Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Bofetada final

Cuando nos desprendemos de nuestra dimensión física, se liberan la Mente Superior y el Cuerpo Superior, y emprenden el camino de regreso a Casa. El Fondo va con ellos, pero todavía no de regreso a Casa, sino sólo a su antesala. Pero antes de emprender este camino ocurre algo primordial para lo que hemos venido a esta dimensión. Le llamo la bofetada, la Bofetada final.  

Al desprenderse nuestra Mente Superior de su lastre físico, reconocemos todo lo que hemos aportado a la Mente Superior Colectiva mientras hemos estado atados a esta dimensión física. Se libera y en ese proceso de liberación identifica su trabajo realizado en ese lapsus de fase temporal. Ya sea con  imágenes, con sentimientos-pensamientos o con ambos, hacemos un repaso de todo lo que nos ha marcado aquí y ha hecho que  informemos de ello a la Mente Superior Colectiva (o MS).   

¿Qué nos marca aquí? ¿De qué informamos a esa Mente Superior Colectiva? De todo lo que nos afecta trascendiendo más profundamente en nosotros hasta “tocarnos” en un plano más allá del celular o neuronal. Pensemos en un instante cualquiera de nuestra vida, lector que esto lees. Hazte consciente de lo que te rodea y después de ti mismo. Eso es suficiente para dejar un apunte en la MS. No se necesita más. Hay una forma de “mirar” con la MS que se puede percibir, y aunque no la percibamos es casi imposible impedir que funcione. 

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Bofetada final

      Bofetada final

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Pues bien, todo ello, como si de una película se tratase, pasa delante de los ojos de nuestra MS al marcharnos. Pero al tratarse de una Mente  Superior Colectiva, también nos llega la interacción que han tenido nuestras experiencias  con las del resto de individuos, lo que han experimentado al interactuar nosotros con ellos. Lo que han grabado ellos, a su vez, en la  Mente Superior Colectiva. Si nos hemos portado mal con alguien, en ese momento el dolor se vuelve contra nosotros mismos. Cuanto más crueles hayamos sido, mayor será la bofetada.   

Siempre hay una bofetada. Si hubiéramos sido sabios y perfectos desde que nacimos, probablemente no hubiéramos venido aquí. Incluso los Maestros no son perfectos.

En ese maravilloso instante de transmisión captamos en quietud y con toda lucidez la enseñanza de esta encarnación. Y se produce, sí o sí, un salto en nuestra evolución. Nunca es en vano a lo que hemos venido, ni siquiera para el que vive y muere haciendo el mal, ni siquiera para el que vive y muere sin atreverse a hacer lo que venía a hacer. Todos nos enfrentamos a lo que el destino nos depara intencionadamente. Ganamos o perdemos, pero tanto la victoria como la derrota nos servirán en ese momento. Todo se ve tan claro en ese instante de lucidez que la enseñanza queda ya en nosotros, grabada para siempre. 

¿No merece entonces la pena luchar en la vida? En absoluto. La vida física es algo sagrado y una oportunidad única. Cuanto más aplicados seamos más vamos a aportar tanto a nuestra propia individualidad como a la colectiva.  

En ese otro lado, donde nuestras individualidades andan libremente desprovistas de dimensión física, no hay oscuridad. Aquí sí, aquí existen las tinieblas, y sin tinieblas es imposible disfrutar del primer rayo de sol tras una intensa tormenta.  

La tormenta no la provocamos nosotros, sino más bien la colectividad, mientras que el primer rayo de sol es obra nuestra. Debemos sentirnos orgullosos de esa creación, y no sólo por nosotros mismos, también como aportación a toda la colectividad.

Si somos capaces de abrir un claro en una gran borrasca, la colectividad podrá mandarnos hacia una nueva tempestad, en la que provocar luz. Si esperamos al último tiempo para provocar la luz, ya no tendremos más oportunidades, al menos de momento.

…….. Bofetada final

………. Bofetada final

……….Fernando Conde Torrens es autor de «Año 303. Inventan el Cristianismo«,  recientemente editado, «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén»,  «La Salud»,y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser
humano.

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 Bofetada final           Aportación de M          129

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6 comentarios en “Bofetada final”

  1. Anunciacion dice:

    Yo no creo que esa así exactamente ;un familiar mío que se suicidó siendo mayor (unos 80 años) ,los médicos pudieron volverle a la vida, estaba muy enfadada por eso ya que decía encontrarse de maravilla allá y no quería volver. Y no es que fuera precisamente una persona maravillosa. Murió con 104 años en muy buenas condiciones físicas. No te puedo dar más detalles de lo que vivió allá porque no me acuerdo. Saludos, Fernando.

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Anunciación, lo que comentas de tu familiar no entra en oposición a lo que se afirma aquí, en la Web o en este artículo, todo lo contrario. No recuerdo de memoria cuántos, pero han hecho falta unos cuantos artículos para describir medianamente bien el proceso de la muerte. Lo que en este artículo, «Bofetada final», se explica es una parte del proceso. Les sucede A LOS QUE HAN NUERTO. De modo que, en primer lugar, tu pariente no murió. Luego no tuvo por qué pasar por el proceso de la «Bofetada final», que es – digámoslo así – el «examen de conciencia» que se pasa CUANDO HAS MUERTO. La persona lo hace ya en una Dimensión atemporal, para ella el tiemnpo no existe.

      Fíjate en lo que relatas de que tu familiar – que según dices no era un dechado de perfecciones – «decía encontrarse de maravilla allá y no quería volver.» Eso coincide exactamente con lo dicho en el artículo anterior, «Qué es la muerte», en el párrafo que empieza por «Todos debiéramos»; se explica exactamente eso. Insistiremos en ello en artículos posteriores.

      Y todavía refuerzas más lo que aquí está escrito, no lo escribimos de nuevas, de que van a ese lugar maravilloso todo el mundo, los buenos, los menos buenos y los muy poco buenos, por ser diplomático. Todo el mundo tiene el mismo final, el mismo destino, Allá Arriba. No hay Abajo, no hay Infierno. Para nadie.

      No es que quiera darme la razón, por el relato de tu familiar ratifica lo que aqui estamos divulgando, así que agradecido por tu mensaje, claro está.

      Y diré algo más, no para molestar a nadie, sino para dar más confianza a los que ya la tienen: Nadie puede llevar la contraria a lo que estamos promocionando, porque llevaría la contraria a más de una docena de Maestros de la Historia Universal, que han experimentado en persona estas cosas y saben de qué hablan.

      Y, sobre todo, porque son «Leyes de la Naturaleza», la forma en que está dispuesta la marcha del mundo. Y nadie, con su pequeño «cerebrillo», puede llevar la contraria con razón a la Madre Naturaleza, forma nebulosa de referirnos a la Causa Primera, al UNO.

      Un abrazo, Anunciación.

  2. Raúl Ugalde León dice:

    Es interesante, cómo el trabajo es totalmente individual. ¡No puedo permanecer alerta todo el día! Ahora intento darme cuenta que cáando surge una situación negativa; detener, respirar y conectarme con la MS o CS
    Y de esta forma no contestar automáticamente, neurótico, y seguir intensificando la negatividad.

    Un caluroso saludo, estimado Fernando Conde.

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Te felicito, Raúl, porque has empezado a practicar. Y te das cuenta de lo poco que nos han enseñado a dominarnos. Te diré que ser negativo es matarse poco a poco. Ser positivo es alargarse la vida y mejorar la calidad de esa vida, de la inmediata y de la de futura.

      Fíjate que, aparentemente, por responder airado no haces nada malo: No matas, no robas, no fornicas, nos les faltas a tus padres … Pero te haces infeliz. Y una doctrina como Dios manda debe ayudarnos a ser felices. Si no, no es una doctrina verdadera, valiosa, digna del ser humano.

      Adelante, sin mucha tardanza empezarás a captar los frutos.

      Un fuerte abrazo.

  3. Dala dice:

    Falta la bofetada

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Bueno, es metafórica, no física. Es la sorpresa que muchas personas se van a llevar con lo que se encotnrarán, que no es lo que esperaban. Felizmente, es mejor de lo que se puede esperar si no se sabe.

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