Mosaicos en la Grecia antigua.

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        Hoy iniciamos la exposición de otro elemento decorativo que los antiguos emplearon, el mosaico. El mosaico hacía las funciones de nuestras modernas alfombras, con la diferencia de que no se llevaban a hacer la limpieza fuera de casa, ya que formaban parte de la casa, del suelo de la casa. No había mosaicos en todas las casas, ni siquiera en todos los palacios. En los más antiguos, los minoicos y los micénicos, los suelos eran de losas. Será a partir del siglo V AEC. cuando se empezarán a ver los mosaicos más pequeños y más ingenuos en las mejores mansiones de nuestra Grecia.

        Tampoco toda la casa se adornaba con mosaicos, sólo la parte principal, que, en aquella sociedad que hoy llamaríamos machista, con evidente falta de perspectiva histórica, será el andrón, la sala donde el dueño de la casa y sus amigotes se reúnen cada día para comer y libar. Ya dijimos que la gente bien no bebe, liba.

        Veamos esto en la reconstrucción que los expertos han hecho de una casa griega. Nótese que el mosaico, reconstrucción del encontrado en una mansión acomodada  de Olinto, es en blanco y negro, más modesto de los que aparecen en los libros de Arqueología o de Historia, que son a colores. Nótese también que el resto de la casa no tiene mosaico en los suelos. Olinto fue una ciudad que, una vez destruida, la nueva ciudad se construyó a unos kilómetros y la vieja cayó en el olvido, nadie la pisó y ha quedado tal cual, hasta nuestros días. De ahí su importancia arqueológica.

 

Reproducción figurada del andrón de la Villa de la Buena Suerte, de Olinto, que muestra la antesala y el andrón en pleno uso.

(Fuente: La ciudad Antigua, pag. 52. Peter Connolly. Acento Editorial, 1.999.)

 

        Al tanto de la utilidad del mosaico, veamos algunos ejemplos hallados en la Grecia antigua y que tienen la belleza suficiente como para destacar y figurar en los libros. Cuando estuve en Atenas me compré una especie de Guía sobre Grecia, de la que ahora tomo unos cuantos ejemplos de mosaicos esparcidos por la geografía helena. En casi todos se pueden ver las teselas, generalmente cubos de mármol de colores distintos con los que se formaban los mosaicos. Nótense las orlas que siempre circundaban el motivo principal del mosaico.

        Los motivos podían ser escenas cotidianas, como hemos de ver más adelante, motivos mitológicos o pertenecientes a obras famosas, usualmente de teatro.

 

Mosaico de la Casa de los Delfines, en Delos, isla de las Cícladas.

(Fuente: Grecia, entre el mito y la Historia. 8.500 años de civilización, pág. 270. Ediciones Xaitalis, Atenas, 2.001.)

 

        A falta de mejores referencias, cuando en una casa aparece un mosaico con pingüinos, se la llama la Casa de los Pingüinos. En Pompeya apareció una casa con frescos extraños, se convirtió en la Casa de los Misterios, je, je.

        Estamos viendo mosaicos netamente helenos, como el de esta casa de una villa perdida por la abrupta geografía griega. Posiblemente la entrada a la sala decorada con el mosaico era el pasillo que se adivina a la derecha, que tal vez vendría del patio porticado, tan típico de la casa griega antigua.

 

Pavimento de una vivienda de Maronea, Tracia, del siglo III AEC.

(Fuente: Grecia, entre el mito y la Historia. 8.500 años de civilización, pág. 250. Ediciones Xaitalis, Atenas, 2.001.)

 

        Vamos a aprender rudimentos de griego, aunque no tengo el título. En griego dos signos se pronuncian como "e", la letra griega épsilon que es la ·e· y la letra griega eta, cuya grafía es la "h". Como antiguamente no había letras mayúsculas y minúsculas, sino sólo mayúsculas, la mayúscula de la eta era nuestra letra "hache", es decir "H". Por tanto, una "H" en griego se lee "E". La delta mayúscula, de sonido "D", se escribía en forma de triángulo con el vértice hacia arriba. Y la letra "S" era un círculo abierto, con la abertura hacia la derecha, la letra final. De modo que en lo escrito el lector que sabe algo de griego leerá "ALKEBIADES", tomando el diptongo "EI" por una simple "I".

 

Fragmento de mosaico espartano de Alcibíades, discípulo de Sócrates, siglos II y III AEC.

(Fuente: Grecia, entre el mito y la Historia. 8.500 años de civilización, pág. 142. Ediciones Xaitalis, Atenas, 2.001.)

 

        Y para terminar hoy, otro mosaico de la isla de Delos. Lógicamente, en los Templos es donde primero se empezaron a colocar decoraciones lujosas, mosaicos, amén de estatuas y ofrendas. En Delos estaba el Templo de Apolo, pues toda la isla estaba dedicada a dicho dios. En una de las casas de la isla se ha hallado este mosaico. Como también había mosaicos de máscaras, de ahí el nombre.

 

Suelo de mosaico procedente de la Casa de las Máscaras, representando al dios Dionisos sobre una pantera. Isla de Delos, Cícladas.

(Fuente: Grecia, entre el mito y la Historia. 8.500 años de civilización, pág. 10. Ediciones Xaitalis, Atenas, 2.001.)

 

        Creo que los mosaicos griegos recibieron un fuerte impulso cuando apareció la monarquía macedónica, con Filipo II y Alejandro Magno, de los que aún no hemos hablado en este blog. Porque los mosaicos son un síntoma de riqueza y la riqueza aflora con las conquistas y los helenos fundaron su primer y único Imperio con Alejandro Magno, que por cierto no era heleno, era bárbaro, macedónico. Realmente Filipo conquistó a los helenos y luego su hijo conquistó un Imperio. El día próximo nos iremos a Pella, la capital del reino macedónico.

        Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.