© Copyright Fernando Conde Torrens
Me causa gran sorpresa comprobar varios detalles de la
civilización minoica:
*No hay Templos.
*No hay figuras de dioses ni de diosas.
*El pueblo anónimo participa en las ofrendas a dioses
innominados.
*Los “lugares sagrados” son cuevas y cimas de
colinas, al margen de lugares de culto en los palacios.
*Los reyes no hacen propaganda de sí mismos.
Parece como si la ideología de los cretenses hubiera
sido diseñada por alguien con unas ideas muy claras de :
* La conveniencia de una relación personal con un Dios
del que no cabe hacer imágenes.
* Evitar toda concreción de la/s divinidad/es.
* Evitar la creación de “profesionales”
del contacto con lo superior.
Consecuente con estas directrices resulta la nula
propaganda que los reyes hacen de sí mismos. La no existencia de murallas, ni
de guerreros.
Tenemos que concluir que la postura de los cretenses en única. Y no cabe aquí decir “es una postura más”. Sería muy superficial por nuestra parte y diría muy poco del supuesto avance de nuestra sociedad. Si no somos capaces de reconocer lo que se acerca más a la situación óptima que nuestra propia realidad, es que no merecemos tener los antepasados que hemos tenido. Si viendo posturas acertadas no sabemos ni reconocer que son más certeras que las nuestras, entonces es que ni siquiera estamos a la altura de los cretenses. Y eso sería no ya grave, sino desesperante.
Parece que los cretenses hace 3.700 años, cuando en 1.700 AEC reconstruyeron sus palacios y los decoraron (tanto me da que ese hecho fuera el 1.500 AEC., 50 años antes del colapso) actuaban con unas directrices claras de que la relación con el mundo superior es cosa individual, algo que no debe ser guiado por persona alguna, algo en lo que el estado, monarca o administración no tienen que entrar.
Algo que pertenece al ámbito personal, algo que se hace a solas, en la soledad de la naturaleza, en un lugar apartado, a plena luz o a la sombra, sea en lo alto de una colina, sea dentro de una cueva, pero sin sacerdotes ni sacerdotisas que nos guíen “adecuadamente”.
Los ideólogos
que diseñaron el sistema cretense tenían claro que no hay formas "determinadas"
con las que los dioses quieran ser honrados por las personas. Ceremonias
publicas de ofrecimiento y de reconocimiento, sí. Profesionales de tal culto,
no. Para eso, para los ritos, para las ofrendas simbólicas, sirve cualquiera.
Para despedirnos por hoy y para seguir la tónica de otros días, tres imágenes que contraponen el puro arte y el arte de la guerra, como la llaman los que viven de ella.
Obra de arte marroquí. Agadir, 1.993.

Colección propia.
Foso, murallas, troneras y puerta de socorro. Ciudadela de Pamplona. Siglo XVI.

Colección propia.
Cañón de campaña que terminó sus días en Pamplona.

Colección propia.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.