, si el pobre eres tú, que sigues aquí …
Parece como si toda la educación recibida, la perspectiva en la que hemos sido amamantados, centrara toda la existencia en este mundo. Con la inútil pretensión de que no hay nada más. Y es curioso, porque incluso personas cristianas, creyentes, ponen cara de dolor, como si no creyeran realmente lo que aprendieron y confiesan mecánicamente. Entiendo que los ateos piensen que "al menos dejó de sufrir …" Pero su Esencia volvió al Lugar Geométrico de las Esencias. (Lugar geométrico es el total de puntos con una determinada propiedad, que ellos y sólo ellos cumplen.)
Porque ¿quién puede dudar de que existen las Esencias? Los que las hemos experimentado, los que sabemos de su inmensa fuerza, sabemos también que eso no fallece, se desintegra o desaparece. Desaparece del mundo sensible, donde nunca fue vista, porque la Esencia está para ser sentida. No para ser contada, ni demostrada, ni argumentada. No hay sino un argumento, experimentarla. Y para el que lo ha hecho, huelgan todas las explicaciones. Como decía Plotino, "el que lo ha experimentado, ya sabe de qué hablo."
Alguien me decía, hablando de otra persona, si al envejecer no cambiaremos a peor, si nos volveremos como Fulano, que está insoportable … Puedo decir que no, que como es la vida es la muerte. Que se mantienen las formas de ser. He visto en los tres últimos años diferentes finales, diferentes formas de ser. Y he visto a mi ser querido mantener el mismo saber estar, la misma amabilidad, la misma mesura de que dio muestras en vida. Y en eso destacaba, valga la inmodestia. Y lo apreciaban quienes la cuidaban.
¿Cabe pensar que la Esencia de una persona mayor vaya a volverse huraña, ganchuda e irascible? Así se torna el personaje que ya es así de joven, de maduro y ya avejado. Así es el personaje, la loca mente, la ausencia de Esencia. Todas las cosas cambian, pero la Esencia permanece.
Y un último apunte personal. No sé aún muy bien por qué razón, mi yo mental, mi personaje, no se quiere emocionar. Mi yo emocional no se emociona porque mi madre se haya ido, situado en la realidad de las cosas. Pero cuando se me acerca alguien emocionado se produce un contagio, una transferencia, y yo me vuelvo como él, sin poderlo remediar.
Mientras, el yo elevado mira con cariño a los pequeñuelos y murmura, "está bien, está bien, no pasa nada …" Y termina por implantar su sentir.
Pues eso, estamos todos de enhorabuena.
Sin ánimo de convencer a nadie, como una aportación más a las ya hechas en el Foro - que últimamente tiene más visitantes que nunca, debe de ser porque no intervengo - mi versión del frecuente tema del mal.
Una de las primeras cosas que hace unos veinte años hice fue escribir un libro sobre este tema. Esperemos que algún día se pueda publicar. Mientras, valga este adelanto. Me parece que la base del mal, la base de su supuesta existencia, consiste tal vez en tres columnas. Si damos por nuestros los tres pilares básicos, seremos de los que perciben, captan y sufren el mal en su vida.
El primero de los pilares es la idea de que no estamos aquí para aprender, sino simplemente para vivir; vivir, claro está, lo menos mal posible. La realidad es que estamos aquí para evolucionar, para pulirnos, madurar, asemejarnos a la Plenitud tanto como seamos capaces. La vida a la que hemos venido tiene como único y principal objeto nuestra evolución. Por tanto, este período de prueba, esta vida, no es tan positiva como la Vida en el Más Allá, que es nuestra verdadera Patria y Hogar. La deformación ignora las premisas anteriores y se convence de que lo único valioso es esta vida y desconoce que en ella haya que aprender a ser más plenos. Las autoridades de todo tipo que se han sucedido en el tiempo han hecho todo lo posible por activar esta creencia, porque ellas tenían la facultad para cortar esta vida, sólo esta. Y porque cuanto más vulnerables e ignorantes seamos, tanto mejor. Las cosas, pues, están puestas de modo que quien está ignorante de la conveniencia de su aprendizaje, no aprende y sigue ignorante y vulnerable, porque también padece las irrealidades segunda y tercera, que vienen a continuación.
Ignorando las bases de la Perfección, Plenitud o Bien y abrazando el pilar de la ignorancia, la pasividad y el mal, uno quedaría tan ignorante a lo largo de su vida como era cuando nació. Lo que sucede es que, si uno se adhiere y hace suyo el primer pilar, lo más normal es que asuma también como propios los otros dos. Ellos son los que le convertirán en diana del mal. El primero lo deja tan inculto y desajustado como era al nacer.
El segundo pilar viene a ser que las leyes humanas dicen "No a los actos negativos", pero nada está legislado sobre pensamientos y palabras negativas. Éstos no dañan a nadie y por tanto están permitidos. La Realidad es que la negatividad es nuestro peor enemigo. Cualquier demostración de negatividad que nos permitamos nos aleja temporalmente del objetivo fundamental de la vida, la consecución de la Plenitud, y nos deja insatisfechos, aunque sea difícil decir si estamos insatisfechos porque hemos sido negativos o hemos sido negativos porque ya estábamos insatisfechos, como resultado de nuestros pensamientos no controlados. La primera regla de este método viene a romper esa convicción, "Elimina pensamientos negativos" sería como la antigua prueba del nueve, hoy del algodón. Siempre que la vulneremos marchamos hacia atrás y nos impedimos momentáneamente la Felicidad y la Plenitud.
El objetivo de nuestro aprendizaje, evolución o maduración es precisamente ser capaz de no ver ni percibir los sucesos de esta vida como adversos, negativos o malos, sino su aceptación interna sin el menor esfuerzo, porque hemos asimilado que ciertamente no nos afectan, que nos resultan indiferentes. Cuesta años conseguir lo que se define con tan pocas palabras y se logra mediante un determinado (de determinación) esfuerzo, mental primero y vivencial después. Veamos, por último, la tercera columna del mal.
Consiste en vivir con la pretensión de que los demás sean perfectos y yo, como soy. Los demás no pueden ser como son, abrazados a las columnas del mal, deben ser todos seres humanos plenos y comportarse conmigo como tales. Si no se comportan así, sino que se comportan de cara a mí de manera imperfecta, eso me afecta y me rebelo contra su actuación. Dejarse afectar por el entorno es totalmente humano, normal y hasta sano como defensa. De ahí se sigue que nuestra vida sea una constante reacción antes los actos de los demás, una jungla en la que resulta obligado defenderse de los depredadores, que, en un momento u otro, son TODOS los que nos rodean, padres, hijos, pareja, familia, todos. La regla segunda, "No te dejes afectar por los comportamientos de los demás" nos recuerda que el tercer pilar ha de ser evitado, pues la asunción que supone es absolutamente irreal y utópica: Los demás no son perfectos, ni pueden comportarse diariamente de cara a nosotros con Perfección.
Veamos ahora el antídoto para no captar las cosas en su Realidad. Como seres humanos dotados de una mente inteligente, tenemos la posibilidad mental de enfocar nuestra máquina fotográfica existencial donde queramos y no reconocer que estamos abrazados a pilares errados, apuntando hacia otro lado. Y, como explicación amable, liberadora, surge el concepto, ancestral, repetido hasta la saciedad, del mal. Hay quienes achacan el mal a un Dios en el que creen o no creen. Si no creen en ese Dios, pueden achacarlo a la fatalidad, el destino o el azar. Otros lo achacan a los demás. Todo menos reconocer que si sufrimos es por nuestra ignorancia, por nuestra falta de adecuación a la Realidad, por nuestra desconexión con el mundo Real. De modo que, inmersos en la justificación de que es el mal el culpable de nuestro sufrimiento, nos incapacitamos para buscar unos pilares, a los que hemos sustituido por ese mal que nos permite no tener que buscar en nuestro interior. El oportuno mal echa la pelota fuera y nos permite seguir viviendo en nuestra ceguera e ignorancia.
Una última aclaración para diferenciar entre daño y sufrimiento y entre sufrimiento y mal. Físicamente podemos tener un percance. Hace un mes resbalé un día que había llovido y caí cuan largo soy sobre la acera mojada y dura. Estuve una semana con cierta parte de mi humanidad dolorida y el primer día me molestó a la hora de dormir. Eso es daño, no sufrimiento. Todos los humanos estamos sujetos al daño corporal. Pero eso no es el sufrimiento de que aquí se habla. El sufrimiento al que me refiero es la materialización del, o reacción personal al, mal que me inflingen los demás a consecuencia de mi falta de adaptación al medio, de mi desconexión con el mundo en que vivo, de mi desprecio de la Realidad. Mi mente me adormece diciendo que el sufrimiento me lo originan los demás con su comportamiento. Todos los que han superado esa etapa de ignorancia, afirman que el sufrimiento me lo causo yo a mí mismo como resultado de mi falta de realismo a la hora de vivir. No es el comportamiento de los demás sino CÓMO ME TOMO YO ESE COMPORTAMIENTO lo que da como consecuencia inmediata lo que llamo sufrimiento. Y si todos coinciden ...
Ninguno de ellos afirma que superar el sufrimiento y el mal sea tarea fácil, todo lo contrario. Pero todos aseguran que al ser humano le es posible, le está permitido, que es una tarea que cae dentro de las facultades humanas ordinarias. Del mismo modo que hay quienes terminan la carrera de Música o se hacen Ingenieros, hay quienes logran superar el imaginario problema del Mal y viven permanentemente libres de él, por encima, con ese problema dominado para siempre. Pero parece que son menos que Músicos o Ingenieros hay en el mundo. Es una lástima ...
Pensaba que el ser humano tenía una edad menos de las que tiene. Ahora que he descubierto la tercera edad, voy a hablar de las tres. Pero, para ser más preciso, hablaré de las cuatro o, mejor aún, de las cinco.
La primera edad sería cuando el ser humano es tan ignorante que no sabe leer ni escribir. Está inmerso en lo que hoy se conoce como economía de supervivencia y su principal objetivo es superar el próximo invierno y llegar a ver la primavera y lucir el sol de continuo. En esas condiciones todo lo que no sea sobrevivir está de sobra y bienes inmateriales como la cultura, el arte, la literatura y otros similares brillan por su ausencia.
Nuestra sociedad occidental ha superado, en su inmensa mayoría, este nivel o edad, aunque aún puede verse en nuestras ciudades mendigos que se encuentran en un estado no muy diferente al citado. Nuestros hijos saben leer y escribir, tienen la vida material resuelta, de momento, y, en consecuencia, pueden emplear su inteligencia en dominar actividades más elevadas que la mera subsistencia. Han superado, por tanto, la primera edad, y son personas modernas. Están en la segunda edad.
Llamo edad segunda a la de la persona que vive a lo moderno. Es capaz de emplear su inteligencia con lo que hoy se enseña a la inteligencia en las diferentes escuelas que hay en nuestros países, incluida la Universidad. Así que la persona que está en esta edad, la segunda, tiene un título o un oficio y sabe desenvolverse en pleno siglo XXI en Occidente. Son los humanos no buscadores. Viven inmersos en su mundo y se desenvuelven mejor o peor en él, pero no buscan. Se conforman con las ideas ancestrales o ignoran la formación ancestral y viven su vida a su modo.
Cierto que no todos son iguales, unos tienen más ética que otros, pero digamos que ser persona normal, lo que supone no haber llegado al nivel de buscador, sería la segunda etapa de la existencia, la segunda edad.
Cuando uno visita esta web, u otras similares, o lee libros adecuados, es porque busca. El buscador está en la tercera etapa de la vida. En esa etapa aprende cosas interesantes, muy interesantes, cosas que no le enseñaron en la Escuela, en el Colegio, en la Escuela Profesional, ni en la Universidad. Esas cosas son más importantes para la vida que todo lo que le enseñaron en todos los Centros de formación a los que acudió y es penoso en verdad que la sociedad líder, Occidente, no esté a la altura de lo que debiera ser, pero así están las cosas y de nada vale quejarse. Tiempos pasados fueron peores, como cuando lo normal en Occidente era la primera edad, hace … mil o mil quinientos años.
El buscador está recorriendo la tercera edad y ese recorrido le va a llevar años. No muchos, digamos que una decena o docena de años, siendo no muy optimista. Es posible mejorar la marca, eso depende del nivel con el que empezó su búsqueda consciente y eso ni siquiera él lo sabe, aunque es el que es. Desde aquí haremos todo lo posible para facilitar su marcha, pero caminar es cosa de uno, no de dos.
La cuarta edad se inicia cuando uno asciende a la Meseta del Conocimiento. Ese logro asombra a las montañas y las estrellas se estremecen cuando un ser humano deja atrás la rampa de acceso y pone su pie en la aquí llamada Meseta, tras reconocer el monumento. Ese instante se recuerda toda la vida, pues de un instante se trata, y a uno le dan escalofríos cuando piensa en él y lo rememora, tal es su potencia.
No hay palabras para describir el primer contacto con el Fondo y menos aún para definir el hallazgo imponente de haber alcanzado la Cima de la Montaña Sagrada, para no volver a apearse de ella. Vivir en la Meseta significa vivir libre del mal para siempre, ser feliz permanentemente, vivir en otra dimensión, de otro modo, sin que nadie pueda hacerte sufrir ya nunca más.
Los primeros años que viví en la Meseta pensé que era el tope, que no podía pedirse más. ¿Qué? Pero poco a poco me llegaron indicios de que había algo más. Las descripciones de algunos libros que diligentemente buscaba no me encajaban plenamente con lo que yo vivía y empecé a sospechar que debía haber una etapa superior, en la que uno hacía cosas que yo no había hecho, aunque empecé a oír hablar de ellas de manera oscura.
Hoy tengo las bases para saber que existe una quinta edad, en la que al ser humano se le brindan logros que resultan incluso difíciles de explicar, si uno quiere ser tenido por persona seria por parte de las personas de las dos primeras edades. Pero como aquí hablamos para personas de la tercera edad, para buscadores, ellos no se escandalizarán, así que seguiremos.
Me temo que para explicar con detalle, cuando pueda, que no es ahora, la quinta edad se precisará la misma cantidad de literatura que ha sido necesaria para explicar el acceso a la cuarta, la Meseta. De modo que no nos hagamos ilusiones, el paso de la cuarta a la quinta edad lleva sin duda años. Y sólo se puede ascender a la quinta tras haberse aclimatado a la cuarta. Pero que conste que existe la quinta. Ése es mi objetivo de hoy, decir que existe.
La clave del paso por las edades que hoy comentamos consiste en el uso, ínfimo o pleno, de las capacidades que el ser humano encierra. Es el uso de esas facultades insertas en nosotros, y que cada uno utilizamos en forma parcial, lo que marca la diferencia. Repasemos el uso en cada edad.
En la primera - y al igual que muchas persona muy mayores, de cerca de 90 años, que pierden su capacidad de relacionarse con el exterior cuando les queda un porcentaje de vida del orden del 5 % - el porcentaje de empleo de las capacidades del ser humano podríamos estimar que son del orden del 5 %, no más.
En la segunda, la edad de muchas personas con las que nos cruzamos en la calle cada día, podría decirse que emplean el 10 % de la totalidad de sus facultades y que disfrutan del 10 % de los bienes que están preparados para ellas. Disfrutan de los más densos, elementales, evidentes, de los materiales, y no siempre, pero los bienes sutiles les están vedados casi en su totalidad. El porcentaje de uso de las capacidades es la mitad del tiempo en que uno es plenamente feliz.
A lo largo de la tercera edad, la búsqueda consciente, el buscador incrementa ese porcentaje, paulatinamente, poco a poco, el lector ya sabe a qué desesperantemente lenta velocidad.
Cuando compruebe que el tiempo que está de buen humor, tarareando canciones sin darse cuenta, viendo la vida con ojos de alegría, en armonía consigo mismo y con todos los demás, cumpliendo casi todas las reglas sin esfuerzo, porque ellas salen solas, sabrá cuánto le falta para finalizar esa tercera edad, lo que le falta para el 100 %, porque el 100 % es el porcentaje en la Meseta. Pero, según lo expuesto, cuando llegue a su Meta parcial aún le falta una no pequeña tarea, recorrer la quinta edad.
Conseguido esto, el acceso a la Meseta, siempre digo que hay que consolidar lo logrado y formarse. Formarse significa leer y comprender hasta la tilde lo que enseñaron los hermanos mayores a través del tiempo. Eso lleva años, unos pocos años. Entonces se está en disposición de iniciar el acceso a la quinta edad. Cuando uno alcanza la Meseta ha empleado al 100 % las capacidades para ser feliz, pero le falta utilizar el 100 % de las capacidades totales, las que hay que poner en marcha para ser Humano Pleno. Hablando de manera total, en la Meseta se emplean las dos terceras partes de las capacidades concedidas, lo que no está nada mal. El otro 33 % se ignora que exista y, por supuesto, cómo se usa, por lo que se desperdicia, no se emplea.
De ellas hablaremos mañana lunes. Pero quiero adelantar que nadie se desanime por la tarea complementaria que pudiera parecer que le ha caído encima con este maldito artículo. Las cosas son como son, que decía el otro. Y sólo sabiendo cómo son podremos, a su tiempo, acometerlas.
Realmente el buscador empieza a pasárselo bien con su búsqueda. Cada buscador está todo lo bien que le permite su edad, su constitución sutil, su nivel de evolución, que es lo mismo que su edad. En esto de las edades hay una justicia infinita (¿de qué me sonará …?). Las cosas nos las damos nosotros a nosotros mismos, así que nada de quejas, lo que hay que hacer es trabajar, buenamente, alegremente, confiadamente, pero no parar. Cada cual tiene el grado de Felicidad al que él se ha alzado. Nadie le pone zancadillas.
Mañana veremos lo qué nos espera y cuán grande es nuestra dignidad.
Por la sencilla razón de la edad, he visto desfilar a casi toda mi generación anterior. Unos familiares murieron de repente, otros se fueron apagando lentamente. He visto personas que se aferraban a la vida y no querían ni oír hablar de la muerte y ha habido otros casos, más entrañables, de personas que estaban conformadas con la ida, que entendían que ya habían cumplido su cometido en este mundo y que miraban el paso con total serenidad e incluso deseándolo, porque eran conscientes de que sus fuerzas mermaban y que ya no eran lo que fueron. Pero incluso en estos casos, la espera se hacía penosa, con un cuerpo que no les respondía. De modo que ni aun queriéndolo, había forma de terminar con una situación que se deterioraba cada mes.
Cuando el deterioro llega a ciertos límites, le persona no se vale por sí misma y da guerra al entorno. “Yo, me dije, no quiero dar la lata a mis familiares”. “Y, me dije también, es imposible que el ser humano tenga que pasar por esta decadencia penosa, hasta volverse un sarmiento, que traen y llevan, limpian y alimentan, levantan y acuestan. Tiene que haber una forma de evitar esto”.
Por lecturas parciales y oscuras intuía por dónde tenía que venir la solución. Y, con los muchos buenos amigos que tengo, pregunte y me enteré que en Madrid se daban unos Cursos sobre estos temas, y allí me fui. E hice los Cursos, hace algo más de un año, y obtuve la respuesta a mi pregunta, “sí, había una manera de dominar el momento de tu muerte, de morirte el día que tú quieras; para ello había que dominar las energías, otros ya lo habían hecho”. Me quedé tranquilo, había llegado donde yo quería.
“La muerte, cuando Dios quiera”. Eso, amigo buscador, es un cuento más. Un tópico falso, producto de la ignorancia, que está muy extendido en nuestra sociedad. Tenemos cantidad de tópicos falsos, el buscador poco a poco los va descubriendo y corrigiendo. No existe, lo he escrito alguna vez, ese Dios arriero, montado en su carro, que corrige la marcha del mundo conforme el mundo se desvía del camino que Él tenía dispuesto. Esa visión antropomórfica de la Divinidad es un tópico falso. La Divinidad no es así. La Divinidad hizo las cosas, y por cierto muy bien, y luego descansó y sigue descansando; porque dejó todo en marcha de modo que no tuviera que volver a ocuparse de nosotros.
Lo que hizo la Divinidad en su momento fue “darnos cuerda” y dotarnos al mismo tiempo de una serie de dones, capacidades, facultades, posibilidades, habilidades, trucos, que podemos poner en marcha o podemos ignorarlos y vivir zafiamente, burdamente, elementalmente, infantilmente. Digo estos adjetivos no en plan despectivo, sino en plan motivación.
Nuestro desarrollo, tal como lo veo ahora, no es sólo laborar para vivir felices. Ésa es la primera parte de la función. Sería más preciso decir que las facultades que tenemos las debemos poner en funcionamiento de manera completa, todas ellas. Desconocer algunas de ellas supone que no hemos completado nuestra evolución en el género que ahora nos toca, el humano. Si están ahí, esperando su uso, es para usarlas. Y con ellas en funcionamiento podemos lograr metas no ya insospechadas, sino incluso hasta mal vistas.
Las capacidades de esta quinta etapa no son de relación con el exterior, ni de pulimento, son más internas, más íntimas. No requieren de los demás, no se refieren a los demás compañeros de viaje, se refieren y tienen que ver con nosotros mismos.
Matizando una hipótesis, no es que el Fondo se resista, ni que el ego contamine, no. El ego se esfuma cuando el Fondo opera y en la Meseta el Fondo luce permanentemente y el ego deja de ser incordio. Uno acepta que los demás tiene ego y esos egos no remueven el tuyo, que está la mar de conforme, calladito y sometido a un Fondo que siempre puede, sin esfuerzo alguno. Las capacidades a poner en marcha son de otro tipo, y diría que para hacerlo conviene tener ganada la batalla de la relación con el exterior. Por eso, la quinta etapa va después de la cuarta. Un día de éstos hablaremos de atajos.
De modo que, en plan de simple enunciado, podemos controlar nuestro paso a la otra Dimensión. Ésa es una capacidad que nos fue concedida. El que se desconozca en esta sociedad, que tantas cosas desconoce, sólo es prueba de que se desconoce aquí y ahora, no de que no exista. Su ejercicio supone el dominio de las energías de que constamos, tema muy sutil, que tiene que ver con nuestra más íntima constitución.
Y, por extraño que parezca, no es éste, el poder controlar tu paso al Otro Lado, el único ni quizás el principal fruto del dominio de las energías. Hay aún otra cosa.
Esto no es algo que se ve, es algo que se es. Cuando uno va ascendiendo por la rampa de subida a lo que aquí llamamos el Nivel IV - el nivel en el que ya no se dan altibajos, ni baches, ni depresiones, ni hundimientos temporales- uno se vuelve ligero. Las cosas son diferentes.
Y es conveniente hablar de ello, porque no hay por qué avanzar entre brumas, los avances positivos conviene que se den en un ambiente de claridad, de conciencia clara, de saber el terreno que vamos a pisar.
Conforme ascendemos por la rampa va cambiando algo indefinible e interno. Quizás no nos demos cuenta muy bien de cómo se realiza el proceso de cambio, pero un buen día nos damos cuenta de que han cambiado nuestras formas, ha mejorado nuestra forma de tomarnos la vida. La gente ya no supone tanto problema para nosotros, de hecho, hay semanas enteras que no supone el menor problema. Y esas semanas pasan sin darnos cuenta del hecho, que sólo lo percibimos en toda su extraña realidad cuando, pasado el tiempo, reflexionamos sobre nosotros mismos y nuestra vida.
Nuestra visión del mundo que nos rodea comienza a mejorar y resulta ser un mundo sin problemas, sin sorpresas, sin adversidades, un mundo sorprendentemente perfecto, o casi. Podrá parecernos que el mundo ha mejorado; realmente, el hecho es que hemos mejorado nosotros. Pero ha sido tan poco a poco, tan día a día, que cambiamos sin darnos cuenta de que lo hacemos. Es la gimnasia diaria, que finalmente está dando sus frutos.
Las temporadas sin problemas, en que las cosas van agradablemente bien se van alargando y las recaídas son suaves y salimos de ellas sin mayor esfuerzo, en cuanto nos damos cuenta de que hemos metido lastimosamente la pata de nuevo.
De esa situación diremos que es una situación en la que nos baña una claridad distinta, que la Luz nos ilumina casi siempre. No la Luz deslumbrante del contacto directo, sino el suave reflejo que viene de la Dimensión Superior. En esta etapa, amar, comprender, disculpar y apoyar sale solo, es que no se puede hacer otra cosa cuando la Luz te da en la espalda. Y eso no tiene mérito alguno, porque es involuntario, no hace falta que intervenga la voluntad, es un comportamiento reflejo.
Estos logros se van dando de manera suave y paulatina a quien está en la rampa. Y aparecen tanto más pronto cuantos menos obstáculos opone nuestro ego puñetero a la entrada de la Luz de la Plenitud. Lo malo es que muchas veces no nos damos perfecta cuenta de los obstáculos del ego ése y seguimos viviendo con nuestros vicios atávicos. No está de más hacer un diagnóstico rabioso, que instrumentos hay para ello, y, como decía el otro, "pulir lo áspero, limpiar lo oscuro, quitar lo sobrante ...". En esto de la limpieza y la descarga de lastre inútil, en esto de la invasión de la Luz, las cosas ocurren poco a poco, y quien más quien menos, participa de estas ventajas en la medida en que se deja invadir.
Nuestro Ser está operativo la mayor parte del tiempo, el Fondo luce y eso se nota. Se nota con tremenda fuerza, la vida cambia, ha cambiado, casi sin que nos demos cuenta, sin que hayamos buscado que suceda precisamente esto. En cierto modo, la nueva situación nos sorprende, porque nunca la pedimos, ni la buscamos, ni la ansiamos. Simplemente, se ha dado, ha sucedido.
Esto, amigo lector, es el premio. De modo que la vida se convierte en premio. Podías no saber cómo eran las cosas, pero ahora te das cuenta de que las cosas están bien puestas, de que el que las puso sabía hacer las cosas bien, y de que lo que sabía hacer lo hizo.
Disfruta del regalo, amigo buscador, y ya no te dedicarás a mirar hacia arriba anhelando la próxima meta. Al revés, mirarás hacia el horizonte y verás una cadena de cumbres, donde se está bien. Y te dirás que has llegado lo más Arriba que se puede llegar y que es imposible que haya nada superior. Pero una y otra vez te equivocarás, porque, siguiendo con la gimnasia que hace ya años practicas, un día te encontrarás en una cima todavía superior y desde ella volverás a mirar y te volverás a decir lo del "non plus ultra", pero ya verás, ya ...
Estamos hablando de la pareja y hoy quisiera llegar al corazón de la pareja estable y ver cómo se consolida una pareja y cómo se destruye, así cada cual optará.
Existe la idea de que en el mundo hay media naranja preparada para mí, que me está esperando. Si la encuentro, felicidad asegurada; si fallo el tiro, puede pasar de todo. Y si llega la separación es porque me equivoqué de media naranja. Esta bonita idea todo lo fía a las cualidades del medio fruto a encontrar y no mira hacia dentro de uno mismo, que es donde está el secreto de la pareja.
Por el contrario, diría que el secreto del Amor, de la pareja sólida, está en otro sitio, está en Dar. Recuerde el lector cuando se enamoró y estaba con su entonces novia/o o amigo/a fuerte. Posiblemente toda su actividad se orientaba a hacer feliz a su pareja, olvidándose de sus intereses. Si la pareja era feliz, uno mismo lo era también, por una especie de movimiento reflejo. El enamorado no se preocupa de sí mismo, no hace nada buscándose, se vuelca ¿en qué? en hacer feliz al otro. Y que lo logra lo ve en sus ojos, en su sonrisa, en su faz. Y los dos son felices. Eso es Dar. Ocuparse exclusivamente en dar felicidad al otro. Y entonces uno está en el séptimo cielo.
Eso se puede mantener a lo largo de la vida de la pareja. No en plan de arrobamiento perpetuo, sí en plan de objetivo en algún momento del día, casi todos los días, menos los que estamos enfermos. Ocuparse de la felicidad del otro es construir. Proponerse hacer reír al otro, es construir. Eso, el que tenga sentido del humor, que debe ser, al menos, el visitante de esta web. Dedicar con mucha frecuencia un rato al día para pasear o hablar en el salón los dos solos, con tranquilidad, es construir. Es vital hablar.
No hay una media naranja ideal y única esperando ser encontrada. Hay un abanico de posibles medias naranjas, con una de las cuales será posible construir un hogar duradero y cálido. Para ello, habrán de aplicarse los dos componentes de la pareja. Y cada cual haciéndole feliz al otro, despreocupándose de sí mismo. Pero siendo feliz por el mero hecho de dar. Y encima el otro miembro actuando para hacernos felices. Felicidad por partida doble. Y las dos medias naranjas se van fusionando poco a poco. Ésta es la fuerza de la pareja, del matrimonio. Y éste se vuelve indisoluble, no por decreto externo, sino por soldadura interna.
Del mismo modo que no hay una media naranja ideal, la que hemos encontrado, creyendo que es ideal, no es ideal. No hay dos personas que sean fotocopias una de la otra. Unida la pareja en la iglesia o por lo civil, llega un día en que se aprecian diferencias, diferentes prioridades, modos de tomar las decisiones. ¿Qué pasa, qué hacer? Aquí no recurrimos a la Química para explicar el enamoramiento, como tampoco justificamos el ascenso con estornudos cerebrales. Ambos fenómenos tienen cosas en común, y ambos procesos, que son sumamente reales, como reales son nuestras emociones, tienen su correlato en el cerebro. No se levanta una ceja sin que lo mande el omnisciente cerebro ...
Lo que sucede es que de novios todos estamos de visita, si no hay convivencia íntima y duradera. Y de visita todos somos buenos y guapos. Calladitos, sonrientes, modosos, encantadores, en suma. Si encima estamos enamorados y sacamos lo mejor de nosotros mismos, el efecto puede ser desolador. Desolador el cambio cuando aparecen nuestras herencias familiares diáfanas, las ocultas, y nuestra forma personal de ser, nuestras asignaturas pendientes, que todos tenemos. Es el momento de la verdad, es la crisis en miniatura.
¿Qué hacer y qué no hacer? ¿Quién hará qué? Al percibir la primera sensación de discrepancia, con un recuerdo y fresco aún de las experiencias positivas habidas en días anteriores, hablar con claridad, exponer la extrañeza, la postura desconsiderada, la invasión, el maltrato psicológico, lo que sea motivo de queja. Exponer la queja, en una palabra. Sin genio, con dolor, con sorpresa, con ganas de hallar una solución. Ambos deben encontrar el acuerdo para salvar esa diferencia de criterio entre ellos dos. Y será de ayuda lo que se dijo en "La vida de la buena pareja", las áreas de decisión, el derecho al veto, el acuerdo en lo menor si no lo hay en lo mayor, y, siempre, hablar, resolver las diferencias. Si existe cariño, se hallará la solución.
Un apunte sobre lo de influir. "Como esa decisión tuya me afecta, tiene influencia en mí, tengo derecho al veto". Cuidado. Eso puede ser una muestra de intolerancia, de posesión, "todo esta tierra es mía". Veamos entonces quién hará qué cosa y qué otra. ¿Cómo será la postura de cada miembro? ¡Dependerá de su nivel de evolución! Caramba, la clave no era el acierto habido con la otra media naranja, la clave está en mis entretelas, en mi evolución, vaya, vaya ... Qué fastidio. Yo que pensaba echarle la culpa a la media naranja, no me comprende, no es lo que yo pensaba, no era así de novios ... No es eso. ¿Hasta dónde soy flexible, hasta dónde sé reconocer mis deformaciones, hasta dónde sé ceder cuando he invadido áreas ajenas, hasta dónde sé Dar ...? Estas preguntas son las preguntas clave.
Y otro sobre "construir". El construir no es pasivo, no es acumular momentos encantadores, ni haber superado algunos escollos del camino común. El construir no es un sedimento, no es un sumatorio. El construir no pertenece al pasado, es presente permanente. El construir se hace posible y costumbre cuando uno es bien consciente de que hará de su matrimonio o vida en pareja lo que él sea capaz de hacer, de producir bien. Construimos con lo que hay de valor en nuestro interior, con lo que tenemos de generosidad, de abnegación, de paciencia, de bondad, de Plenitud, en suma. Ha de poner más el que va delante, porque tiene más. Y porque tiene felicidad, además, de otro lado.
Conviene que dos medias naranjas se encuentren, pero el trabajo después es imprescindible. Que sean de estatura parecida, de nivel de evolución no tremendamente alejado, eso también hay que verlo incluso de visita.. Media naranja y media calabaza ... puede ser que sean incompatibles, como lo serán media naranja y medio limón, media naranja y media nuez. Pero de eso hay que darse cuenta hasta de visita. Y ésos serían los casos en que, de no haberse visto, si hablando luego, si intentando construir, al final resulta imposible concordar ... pues habrá que buscar una salida posible para ambos.
La posesión, su hija, la intolerancia, la falta de servicio, la incapacidad para dar a otros, mi inseguridad, el miedo al mundo porque me temo a mí mismo, a mi secreta e íntima falta de criterios, la ausencia de Guía interna, ni más ni menos que el Círculo negativo, ése es el destructor de convivencia, es decir, nuestro yo negativo, nuestro "personaje". De ahí al importancia de buscar, de pulir, de ascender ... Éste es un fruto valioso del Camino, habernos pulido, por lo que conviene empezar de joven, antes de buscar pareja, buscar la propia perfección. Pero de ese ideal estamos aún muy lejos, más vale tarde que nunca.
Haciendo las cosas bien, de visita, mostrando lo mejor durante los primeros meses, enamorados ambos, felices de haber hallado al otro, sabiendo ambos lo que es Dar, hablando al surgir las primeras diferencias o divergencias, estableciendo las reglas de reparto, los criterios asumidos por ambos como justos y limadores de las asperezas, decididos los dos a construir esa casa confortable, amable, en la que se esté bien, conocedores de que han de "construir" siempre, pero que hacerlo no es tedioso, ni cansado, sino fuente de felicidad mutua, seguro de vida plena, aun con las imperfecciones que como humanos tenemos. ¿Ves, buscador amigo, dónde aparece el famoso nivel de evolución? Semper et ubique, que decía mi Profesor de Latín en 2º de Bachiller, yo tenía 12 años entonces, siempre y en todas partes.
Es que, no lo sabemos, pero somos nuestro nivel de evolución. ¿Qué otra cosa, si no?
Asignaturas pendientes y pareja
Cuando se oye hablar de tanto fracaso matrimonial y como el tema ha estado presente en los últimos artículos, tratemos en éste de escarbar en los posibles orígenes. Y no porque el tema sea especialmente inquietante, sino porque mal podemos atisbar soluciones si no ponemos el dedo en la llaga. Y una posibilidad es que la raíz de esa inadaptación a la relación de pareja que lleva finalmente a la separación sea la existencia de asignaturas pendientes, básicamente en el miembro de la pareja que es causa clara de la crisis profunda en ella.
¿Qué es una asignatura pendiente? Son valores no asumidos, facetas de la Plenitud como seres humanos que con gran frecuencia no hacemos nuestras, que casi sistemáticamente dejamos fuera, incumplimos. Y todo ello sin conciencia clara de que tenemos ese fallo. Las personas no nos damos cuenta de que tenemos tal o cual asignatura pendiente, nos parece que ser como somos es lo natural en el ser humano.
Vamos, entonces, al terreno que nos ocupa hoy, al de la relación de pareja. Hay algo que salta a la vista en el mundo de esta generación que ahora puede llegar a separarse, y es la diferencia generalizada de criterios a la hora de enfocar la relación entre dos. Como consecuencia de la caída del tabú sexual, del mayor nivel de vida de la juventud, de la disposición de dinero, del turismo, de lo que sea, el hecho es que en tiempos recientes la relación de hecho es mucho más frecuente que una o dos generaciones atrás. Para distinguir, escribiré relación cuando de relación íntima hablo. ¿Es eso conveniente o no tan conveniente?
Diría que, como todo, tiene sus ventajas e inconvenientes. Voy a aventurar una hipótesis tratando de explicar por qué la Administración se ve compelida a agilizar los trámites y poner a disposición de abundantes parejas el llamado “divorcio express”, señal de que el fenómeno abunda. Hecho éste que aparenta contradecir las ventajas de las relaciones abiertas, prematrimoniales, generalizadas, a modo de prueba. Si es posible probar en libertad, ¿por qué esa ola de divorcios que nos invade? Parece que nos hemos dejado de prever algo en este mundo en libertad para todo, también para la experiencia sexual.
Tal vez suceda que la relación de pareja que va acompañada de la relación íntima no sea todo lo relación de exploración que debiera. Veamos. Cuando dos extraños se acercan y comienzan a tratarse, a fin de conocerse, de ver si la química funciona, si tienen bases comunes suficientes como para hacer un planteamiento común y serio de vida, nadie pide nada a nadie, simplemente se están conociendo. Y así pasan los meses y algún que otro año, suficiente tiempo ése para conocerse. Ya sabemos que no plenamente y que se dan fallos de profundización.
Vamos a hora a considerar la posición en la pareja, que, con mentalidad moderna, empiezan a relacionarse al poco tiempo de salir. ¿Será la suya una relación de irse conociendo mutuamente, con libertad, sin fingimientos, sin comedias? ¿O será una “visita prolongada”, a fin de que no se rompa el climax hogareño que hace posible la unión cotidiana? De visita todos somos estupendos. ¿Puede darse un tácito chantaje, gracias al cual la pareja que teóricamente prueba, realmente finge?
Luego está la mentalidad de que si no me niego a la relación íntima al poco de conocer a alguien, ni la otra persona tampoco, sabré negarme, o sabrá hacerlo ella, cuando los dos seamos pareja común con un futuro común acordado, incluso con corta prole? El hábito hace al monje.
Dado el nivel de evolución medio existente en la generación más actual, ¿qué puede esperarse de una facilidad de relación sino que salgan, más pronto que tarde, las asignaturas pendientes de cualquiera de ellos, o de ambos, que lo hagan por sorpresa, y el final sea el Juzgado Express?
Si apuntamos lo que puede originar el problema - la facilidad actual tal vez no propicie la preparación para la elaboración de un Plan de vida común serio, lo que antes se llamaba matrimonio - hay que apuntar una alternativa de solución. La de hoy parte de la idea de que es la pareja la que decide su futuro y cuándo se saben preparados y decididos a iniciar una vida común. Con todos los riesgos de un diagnóstico incompleto y sin garantías absolutas de éxito. Este momento puede no coincidir con hecho de tener el piso ya mínimamente amueblado y el restaurante del convite apalabrado. ¿Habrá que guardar continencia hasta que se dé este segundo momento? Me atrevería a decir que no, pues este campo es ya el campo social, mientras que el primero era campo estrictamente personal, de a dos.
La moraleja parece que viene sola: Dediquemos el tiempo de conocernos a conocernos, sin caramelos, sin caretas, con plena libertad, sin necesidad de fingir ser estupendos. Y cuando la cosa esté decidida a dos, entonces será el momento de la entrega mutua, el día del “sí quiero”. Hasta que se pueda repetir de manera oficial, ante medio, uno o dos centenares de invitados, lo cual es menos importante. Que una cosa es profundizar en el conocimiento de las cualidades del otro, para ver si sería posible formar una pareja estable con futuro, y otra cosa es jugar a serlo sin haberse ocupado de poner las bases.
Seguimos con la teoría sobre asignaturas pendientes y sus efectos. El lector debe comprobar, si le interesa, si las cosas son como aquí se proponen.
Una asignatura pendiente puede ser de grueso calibre o de calibre menor. Todo buscador tiene asignaturas pendientes, de uno u otro calibre. A las de grueso calibre aquí las llamamos "losas". Una persona con muchas losas no es un buscador, sino un "pinche tirano". Una asignatura pendiente - todos las tenemos - que cabe en un bolsillo no es una losa, la losa es demasiado grande para disimularla en un bolsillo.
No obstante, hablar de losas y de trozos de pedernal no da una idea exacta, porque lo que es físico siempre está ahí, y las asignaturas pendientes no siempre están operativas o estorbando la marcha. Puede suceder que una a.p. (para abreviar) esté activa o reducida a su mínima expresión. Sólo cuando actuamos obedeciéndola, la a.p. está activa y estropea el Camino.
Dicho esto de la hibernación de la a.p., veamos qué sucede cuando la a.p. está en todo su esplendor. La persona que está actuando con su a.p. tipo losa no se da cuenta de que tiene tal carencia, pues ya hemos dicho que una a.p. es una carencia, unos cuantos valores no asumidos, ignorados, considerados como algo superfluo u opcional, que tanto da cumplir como no. No obstante, es fácil, si el caso no es un caso perdido, que la persona se sienta mal, sienta que algo en su interior no funciona, pero no sabe qué es.
La persona con una losa operativa no está a gusto. Muchas personas así lo que hacen es generar su propio mundo. En ese mundo no hace falta tener la asignatura aprobada, esa asignatura no cuenta. Y en ese mundo admite sólo a las personas que no le tienen en cuenta su a.p. Sólo esas personas la comprenden, sólo a ésas trata afablemente.
Y la comprenden a veces los que usan esa debilidad para beneficiarse ellos mismos, los tunantes. Lo que suele pasar es que las personas que le quieren y le apoyan no pretenden beneficiarse, ni son tunantes, y son excluidos. Es desalentador ser excluido por una persona a la que nos empeñamos continuamente en ayudar, es una gran prueba si nos une a ella un lazo intenso. Sabiendo que el diagnóstico pasa por la asignatura pendiente, tal vez eso ayude. Ya que una a.p. es lo más profundo, difícil y enraizado que las personas tenemos. Es justo lo que hemos venido a aprobar …
De modo que cuando veamos a alguien que, a pesar de ayudarla continuamente, nos trata con desdén o ingratitud, y a otros, que sólo la adulan, los ensalza de continuo, parémonos a reflexionar a ver si con una a.p. nos hemos topado; en cuyo caso, comprensión, diagnóstico correcto y segunda regla, la del "no dejarse afectar". No hablo de paciencia; la paciencia a veces es inútil, sobre todo si la persona tiene mucha edad y carece ya de la capacidad de cambiar.
Se ha dicho que una a.p. puede estar camuflada y no visible y hacerse visible de pronto, ante cierto cambio poco claro. Pongamos un ejemplo muy elemental, el de alguien a quien le resulta muy difícil decidir. Nunca trabajó, sino en casa, y le cuesta decidir hasta qué poner para comer. Lejos de decir "no sé qué hacer", tal vez pregunte qué quiere su pareja para comer cada día y cada noche, hasta que se elabora un menú semanal, que seguirá aliviada. Así pues la a.p. se las ha arreglado para disfrazarse de dedicación y amor. No está operativa, está oculta. Si llega un día en que esa persona tenga que decidir por sí misma, no sabrá hacerlo, no acertará, es muy posible que adopte la decisión del último que le aconseje, o que se forje su mundo y sólo haga caso a los aduladores. A partir de ahí la a.p. estará operativa.
Para comprender muchos cambios sorprendentes en las personas, es bueno echar mano del concepto de a.p. Las personas que viven en su mundo es un fenómeno que tiene su explicación y la evolución no suele estar ajena a ese fenómeno. Para aprobar las a.p. venimos aquí, de forma que un día u otro tienen que salir a flote, de lo contrario nunca las aprobaríamos. Aceptar el hecho de los cambios y de los mundos personales, adaptarse a ellos, tal vez sea parte de nuestro entronque en la Vida.
Es bueno analizar con detenimientos el tema éste de las asignaturas pendientes, enfocando los conceptos que surjan del análisis a nosotros mismos y a los demás. A nosotros, para aprobar las pendientes propias; a los demás, para comprenderlos y no dejarnos afectar por las consecuencias de sus a.p.
Fiel a mi afán de clasificar - para aclarar - tengo esbozada una tipología de a.p. que las reúne en leves, o de perfeccionamiento, medias y serias. Cada humano posee una colección de a.p. Si esta colección es muy extensa, ese humano estará en uno de los primeros niveles del gráfico de niveles de evolución, porque, como ya habrá captado el buscador, el nivel de evolución es otro nombre que se da a la extensión de la colección. Colección imponente, evolución deficiente. Colección media, nivel III. Asignaturas pendientes leves, buscador.
Empecemos por orden de gravedad, las a.p. serias, las que son un obstáculo serio para alcanzar la Plenitud como seres humanos. Las que calificamos como graves sería preciso haberlas superado para acceder al estadio de buscador de Verdad, de Plenitud. Las medias serán las propias del Nivel III. Las livianas, aquéllas que se superan en la rampa de acceso. La lista que sigue está hecha sin ánimo de ser exhaustivo:
Falta del sentido del deber: A cada edad el humano tiene una serie de deberes. De niño será prepararse moderadamente en los estudios elementales, respetar a los más pequeños, ... De adolescente, sigue teniendo esos deberes y desaparece su necesidad de jugar, para relacionarse y abrirse a la amistad. Ya joven, hay que prepararse para afrontar la vida de trabajo, con una carrera, oficio, conocimientos con los que poder ser autónomo en la vida, ...
Falta del sentido de la responsabilidad: Somos responsables de nuestros actos, de las decisiones tomadas; no de lo que hacen los otros, pero sí de lo que hacemos nosotros. Pretender no serlo es estar en la edad infantil: Los niños no son responsables de sus actos, los adultos, sí.
Falta del sentido del respeto: Respeto hacia nosotros mismos, hacia nuestro cuerpo, a nuestras convicciones profundas, a nuestros compromisos. Por ejemplo, el no tener palabra es no respetarse uno mismo. Lo sentía hace muchos años y hace algún tiempo lo vi reflejado en una película, "los pobres sólo tenemos nuestra palabra, nuestra integridad, que ofrecer al mundo". Podría llamarse asimismo lealtad.
Falta de Ética en las propias acciones: Tal vez surja como consecuencia de ponerse uno mismo en el centro del universo y sentir que todo lo que me favorezca es válido, sin limitaciones de ningún tipo. Podría llamarse falta de honestidad, falta de honradez. Va acompañada de alguna de las anteriores.
La Posesión: En grado sumo es una a.p. grave, de las que impiden el acceso a la categoría de buscador. Luego, hay posesión en forma de gravilla, suele ser lo último que se supera antes de acceder a la Meseta. Véase el diagnóstico de los dos círculos. Como resultado de no tener Guía Interior (Fondo), uno es indeciso, tiene Miedo a todo el entorno, es incapaz de ofrecer Servicio, y a pesar de todo no renuncia a que las cosas sean como a él le gustan. De modo que opera para que los demás hagan lo que a él le deja tranquilo - Posesión - y como eso siempre no sucede, se llena de Intolerancia para con los que no obedecen.
Falta de sinceridad: La persona que tiene esta asignatura pendiente no tiene la idea de que debe haber correspondencia entre las palabras y los hechos, se dice lo que convenga en ese momento y luego ... ya se verá qué se hace. Sería una modalidad de la falta de respeto a uno mismo.
Pasemos a las medias, aun a riesgo de dejarnos alguna de las de grueso calibre. Estarían las siguientes, entre otras:
Carencia de Guía Interior, que supone tener una parte de las características consecuencias de la Posesión, aunque en grado leve. Se supera conectando con el Fondo, para lo que es preciso haber superado las demás a.p. graves y parte de las medias.
La mala opinión de uno mismo, consecuencia de que una parte de nosotros, la positiva y ya formada, echa en cara a la parte incompleta su existencia. Se resuelve con mucho trabajo, superando las a.p. propias.
La falta de una voluntad firme, falta de constancia: Supone cambiar de prioridades sin hacer alcanzado la meta anteriormente buscada.
Restos de Posesión: Implica vivir en un mundo irreal, mundo que sólo existe en la mente del posesivo, que niega a cada ser humano distinto a él mismo la capacidad de actuar según su propio nivel de evolución y pretende tener una autoridad que ningún ser humano posee, la de decidir aspectos de la vida de los otros.
Falta de capacidad de decisión: Va ligada al no uso de la Guía Interior, o Fondo. Convendrá consultar con la Guía Interior, aun no habiendo respuesta de momento y seguir las intuiciones que lleguen, aun a riesgo de errar.
Y finalmente las a.p. leves. Son aquéllas que sólo se manifiestan en determinadas circunstancias. Podemos carecer de ellas en largos períodos de tiempo y no pasa nada negativo, pero solemos activarlas en otros y, por tanto, debemos hacernos con esas cualidades que nos son ajenas.
Conozco unas poquitas, como podrían ser la capacidad de mandar cuando las circunstancias lo requieren, lo que se llaman dotes de mando. No se tiene que emplear a todas horas, pero si hay que emplearlas, ha de salir fácil el emplearlas.
O la falta de puntualidad, lo que significa poco respeto por el tiempo de los demás, o falta de previsión sobre el propio tiempo.
O podría ser la continencia verbal, no hablar de uno mismo con frecuencia, dejar que los demás participen en la conversación el mismo porcentaje que abarco yo mismo. Si estamos reunidos tres, usar no más del 33% del tiempo de la conversación. A ser posible, menos.
O tener capacidad para integrarte en un grupo de amistades en un lugar que se frecuenta. Lo contrario, ser un extraño en un lugar de uso diario indica una falta de capacidad de relación, lo que es un ligera carencia.
Hay más, pero debe descubrirlas el buscador en su modus operandi diario.
Ya hemos dicho que las personas con a.p. graves no se resignan a su suerte y se crean "mundo mentales" donde ellas todo lo hacen bien. Cuando se habla de "mundo" se quiere decir conjunto de personas con las que le unen una relación positiva de respeto, consideración y atención. Esa postura la persona difícil la toma con las que le siguen la corriente y lo hacen creíble, porque se integran en ese mundo imaginario. Las que le dicen la realidad y la procuran ayudar, ésas quedan excluidas del respeto, la consideración y la atención; a ésas, leña. De ahí que no convenga "mejorar" a las personas con a.p. serias, o nos las pondremos en contra. De ahí ese magnífico refrán oriental de "Calla, el que habla no sabe, el que sabe no habla". Lo que no quiere decir que no abra una web, en broma.
Hablar de a.p. es lo mismo que hablar de los Niveles de Evolución I, II, III y IV, lo mismo que hablar de desarrollo o contacto con el Fondo, sólo que empleando como tema del discurso las carencias, en el primer caso, la situación del Caminante, en el segundo, y el desarrollo o los logros, en el tercero y el cuarto nivel. Un auténtico rosario de a.p., muchas de ellas serias, ya sabemos lo que implica y, por tanto, no debemos extrañarnos de los comportamientos de ese humano, ni esperar otra cosa que lo esperable. Nuestra no Posesión nos ayudará a aceptar esa realidad sobre la que no tenemos mando.
Es decir, diagnosticar correctamente, estar en la Realidad, aceptar el mundo que es, aquél en el que las personas evolucionan y han logrado lo que han logrado, nos ayudará en nuestro ascenso hacia la Casa del Padre.
Éste es un tema … serio, sensible. Como ayer, haré una descripción, no deseo entrar en argumentaciones, porque la única argumentación es la propia experiencia y ésa no la tienen ni el lector ni el autor del artículo, que sólo se ha asomado al dominio de las energías. El objetivo tampoco es convencer a nadie, como decía el otro, "la autoridad está en el corazón del oyente". Si no está allá, no está en sitio alguno.
Todo el mundo quiere saber … ¿hay algo después de esta vida? ¿Hay un Dios? Recuerdo que hace unos 23 años le decía a un familiar, sentado en el sofá de mi casa, que quería saber qué había tras esta vida, cómo era la Divinidad, etc. Recuerdo bien su respuesta: Se sonrió pacientemente y me dijo: "Pero Fernando … eso después de morirnos ... Esas cosas no se pueden saber aquí …". Él se quedó convencido de lo que me decía, lo que le habían enseñado. Yo me quedé convencido de que no tenía razón.
Me ha costado mucho tiempo, pero ahora sé cómo se pueden averiguar esas cosas, a través de experiencias personales estando en esta vida, mediante el dominio de las energías. Hay una pequeña experiencia que tuve, pero no es definitiva, ni siquiera para mí. Lo que sucede es que uno pone su confianza en ciertas cosas en función de lo que ve, aun sin tener la experiencia definitiva, personal, abrumadora.
El buscador busca y ha encontrado pequeñas cosillas, pero sabe percibir que quienes le dicen que han tenido la experiencia le están diciendo la verdad. Además, el mismo hecho referido por personas que ni se conocen ni se trataron jamás es una comprobación que el buscador entiende suficiente como para seguir en la brecha.
Así me ocurre a mí en este asunto. He recogido suficientes evidencias exteriores como para tener confianza y poder dedicarme, cuando mis asuntos me lo permitan, a practicar en este campo de la quinta edad o etapa. Y la clave es controlar las partes sutiles de las que estoy compuesto.
En comparación con esas componentes que hay que controlar y lograr que hagan lo que uno quiera - y que le dicen que es posible hacer - el cuerpo físico, las emociones y los pensamientos son componentes tremendamente burdas, densas y pesadas. Dominarlas y que actúen siempre en mi favor es algo evidentemente favorable a nosotros mismos, por tanto, deseable de manera clara.
No dominar mis pensamientos y mis sentimientos y dejar que suceda lo que no quiero es un síntoma claro de falta de dominio, de que soy olvidadizo y me descuido. Porque cuando estoy sereno y soy lógico, deseo lo mejor para mí mismo, y enfadarme y pasarlo mal no es lo mejor que deseo. Aprender a darme lo que quiero darme, la armonía, es un primer paso. Necesario, imprescindible, obvio.
Una vez logrado esto, dominar por completo todas mis componentes … bueno, eso puede parecer innecesario. Si ya soy feliz permanentemente … ¿qué necesidad tengo de más? Ahora bien, si es posible experimentar por uno mismo y saber de manera directa la organización del Universo … hay a personas a las que eso les atrae.
Resumiendo, la exposición de hoy consiste en decir que ese ser humano sometido a fuerzas externas que es incapaz de controlar, fuerzas que operan en contra de él, que le llevan forzado a situaciones que él no desea, pero nada puede hacer para evitarlo, eso es por un exceso de ignorancia.
La realidad es que podemos dominar todas esas fuerzas aparentemente impresionantes y tener nosotros el dominio de cuanto nos sucede. Dominar la vida del mismo modo que podemos dominar lo que llamamos muerte. Saber cómo organizó la Divinidad la vida y la muerte y viajar por esas Dimensiones a voluntad, percibiendo lo que hay y lo que sucede en ellas.
Para eso es necesario tener un control sobre todas tus componentes y ese dominio se logra, como el tuteo con el Fondo, a base de querer y de gimnasia sutil. En este caso, más sutil aún que la gimnasia necesaria para codearse con el Fondo a diario. Eso puede enseñarse, y se enseña. Pero el alumno que va preparado saca fruto y el que no va preparado no lo saca. Por eso, primero prepararse, más tarde, a por el non plus ultra.
Hoy hablamos de definiciones, de cambios, de cosas que es posible hacer. No hablamos del cómo, no habla la experiencia. Pero ya sabéis que si alguien pregunta algo, lo que se sepa se le responde. Y se hace con toda franqueza y realismo; no tenemos necesidad de ser humildes, ni de ser diplomáticos. Todos somos lo suficientemente adultos como para soportar cualquier tipo de respuesta y de reacción.
Si algo no queda claro …
Una feliz aportación de Miguel en el Foro da pié a ampliar la selección que él hizo de una obra de Paul Brunton. Dice así la selección citada:
"La feliz experiencia del Yo superior puede o no
producirse rápidamente pero es siempre abrupta... /...el ego de súbito
desaparece y todas las facultades se aquietan. Todo lo que cabe hacer es no
resistir a la divinidad que se posesiona de uno, recibirla con
amor y no luchar... /...se tendrá conciencia de un movimiento que le aleja del
centro habitual de su sentir, pensar y hacer y le lleva a un nivel superior
nuevo, totalmente diferente.
"En la proximidad de esta experiencia aparecen varias señales. El
intelecto está como en suspenso; la voluntad, el juicio, la memoria y el
razonamiento se deslizan suavemente a un estado de expectación. Una honda
serenidad, desconocida antes, se posesiona del ser y le sumerge en una
exquisita tranquilidad. En estos momentos de gozosa belleza, el amargo pasado
se borra y los hechos más horribles son redimidos. Con la mente
profundamente aferrada por el Yo superior en una atmósfera de exaltación...
/...las preocupaciones de una vida entera se desvanecen en la nada, los temores
del futuro disminuyen hasta volverse triviales. La perspectiva del
mundo se hace más amplia, se ennoblece y se ilumina, y ya
no la limitan más los intereses comunes. Los velos que ocultan la verdad son
levantados por un momento. La idea de poseer un Yo elevado, la convicción de
que se es fundamentalmente un alma, aparece en la propia existencia con gran fuerza
reveladora...
"Que el Yo superior se entregue plena y permanentemente
a un hombre, es un raro y maravilloso acontecimiento. La mayoría
de las veces se entrega por un breve momento. Esta vislumbre desaparece
rápidamente, porque el hombre aún no está preparado para permanecer por largo
tiempo en tan elevado orden de ser; la resplandeciente experiencia es
gloriosa y memorable, pero retrocede porque es cegado por su
luz.
"El Yo superior es el alma del hombre, su conexión con
el Poder Absoluto. Una parte de él vive, sufre y goza en el tiempo y
el espacio. Otra parte, misteriosa, casi desconocida, lo trasciende
completamente y vive serenamente libre de todas las mutaciones. Cada hombre, en
las honduras de su ser esencial es una emanación de la Mente-Mundo. Por
lo tanto es más divino de cuanto conoce, más santo de cuanto parece, más
sabio de cuanto cree.
"Su autoesfuerzo no trae la conciencia trascendental a la existencia, no
la crea. Eterna e inmortal siempre estuvo en la capa más
profunda de la mente. Lo que hace es penetrarla y realizarla.
Después de una bella intuición, una extática meditación, el místico cree
que fue visitado por el Yo superior. Pero en verdad nunca puede visitarlo porque
esta presencia nunca dejó de estar en él."
Un abrazo primaveral.
Miguel.
He señalado en rojo las ideas que más acertadas me parecen y sobre las que comentaré algo. Antes, digamos que la descripción de Paul Brunton coincide punto por punto con lo que aquí llamamos un contacto con el Fondo. Todos los que lo hayan tenido podrán comprobarlo. Y eso sólo lo puede describir así de bien cualquiera que lo haya tenido.
Ya hemos dicho aquí que en la rampa, un contacto se tiene superada la mitad. El contacto a voluntad, meses después. El ingreso en la Meseta, meses después del contacto a voluntad, que se vuelve diario. Pero ya el primer contacto es algo cuasi-milagroso y está definido por Brunton magistralmente. Vamos a los detalles a destacar.
"La feliz experiencia ... es siempre abrupta." En efecto, no es progresiva, de modo que poco a poco nos sentimos mejor y mejor. Se da un día de una manera total, aunque podemos haber tenido barruntos o acercamientos con anterioridad, lo que hemos llamado "los contactillos". Pero el día que se nos dé de pleno, las demás experiencias anteriores palidecen ante la fuerza del contacto en pleno. Pero lo de siempre, esto sólo se puede confirmar con ella en el bolsillo.
Una buena definición del contacto es lo que dice Brunton, que "... la Divinidad se posesiona de uno." Es una forma de hablar. "La Esencia de la Divinidad se manifiesta", sería quizás más preciso. Pero, si no se manifestó antes, nuestra mente entendió siempre que esa cosa no existía, no estaba en nosotros. Por eso nuestra mente sigue explicando la nueva experiencia diciendo que "algo exterior aterrizó en nosotros". En vez de pensar que algo interno afloró, brotó, nació. Ya hemos dicho que, aunque somos Plenitud en potencia (Plotino) si no se da la Plenitud en acto (Plotino también, o contacto con el Fondo) es como si esa capacidad de vivenciar la Plenitud no existiera.
Esa experiencia ... "le lleva a un nivel superior nuevo, totalmente diferente." Es nuevo, desconocido, inimaginable a la mente, distinto, irreproducible por la propia mente, hay que tenerlo para captarlo en toda su brillantez. Paciencia y constancia.
Las vivencias del contacto están muy bien descritas: "Una honda serenidad ... el amargo pasado se borra ... las preocupaciones de una vida entera se desvanecen en la nada, los temores del futuro se vuelven triviales." Por vez primera dominamos. Ya hemos dicho que cuando el Fondo luce, mente, corazón y cuerpo físico se alinean con la Luz del Fondo. Por eso llega la serenidad, la anulación del dolor y el sufrimiento pasados. No importa todo el Mal sufrido para haber llegado aquí. Esto justifica lo pasado, porque lo pasado fue necesario, era el pasaporte. Y, con la Fuerza del Fondo, el futuro no ofrece problemas, nunca los habrá para quien ha captado la Esencia del Universo, porque nada es capaz de perjudicar a la Esencia. Se ve claro que esa Dimensión es inalterable, no sujeta a voluntad ajena, inexpugnable. Mientras estemos en Ella, somos dueños.
Y parece como si, catapultados a la Dimensión de la Perfección, sólo se captara la Perfección que hay en el mundo. Por eso se siente que todo está bien, hasta el Mal está bien, es forzosamente la etapa previa a la que ahora vivimos. Y aparece lo que Brunton llama Fuerza reveladora y que aquí llamamos el Saber. Se nos revelan las cosas que deseamos saber sólo con desear saberlo. El contacto con el Fondo nos da el Gozo, el Saber y la Fuerza. "... el mundo ... se ennoblece ... y aparece ... una fuerza reveladora ..."
Habla ahora Brunton de lo escaso que es el regalo, el premio, el logro. No premio de la Divinidad hacia un "elegido" (la idea de favoritismos divinos es odiosa) sino premio puesto para todos y que sólo los esforzados consiguen. Distingue entre Meseta pisada para siempre y primer contacto con el Fondo. A la Meseta lo llama "Que el Yo superior se entregue plena y permanentemente a un hombre". Y, en efecto, eso es "acontecimiento raro y maravilloso." Ya he dicho que la sensación que uno tiene allí es que es un despilfarro que prado tan increíblemente bello sólo esté pisado por ti. Debiera haber multitud y estás solo ...
Distingamos ahora entre la experiencia única y el dominio a voluntad y entre el dominio y la permanencia. Para ello debemos distinguir entre el mortal normal, buscador inconsciente, y el lector de esta web, buscador consciente. Aquí lo llamamos primer contacto, contacto a voluntad y ascenso a la Meseta.
Para el buscador inconsciente, un primer contacto puede ser algo maravilloso y que no se repita. Lo que dice Bruntos: "La mayoría de las veces se entrega por un breve momento." Y subrayo "la mayoría de las veces". Esto vale para el buscador inconsciente. Se ha puesto sin saberlo en la onda correcta y tiene el contacto. Pero es incapaz de reproducirlo porque ni sabe qué hizo. Su búsqueda es inconsciente, a tropezones, y la más esdrújula casualidad hizo posible encontrar una fisura hacia la onda correcta, por ella se metió y no sabe repetir la colocación. El buscador consciente sabe lo qué hace, persigue esa sintonía, pule constantemente su interior, y cada vez se asemeja más a la Perfección Superior. Por eso sus chances (posibilidades) son mucho mayores y, si lo tiene una vez, logrará reproducirlo. De modo que eso de "la mayoría de las veces" no se aplica a nosotros, buscadores empedernidos.
Seguimos con Brunton: "La resplandeciente experiencia es gloriosa y memorable, pero retrocede porque es cegado por su luz." Yo matizaría y traduciría más prosaicamente. No lo veo como un cegamiento. La experiencia no ciega, da una vista nueva. Lo que pasa es que la mente de quien contacta por vez primera tiene aún mucha fuerza y baja al experimentador al mundo material, lo amarra a él con fuerza todavía y no es capaz de reproducir la postura sutil que lo elevó sobre las nubes. Ésta es más bien la razón de no haber nuevos ascensos. Fue un churro, un azar bendito lo que nos izó hasta la Nube del No Conocer. Y no tenemos ni idea del camino de vuelta Allí. Pedro eso no le sucede al buscador con método, que sabe lo que está haciendo y es capaz de repetirlo, de intentarlo. Y alguno de los nuevos intentos le darán de nuevo el premio.
Es cierta plenamente la siguiente afirmación de Brunton: "El Yo superior es el alma del hombre, su conexión con el Absoluto." Claro, por supuesto. Así está puesto por el Superior. Lo que sucede es que estamos en mantillas como sociedad y esto no se enseña. De modo que uno empieza a querer aprender cuando es ya mayor. El día que esto se enseñe en las Escuelas y los padres lo enseñen en los hogares, en lugar de rezarle al Niño Jesús "Jesusito de mi vida ..." habremos dado un paso necesario como sociedad. Y no es que inculcar la bondad en los infantes esté mal. Lo que está mal, fatal, es ocultarles la Realidad.
Y ahora, a definir la cosa. En efecto, cada uno somos una chispa de la Inteligencia Divina, un estornudo divino, un esputillo Superior. Brunton lo dice de un modo políticamente correcto: "Cada hombre, en las honduras de su ser esencial, es una emanación de la Mente-Mundo." Lo que pasa es que creerse esto a nivel mental es completamente inoperante, inútil. Creer lo que otros dicen no nos pule ni posibilita el ascenso. Trabajar para ser plenos, eso es lo que nos lo facilitará. Aunque eso lleva tiempo, porque estábamos tan pringados ...
Y tampoco es que "nos hagamos, nos creemos, a base de trabajo personal" una nueva Naturaleza: La tenemos desde que existimos. Pero está en semilla, en potencia, como opción, que debemos activar, hacer florecer, hacer que se manifieste: "Su autoesfuerzo no trae la conciencia trascendental a la existencia, no la crea. Eterna e inmortal siempre estuvo en la capa más profunda de la mente. Lo que hace es penetrarla y realizarla ... porque esta presencia nunca dejó de estar en él."
Suelo luchar contra esta afirmación, que he oído en personas que no tuvieron aún el contacto, "ya soy Plenitud". Un momento, así esta todo el mundo, siendo Plenitud en potencia. Pero si no logras volverla Acto, seguirás sufriendo y sometido al Mal. No te confíes, no te relajes, no te conformes con esa "Plenitud mental como concepto". Esa complacencia pudiera ser enemiga de tu búsqueda y pulido necesarios.
De modo que, resumiendo, la Dimensión Superior - llámesele Divinidad si uno prefiere - se hizo polvo sideral y se plantó en cada ser vivo, a la espera de que ese ser la hiciera germinar y aflorar. ¿Cómo se hace germinar? Asemejándonos a la Esencia Superior, que es Perfección y Plenitud. Como tiene mérito ser un poquito Perfección y una chispa de Plenitud con el traje tan pesado, burdo y torpe que llevamos, hay un gran premio puesto para quien lo logre. Otra forma de expresarlo es que la Plenitud se reproduce y crece Ella misma, haciéndose como nosotros cuando desea ser Ella misma.
¿Cómo va a renunciar a sus ambiciosos planes destruyendo las ganas que tiene Ella de volverse Ella misma? Pues eso es lo que Epicuro nos quería explicar con lo del "quiero y no puedo", caramba.
Sobre lo propio y lo no propio.
¿Hay que pensar que Epicteto, en su primer día de curso, iniciaba al alumno en el tema que Arriano nos coloca como primer tema del primer Libro de las Pláticas? Quizás sí. O tal vez no. De lo que no cabe duda es que el tema de lo que es nuestro y de lo que no lo es, de lo que nos es propio y de lo que no nos es propio, constituía un eje muy importante al que Epicteto retornaba con frecuencia. Es una manera sencilla y original de marcar la diferencia entre lo que nos debe interesar y lo que, por ser menos importante, no debe preocuparnos demasiado.
No es casualidad que también el Manual o Enquiridion comience por el mismo tema, expuesto de manera más resumida y telegráfica. Aclaremos que en el Manual Arriano resumió los puntos doctrinales más importantes, la quintaesencia de la enseñanza de su maestro. Todo ello tremendamente sintetizado, sin ejemplos, tan sólo pura doctrina. Pero no olvidemos que Epicteto tenía un enorme sentido del humor. Que inventaba situaciones, diálogos y personajes a su antojo. Que jugaba con ellos y que sabía sacar partido de los más agudos y descarados contrastes. Nos imaginamos a sus alumnos estallando a carcajadas con no pequeña frecuencia. Epicteto además de enseñar, divertía. Pero sin perder profundidad. Sus enseñanzas pueden ser de utilidad al ciudadano de nuestros días y lo seguirán siendo por los siglos que nos queden.
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Entre las demás capacidades ninguna hallareis que se contemple a sí misma ni tampoco que se dé por buena o se rechace como indigna. La Gramática, ¿hasta dónde tiene la inspección? Hasta discernir de los signos escritos. ¿Y la Música? Hasta discernir de la melodía. ¿Y algunas de ellas se inspeccionan a sí mismas? De ninguna manera. Si cuando uno escribe al camarada hay necesidad de estas palabras, la Gramática lo dirá. ¿Hay que escribir al camarada o no hay que escribirle? La Gramática no lo dirá. Y sobre las melodías, la Música igual. Ahora bien, si en breve cantos y citarista o si ni canto ni citarista, la Música no lo dirá. ¿Quién entonces lo dirá? La que se contempla a sí misma y a todas las otras. ¿Y cuál es ésta? La esencia (o la fuerza, el poder, la capacidad, el ser), el logos.
Realmente la única que ella misma y por sí misma (también, por esencia) comprenderá lo que hemos recibido (o lo que hemos heredado), lo que uno es, lo que uno tiene (o la capacidad que uno tiene, la facultad, el poder, el valor que uno tiene) y cuán grande y estimable (o precioso, digno, de gran valor) ser ( o ente) hemos nacido (o llegado a ser, venido a ser o nos hemos vuelto) y a todas las demás.
¿Qué otra cosa es sino la que nos dice qué bienes son realmente convenientes? Realmente ella misma no lo dice. Pero es la que nos proporciona el poder sobre los pensamientos. ¿Qué otra decide sobre la Música, la Gramática y las otras capacidades, eligiendo cuándo usaremos de las mismas y atribuyéndoles los momentos oportunos? Ninguna otra.
Como realmente convenía, los dioses sólo pudieron hacer nuestro lo más poderoso, lo que domina, el uso correcto de los pensamientos. Todo lo demás no es nuestro. ¿Acaso fue que no quisieron? Yo realmente pienso que si hubiera sido posible, en tal caso también eso nos hubiesen ofrecido. Pero en modo alguno era posible (o podían). Hallándonos realmente sobre la tierra, habiéndonos unido a un cuerpo de esta clase, asociados a tales cosas, ¿cómo iba a ser posible que con relación a todo aquello no nos estorbara lo de fuera?
Pero, ¿qué dice la Divinidad?
- "Epicteto, si hubiera sido posible también tu cuerpecillo y las posesioncillas hubiéramos hecho libres y autónomos. Ahora bien, que no te pase inadvertido, eso no es tuyo, sino arcilla muy bien amasada. Pero ya que todo eso no era posible, te concedimos una porción de algo nuestro, esa capacidad tanto de adherirte como de apartarte, de evitar o de desear, en una palabra, la capacidad de ordenar tus pensamientos. Aplícate a ella y deposita en ella todo lo tuyo: Nunca tendrás obstáculos, jamás tropezarás, no sufrirás ni harás reproches, a nadie halagarás... ¿Qué, pues? ¿Te parecen poco estas cosas?"
- "De ninguna manera."
- "Entonces, ¿es suficiente con esto?"
- "Eso pido a los dioses."
En cambio, pudiendo aplicarnos a la Unidad y pertenecer a lo que es Uno por Sí mismo (o también venir hasta lo Uno, llegarnos a lo Uno, estar emparentados con lo que es Uno por Sí mismo), estamos dispuestos a preocuparnos de muchas cosas y tener necesidad de muchas, del cuerpo, de la fortuna, del hermano, del amigo, del hijo y del esclavo. Como en la práctica tenemos necesidad de muchas, estamos disgustados ( o sufrimos) por culpa de las mismas y traccionados hacia abajo.
Por ejemplo, si hay viento desfavorable para navegar nos venimos abajo con el pensamiento y asomamos la cabeza para mirar, afligidos.
- "¿Qué viento sopla?"
- " Norte. ¿Y qué nos importa a nosotros?"
- "¿Y cuándo soplará viento del Oeste?"
- "¡Mi querido amigo!, cuando lo decida el Supremo, o Eolo. No te hizo la Divinidad administrador de los vientos a tí, sino a Eolo. ¿Qué, entonces? Lo que hace falta es que lo nuestro lo dispongamos en la Plenitud (o lo construyamos, lo fundemos, lo ejercitemos, lo arreglemos, lo organicemos en la Plenitud) y de todo lo demás nos sirvamos como corresponde.
- "¿Y cómo corresponde?"
- "Como Dios quiere."
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- "¿Entonces me van a cortar el cuello de un golpe a mí sólo?"
- "¡ Pues qué ! ¿Quieres que sean degollados todos, para que así te consueles? ¿No quieres entonces alargar el cuello, como le pasó a Laterano, al que en Roma Nerón mandó cortarle la cabeza? Alargó ciertamente el cuello y recibió el golpe, pero falto de valor en el momento del golpe sucedió que se encogió ligeramente y tuvo que pasar de nuevo la prueba. Sin embargo un poco antes, atrayéndolo hacia sí Epafrodito, por orden de Nerón, le interrogaba sobre el complot :
- "Si algo quiero, dijo, se lo diré a tu amo".
Entonces ¿qué hay que tener a mano en tales ocasiones? ¿Qué otra cosa sino ver claro lo que es mío y lo que no es mío, lo que me es lícito y lo que no me es lícito? Es posible que me condenen a muerte. ¿Y encima morir como un miserable? Quizás el destierro. ¿Y quién me impide que sea riendo, animoso y con decoro?
- "Dime tus secretos".
- "No los digo, eso es cosa mía."
- "Entonces te encadenaré".
- "Pero hombre, ¿qué dices? ¿A mí? Mi pierna podrás encadenar. Mi auténtico yo, ni siquiera la Divinidad es capaz de apoderarse de él."
- "Te meteré en la cárcel".
- "A mi cuerpecillo."
- "Te haré decapitar".
- "¿Alguna vez te he dicho que mi cuello sea el único que no se puede cortar?"
De estas cosas deberían cuidarse los que estudian Filosofía, esto escribir cada día, en esto adiestrarse.
Traseas acostumbraba decir :
- "Prefiero que me quiten del medio hoy a que me destierren mañana".
¿Qué le dijo Rufo?
- "Si realmente lo eliges como algo desagradable, ¡qué insensatez de elección! Si como algo de poca importancia, ¿quién te ha dado a elegir? ¿No quieres ejercitarte para poderte contentar con lo que te den en suerte?"
Por eso, ¿qué decía Agripino?
- "No voy a ser yo estorbo para mí mismo..."
Le dicen :
- "Se han reunido para juzgarte".
- "A ver si hay suerte."
Pero una vez que se ha ido el mensajero y como acostumbraba hacer gimnasia y darse un baño frío :
- "Pongámonos en marcha y hagamos gimnasia."
Hecha la gimnasia, le dice uno que acaba de entrar :
- "Has sido condenado".
- "¿A destierro o a muerte?"
- "Al destierro".
- "¿Y mis bienes?"
- "No te los quitan".
- "Entonces pongámonos en marcha hacia Aricia y allí almorzaremos."
Esto es haberse cuidado de las cosas que hace falta cuidarse, haberse preparado para lo que se presente, para lo inevitable, ser libre, no tener que renunciar a nada. ¿Debo morir? Si inmediatamente, muero. Si en breve, ahora almuerzo, que ya es hora, y luego ya moriré. ¿Cómo? Como corresponde a quien devuelve cosas ajenas.
Sobre el encontrarlo todo agradable.
Si en el Capítulo anterior Epicteto abordaba un tema fácil, la temática del actual es más compleja: Se trata de saber si es posible que todo lo que suceda nos parezca bien.
Epicteto inicia la clase preguntándose si será cierto que exista una Divinidad. Y rápidamente llega a una conclusión vivencial: El humano pleno ofrece su propio corazón a quien rige la totalidad.
Lo que realmente sucede es que el encontrarlo todo grato es un premio. El sintonizar con el Plan es un premio. El ver la parte hermosa de la vida es también un premio. El tener ancha la manga y que por ella quepan los comportamientos infantiles de quienes aún no han crecido, es parte del mismo premio. El madurar es un premio: El premio de intentar madurar. Pero es que querer madurar es también un premio.
Lo hemos enfocado mal. Nos dijeron que era un deber, un mandato, algo que se lograba con esfuerzo. Y no es así. Es un premio. Y sale solo. ¿Cuándo? Cuando llevamos tiempo corriendo tras el premio. Pero no hay que perder de vista que correr tras el premio es también un premio.
¿Y quién da los premios? Nos los damos nosotros a nosotros mismos. Somos generadores de premios, fábricas de Plenitud. La Plenitud se genera a sí misma.
Pruebe si no el lector a hacer felices a quienes le rodean, a dar comprensión, cariño y acogida y a olvidarse de su ombligo. Y escriba en un papel las consecuencias. Y las vivencias.
Quien más da es quien más recibe. El que quita, el que pide, el que acumula, ése seguirá siendo pobre y estando vacío. Y es que dar forma parte del premio. El premio se llama Plenitud. Y nadie está tan vacío de Ella como para que Ella no pueda multiplicarse en su interior.
Si Ella no se genera en tu interior, amigo lector, es inútil que te dediques a otras cosas. ¿Los negocios? ¡Qué tontería ...! ¿Triunfar en la vida? ¿Sin Plenitud? ¿Llegar a la cima? La cima sin Plenitud es abismo.
Encontrarlo todo agradable, el ideal del estoicismo, no es un sueño dorado. No es una utopía. Es la vivencia de formar parte del Plan. Es dar importancia a lo que la tiene y llamar fruslerías a las fruslerías.
Es no ser nunca más niño. Es haber despertado. Es no estar ciego. Es conocerte. Es sentirte libre. Es ser inmune al mal y al sufrimiento moral. Es ser siempre.
Cuando la Plenitud amanece en una parcela, en esos dominios ya nunca se pone el Sol. La Plenitud no sabe de encogimientos. Sus conquistas son irrevocables. Con Ella todo es agradable.
Ella es el premio. No existe otro.
¿Y cómo solemos renunciar a tal premio? Siendo infantiles. Dejándonos guiar por la sola mente. Manteniendo en ebullición la olla mental. Planeando cómo debieran comportarse los demás con nosotros. Queriendo aumentar la colección de cromos. Tomándonos como metro universal. Anhelando deslumbrar a los demás. Dejándonos afectar por el comportamiento de los otros niños.
Si hubiera que resumir, diríamos que es cuestión de óptica, de punto de vista. Hay quienes miran por sí mismos y actúan razonablemente. Son todos los sensatos del mundo. Pues bien, ésos se quedan sin el premio. No lo ven, por más que se les diga.
Los que aparentemente no miran por sí mismos, los sencillos, los solitarios, los dadivosos, los que se sienten distintos, ésos acaban encontrándose con el premio.
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Sobre la Divinidad hay unos que dicen que no existe, otros que existe, pero ociosa, despreocupada y sin atender a nada. Unos terceros, que existe y que se cuida, pero de las cosas grandes y celestes, en modo alguno de las que están sobre la tierra. Los del cuarto grupo, que también de las cosas que están sobre la tierra y de los humanos, pero sólo en general y no de cada uno en particular. Un quinto grupo, y entre ellos están Ulises y Sócrates, que dicen
"no te sorprende nada de lo que se mueve."
En primer lugar, es imprescindible considerar todas ellas y ver cuáles están dichas con verdad o sin verdad.
Si realmente no existen los dioses, ¿cómo va a ser el objetivo ocuparse de los dioses (asimismo, atender a los dioses o acercarse a los dioses)? Y si existen sin cuidarse de nada, ¿cómo se entendería eso en tal caso? Incluso si existiendo y cuidándose, si no hay ninguna filtración de ellos hacia los humanos ni, por Zeus, hacia mí, ¿cómo podría ser válido todavía?
Habiendo considerado todas estas cosas, el humano perfecto y bueno ofrece el propio corazón a quien gobierna la totalidad (y también, a quien administra el Universo, a quien habita en todo), del mismo modo que los buenos ciudadanos al estatuto de su ciudad.
El que está aprendiendo debe tener la idea de llegar a esto, en relación con el saber: "¿Cómo estaré en armonía con los dioses en todas estas cosas y cómo complaceré al divino gobierno y me volveré libre?" Es realmente libre aquél a quien todo sucede conforme a su voluntad y a quien nada puede obstaculizar. ¡Qué, entonces! ¿Será la libertad indolencia? De ninguna manera. La locura y la libertad no marchan juntas.
- "Pues yo quiero que me suceda todo lo que espero, que sea como yo quiera".
Estás loco, deliras. ¿No sabes que la libertad es algo excelente y recompensa del logos? El que las cosas ocurran como yo las proyecte, el que suceda lo que me imagine que va a suceder, eso corre peligro de ser no sólo algo inconveniente, sino lo más torpe de todo. ¿Qué hacemos si no con el escribir? ¿Pretendo escribir como quiera el nombre de Dión? No, sino que querré aprender cómo hay que escribirlo. ¿Y con la música? Igual. ¿Y en general dondequiera que haya un arte o un conocimiento? Lo mismo.
Si no de nada valdría aprender algo, si tuviera que estar plegado a los deseos de cada uno. ¿Entonces, sólo allí, en lo más elevado y principal, la libertad, podré ordenar para que suceda lo que yo quiero? En modo alguno, sino que todo lo que hay que enseñar es sencillamente a aprender cada uno a querer las cosas como suceden. ¿Que cómo suceden? Como las establece el que manda. Y mandó que hubiera verano e invierno, fertilidad y esterilidad, perfección y sufrimiento y todas esas oposiciones en favor de la armonía de todos nosotros, y a cada uno dio el cuerpo y las partes del cuerpo, los bienes y la compañía.
Atendiendo a esta disposición es preciso venir a la enseñanza, no para cambiar los fundamentos - cosa que realmente no se nos ha concedido, ni sería bueno - sino para que, siendo como son a nuestro alrededor las cosas, brote la facultad de conocer y estemos de acuerdo con todos los acontecimientos que nos alcancen.
¡Entonces, qué! ¿Es posible escapar de los demás? ¿Cómo hacerlo? ¿O bien tratando con ellos, cambiarlos? ¿Nos lo permite alguno? ¿Qué nos queda entonces, qué camino inventaremos para relacionarnos con ellos? Éste, el que consiste en que ellos, por su lado, puedan hacer lo que les parezca y nosotros, por el nuestro, no dejaremos de mantenernos firmes de acuerdo con la Naturaleza.
En cambio tú siempre displicente y difícil de contentar, si estás solo, a eso le llamas soledad. Si en medio de hombres, les llamas conspiradores y ladrones. Te quejas de tus propios padres y de los hijos, hermanos y vecinos. A estar solo deberías llamar tranquilidad y libertad. Y conducirte de modo semejante a los dioses. Y si estás entre muchos no llamarles turba, ni estrépito, ni disgusto, sino diversión y feria y así acoger todas las cosas como algo agradable.
¿Cuál es entonces el castigo de quienes no aceptan así las cosas? Que estén como están. ¿Se disgusta alguno por estar solo? Que esté solo. ¿Le disgustan a uno los padres? Sea mal hijo y quéjese. ¿Le disgustan a uno los hijos? Sea mal padre.
- "Échale dentro de la cárcel."
- "¿De qué cárcel?"
- "De la que está ahora. Que realmente está a la fuerza."
Donde uno está a la fuerza, ésa es la cárcel de cada uno. De modo que Sócrates no estuvo en la cárcel, porque estaba allí de buen grado.
- "He sido echado al mundo sin una pierna".
Esclavo, ¿y ahora por una pierna acusas al Universo? ¿No la quieres donar al Todo? ¿No renunciarás a ella? ¿No la cederás alegremente a Quien te la ha dado? ¿Te indignarás y disgustarás con las disposiciones de Dios, de Aquél que de acuerdo con las Moiras, asistió y dispuso tu nacimiento, te acarició y te atribuyó un cometido? ¿No sabes qué gran parte eres del Todo? Eso respecto al cuerpo, que en lo que respecta al logos no tienes menos poder que los dioses, ni eres más pequeño. Realmente la grandeza del logos no se decide por la largura ni la altura, sino por las opiniones. ¿No quieres entonces en las cosas que eres igual a los dioses, allí colocar el bien?
- "Desgraciado de mí, con semejante padre y madre que tengo".
¿Y qué? ¿Se te dio al llegar el poder renunciar y decir: "Esta persona respetable y ésa otra, únanse aquí y ahora, a fin de que yo nazca?" No se te dio. Sino que era necesario que se encontraran antes tus padres y después en esas circunstancias nacerías tú. ¿De alguien que fuera cómo? De unos como ellos eran. ¡Y qué! ¿No se te ofrece ningún camino siendo ellos como son?
Según eso, si ignoraras para qué tienes la facultad de la vista, si te volvieras cuando se te ofrecen los colores, serías desdichado y digno de lástima. ¿Cómo es posible que si mantienes ignoradas la grandeza de alma y la nobleza no seas aún más desgraciado y más digno de lástima?
Se te ofrece la posibilidad de apoderarte de esa capacidad que albergas. Tú en cambio a la más excelsa le vuelves la cara, cuando lo que había que hacer es descubrirla y mirar por ella. ¿No era mejor que agradecieras a los dioses el que te pusieran por encima de todas las cosas que no puedes realizar por ti mismo y que sólo te entregaran la responsabilidad en lo que depende de ti?
De los propios padres no te dieron responsabilidad. De los hermanos de cada uno, tampoco. Ni del cuerpo, ni de las posesiones, ni de la muerte, ni de la vida. ¿De qué entonces te hicieron responsable? Sólo de lo que depende de ti, de disponer como es necesario los pensamientos.
¿Por qué, entonces, atraes hacia ti todas esas cosas de las que no eres responsable? Eso es atraerse uno mismo las dificultades.
En este sitio tratamos de definir cómo son las cosas, cómo somos nosotros mismos, qué cosas se pueden hacer para vivir mejor, para evolucionar y madurar. Hoy voy a completar una información que está dada desde los primeros tiempos sobre nosotros, los humanos. Hay que completarla porque está incompleta, le falta el 20%. No está mal definir al ser humano al 80%, pero si se puede hacerlo al 100%, eso está mejor. Y es importante que sepamos de qué constamos. Si no, no podremos hacer aquello que decía Sócrates de “Conócete a ti mismo”.
Citas históricas al margen, debemos conocernos como primer paso para poner en marcha todas nuestras capacidades. Si no lo hacemos, no evolucionamos de forma completa, algo nos perdemos.
Dijimos que el ser humano tiene como 4 cuerpos. El físico, visible con los sentidos. El cuerpo sentimental, formado por sus sentimientos. El cuerpo mental, fábrica de pensamientos. Y el más elevado, el Fondo, auténtica Guía interior. Es difícil funcionar con el Fondo permanentemente si no se sabe previamente su existencia y no se persigue reiteradamente su puesta en marcha con gimnasia sutil. Los buscadores sabemos todos que esto es así. Pues bien, faltaba uno. Ésta es la información nueva. Tenemos un quinto cuerpo. Voy a llamarle cuerpo energético o cuarto cuerpo, porque el Fondo sería el quinto, el más elevado.
De forma que, de más importante a menos importante, aunque los tres inferiores nos resultan imprescindibles para vivir en el tiempo, nuestros cuerpos o Dimensiones serían:
Quinto cuerpo: El Fondo.
Cuarto cuerpo: El cuerpo energético.
Tercer cuerpo: La mente.
Segundo cuerpo: Los sentimientos.
Primer cuerpo: El físico.
Los tres inferiores son temporales, viven sólo en este mundo espacio-temporal. Los dos superiores son trascendentes, capaces de residir en el tiempo y volver a las Dimensiones atemporales. Esto se plantea aquí como información, no se pide fe en ello, allá cada cual. Pero aquí nos ocupamos de definir las reglas para trabajar armoniosamente con nuestro ser, de ahí que deberemos indicar no sólo que hay esto o lo otro, sino cómo se hace para poner en funcionamiento cada cuerpo o, lo que es igual, cómo se hace para acceder a las dimensiones superiores, la gimnasia necesaria.
Va a pasar mucho tiempo sin que pueda dar la manera de desarrollar nuestro cuarto cuerpo. Pero al menos creo conveniente decir que existe y lo que sé de él. Siempre me había interesado llegar a una idea clara de qué sucede tras la muerte del cuerpo físico y lo que muera con él. Ahora, al saber de este cuarto cuerpo, ya lo tengo más claro. También deseaba explicarme experiencia ajenas que se leen hoy en más de un libro. Y sabiendo que existe este cuarto cuerpo y algunas de sus cualidades, las cosas se empiezan a entender mejor.
Este cuerpo energético dicen que es como un doble de nuestro cuerpo físico. Lo que puedo decir hoy es que tiene al menos dos propiedades: Tiene la percepción visual y tiene la percepción, si no auditiva, sí de captar y “oír” lo que piensan los otros en cuya presencia está. Pero esa audición es más telepática que sonora. Teniendo en cuenta que la telepatía, entendida como percepción fiel del pensamiento y los sentimientos, es más eficaz y amplia que la de oír sólo lo que vocalizamos.
Voy a recordar al buscador una Ley dada aquí hace mucho: “Para explorar una Dimensión hay que hacerlo con el instrumento de esa Dimensión que tenemos”. Entonces, la Dimensión atemporal se explora con ese cuarto cuerpo, que lo es. La Dimensión de la Plenitud se explora con el Fondo. Todo lo atemporal, con el cuerpo energético. De modo que si "el cuerpo" - del cuerpo y alma que éramos - son los tres primeros "cuerpos", "el alma" la forman los dos superiores. Y el alma, como el cuerpo, tiene su desarrollo y no es perfecta, como se nos dijo; debe crecer.
Esto me lleva a cambiar un adjetivo calificativo que, muy a mi pesar, un día tuve que emplear. Alguien me sacó a colación el concepto de la Iluminación y, todo indiscreto, me preguntó a ver yo qué. Dije entonces que la Meseta era la Iluminación pequeñita y que estaba pendiente la Iluminación Grande. Entonces ya sabía lo qué me faltaba, aunque no sabía muy bien, no sabía en absoluto, cómo se lograba.
Hoy ya no puedo mantener esos adjetivos: Poner en marcha el Fondo y ascender a la Meseta es la Gran Iluminación. Poner en marcha el cuerpo energético y recorrer lo atemporal es la Iluminación pequeñita. Las cosas, como son.
Por eso desaconsejo con todas mis Dimensiones al buscador que está enfrascado en la Gran Aventura y camina hacia la Meseta, que cambie su rumbo y se dedique a iniciar la gimnasia con el cuerpo energético. Es otro nivel, hay un orden. Y el orden de prioridades sería poner en marcha al Gran Cualidad del Ser Humano, su Plenitud. Y luego ocuparse en completar todos sus cuerpos con el que le falta. Porque arrancar el cuerpo energético con el Fondo siempre operativo, desde la Meseta, tiene unas posibilidades que no las tiene el cuerpo energético desprovisto de Fondo.
Creo que como introducción es suficiente. Tampoco sé mucho más. Aclaraciones, al Foro. Un abrazo a todos.
Hablando de los buscadores, los hay jóvenes y los hay maduros. E inevitablemente y con el tiempo todos pasamos a ser maduros, a tener cierta edad. Especialmente para los buscadores ya maduros es este artículo. En ese grupo me encuentro y por eso hace ya un par de años empecé a poner en práctica lo que aconseja Deepak Chopra en su libro “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”, recomendado en el apartado La Salud de esta web.
Lo voy a llamar “mentalidad de paso” y es posible, y sería magnífico, que muchos buscadores maduros la tuvieran ya y la practicaran. La mentalidad de paso diría que se basa en adaptarse conscientemente al Plan, en verse dentro de él, y situarnos, con ello, en nuestro auténtico sendero, vivimos para crecer, para ir evolucionando paulatinamente. Y seguir ese Plan supone un cierto grado de Felicidad, tanto más intensa cuanto más larga es nuestra identificación con el Plan.
Cuando se lleva tiempo aceptando el Plan y teniéndolo en cuenta, casi sale solo el verse en una línea indefinida hacia delante y hacia atrás. Uno está a una altura dada del Camino y éste consiste en alternar estancias en lo temporal y estancias en lo atemporal. Hay una vida en lo temporal y hay una vida en lo atemporal. Con el Fondo activo, aun en un contacto individual y esporádico, nos asomamos a cómo es la Vida en lo atemporal. De modo que, una vez más, no es necesario - e incluso es inútil - la fe; lo que se precisa es lograr esa experiencia.
Con ella en nuestro bolsillo, se le pierde totalmente el miedo al paso y uno acaba, cuando piensa varias veces en ello, no ya por aceptar, sino incluso por verle las ventajas. La mentalidad de los más es que todo se acaba con la muerte. A los familiares difuntos se les olvida prácticamente en nuestra civilización. Un día al año de flores no anula la regla. Con mentalidad de paso uno comprende que hay una continuidad. Aún no sé si la familia cuenta en el otro lado, tengo sospechas de que sí, pero sólo es sospecha.
La mentalidad de paso entiende que nuestros mayores siguen su evolución en lo atemporal y no se desentiende de los lazos que nos unían a ellos. Esto no es nuevo en el planeta. Por lo que sé, los romanos tenían mucho más en cuenta a sus parientes difuntos en mucha mayor medida que nosotros, que apenas los consideramos como seres reales, sino sólo como un recuerdo de algo que fue.
La mentalidad de paso aporta serenidad, realismo, incluso nostalgia de Casa. Y me da que es la manera más eficaz de enfocar no sólo el paso en sí, sino el tiempo que falte. Según esta mentalidad no sólo la muerte no es algo temible, sino que cuando ella se da, el sujeto pasivo sale ganando. Pero no cantaré las excelencias de lo atemporal, eso es algo que el buscador habrá de encontrar por sí mismo. Digamos simplemente que existe, que es accesible, como el despertar de nuestro Fondo. Pero está claro que éste último ayuda mucho a implantarse la primera.
La salud es una buena base para la búsqueda. Si la salud está mal, si hay problemas de salud, seguir el Camino se convierte en tarea de héroes. Y un buscador bastante hace con buscar para que se le pidan heroicidades. Es el terreno por donde empezar, como se señala en el libro La Salud. Y si hemos empezado a buscar con hábitos de salud nocivos, bueno es cambiarlo al mismo tiempo que luchamos con las reglas.
Pero hay una nueva moda hoy en día que no se daba cuando un servidor empezó con sus pesquisas, de esto hace … 23 años. La moda consiste en estrujar al personal, profesionalmente hablando. De modo que, en cuanto uno se incorpora al mercado del trabajo, ha de soportar una presión nada despreciable de sus jefes para que haga las cosas a velocidad supersónica y, además, bien. Si uno es de los que disfruta haciendo las cosas bien, trabajar no le va a costar. Hacer las cosas bien tampoco. Y, añadiría, hacer como que se agobia, tampoco le debiera costar. Hágalo, pero no se agobie.
Ya dijimos alguna vez que de vez en cuando hay que hacer como que uno se enfada. Como se hace con los niños cuando no se toman el puré o el filete y están claramente tomando el pelo a sus mayores. Uno hace como que se enfada un tanto, pone cara amarga, voz de sargento y lanza una amenaza con quedarse sin postre, no ir a los columpios o no ver la tele. Si la amenaza se cumple la primera vez, el falso enfado surte efecto, hasta que no haga falta fingir.
Con los jefes, que ….. hay que hacer lo mismo. Si nos ceñimos a la realidad, las cosas no tiene prácticamente nunca la prisa que se les adjudica. Las consecuencias no serán tan aciagas como se describen. Simplemente, es más económico tener menos personal y que el que hay peche con todo. Y esto hay que saberlo.
Hace más de 20 años se trabajaba, incluso más horas que hoy, pero no había esa mentalidad de estrujar las uvas - estamos en Septiembre – que hoy ha florecido entre los ejecutivos de las Empresas. Caer en el stress es como cruzar una maroma floja a 20 m. de altura sobre el suelo. Uno puede llegar al otro lado o puede darse un batacazo fenomenal. La salud se puede llegar a resentir. El humor empeora. El umbral de sensibilidad baja. La voluntad se reblandece y las reglas cuestan más.
Me parece que el stress es un enemigo de la evolución, porque si correr un maratón ya es laborioso, hacerlo con una caja de herramientas llena es mucho peor. Para librarnos de él no es cuestión de decirle al jefe que no exija tanto. Como el “no dejarse afectar por lo que hacen los demás”, puede ser cuestión de estado interior. Trabajar, sí. Agobiarnos, no. Darse cuenta de que están exagerando para inducirnos a trabajar, trabajar y trabajar.
A las personas con las que tengo confianza les comento, cuando el tema del trabajo y de la Empresa sale a relucir, que hay que desligarse sentimentalmente del trabajo y de la Empresa. No pensar que ella depende de nosotros, que le debemos algo por poder trabajar en ella. El trabajo son los garbanzos, el sueldo a fin de mes, necesario para comer y para la hipoteca. Y nada más. Esto, un poco descarnado, trata de compensar la labor de mentalización opuesta que se hace dentro de las Empresas. Porque el colmo del desconcierto es trabajar apremiado, estresado y encima adorar a la Empresa que nos estresa.
Se me dirá que es fácil decir estas cosas y otra cosa es llevarlas a la práctica. Esta web, dejada de la mano de Dios durante meses, es señal de que tengo que practicar estas normas yo también.
Donosti, 19 de Octubre de 2.009.
Las Reglas.
Son condición “sine qua non” para la Felicidad, porque ésta exige ser plenamente positivo. Y no puede ser positivo quien tiene pensamientos negativos. Son siete y están en el artículo primero de este mismo apartado. Conviene trabajarlas empezando por dos de ellas y cuando haya progresos, ir añadiéndolas de una en una. Las principales: “Elimina pensamientos negativos” y “No te dejes afectar por los comportamientos de los demás” aunque miren hacia ti cuando critican. Que lo que hagan ellos quede en ellos. Es demencial que tu estado interior dependa de ellos. Esa dependencia la decides tú, no ellos. Ellos sólo actúan. Sentirte mal por ello es cosa tuya.
La Evolución.
Sabemos los 4 niveles de Evolución. Están en el artículo tres.
Es vital tener en cuenta el nivel de Evolución de los demás, porque es el factor fundamental que explica su comportamiento. Este nivel apenas mejora en los dos primeros niveles, que son las personas que dan problemas, pero sólo los dan a quienes no están en el Nivel 4. En el Nivel 3, te darán tantos más problemas cuanto menos altura en el Nivel 3 tengas, hablando en plata.
Conviene tener en cuenta que los niveles 1 y 2 “son enfermedades, son crónicas y son terminales”. Considéralas una enfermedad. Así aceptarás mejor que son ineludibles, obligatorias: El enfermo no puede dejar de estarlo. Además, el que las sufre no puede curarse, porque no acepta que son enfermedades. Por eso son crónicas. Compruébalo, explicándole cómo puede curarse, y verás la reacción. (Era broma, no se lo le expliques.) Y son terminales, porque, como no ponen los medios para curarse, mueren enfermos.
Nosotros tenemos la obligación de considerar este hecho o no entenderemos nada y nos dejaremos afectar, porque sus comportamientos nos cogerán por sorpresa. Si los esperamos, ya lo tenemos asumido y no nos dejaremos afectar.
El dejarse afectar es uno de los mayores obstáculos para el contacto con el Fondo. Peor que él, sólo la Posesión. Dejarse afectar es sinónimo de Posesión = Necesitar que los demás actúen de una manera determinada para sentirnos bien. Como ves, son pocas cosillas las que hemos de cuidar. Quien no se deja afectar tiene mucho ganado en la lucha contra la Posesión, la última falta a quitarse.
No nos morimos cuando Dios quiere, ni nos vienen las enfermedades al azar. Lo mucho o menos que viviremos, cómo llegaremos a los 80 y cómo de lúcido será nuestro final lo marcamos nosotros. Quedan exceptuados los accidentes auténticos, los contagios, …
Cada uno tenemos “puntos débiles”, congénitos, de herencia. Los malestares se mostrarán por ahí. Son como termómetros, zonas sensibles de aviso, por donde el organismo nos indica que lo estamos maltratando. La solución no es tomar pastillas para acallar los avisos, sino cambiar los hábitos para darle al cuerpo lo que le hace no dar guerra.
Cada parte del cuerpo tiene su inteligencia y podemos hablar con ella, con el pensamiento, y concertar una paz, “te doy y me das”. Este diálogo nos hará querer a esa parte y vivir más de acuerdo con sus necesidades, y por tanto, vivir mejor.
Tenemos un avión a reacción a nuestra disposición con todas las comodidades modernas y viajamos descalzos por la vida, con callos en los pies, los labios agrietados, pasando frío, sintiendo miedo, de mal humor …
Nuestra buena salud nos la proporcionamos nosotros y es la base para poder trabajar en la búsqueda con ánimo y frutos. Con una salud mala … es demasiado heroico trabajar las Reglas.
Control no ejercitado.
Abandonarnos es perjudicial, tanto en el tema salud, como en el tema Evolución. El Ser humano es una máquina genial de alcanzar gratificaciones insospechadas. Tenemos instrumentos de control increíbles que ni conocemos. La ciencia va muy por detrás en el campo de la Evolución, mide fenómenos burdos, usa la gravedad, la electricidad y magnitudes materiales. No sabe medir la Evolución, que es vital. La Ciencia sutil emplea otros métodos que tenemos en el interior. Ejercitemos los instrumentos de Control de que disponemos, no seamos vagabundos y mendigos, pordioseros del Ser. Cuidemos el cuerpo, pulamos nuestro interior, ascendamos por la rampa de la Evolución. Nos estamos perdiendo lo mejor de la Vida.
Hábitos que matan.
El tabaco. Creo que nunca he hablado de él. Es fatal. Una tontería. Tiene repercusiones que se silencian, como el cáncer de vejiga. Envenena poco a poco, perjudica zonas del organismo y resta vida, 10, 20 años … Sé fuerte y quítatelo.
El stress: Lo han puesto de moda porque han cambiado las condiciones de trabajo, dando más poder al jefe. Se han endurecido las condiciones de trabajo laboral. Es una forma de esclavitud, de explotación del hombre por la empresa en plan moderno. Es odioso, pero hay que contar con él y prepararse internamente para no caer en él. Hay que fingir ir como loco por fuera, pero por dentro estar sereno y no creerse las prisas. Es un trabajo mental, como cumplir las Reglas. Y es bueno, para evolucionar, tener una mente fuerte, debemos hacer gimnasia con ella a diario, la que sea.
El inconformismo, la actitud agresiva hacia al vida, el gruñir. También mata, a largo plazo. Envenena las relaciones con los demás, perjudica la carrera profesional, porque los jefes modernos no toleran la causticidad. Recordar que los hados les son favorables, a los jefes.
Seres primarios y secundarios.
Primario es aquél que expresa de inmediato con la boca todo lo que siente su corazón. Se suele ser así en los primeros niveles. No se puede contener y razona que es sincero, no como otros, que son falsos, retorcidos, comediantes. Toda mente tiene la capacidad para tacharse a sí mismo de perfecta y a lo perfecto, de comedia o de orgullo. Por eso argumentar es inútil en esto de la Evolución.
Secundario es aquél que siente cosas y sopesa si expresarlas le va a resultar conveniente o inconveniente. Y muchas veces decide guardárselas para sí mismo, porque ha adquirido la capacidad de tener ideas que no expresa, nunca. Es una capacidad, la de retener ideas sin vocalizar, que no tiene el primario. Es, por tanto, una mejora.
Debemos tender a ser secundarios; nos irá mejor en la vida. Si en algo pecamos de primarios, diagnostiquemos nuestra enfermedad, hagamos examen de conciencia y propósito de enmienda. Decidamos con quién seremos secundarios, sólo con una persona, y una persona fácil, de trato frecuente, alejada. Luego con dos, luego con más, y luego con todos.
Ayuda el “ser tú tu propio Juez” para no tener que estar queriendo coincidir con los demás a base de hablar mal de un tercero. Fomenta la autoestima alta, para no sentir deseos de emplear el ascensor para sentirnos superiores. Y la autoestima alta es lo mismo que buen nivel de Evolución.
El trabajo es con nuestra persona, con nuestro ser, con nuestro interior. No necesitamos exteriorizar todo lo que sentimos. Eso es una falta de control.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.
Próxima entrega: En 30 días, el 15-M.