Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Aprender a bien morir

«Aprender a bien morir» es la primera parte de una serie corta, pero de un tema universal

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………. Explicar cosas serias, profundas, en el mundo de hoy es una labor complicada. Porque no basta con decir cómo son las cosas, hay que tener en cuenta al receptor de la información, y reflexionar – antes de hablar – sobre qué podrá procesar y qué no será, posiblemente, capaz de procesar. Es decir, a qué puede hacer caso y qué otros aspectos no le van a agradar y probablemente no va a hacer caso. Incluso puede que corte la lectura y no quiera saber más.

………. Recurriendo a la parábola de los senderos de cabras y las autopistas neuronales, las novedades que apuntemos serán sin duda un sendero de cabras para muchos. De ahí que a tales noticias se les vaya a dar escasa credibilidad. Eso es prerrogativa del lector, no del emisor. Pero de ahí que podamos dividir a los lectores en

  1. refractarios a estos conceptos,
  2. escépticos a los mismos,
  3. vírgenes en estos conceptos,
  4. aficionados a ellos y
  5. adictos declarados a los tales.

………. Ya se comprende que la reacción va a ser distinta. Las razones y argumentos que se den serán más que suficientes a las dos últimas categorías de lectores; insuficientes a las dos primeras y nadie sabe qué serán para la categoría de las personas vírgenes. Así y todo vamos a ello.

………. A pesar del rechazo que muchos sienten hacia todo lo que tenga que ver con la vida después de la vida, a pesar de los múltiples relatos de personas que han ido más allá del límite por un tiempo limitado y han vuelto, a pesar de algunas revelaciones recientes en medios científicos, la inercia en contra de la existencia del Más Allá es aún muy fuerte.

………. Aquí no vamos a utilizar el argumento que usó Pascal, de que “por si acaso hay algo después, mejor prepárate. Y si no lo hay, apenas habrás perdido un poco de tu tiempo mortal”. El miedo no es instrumento válido cuando se trata de cosas serias. Hay que dejar que cada individuo actúe como en conciencia crea. Ahora bien, como con nuestra opinión no cambiamos lo que está dispuesto, aquí explicamos lo que sucede y al que le pueda servir, sírvale; y al que no, no le sirva.

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Aprender a bien morir

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………. En un artículo anterior, (Qué es la muerte) ya hablamos de ella. También en otro, (Cuando morimos) adelantamos algo del tema de hoy. Y en otro, (Cómo nos ayudan), algo dijimos de los seres que nos ayudan para favorecer nuestro crecimiento interior. Porque una idea básica es que estamos aquí para mejorar nuestro ser interior, para crecer, madurar, evolucionar, llámesele como uno quiera. Y cada humano ha llegado a un cierto nivel en ese trabajo pendiente que tiene.

………. El nivel de maduración al que hemos llegado cada cual es lo que aquí llamamos “nivel de Evolución”. Los cinco grupos posibles en que hemos clasificado al mundo occidental hace pocas líneas tiene que ver con este “nivel de Evolución”, pero dejaremos que el lector  haga una estimación de quién es quién relacionando estas categorías con los niveles mencionados.

………. Cuando un ser humano se acerca al momento de la liberación de su cuerpo físico y de su paso a la Dimensión Superior, todas las personas que lo trataron y están muertas se centran en lo que le pasa a nuestro moribundo. Como son sólo Componentes Superiores y actúan con Sabiduría plena, se ponen de acuerdo en cuál de ellos es el más apropiado para “bajar” a darle la bienvenido y ayudarle en el trance.

………. Nuestro lector, situado en ese hipotético momento, debiera pensar en qué persona es, de las que ya se fueron, la que más cerca de él estuvo, la que más le ha amado, aquélla con quien ha tenido una relación afectiva más cercana. Porque ella, previsiblemente, le vendrá a acompañar en el tránsito.

………. Nuestro lector, sólo él, la verá físicamente. Y, lo más importante, sentirá su cariño, oleadas de amor como nunca nadie le supo dar. Porque son dadas por alguien que es sólo Corazón Superior, que ama como ama la propia Divinidad. Es de esperar que el corazón del lector no esté hecho un sarmiento en esos momentos, insensible a lo que le rodea, al mensaje de toda su familia trascendida. Esto sería la condición necesaria para que el tránsito terminara en fiasco, en fracaso, en desastre.

………. No siendo así, su pariente más cercano le inducirá a querer abandonarlo todo, a dejar la etapa que está terminando para ir a reunirse con todos los que le esperan, que son también muchos. El lector tendrá simplemente que dejarse ir, que dejar hacer, para iniciar el viaje hacia la luz, hacia la Plenitud que lleva dentro y de la que fue más o menos consciente en su vida, según cuál fuera el tramo de la Evolución más alto al que llegó aquí.

………. Y ahora no tenemos más remedio que trazar una triple equivalencia. La facilidad con la que va a irse a disfrutar del premio merecido va a ir paralela a su «nivel de Evolución», definido en el enlace anterior, y va a ser paralela a la nota sacada en la clasificación de 5 categorías listadas en la primera página de este artículo. De ahí la complicación expresada en nuestro primer párrafo para explicar estas cosas a personas de diferente receptividad.

………. Las cosas están así puestas, o relacionadas. No nos hemos inventado las relaciones, ni lo que está dispuesto en esta casa. Aquí sólo hacemos de notarios, damos fe de lo que hay, de cómo son las cosas.

………. Aquí lo hemos llamado “dejarse ir” y “dejar hacer”. Realmente, es brindarse a que se dé el proceso natural que procede para ese momento, el paso a la atemporalidad. Concepto que sabemos que cuesta aceptar a no pocos, pero que les va a llegar y sobre el que tratamos hoy.

………. Realmente, lo que sucede es que ciertas Capacidades de las que los reticentes apenas han sido conscientes, aunque las hayan desarrollado y no poco, afloran, se vuelven plenamente operativas, surgen, renacen, se manifiestan “de forma clara y distinta”, que decía el otro. El lector se hará consciente de que eso que se hace operativo es él mismo, su forma más interna  de pensar y sentir. Y será con gozo con lo que dará la bienvenida a su propia Esencia, que estuvo oculta quizás a su mente inferior durante tantos años.

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Continuará en la segunda parte.

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Un comentario en “Aprender a bien morir”

  1. Carlos rubio dice:

    Saludos espero la segunda parte y daré un comentario gracias don Fernando Conde

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