Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Comunicación de Eudaimon 7

Comunicación de Eudaimon 7

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        Cuando he leído tus comentarios centrales a la metodología que empleo, me he aclarado. Escribo esto rodeado de paz por todas partes, desnudo de toda animosidad. »

        Bueno, tengo que decir que no he notado nunca animosidad. Alguna vez cierta irritación quizás sí, pero qué menos. Es normal que no acabes de creerte del todo mis declaraciones de principios y que te preguntes sobre posibles segundas intenciones o las imagines. Todo eso es normal.

        Bueno, yo sigo un método también y naturalmente está igualmente sometido a crítica. Es evidente que yo creo que critico tu método. ¿Qué, si no? Pero si lo que realmente critico es una mala interpretación, una deformación, eso debe ser fácil de demostrar. En cualquier caso aclarar esos puntos es la función del debate.

        La valoración de lo que eso supone está hecha y coincido en todo con ella. Quizás se le podría añadir que, si la crítica que hago está fundada y es correcta, pudiera ser que tú te negases a admitirla.

        Por mi parte diré lo siguiente: Si admites que la crítica a mi presunta “deformación” es correcta y está bien fundamentada, yo ya casi me puedo dar por satisfecho. Mi objetivo crítico ya estaría cumplido. Tú ahora muestras en qué te estoy deformando, y los que lean ambas intervenciones que saquen sus conclusiones.

        Pero hay el pequeño detalle que mencionas y que ya trajo al tapete Destino: ¿Estaría haciendo yo, caso de ser correcta tu apreciación, una falsificación interesada? Eso significaría que, volens nolens, habría recurrido a la torpe y sobada argucia retórica de crear un débil enemigo ficticio, a quien vapulear a gusto, incapaz de hacer frente al enemigo real (especifico: por “enemigo” entiéndase tu teoría, no tú).

        > Yendo a tu mensaje, veo que calificas la confabulación falsificadora de imposible y que lo que hago son imaginaciones. Bien, eso son opiniones y ahí están. Que sean así las cosas, eso ya es otro cantar. »

        Sí, pero observa: yo he ido diciendo en qué me baso para tener esa opinión. Y naturalmente que te doy la opción a que me preguntes tanto como quieras en lo que no dejo claro. Es una opinión, sí, pero fundada. Si el fundamento convence más o menos, eso dependerá de cada cual.

        Muy bien. Es tu turno de mostrar en qué te deformo.

        > Hablas de que Eusebio ha logrado interpolar impunemente a Tácito y que lo hace hasta el mal literato Osio. No es así y nunca he dicho eso. Osio no escribe NADA, Osio indica lo que Eusebio debe escribir. Y Eusebio ha de obedecerle. Así lo dejé claro en el libro. Lo puedes leer en Simón, página 44, párrafo 3º, líneas 10ª, 11ª y 12ª. Por eso, Eusebio forma firmas en las cuñas azules que Osio le añade. Y se basa en que el estilo debe ser uniforme y él es el responsable del estilo. Eusebio, nunca Osio. Eusebio, que no Osio, ha interpolado impunemente a Tácito. »

        Vamos a ver qué tan mal te entiendo lo que critico. Dices que «Eusebio forma firmas en las cuñas AZULES que Osio le añade». Bien. Lo que sigue es un vaciado de los ejemplos del Anexo de “Simón”.

        1. Con dobles firmas, secundaria en azul: pág. 104, 142 (pero hay líneas azules no están enlazadas con firmas con lo anterior y rompen firma primaria si no se elimina).
        2. Con código de tres colores, firma primaria en rojo, secundaria en azul y no firmado en verde: 118.
        3. Con dobles firmas, todas en rojo y no firmado en azul: pág. 150
        4. Con sólo firma primaria y cuñas azules sin firmar: pág. 106, 107, 108,112, 114, 115, 117, 122, 125, 127, 128, 130, 132, 136, 138, 144, 145, 148, 150, 151, 152, 153.

        Como verás, la cantidad de “cuñas” sin firmar, todas en azul, domina de lejos a las firmadas. Esos ejemplos es el material que yo me encuentro y que tengo que valorar e interpretar, junto a declaraciones como las que siguen:

        Página 118: «Así mismo el versículo 10 es revelador. Denota la nula inventiva de Osio, quien plagia descaradamente lo ya escrito por Simón»

        El texto está escrito con códigos a tres colores: en rojo las firmas primarias, en azul las secundarias y en verde lo que no lleva firma. La parte a la que se acusa de ser “plagio” de Osio es la verde, sin firmar, donde se repite algo escrito en rojo.

        La idea general que yo arrastro es que Eusebio escribe con firmas primarias (documento base) y Osio le obliga a introducir cuñas (firmas secundarias). Pero veo que hay partes no firmadas y que tú aseguras ser de Osio. ¿Quién debo entender que escribe lo no firmado, si incluso usas la palabra plagio?

        Pág. 130: «14. Añadidos a Tácito y Suetonio…. Se ofrece aquí el texto completo, con las firmas de Simón y las cuñas añadidas más tarde por Osio».

        Son dos líneas con una información clara y sencilla, no algo dicho, junto a otras muchas cosas, en una reconstrucción ficticia, cien páginas antes. ¿Puedo yo entender ahí que no es Osio quien escribe?

        Eso es lo que yo leo. En ambos ejemplos atribuyes a Osio la parte sin firmas. Dime ahora cómo debo yo entender eso, si no quiero falsificarlo. ¿Recurriendo al texto de la página 44, que no explica en absoluto esta anomalía?

        Según entiendo tu teoría ACTUAL de las firmas dobles, lo que no lleva firmas secundarias o primarias, es de Eusebio. Si no es así, si estoy en un error porque me he saltado (volens nolens) información, dime donde se dice, de manera clara, que lo no firmado es también de Eusebio o de alguien diferente a ambos.

        Mientras aportas esa información, veamos lo que yo podía entender en el texto de Tácito (pág. 130):

        Las “cuñas añadidas más tarde por Osio” ESTÁN EN AZUL en el texto y no están firmadas. A partir de lo que se dice en la cita y del análisis anterior: ¿Está mal deducido o es tendencioso deducir que es un añadido de Osio escrito por Osio y no por Eusebio?

        Repito la pregunta: Dime dónde dices de forma clara que Eusebio lo escribía todo pero que no lo firmaba todo. Entonces admitiré que la crítica a este punto, con los datos de los que disponía, no se ajusta a lo que tú has dicho.

        > Afirmas “¿Cómo llega FCT a la conclusión de que Simón es Eusebio? Pero no he encontrado ni la más mínima alusión “.

        Leo la página 53, final, apartado “La Historia eclesiástica de Eusebio de Cesárea”:

“En el Anexo se muestran las firmas que Eusebio colocó en las primeras líneas de su falsa Historia, una referencia a la vuelta de Egipto y como curiosidad, una carta que Eusebio halló personalmente en Edesa firmada nada menos que por el propio Jesús … carta que ha sido universalmente considerada como falsa, ya que contiene un anacronismo evidente.”

        La Historia eclesiástica es obra reconocida por todo el mundo como escrita por Eusebio de Cesárea, contiene entre otras muchas, las firmas que te ofrezco. ¿Relación entre Eusebio y Simón? El apartado 17 está dedicado a esta obra de Eusebio: Tienes allá 2 firmas limpias, sin cuña alguna, en las 10 primeras líneas de la tal Historia. Otra firma limpia en el pasaje en que la Historia refiere la vuelta de Egipto de Jesús, María y José, y dos firmas en la falsa carta de Jesús al rey Abgaro, firmas estorbadas por 5 frases de cuña azul, con las cuales Simón se las ha arreglado para preparar otra firma, ésta en las frases azules de la cuña. En esta dirección tienes la carta completa, con sus 6 firmas, que abarcan la totalidad de la carta.»

        Te pregunto dónde explicas por qué llegas a la conclusión de que quien firma Simón es Eusebio.
Me respondes diciendo que en la obra de Eusebio hay muchas firmas, pero no preguntaba eso. Encontrar firmas es lo normal, pues hasta ahora no has encontrado una sola obra cristiana antigua sin firmas: según tu análisis, era algo común a todas.

        La pregunta era muy simple: ¿Qué tiene de especial Eusebio para ser él el falsificador y no otro?
Puedes insistir tanto como quieras en que no he leído el libro. Demostrarlo sería fácil: tan sólo di en qué página das esa explicación. Y si no está en ninguna parte, ¿cómo lo sé sin haberme leído el libro?
Dejar esa explicación, que es es núcleo de tu tesis, lo principal, para un Anexo, sería poco menos que sorprendente. Pero aún así: en en Anexo 17 hay todas las firmas que quieras, pero explicaciones de por qué es Simón, ninguna. Se afirma, se da por supuesto que es un falsario, lo mismo que en V, 4, pero nunca se dice por qué.

        Insisto en la pregunta: ¿Cómo, de qué manera llegas a la conclusión, cuáles son tus argumentos para considerar que el autor de las falsificaciones fue Eusebio, junto con Osio? ¿Está en “El grupo”, está en “Simón”, está en el blog?

        > Magister dixit?” En absoluto, Eudaimón. Pufff … qué barbaridad. Que conste que me estoy sonriendo, y no ante tu persona, sino ante la manera que tienes de hacer crítica. »

        Mientras no presentes los argumentos de esa atribución, yo no puedo pensar otra cosa. ¿Dónde están?

        > Estás en tu derecho de no querer leer El Grupo. Pero tampoco te sirves del blog. Y parece que tampoco mucho del libro Simón. »

        Si te sientes mejor negándolo, bueno, pero no sólo me he leído el libro línea a línea, sino que he releído varias veces todo lo que he hecho intervenir en la crítica. Demuestra, con citas, que te atribuyo cosas que no dices o que pregunto cosas que están allí.

        Pero repito: mi objetivo no era criticar el método tal como lo tienes en la mente, sino tal como aparece en el libro. Si aseguras que, por el hecho de no leer el otro libro o el blog, mi crítica es parcial o está escorada, demuéstralo. Cita las páginas del otro libro, o de Simón que no he leído y pon los enlaces. Los que tienen el otro libro podrán ver si es cierto y lo que allí se dice responde a lo que yo critico. Incluso yo puedo comprarme el libro para hacer la comprobación.

        Pero comprobar es una cosa y criticar es otra: no entraré en la crítica, per se, de lo que hayas escrito en el primer libro ni en el blog. Nunca haré una crítica conjunta. La demostración de mis errores e insuficiencias te compete a ti o a cualquiera que quiera mostrarlos, pero si yo hago críticas precisas, es a ellas a las que hay que atacar, no dedicarse a hacer afirmaciones genéricas de carácter descalificatorio tipo “lo digo en el libro y en el blog” o “se nota que no has leído Simón”.

        > En esas condiciones, tendrías que ser adivino para saber lo que digo. No me extraña que critiques, lo que pasa es que esa forma de actuar resta fuerza a tu crítica, y te lo digo con la mejor intención del mundo, voy en contra mía, teóricamente me conviene que no te leas el libro. »

        Se agradece el detalle del interés, pero la fuerza de mi crítica no me preocupa en absoluto. No me propongo en absoluto convencer, ni a ti ni a nadie, sólo dejar claros, bien expuestos y bien entendidos mis argumentos.

        > Luego dices ” Ya he mostrado anteriormente que, con un mínimo de crítica metodológica, el acróstico de Simón no existe en la carta del martirio de Policarpo.”

        Cualquiera que lea esto va a pensar que tienes razón. Yo discrepo. Y si lo que dijiste en tu mail anterior, es mostrar con metodología crítica que el acróstico de Simón en el martirio de Policarpo no existe, entonces te creo capaz de demostrar que yo no existo, con el método ése. »

        Los argumentos de ambos están ahí, el valor de la puntuación y todo eso, está explicado y entendido. Si la argumentación no tiene en cuenta nuevos datos, tema cerrado en cuanto al debate.
No veo cómo con ese procedimiento, el de negar la validez de una puntuación determinada o el afirmar que en los originales no hay apenas puntuación, pueda probar que tú no existes. Quizás querrás explicármelo, jajajaja.

        > creo que pretendes que yo deba someterme a Ciencias Exactas y tú te concedes toda la arbitrariedad del mundo para destruir mis tesis. No es así.»

        No, Fernando, no es arbitrariedad, es que en transmisión textual las cosas son así, sobradamente demostrado que son así. No tenemos originales antiguos de nada., sólo montones de copias con variantes entre ellas, mejores unas, peores otras. Nuestras ediciones son reconstituciones a partir de esas diferentes copias. Es toda una labor que se refleja un poco, nunca bien, en los aparatos de las ediciones críticas.

        Yo no he pretendido, ni por un momento, destruir tu tesis haciendo otra división donde la firma se pierda diciendo que mi división era la buena; no, el objetivo no era ese: he hecho otra división posible para que tú expliques el fundamento de la que tu ha adoptado. Ya lo has hecho, tema concluido.

        > Lo que encuentro no sirve, tu método lo anula. ¿Qué he encontrado? Nada, claro está. Visto para sentencia. Tú te preguntas, tú respondes. Así yo también sería escéptico, e incluso anarquista.»

        Sí, es verdad. Estoy haciendo una crítica que conduce a eso: a negar prácticamente toda validez a tu método y, por tanto, a tus hallazgos. Es así de crudo, no hay más.

        Pero estoy aduciendo razones, las razones de la metodología académica, en la medida que la conozco y la sé aplicar.

        Sí: Visto para sentencia. Yo te juzgo a ti, tú me juzgas a mí, los demás nos juzgan a los dos. De eso se trata, de exponer diferentes argumentos, diferentes razonamientos, diferentes pruebas, para que el juicio de cada cual sea lo más objetivo posible.

        Hay cosas de las que entiendo el procedimiento y hago la crítica, hay otras que no y pregunto y sigo pendiente de la respuesta. Pero lo que entiendo de tu método, y visto el porcentaje que interviene eso en tus descubrimientos finales, no queda ya margen para un cambio radical de opinión.

        Te pongo un ejemplo: No hay ninguna probabilidad de que, sin demostración textual, nadie crea que una persona sola ha podido falsificar toda la literatura preniceana donde se menciona o se trata el cristianismo. La imaginación, la cantidad de conocimientos, los múltiples estilos, los infinitos detalles y las infinitas referencias a todos los aspectos culturales lo hacen imposible. Ni siquiera la obra homérica, que maneja muchísimos datos y nombres, estaría a la altura de los talones de una creación así, y nadie piensa que Homero se lo inventó todo, sino que recogió tradiciones y las organizó. En esas condiciones la falsificación que tú propones nunca será creíble, nunca.

        Los textos que se conservan anteriores al siglo IV, los papiros, nunca van a ser datados todos como posteriores, nunca. Eso ya está adquirido. En el mundo académico, nadie va a creer nunca, sin pruebas muy sólidas, que son falsificaciones del siglo IV; una especulación, por fundamentada que esté, nunca los va a invalidar. Y es lo que tenemos, especulaciones, no pruebas contundentes e inapelables.

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Comunicación de Eudaimon 7

  Papiro P66. Colección Bodmer, Juan 1,1

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        Si a lo expuesto se le añaden los otros métodos históricos, entre todos hacen inviable la realidad de esa falsificación que tú propones. Pero auque yo tengo eso en la mente, lo que critico no es eso, sino el método. La conclusión que tú propones es imposible a priori par mí, pero no todo el mundo comparte esa idea. Hay quienes creen que el método es correcto y que puede invalidar todo lo encontrado por todos los otros métodos.

        Por eso yo he entrado en la crítica del método, para que esos otros, valoren si les apetece.
Mira, estoy en tu foro. Aquí entra gente interesada por la Sabiduría y la Felicidad y cosas así. Eso significa que de cada diez que nos lean, ocho van a sintonizar con tus argumentos y con -siento decirlo, puedes replicar lo mismo si gustas- tu retórica, uno conmigo y otro será el no-sabe-no-contesta. Si hay un juicio popular, el condenado seré yo.

        Trato duramente esta hipótesis, pero eso nada tiene que ver con tu persona. No estoy enjuiciándote a ti ni a tu ética personal. Es muy lógico que tú creas en ti mismo, ¿no? Sería muy simple de mi parte si yo no lo viera así. Pues eso mismo te pido en reciprocidad.

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        Poco a poco iré cerrando este debate para no hacerlo eterno. No replicaré a nada que se base sólo en razonamientos, sin hacer intervenir datos nuevos. Si tienes interés en que comente algo concreto, házmelo saber específicamente.

        Y ahora pasaré a leer las tesis del blog. Tienes todo el tiempo del mundo. No entro al blog muy a menudo. Cuando cuelgues algo que creas de interés para lo que debatimos, si lo anuncias también aquí, que es donde más entro, te lo agradeceré.

        Saludos.

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