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Atenas en la cima 10 Grecia clásica 151

Atenas en la cima 10 Grecia clásica 151

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el 23-11-2.009

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……….Trataremos de llegar a alguna conclusión a la vista de los avatares que se dieron en las Guerras del Peloponeso ente Atenas y Esparta como focos principales, aunque otras ciudades griegas tuvieron un papel que no se puede pasar por alto. El lector que haya seguido el desarrollo de la larga película que relató esta guerra puede captar con facilidad la inestabilidad que se daba en la Antigüedad entre las ciudades vecinas, los odios que se generaban y las rencillas que terminaban en guerras declaradas. Guerras en las que intervenían lo pequeños ejércitos que podían poner en pié esas ciudades, pero que para ellas venía a ser la guerra total, pues una parte muy importante de sus efectivos salían al campo de batalla.

……….Era relativamente normal que una ciudad mandara al campo de batalla a un hombre de cada tres de la ciudad, para hacer posible la supervivencia si el ejército resultaba masacrado en el campo de batalla, cosa que hemos visto se dio en tres ocasiones. Con unas ciudades que se están haciendo la guerra unas a otros de manera continua, con una Atenas celosa de su papel de guardiana o protectora, dejándose involucrar en pugnas que no son suyas, como la habida entre Megara y Corinto, o entre Samos y Mileto, o entre Corcira y Corinto, resulta obligado que unas veces se gane y otras se pierda.

……….Da la impresión de que a Atenas le perdió su afán intervencionista. Cuando la intervención es en una guerra entre ciudades que están a la escala de una ciudad-estado griega, lo que se pone en juego es relativamente modesto. Pero cuando Atenas quiere ayudar a Chipre, que se ha rebelado contra el Imperio Persa, Atenas manda una fuerza expedicionaria importante a un lugar lejano, al mismo Egipto, las cosas se tuercen y toda la expedición perece. Es el primer desastre.

……….Otro factor que contribuirá al desastre ateniense será la demagogia y el afán guerrero de uno de sus líderes, Alcibíades. Él propondrá y la Asamblea secundará sus sueños de gloria con la expedición a Siracusa. Expedición que se saldará con el destre de Siracusa, donde se perdieron 40.000 atenienses y toda su flota. Una pérdida de las que Atenas no podrá recuperarse.

……….Tras su paso al enemigo y su vuelta al lado ateniense, Alcibíades logra ganar algunas batallas, pero su expulsión y la impericia del último estratego ateniense, Conon, conduce al desastre de Egos Potamos, lo que sentencia la pugna y Esparta se hace dueña de Atenas, a la que, afortunadamente, perdona la vida, el año 404.

……….Los dos primeros desastres reducen la potencia de Atenas y la abocan a la derrota final. Y ambos fueron frutos de expediciones a lugares en los que Atenas no tenía por qué intervenir: A Egipto y a la lejana isla de Sicilia. En el primer caso, para proseguir la guerra con Persia. En el segundo, por puro afán de conquista.

……….A diferencia de las guerras médicas, que era una guerra con un enemigo muy superior y una guerra de supervivencia, la defensa a una invasión, las Guerras del Peloponeso fueron enfrentamientos locales, disputas innecesarias, generadas desde dentro de la Hélade. Y hay que concluir que si se van a dar un número n de batallas en las que intervenga Atenas, ésta ganará «n» partido por dos y perderá asimismo «n» partido por dos. Y, más o menos así fue. ¿Quién gana, entonces? El que no peles. En este caso, Persia.

……….Otro factor a tener en cuenta será la natural sed del ciudadano antiguo por la guerra. Pericles ordena la expedición a Egipto, que terminará en el desastre de Menfis. Pericles ordena el bloqueo de Megara, que desencadenará la guerra con Esparta. La Asamblea de Atenas votará la expedición contra Esparta que terminará con la derrota de Mantinea y de nuevo la guerra entre Esparta y Atenas. Y Atenas tampoco tenía por qué estar en Mantinea. Y toda Atenas votará la guerra contra Siracusa, lo que la privará de los mejores de sus guerreros y ciudadanos.

……….Tampoco hubo líderes con visión suficiente para aceptar la paz cuando ello fue posible. Tanto Atenas como Esparta rechazaron la paz que el otro pedía, en 425 y 424. Y toda la ciudad votó alegremente la guerra, como se ha dicho, tanto contra espartas antes de Mantinea, como contra Siracusa.

……….¿Es esta belicosidad patrimonio exclusivo de los helenos? No si recordamos la alegría de los franceses en vísperas de la guerra franco-prusiana de 1.870 que terminaría con el desastre de Sedán y con los prusianos en Versalles. No, si, más cerca de nosotros, rememoramos la alegría de muchos españoles cuando estalló la guerra civil en Julio de 1.936.

……….Así pues, parece que tendremos muchos siglos de belicosidad extendida, de afán de conquista, de envidia al vecino. A eso deberemos añadir las ambiciones particulares, los Alcibíades de turno, con su verborrea fácil y su ilusión contagiosa. En ese piélago de intereses no claros, en ese maremoto de odios viscerales, cegueras colectivas y afanes de protagonismo nos moveremos durante muchos siglos.

……….Por eso la guerra será una constante en esta raza humana y los señores de la guerra no harán más que medrar en una y otra frontera del mapa que extendamos. Hemos de ver muchas repeticiones de la misma historia. Sólo variarán los países, las vestimentas, las épocas. La ambición, siempre la misma.

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Enlace al próximo dia: Eparta en la cima 1.

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……….Fernando Conde Torrens es autor de “Año 303. Inventan el Cristianismo”, “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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