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Cartas de Pedro Bodmer 2

Esto, Cartas de Pedro Bodmer 2, fue lo que dio de sí un análisis hecho en 2.005, un año después de editado «Simon opera magna». Yo era muy joven entonces.

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© Copyright Fernando Conde Torrens, el 1-7-2.005

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……….La primera cosa que me llama la atención en el artículo anterior es el carácter hipotético de todo el texto. Si se listan las palabras que, en uno u otro apartado, hacen referencia a esa niebla que se extiende por todo el escrito, leeremos

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         asumible hipótesis,

         probablemente,

         probablemente,

         se cree,

         se debe de haber producido,

         todo apunta a que,

         se ha supuesto.

. Cartas de Pedro Bodmer 2

No es la primera vez que, tratándose de escritos sobre cristianismo primitivo, me encuentro con esta manera de argumentar, manera en la que todo queda flotando sobre un fluido evanescente e inconcreto. Y esto proviene de los defensores de la versión oficial.

Si toda esa flexibilidad se reflejara en una postura igualmente flexible sobre el fondo de la cuestión, se entendería. Pero no es así. En otras redacciones del mismo colectivo se defiende la más absoluta veracidad de una versión que precisa de inferir a cada paso una consecuencia de un hecho dado. Como ejemplo de deducción vayan estos dos.

Constantino construyó templos muy grandes, mayores que los de sus predecesores, de lo que se deduce que debía de haber muchos cristianos en el Imperio por aquella época.

Nos ha llegado una carta escrita creo que por San Cipriano al obispo de la Tarragona romana Ello es prueba que había una diócesis en la Tarraconense en pleno siglo III y que, por tanto, ya había un cristianismo organizado en Hispania.

¿Podía ser una falsificación la tal carta? Eso ni se plantea, es de mal gusto. No estoy dando pruebas de nada, estoy señalando un estilo. Un estilo que en ciertos aspectos refleja la base débil en la que se soporta. Seguiré defendiendo que, en un asunto de tantos intereses creados y de tal envergadura, la historicidad de los documentos, el método de la “paleografía” es ridículo. Porque, lejos de detectar, bendice las falsificaciones.

Pero sigamos con el tema que más nos interesa, la forma que tienen unos escritos que pasan por copias de las cartas del apóstol Pedro. Es innegable que el códice en cuestión reproduce las cartas tenidas en el Vaticano por las cartas de Pedro. Un códice es un libro de la época anterior a la imprenta. Una alternativa al códice, otra forma de presentación del escrito es el rollo. El rollo tiene forma cilíndrica y se guarda en un recipiente cilíndrico, la cápsula. El códice se protege con unas tapas de material más duro. En consecuencia, el códice almacena más cantidad de texto, mejor protegido y de más cómodo manejo. Al final se impuso.

. Cartas de Pedro Bodmer 2

……….Pues bien, el códice que contiene las copias de las que mantienen son las cartas de Pedro, fue escrito, se cree, entre el inicio del siglo III (año 210, por ejemplo) y la primera mitad del siglo IV (año 340, por ejemplo). Dada la tendencia observada a adelantar las fechas de los escritos cristianos primitivos por parte de sus usufructuarios, cabe asegurar que esas fechas son lo más pronto que se puede defender.

Hete aquí que el intervalo reconocido por el Vaticano para las diferentes redacciones comprende una época en la que aquí defendemos que no pudo haber cristianismo ni escritores cristianos, el tiempo anterior a Constantino y a Nicea, año 325, y otra época que encaja perfectamente en nuestra tesis, del año 320 al 340. De modo que me  voy a apuntar esta cita como algo a recordar: Los diversos escritos que componen el libro, o códice, donde se encuentran incluidas las copias de las supuestas cartas de Pedro fueron escritos o bien en el siglo III o bien en el siglo IV. Y ello deducido por el tipo de la letra.

Algo que es evidente, la reunión de todos los escritos en un libro, eso se realizó en la primera mitad del siglo IV. Claro. No se puede encuadernar un escrito antes de que se escriba. De manera que hay algo que no está sometido al albur del tiempo, hay algo que desde el Vaticano nos informan con seguridad absoluta: La creación o encuadernación del libro que contiene un montón de escritos cristianos fue realizado sin lugar a dudas en la primera mitad del siglo IV, algo así como entre el año 320 y el 340.

……….Bien, menos da una piedra. Ya tenemos la confirmación oficial de que el códice que contiene una parte del papiro Bodmer, en concreto los  fragmentos numerados en el texto vaticano, es una obra realizado en la primera mitad del siglo IV, no antes.

. Cartas de Pedro Bodmer 2

Se pudo escribir cuando “quieran” los que saben datar escritos por paleografía, pero la reunión de los escritos para formar el códice no fue anterior a la primera mitad del siglo IV, hacia el año 320/40, por ejemplo. El interés en reunir una serie de textos cristianos en un códice está datado por el Vaticano hacia los años 320/340. El interés editorial es de la primera mitad del siglo IV, no antes. Algo es algo.

Ni que decir tiene que, para mí, el interés editorial es muy importante. Porque implica trabajo puesto a disposición de la divulgación. Y eso, amigo lector, eso es de la primera mitad del siglo IV.

No sabemos a ciencia cierta cuándo fueron escritos los escritos. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que el esfuerzo editor fue de la primera mitad del siglo IV. Bendito sea Dios, al fin coincidimos en algo el Vaticano y este humilde servidor.

Seguimos adelante y nos encontramos con algo que ya conoce nuestro lector, la clave alfa-numérica para, con pocos signos de caligrafía, indicar la página de un libro. Las letras, se nos dice desde lugar fiable, siempre que coincida con mi heterodoxa tesis, están elaboradas con letras griegas mayúsculas con valor numérico, que eso es, ni más ni menos, una clave alfa-numérica. ¡¡Ufff … que alivio!!

. Cartas de Pedro Bodmer 2

Desde el propio Vaticano me llega, como llovida del cielo, la confirmación de que en los siglos III y IV los escritores griegos en prosa conocían las claves alfa-numéricas. Una de ellas era la que emplearon para numerar las copias de lo que hoy hablamos. No sé muy bien si la misma u otra ya fue mostrada en un artículo anterior.

Da la impresión de que el autor del artículo reproducido ha pasado a hablar de las copias de las cartas de Pedro. Y dice que la escritura es continua, pero no totalmente continua, ya que se dejan espacios discretos, es decir, de pequeño tamaño, entre palabras o bloques de palabras. ¡¡Aleluya, lo mismo que Ammón cuando le escribía a su mamá!! ¡Qué felicidad …! (Alguien va a pensar que todo lo de la Duke fue urdido antes de conocer el artículo del Vaticano. El tal yerra. Está errado, sin hache).

Afirma el autor del artículo de ayer desde la Biblioteca Vaticana que no hay interpunción, o interpuntuación. En breve volveremos sobre este tema referido al papiro Bodmer, ya que tengo un libro donde se habla de esto. La interpuntuación, no se olvide, son los signos de puntuación entre frases, tema vital donde los haya. Hoy no me van a dar gusto en todo, conformémonos con lo que nos manda Dios.

……….Otra manera, según me indican desde Roma, de separar palabras, o bloques de palabras, parece ser que era prolongar la última letra de la palabra con un trazo airoso. Lo buscaré cuando tenga tiempo de investigar de nuevo. Es un detalle.

Y otra buena noticia, las copias de las que pasan por ser las cartas del apóstol Pedro llevan acentos (en castellano actual). Llevan espíritu, que es un signo o acento  para indicar que la primera vocal de la palabra es aspirada, como nuestra jota, pero más suave. Eso, esporádicamente. Pero me vale. Los había, acentos, signos de puntuación.

Pero hay más. También se encuentran apóstrofos, que son acentos, de nuevo, que unen dos palabras eliminando la última letra de la primera palabra. Eso puede ser cuando ambas son vocales. Por cierto, apóstrofo viene del griego “apostrefo”, que significa poner en fuga. ¿Será que los griegos eran conscientes de lo que hacían cuando usaban lo que nosotros llamamos apóstrofos? Si nosotros colocáramos apóstrofos en castellano, en vez de escribir y leer  antes de ayer pondríamos y diríamos antes d´ayer.

Pero aún hay más signos de puntuación. Pueden verse diéresis. ¿Le apuesto algo al lector a que no está seguro de qué sea eso de las diéresis? También lo encontramos en textos egipcios existentes en la Duke University. Son, por ejemplo, los dos puntitos sobre nuestra letra “u” cuando queremos decir que sentimos vergüenza ajena.

Pues bien, los incultos griegos en los siglos III y primera mitad del IV usaban, mira tú por donde, usaban diéresis. Dice mi Diccionario que la diéresis era para diferenciar cuando una vocal débil, que usualmente formaba diptongo, no lo formaba. Según eso, los griegos distinguían con la diéresis cuando una vocal débil no formaba parte de la misma sílaba de la vocal a la que acompañaba. Es que no se privaban de nada, estos griegos analfabetos …

Los nomina sacra, nombres sagrados, aparecen abreviados, por lo general, se nos informa. Bueno, eso ya es pan comido. Lo sabíamos. Y ese “por lo general” que indica el autor del artículo que comentamos, da a entender que no era así absolutamente siempre, sino la mayoría de las veces,  por lo general. Eso también lo sabíamos. Si es que sabemos más …

Y también tenemos la confirmación de que, en efecto, en el fragmento del papiro Bodmer que ellos tienen, las letras “ene”, que en griego es la “ni”, se omite cuando está al final de la línea y en su lugar se pone un signo de puntuación, una rayita leve y volátil sobre el final omitido. Tal y como lo expusimos en otros fragmento del mismo papiro al que hemos tenido acceso.

De modo que hemos podido confirmar, y de buena fuente, que los autores de prosa griega tanto en el siglo III como en el IV (al decir del articulista y según sus expertos) empleaban separaciones entre palabras o bloques de palabras, acentos para indicar el espíritu, o sonido fuerte de una vocal, apóstrofos, diéresis, abreviaciones con una línea superpuesta, y líneas superpuestas a la letra “ene” cuando está al final de la línea. Además, conocían al menos una clave alfa-numérica con la que numeraban las páginas mediante letras. Vamos, que si me apuran, puntuaban más y mejor que nosotros hoy en día.

Terminaré los comentarios al artículo del Vaticano llamando la atención sobre una frase que sirve de ejemplo para esa dicción meliflua que uno no sabe cómo interpretar. Veamos, dice el articulista:

“Esta tipología de escritura, bien disciplinada para su uso librario y con frecuencia usada para la transcripción de textos cristianos, no está muy lejana de grafías usuales que podemos encontrar también en papiros documentales de la misma época, de uso, sobre todo, en la correspondencia privada.”

Uno trata de diseccionar el párrafo y encuentra el sujeto: Este tipo de escritura, la de copias de las cartas de Pedro. Verbo: No está muy lejana. ¿De qué? De tipos de letra frecuentes en papiros de correspondencia privada de la época. Ya sabemos de qué no está muy lejana. Ahora tratemos de comprender lo que el articulista nos quiere decir. De un lado, las copias de Pedro. Y del otro, las demás cartas privadas de la época. Y las grafías no están muy lejanasMmmmm

Pudieran estar muy lejanas y no tendrían nada que ver con la realidad. Pero no, no están muy lejanas. ¿Están cercanas o serán idénticas? Tampoco. Lo diría si lo fueran. Luego no son idénticas, ni cercanas o parecidas, ni están muy lejanas. De manera que, con la mejor buena fe, uno llega a la conclusión de que muy diferentes no son. Idénticas o parecidas, tampoco son. Entonces … ¿ qué son? Muy dispares, no. Bueno, pues no son muy diferentes. Pueden ser bastante diferentes, algo diferentes, algo parecidas y quizás, incluso, bastante parecidas. Todas estas acepciones caben en la definición de que muy dispares, no. Hasta aquí llego.

Salga el lector de este lío.

 ………. . Cartas de Pedro Bodmer 2

 Fotografía del papiro Bodmer con las Cartas de Pedro

Cartas de Pedro Bodmer 2

   Cartas de Pedro Bodmer 2

(Fuente: Internet.)

. . Cartas de Pedro Bodmer 2

PD: En un artículo posterior, las veremos a tamaño real, gracias a un facsímil adquirido.

………. . Cartas de Pedro Bodmer 2

Siguiente artículo: Carbono 14 a un papiro Bodmer.

………. . Cartas de Pedro Bodmer 2

……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén»,  «La Salud», recientemente «Año 303. Inventan el Cristianismo» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

. Cartas de Pedro Bodmer 2

 . Cartas de Pedro Bodmer 2

 . Cartas de Pedro Bodmer 2

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