Este texto fueron dos aportaciones de David en el Foro, los días 17 y 18 de Marzo pasado. Gracias, David, por el permiso para colocarlos aquí y que sirvan de base a una Práctica del Segundo Curso.
Se trata de leer, trozo a trozo, este largo texto, una trozo cada día en que se trabaje esta Práctica, e ir reconociendo aquello que logremos identificar. El objetivo es irnos conociendo mejor, entendernos, saber cómo solemos actuar y distinguir cuándo acertamos y cuando tropezamos.
David usa un vocabulario que aquí no empleamos, lo que hace más difícil, pero no imposible, la localización de lo que aquí hemos llamado cuerpo, corazón, mente y Fondo. Es como si dividiéramos nuestro ser humano total en sus diferentes operaciones, agrupadas éstas según su actuar. A ello queda invitado el buscador.
No querer correr, ir a "yo" por día de trabajo, esta Práctica podría dar lugar a unas seis sesiones de reflexión, trabajando con el Fondo sin verlo. Plantearé unas preguntas y se trata de aclarar y distinguirnos bien.
¿Quién se enfada?
¿Quién busca?
¿Quién se esfuerza, asume y progresa con las reglas?
¿Dónde queda el Fondo?
¿Qué sería el contacto con el Fondo?
Éste es el texto, que forma parte del macro-post "Sobre crecimiento, "yo" y "personaje", recomendado el mes pasado.
1. Manue, me alegra que te gusten los artículos sobre la evolución, es algo que me apasiona desde hace tiempo y que quería compartir con vosotros. Por otro lado sobre el personaje poco más me queda añadir después de la acertada aportación de Miguel.
Añadiré que yo no he conocido a
ningún Maestro que utilice tanto esa expresión como Antonio Blay Fontcuberta,
personalmente ha sido la persona que más me ha aportado en el mundo espiritual,
aunque últimamente van apareciendo otros.
Para Blay el personaje es el resultado de
tres "yoes":
el yo-reprimido (K.Wilber lo llama sombra),
el yo-idea
y el yo-ideal.
Cuando un niño nace recibe principalmente dos presiones:
La presión interior del inconsciente que le induce a mostrar de forma espontánea sus impulsos naturales
y la presión exterior del mundo que quiere imponerle un modelo social,
además, el niño necesita los cuidados físicos y emocionales de los padres para poder sobrevivir y se encuentra en una indefensión absoluta, pesando muchas exigencias sobre él.
Entonces en el niño se produce una lucha interior, tiene que decidir si sigue sus propias tendencias naturales, perdiendo la aceptación de los padres, o reprime esas tendencias e intenta conseguir la aceptación de los padres (posteriormente de la sociedad) de los que depende para sobrevivir.
Normalmente el niño empieza a
reprimir lo que la sociedad no acepta, creándose un yo-reprimido en el inconsciente (en el inconsciente no sólo hay eso)
y se forma una idea de si mismo que hace la función de aduana, de frontera, de lo no aceptado por la sociedad, esto es el yo-idea.
El yo-idea pregunta después de haber interiorizado el modelo social: ¿mi conducta es útil y beneficiosa desde el punto de vista social?, y se olvida completamente de lo que necesita interiormente como ser humano.
Este yo-idea es útil para controlar los impulsos, pero no representa su propia identidad, aunque el niño desde pequeño se empieza a identificar con ese yo-idea.
Pero toda esa energía que queda reprimida en el inconsciente está continuamente presionando al consciente para salir y esta energía es la que crea la necesidad de acabar de vivir eso que no ha podido vivir, crea la necesidad del yo-ideal o yo-idealizado, lo que quiero llegar a ser para ser aceptado plenamente por la sociedad.
Ya que no puede ser pleno mostrándose de forma espontánea y natural, busca esa plenitud, esa realización, en el reconocimiento y la aceptación total de la sociedad en la que se ve inmerso.
Ese montaje personal, es un nivel de
conciencia en el que nos confundimos con ciertas ideas, sentimientos y formas de
reaccionar introducidas en nuestra mente durante la infancia, y eso es lo que
A.Blay llama el personaje.
2. Bueno, hasta aquí he explicado según la teoría de Blay lo que es el personaje.
Pero en el mundo condicionado de los seres humanos hay un elemento estructural de la personalidad que no está formado por ideas falsas como lo es el personaje, es lo que Blay llama el yo-experiencia, que podríamos decir que es la autentica personalidad en el mundo condicionado.
Si el personaje es aquello que se da como resultado de reprimir lo no tolerado por la sociedad y de interpretar una serie de papeles con el objetivo de que la sociedad me acepte, el yo-experiencia es aquello que hemos vivido hasta el fondo y desde el fondo, es decir de un modo consciente y activo.
El yo-experiencia es todo aquello que hemos desarrollado gracias a las experiencias vividas conscientemente, movilizando las energías sin reprimirlas.
El yo-experiencia sólo puede vivirse en el presente, es la capacidad de hacer aquí y ahora con lo que tenemos disponible, con lo que hemos desarrollado. Todo aquello que he desarrollado en el mundo condicionado me proporciona seguridad interior y paz, cuanto más alejado del yo-idea y de la idealización más viviré una evidencia profunda de mi mismo.
Pero si vivo identificado con el personaje en lugar de seguridad obtendré miedo, crispación, inseguridad, tensión, ...
Por ejemplo si no hemos desarrollado la
capacidad de hablar en público, porque nos hemos identificado con ideas de
infravalorización, el yo-experiencia en esa faceta estará donde esté, e
intentaremos huir de la posibilidad de hablar en público, sintiendo miedo, pero
a su vez impediremos que el yo-experiencia se desarrolle.
Tanto el personaje como el yo-experiencia
pertenecen al mundo condicionado, es decir están sujetos a los tres láksanas: duhkha,
anitya y anatman.
Duhkha se traduce como sufrimiento o insatisfacción, aunque a mi últimamente me da por traducirlo como incompleto o no-pleno.
Anitya se traduce como lo impermanente
y Anatman como carente de existencia inherente, que ya lo expliqué anteriormente.
Es decir la existencia condicionada es
incompleta, impermanente e inexistente por derecho propio, porque todo depende
de causas que lo preceden.
El yo-experiencia depende de lo que
hayamos desarrollado durante nuestra existencia y no podemos reclamar que sea de
otro modo, no podemos pedirle peras al olmo, lo que hemos trabajado hasta el
fondo y desde el fondo es lo que hay.
Aunque el personaje y el yo-experiencia son condicionados, el personaje es el modo de no-ser y el yo-experiencia es el modo de ser.
Percibir la existencia condicionada con sus tres láksanas en budismo es llamado vipasyana, no es percibir sólo de un modo intelectual sino completo, y esto en castellano se podría traducir como "clara visión". Los budistas dicen que al entrar en la "clara visión" nos alejamos de lo condicionado y entramos en la corriente de lo incondicionado.
Según el Budismo, lo incondicionado no está separado de lo condicionado, sino que es lo condicionado cuando se percibe en su máxima profundidad, yendo directamente al fondo de lo condicionado.
Entonces, llegados a este punto, Blay dice que hay un yo-central y más profundo, que no se hace a través de las experiencias, y que está compuesto esencialmente por energía vital, intelectual y afectiva.
Ese yo, según Blay, es el sujeto y como sujeto no puede ser percibido directamente (porque si no sería objeto), sólo se puede Ser.
Toda la energía que pueda desarrollarse en el yo-experiencia parte de ese foco o eje central (compuesto de tres focos si intentamos modelizarlo).
El personaje y el yo-experiencia siendo "objetos" pueden ser reconocidos mediante la autobservacion,
el yo-central de un modo indirecto, mediante la conciencia inferencial de la meditación.
Estamos en ello...
Después del yo-central dicen que hay un yo-absoluto, pero si del yo-central poco puedo decir, de este último menos, si quiero seros honesto...
David.