Mosaicos en la Grecia antigua 3.

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

        Hoy pasaremos de la consideración de los mosaicos en el dominio griego o macedonio a su utilización en el Imperio romano. Vamos a ver que hay un cambio de escala. Recordemos que los mosaicos griegos son  adorno de casa particulares, ricas, pero particulares. Los Templos se enlosan, los mosaicos no son decoración digna de los dioses, por Zeus!. Los griegos no tiene palacios, puesto que lo suyo es la democracia o los ínfimos reinos de las polis, cuando en ellas reina un tirano.

        Recordemos el uso de los mosaicos en los lugares más regios de una casa, como la del armador y propietario de minas Aristágoras. Vive Aristágoras en Mileto y en su casa tiene unos cuantos esclavos. Recibe a sus amigos en vísperas de su viaje a Atenas, donde cuenta con buenas referencias y da una fiesta a la que trae músicos. La vista de esta imagen, en un libro un tanto infantil, puede darnos una idea de algunos detalles de la vida en una casa acomodada griega. A la izquierda hay un patio con un peristilo, con columnas alrededor, de donde se entra de la calle. En el patio están las féminas que armonizarán la velada, hasta que el vino mezclado con agua haga su efecto. El vino se sirve frío. La casa se autoabastece de prendas de vestir, pues se teje en el segundo piso. Los invitados, que están de juerga, se colocan una corona de laurel, olivo u otro árbol para imbuirse del ambiente de la fiesta.

 

La casa de un rico comerciante en Mileto, Aristágoras.

(Fuente: Grecia vista por dentro, pág. 10. Stephen Biesty. Ediciones RBA-Molino, 2.006.)

 

        De los modestos mosaicos griegos, vamos a pasar a los modestos mosaicos romanos cuando Roma es una República. Los mosaicos particulares romanos recuerdan mucho a sus homólogos griegos, blanco y negro, dibujos sencillos o incluso adornos geométricos simplemente, como éste mosaico aborigen, de nuestra Ampurias.

 

Mosaicos en una casa de Ampurias.

(Fuente: Historia de la Humanidad, tomo 10, pág. 73. J.M. Roldán y otros. Arlanza  Ediciones, 2.000. )

 

        Tras las decoraciones geométricas aparecen las escenas de la vida ordinaria, lo que nos da información de cómo era la vida en la Antigüedad. Por ejemplo, este mosaico que, junto con otros más, describen diferentes labores y oficios básicos, como la fabricación de vasijas, el pisado de la uva o la elaboración del pan. La sociedad era eminentemente agrícola. Las tonalidades de las teselas comienzan a tener una cierta variación de color, siempre en un mismo tono ocre.

 

Elaboración del pan en un mosaico conservado en Saint-Germain-en-Laye.

 

(Fuente: Historia de la Humanidad, tomo 10, pág. 89. J.M. Roldán y otros. Arlanza  Ediciones, 2.000. )

 

        Otras artistas incorporan una gama de colores más variada, aunque los temas siendo siendo escenas de la vida cotidiana, como esta granjera que alimenta a sus pollos con la mayor naturalidad del mundo. Recordemos que la mayoría de las familias tienden a ser casi autónomas, fabricándose la ropa y elaborando los alimentos básicos. En numerosos mosaicos da la impresión de que las teselas que faltan fueron arrancadas por algún visitante desaprensivo, que quiso llevarse una determinada figura que "le hizo gracia".

 

Interior del corral de una hacienda romana. Museo Arqueológico de Ordezzo.

(Fuente: Historia de la Humanidad, tomo 10, pág. 92. J.M. Roldán y otros. Arlanza  Ediciones, 2.000. )

 

        Paulatinamente la temática de los mosaicos se va nutriendo de alegorías, como es el caso de esta damita, que representa la primavera en unas Termas romanas. El diseño es simple y, como siempre sucede en los mosaicos, los ojos ocupan una parte exagerada del rostro, cuando de retratos se trata. Lo veremos también en breve en los inmensos ojos de Alejandro Magno en un mosaico que se ha hecho famoso.

 

La primavera, fragmento de un mosaico dedicado a las cuatro estaciones. Museo de las Termas, Roma.

(Fuente: Historia de la Humanidad, tomo 10, pág. 126. J.M. Roldán y otros. Arlanza  Ediciones, 2.000. )

 

        Otro ejemplo de alegoría, los meses del año, con algo característico de cada mes. Sin duda que los dueños de la casa sabrían mejor que nosotros el sentido de los personajes representados.

 

Pavimento que representa el mes de Marzo. Galería Borghese, Roma.

(Fuente: Historia de la Humanidad, tomo 10, pág. 125. J.M. Roldán y otros. Arlanza  Ediciones, 2.000. )

 

        Con el paso de los siglos, la riqueza se va a acumular en las familias más favorecidas por la política de conquistas romana y estos ciudadanos van a irse a vivir a villas, el paraíso del mosaico. Un fuerte potencia económico unido al gusto por lo refinado hará que los propietarios de villas rivalicen en la decoración de sus enormes mansiones. Pero eso lo veremos el próximo día.

        Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.