Carcassonne. Una ciudad con Historia 8.

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

Resumen: La Galia, y Cascassonne con ella, es dominada por los romanos de manera pacífica.

A los romanos les sustituyen los visigodos; a éstos, los moros y a éstos, los francos.

En torno al año 1.100 un Trencavel se hace con el poder en Carcassonne.

Pasan 100 años, Carcassonne crece e incorpora dos nuevos burgos extra-muros.

Surgen los cátaros en la zona y se promueve una Cruzada contra ellos.

Los Cruzados aniquilan Beziers y sitian Carcassonne.

Simón de Monfort lidera la persecución de cátaros y acaba con todos. Fin de la "herejía".

Intento del joven conde. Felipe el Atrevido reconstruye las murallas de Carcassonne.

 

 

 

Con todas estas obras - que el rey hiciera en vida

quedó la ciudad nuestra  - más que fortalecida

y en una ocasión sólo - por otros fue vencida.

 

De puertas para adentro - no tuvo muy lucida

actuación, tomando - a persona valida.

Felipe, a su barbero, - quien de forma indebida

se hizo rico muy pronto. - No desapercibida

paso tal circunstancia - y al fin fue suspendida

la persona valida - de una viga podrida,

acto al que acudió toda - la aristocracia unida.

 

Y es que este rey Felipe - mantuvo una atrevida

política exterior. - A Foix hizo una salida

en el setenta y dos. - Luego hizo otra, fallida,

en favor del sobrino - al que le era debida

corona castellana. - Y al final de su vida

sucedió que a un pariente - le fuera sustraída

la corona de un reino - por jugada sufrida

del vecino Aragón. - La Corte reunida

en sesión más que urgente - resolvió decidida

que a Nápoles sería - la primera salida

a allende las fronteras. - Una fuerza aguerrida

acompañó a su rey - de flota abastecida,

mas con tan mala suerte - que la flota fue hundida

por perversa tormenta. - Tierra desconocida,

los arroyos extraños, - la mala agua bebida

provocó fatal peste, - que fuera contraída

por el rey, quien no pudo - completar su venida.

 

Al igual que su padre, - que murió al guerrear

fuera de sus fronteras, - Felipe va a acabar

en Perpignan muriendo - por querer atacar

a don Pedro III, - el que mandara echar

a Carlos, el de Anjou, - de Nápoles. Pensar

sin más quizás podemos - que siempre han de luchar

vecinos que ambicionan - sobre un puerto reinar,

colocar en un trono - al propio familiar

o que ven el momento - de un puñetazo dar

encima de la mesa - y con él asustar

al débil rey vecino. - El tiempo va a pasar,

Carcassonne sigue siendo - un sólido pilar

que defiende la Francia - del torvo maniobrar

del rey aragonés. - Pero va a declinar

la feudal disciplina - y mucho va a costar

encontrar caballeros - a los que confiar

custodia de las torres. - Hay pues que contratar

a soldados a sueldo, - que se suelen casar

con mozas de la zona - y con ellas fundar

una familia propia - y en la ciudad quedar.

 

 Camino de ronda del castillo cubierto por el techo de aspilleras.

(Fuente: Carcassonne y los castillos cátaros. Casa Editrice Bonechi. Florence, 2.004.)

 

 

En torno al 1.500 - será la artillería

el arma que a las máquinas - de guerra eclipsaría.

Cañones y lombardas - de bronce fundiría

todo rey que quisiera - mantener dinastía.

Las murallas antiguas - no tenían valía,

que una hilera de piedras - resistir no podía

la potencia del fuego - que un cañón producía.

 

 Defensas exteriores del Castillo llamadas "el Grand Châtelet".

(Fuente: Carcassonne y los castillos cátaros. Casa Editrice Bonechi. Florence, 2.004.)

 

 

 

Nació la ciudadela. - Por defensa tenía

una doble muralla; - entre ambas se metía

varios metros de piedras - que la cal viva unía.

Así que Carcassonne - perdió su hegemonía

y se quedó obsoleta, - no obstante, aún servía

como ojo que vigila - el Sur, el Mediodía.

Siglo y medio más tarde - allá en Fuenterrabía

entre Francia y España - la paz se firmaría,

y el Rosellón de Francia - para siempre sería.

Con ello Carcassonne - menos valor tenía.

Como Francia ascendiera, - España descendía

en potencia guerrera - en la europea vía;

en valor militar - Carcassonne tal hacía.

 

 

Calle y casas de Carcassonne.

(Fuente: Colección propia.) 

 

 

Decimos Carcassonne, - pero decimos mal,

Ciudad y Ciudad Nueva - no llevan vida igual.

La segunda prospera - de modo poco usual

y en producción de telas - es ciudad principal

entre las que hay en Francia - en tiempo medieval.

En la ciudad hay fábricas - y en el medio rural

cada cual hace alguna - operación parcial

como lavar, cardar - o el paquete final,

el fardo que se llama, - con destino al local

mercado o a mandarlo - al mercado oriental,

Chipre, Beirut, Alepo, - y hasta el lago Baikal.

Se suministran telas - a la Casa Real,

lo que implica un control - de calidad total.

Generando riqueza - de modo tan global

la Ciudad Nueva crece, - se hace monumental,

y en ella se hace un nuevo - Palacio Episcopal

y una fuente a Neptuno - con un bello brocal,

y más de un nuevo rico - con rico material

se construye palacio - de aspecto original.

La vida es agradable - y es alta la moral.

 

La cosa sigue igual - en el siglo siguiente,

también en el dieciocho, - con gozo de la gente.

Mas la Revolución - inicia la pendiente,

pues Francia queda aislada - y nada sale a Oriente.

Colapsado el mercado, - se vende el existente

producto a bajo precio. - El paro es ya creciente

y el granjero cultiva - la huerta solamente,

y lo mismo sucede - en la casa de enfrente.

Habituados a un lujo - que ya no es del presente,

todo queda apagado - y el pueblo se resiente.

En estas circunstancias - más vale ser teniente

o sargento, o soldado - con sueldo permanente,

aunque éste fuera bajo, - que ser un indigente

que trabaja a lo sumo - de modo intermitente.

La Restauración trajo - cierto mejor ambiente,

se abrieron los mercado - pero ligeramente,

la competencia inglesa - se notó fuertemente

y el fabricante galo - se volvió reticente

a invertir en telares, - juzgando conveniente

invertir en viñedos - y hacer vino corriente.

 

Dos torres de Carcassonne antes de su restauración.

(Fuente: Carcassonne. Historia y Arquitectura.Jean-Pierre Panouillé. Éditions Ouest-France, 1.999.)

 

 

Así que la Ciudad - siguió su decadencia,

con media población - sumida en la indigencia;

sólo pocas familias - viven en la opulencia

y a los más sólo queda - sufrir de la inclemencia

del tiempo y la fortuna - y huir de la demencia.

Los revolucionarios - cometen la imprudencia

de quemar los archivos - que con tanta paciencia

diez siglos han formado - de cultura y de ciencia.

Las torres se destechan, - con total anuencia

la gente toma piedras - sin ninguna prudencia

y se hace una casucha - donde no es su incumbencia,

y en medio del palenque - fija su residencia.

Ni las autoridades - demuestran competencia:

La Ciudad consideran - sin mucha inteligencia

recuerdo de una época - vista con displicencia.

y le dan la importancia - de media flatulencia.

Si tamaña postura - mantiene permanencia

hasta el tiempo presente - no hay humana potencia

que Carcassonne reviva. - Pero habrá resistencia

entre ciertas personas - de bastante ascendencia.

 

 

Una calle de Carcassonne. 

 (Fuente: Colección propia.)

  

 

        Continuará ...

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.