El nacimiento de París.

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

 

 

Viejos “historiadores” - de una época pasada

ligaron a la Grecia – en su época dorada

con París y con Francia. – Cuando, Troya tomada,

por furiosos aqueos – ardía devorada

por los cuatro costados, - y por senda olvidada

Francus, vástago de Héctor, - inició su escapada

y llegó hasta una nave – que estaba preparada

para él y algunos hombres – en escondida rada.

 

Y así, cual otro Eneas, - pero sin marejada,

llegó al sur de una tierra – que hoy la Francia es llamada.

Iniciaron la marcha – y tras una jornada

llegan a una planicie – por un río regada:

Dan el lugar por bueno – y allí dejan fundada

Troyes, como recuerdo – de la ciudad amada.

Prosiguieron la marcha – y hacen otra acampada

en isla defendida - por la corriente airada

de un río que, impetuoso, - la isla mantiene aislada:

En recuerdo del tío – que trajera raptada

la bella Helena a TroyaParís fue nominada

la ciudad, que rodean – de una alta empalizada.

 

Con alta empalizada - la deben defender

y sentirse tranquilos – a la hora de comer.

Como ellos son guerreros – y eso saben hacer

a un pueblo de pastores – se logran imponer.

Para ellos son los francos, – a los que hay que temer,  

y ese país la Francia – con el tiempo va a ser.

  

Ya ve el lector qué fácil – resulta componer    

una historia sencilla – que se pueda creer.   

Que eso no sea Historia – forzoso es conceder.   

La Historia en plan moderno – debe bases tener   

debe haber testimonios – que tocar o que ver.

 

 

Grupo de Galos anteriores a los Romanos.

 (Fuente: L´Histoire de France, tomo I. M. Guizot. Librairie Hachette et Cie, 1.877.)

    

 

Al mismo Julio César – le dio por componer,

hízolo en prosa llana, - muy fácil de entender,

ampliando lo que dijo - “llegar, ver y vencer”,

y en su obra “Bello gálico - puédese allí leer

que los “parisi”, tribu – de mínimo poder,

a otros más poderosos – hubieron de ceder

sus tierras y cosechas – y su debe y su haber.

Su patria abandonaron – y hubieron de emprender  

la marcha al mediodía – y allí abrigo tener.

 

Buscaron, pues, refugio – marchando al mediodía

do una tribu más fuerte – bien les acogería

y fuera convivencia – con camaradería

la relación pactada  - a partir de aquel día.

Fue así con los Senones, - tribu que residía

más abajo del Sena, – su nombre lo decía.

En el curso del Sena - varias islas había.

Los “parisi” eligieron – la que les parecía,

que mayores opciones - de defensa ofrecía.

Se llamó “Lucotecia” – y eso decir quería

que en caso de una lucha – su techo allí estaría:

Lucotecia”, o “Lutecia”, – que el “co” se perdería.

 

A unos tiros de piedra – una ensenada había;

el puerto allí formado – mercado pediría.

El mismo río Sena – un pasadizo abría

entre el Este y Oeste. – A lo que se uniría

un paso que hacia el Norte – por tierra conducía.

Las tierras eran fértiles, - pozos de agua a porfía,

los bosques abundaban – hasta la lejanía:

Regalo tan ingente – su fruto traería.

 

Numerosos poblados – de primitiva gente

coronan esta cima – y también la de enfrente.

Hoy se descubren restos - casi continuamente,

poblados que comercian – con Grecia y con Oriente

y al viajero se atiende - muy afanosamente

cuando narra su viaje – o muestra un reluciente    

vaso que brilla bajo – la luz del sol poniente.

 

Alineamientos de Karnac, en la Bretaña.

(Fuente: Histoire de France. Librairie Larousse, hacia 1.915.)

 

 

Más que pensar en dioses – como hoy, humanamente,

los dioses de los galos - son algo diferente,

un lugar misterioso, - con algo no corriente,

un bosque en ocasiones – con olor pestilente,

porque un ser de otros mundos – es en él residente …

 

 

 Monumentos megalíticos de la antigua Galia.

(Fuente: Histoire de France. Librairie Larousse, hacia 1.915.)

 

 

Y esos lugares marcan - de forma permanente

con un pilar enhiesto – que muy profundamente

hincan en tierra. El galo – es fuerte y resistente,

es alto y es forzudo, - es rudo y es valiente.

Se fueron con Aníbal – en un gran contingente

porque Aníbal llenaba – ese ardor combatiente

del galo primitivo, – para el que es preferente

el fragor de la guerra - que el pastoril ambiente.

 

La Galia a la llegada de Julio César.

 

(Fuente: Histoire de France. Librairie Larousse, hacia 1.915.)

 

 

Mas por la Galia antigua – no dejan de pasar

pueblos que en otras partes – no logran encontrar    

lugar donde asentarse. – Del norte han de llegar

los salvajes Germanos, – que van a devastar

regiones de la Galia – y que van a llamar

a otras tribus amigas – que se van a asentar

en la Galia del norte. – Más al norte del mar

que linda con Italia – se ponen a luchar

los Eduos y otra tribu.- Podremos comprobar

por qué causas va Roma – la Galia a conquistar.

Los otros, los Arbernos, - proceden a llamar

a guerreros germanos – que les van a ayudar

a vencer a los Eduos, como así va a pasar.

Los derrotados Eduos – deciden enviar

a Roma una embajada – para solicitar

de Roma las legiones – que les puedan vengar.

El Senado discute – sin lanzarse a actuar

y a Ariovisto, el germano, - deciden adular

cubriendo de regalos, - y hasta vanle a nombrar

rey del pueblo germano, – que tanto le va a dar.

 

Embajada de los Eduos ante el Senado Romano.

 (Fuente: L´Histoire de France, tomo I. M. Guizot. Librairie Hachette et Cie, 1.877.)

 

 

Le deciden nombrar – rey de la Germanía,

que a otros pueblos germanos - mantenga en lejanía,

que en Galia suficiente – gente viviendo había.

Yo no sé si Ariovisto – hizo lo que pedía

Roma, pero del Este – peligro se cernía

sobre los buenos Eduos. – Lo que Suiza sería

albergó a los Helvecios, - pueblo que se hartaría

del acoso Germano – y que decide un día

viajar hacia Occidente, – pues ya no se podía

aguantar más. Y el pueblo – sus pertenencias lía

y en carros y carretas – al Oeste pone vía.

Antes quema su casa - y cuanto contenía,

monta lo más valioso - de cuanto poseía

y se va con la esposa - y la chiquillería.

Son sesenta mil carros – la invasión que se lía

y tanta gente junta – no es una tontería.

El Senado romano – decidió impediría

que el aluvión helvecio – la Galia invadiría

y envió a Julio César, – cónsul tal año y día,

que con cuatro legiones – su paso impediría.

 

Continuará ...

 

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.