Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Ágora de Amenábar 4

Ágora de Amenábar 4

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        En su segundo artículo, el articulista de La Razón comienza su demostración de que “toda la película es mentira desde el principio hasta el final”. Toda la historia de Hipatia es pura leyenda. Y para ello demuestra a su manera que todo es una calumnia.

        El obispo Cirilo no tuvo nada que ver con la muerte de Hipatia, no la mataron los 500 monjes que el obispo Cirilo tenía como guardia personal, sino que la linchó una multitud anónima y, por tanto, nadie es culpable de esa muerte. Quizás fue el calor del verano alejandrino que calentó los ánimos y el linchamiento fue un desahogo.

        La forma de anular la acusación primera es típica de una determinada mentalidad: El autor, Sócrates Escolástico, no es de fiar porque fue secretario de Nestorio, obispo de Constantinopla, cosa que fue así del 428 al 431, en que Nestorio fue destituido de su cargo. Y como había enemistad profunda entre Nestorio y Cirilo , lo que escriba un historiador, que fue secretario del primero, queda descartado. Si es del bando opuesto, nada de lo que diga es cierto. Si fuera el autor de La razón un poco más cuidadoso, sabría, como se indica en Wikipedia, que Sócrates Escolástico es muy valorado por su ecuanimidad.

        Pero la realidad es al revés: Como no me interesa lo que dice, ¿cómo lo elimino de un plumazo? Y ya no me molesto en nada más. Este proceder tiene un defecto: Sólo sirve para los de la misma mentalidad. Por eso entre ellos se apoyan mutuamente y unos citan los escritos de otros.

        Sócrates Escolástico era cristiano, pero ya le hemos hallado un fallo que lo elimina. Con el siguiente escritor lo tenemos más fácil, Damascio era pagano, luego nada de lo que diga es cierto.

        El siguiente escritor que propaga la idea es protestante, luego … nada de lo que diga es cierto.

        Luego viene Voltaire, un ateo redomado, luego, también con él, nada de lo que diga es cierto. Aunque diga una verdad del tamaño de un puño cuando dice que escribió

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desde la muerte de Hipatia hasta la Ilustración, Europa está sumida en la oscuridad”.

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        Pienso que Voltaire era un optimista. Y otra cita del artículo, ésta de Amenábar, en el sentido de que

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ésta es una historia a partir de la cual el mundo cambió para siempre

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es otra verdad como un templo.

        Ni Augusto, ni Juliano, ni Trajano, ni Diocleciano prohibieron religión alguna. Teodosio, sí. Todas menos una. ¿Por qué? Porque era un ignorante, porque no estaba a la altura del puesto que ocupaba. Cometió un disparate. Y porque el Cristianismo era hijo de un par de Emperadores de ascendencia militar, comandantes de Legiones, que estuvieron media vida en el campo de batalla, se impuso por la fuerza y por la coacción.

        Luego le toca el turno a Edward Gibbon, famoso escritor de una Historia de la decadencia del Imperio Romano. Nos es contrario, opina el articulista, luego nada de lo que diga es cierto.

        De modo que todas las referencias, anuladas. Hipatia murió como nosotros digamos, porque hemos eliminado – por mentirosos empedernidos – a todos los que no afirman lo que nosotros decimos. Así de fácil.

        Y con este sencillo argumento ya hemos desmontado Ágora (?).

        Tomar a Hipatia, una mujer insigne, atípica, muy especial, la única mujer, que yo sepa,  que ha enseñado el Conocimiento en la Historia, como arquetipo de la mujer griega o romana es un argumento falaz, fácil de rebatir. No creo que el director del film pretendiera lo que el articulista afirma. Y si a la mujer en la Antigüedad se la consideraba  por debajo del varón, eso era entre los judíos, los griegos, los romanos, los egipcios, los hispanos, los galos, … entre todos. Y siguió así con el Cristianismo, hasta hace …. mmm … quizás ni un siglo.

        El feminismo de San Cirilo, exaltando la condición femenina de la madre de Jesucristo, o la de las mártires féminas, según escritos preparados a tal fin, son un argumento banal, trivial, porque esos feminismos lo fueron sobre el papel, a nivel teórico, no en la realidad de la vida. En la realidad, entre Pablo, Cirilo, Agustín y toda la jerarquía cristiana durante más de 1.500 años, la mujer ha sido un ser supeditado al varón. Esto es un absurdo cultural, no religioso.

        Dos palabras sobre la Ciencia. Poco después de Teodosio el Imperio Romano de Occidente entró en crisis aguda y terminó desapareciendo. Quedó la Iglesia, el Cristianismo, como único poder fáctico. Se libró de toda contención la intolerancia y la violencia contra el que discrepa en el pensamiento. Se empezaron a quemar los libros ideológicos y pronto se quemaron a sus sutores. Cuando más incultos, más manipulables. La Inquisición y Galileo son una muestra de la oposición entre Religión “verdadera” y Ciencia. La Ciencia sólo volvió a florecer cuando se liberó del corsé de la Teología. La anécdota del “¡Detente, oh sol!” de Josué es clarificadora. Era el Sol el que se movía, no la Tierra, como afirmaba el demente de Galileo. Era palabra de Dios.

    Hay más afirmaciones del articulista que se podrían comentar, pero con lo dicho puede bastar. Con tales argumentos se puede desmontar no un Ágora, la Hélade entera.

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Ágora de Amenábar 4

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