Carcassonne. Una ciudad con Historia 5.
© Copyright Fernando Conde Torrens
Resumen: La Galia, y Cascassonne con ella, es dominada por los romanos de manera pacífica.
A los romanos les sustituyen los visigodos; a éstos, los moros y a éstos, los francos.
En torno al año 1.100 un Trencavel se hace con el poder en Carcassonne.
Pasan 100 años, Carcassonne crece e incorpora dos nuevos burgos extra-muros.
Cincuenta años más tarde, - aproximadamente,
de quedar terminados - la catedral y el puente
sobre el Aube, comenzaron - inesperadamente
a asentarse en la villa - una curiosa gente.
Decían ser cristianos, - eso indudablemente,
mas no se comportaban - a la usanza corriente.
Leen los Evangelios, - incluso asiduamente,
mas leen los pasajes - muy selectivamente.
Se dicen seguidores - como era antiguamente,
sin ciertos añadidos - que muy posteriormente
la Iglesia ha introducido - sin razón aparente
debidos a pereza, - vivir cómodamente,
afán de las riquezas … - todo ello deprimente.
Dios, Cristo y este mundo - son cosa diferente;
Dios está por arriba - y le es indiferente
lo que pasa aquí abajo, - como a un buen penitente
cátaro, que desprecia - el mundanal ambiente
y de lo no visible - vive sólo pendiente.
Los sacramentos, fuera, - son cosa inconsistente,
la encarnación de Cristo, - también, inconsecuente;
obediencia a un obispo - a todo esto inconsciente
sería una locura - para esta buena gente.
Se llaman “buenos hombres” - y lo son, ciertamente,
según los que les tratan - de forma más frecuente.
Llevan vida de asceta, - limpios de cuerpo y mente,
y mantienen incluso, - de forma sorprendente,
que las almas son buenas - y que absolutamente
todas serán salvadas, - independientemente,
de ser su fe cristiana - o credo diferente.
Rechazaban el Credo - y la cruz igualmente
como símbolos de algo - eficaz y potente;
negaban que Dios mismo - estuviera pendiente
del humano y mandara - de forma permanente
rayos, inundaciones, - peste y lo consiguiente
como castigo o premio - del actuar presente.
Explicaban la vida - como incómodo puente
que es forzoso pasar - lo más amablemente
que uno pasarlo sepa. - Para ello solamente
se cuenta con la ayuda - de un poder inmanente
que está como en el fondo - del ser y de la mente:
Es el consolamentum - y el que una vez lo siente
se convierte en “perfecto”, - y puede libremente
transmitir su experiencia, - acción que únicamente
sus colegas valoran. - Resultará evidente
que tamaña doctrina - no favorablemente
recibiera acogida - entre el Papa y su gente,
que opinaron de aquéllos - desfavorablemente
y al Obispo ordenaron - para que urgentemente
predicara la buena - doctrina aquí vigente.
Berenguer, el Obispo - de Carcassonne al frente,
no era, y hay que decirlo, - demasiado ferviente;
era más ambicioso - que devoto y paciente;
el mismo Papa dijo, - muy acertadamente,
“su Dios es el dinero, - es así de imprudente,
y busca las ganancias - un día y el siguiente”.
Los dineros y el oro - le llenaban la mente
y los pasaba al bolso - más que rápidamente.
Predicando en la iglesia - era pelma e insistente
y cuando peroraba - con la su voz potente
la gente se dormía - o esperaba impaciente
que el sermón terminase. - Así que felizmente
los cátaros tenían - apoyo permanente
de parte del Obispo, - que de ello era inconsciente.
El Castillo Condal algunos años después de sucedidos los hechos.

(Fuente: Carcassonne. Historia y Arquitectura. Jean_Pierre Panouillé. Éditions Ouest-France, 1.999.)
El Vizconde pensaba, - un tanto arteramente,
que una pugna de iglesias - no le era indiferente
y que fortalecía - su posición presente
el que los “buenos hombres” - restaran contingente
al poder del Obispo, - molesto e incompetente.
Favoreció a los cátaros, -aunque posteriormente
la Historia dejaría – muy clara y brutalmente
que equivocó su bando, - se puso en el de enfrente.
El Senescal de Brens - muy impulsivamente
se hizo cátaro activo - y rechazó, imprudente,
el entierro cristiano. - Otro amigo igualmente
del Conde, el de Saissac, - trataba duramente
a los monjes de Alet, - que estaban justo enfrente.
Y hasta Roger segundo - el Vizconde al presente
fue excomulgado un tiempo - por ser impertinente
con la Iglesia romana, - aunque posteriormente
se levantó el decreto - con gesto reticente.
La escena está dispuesta. - Va a ser siglo siguiente.
Muere Roger segundo. - Raymond está impaciente
por suceder al padre, - sin pasar por su mente
que le quedan quince años - de vida solamente.
Torre de los Cuarteles y Torre del Mayor del Castillo Condal, el palenque y la muralla exterior.

(Fuente: Colección propia.)
El padre, ahora difunto, - lo había permitido
y tiempo atrás habían - un Obispo elegido
entre todos los cátaros - que en Carcassonne ha habido.
Con apoyo del hijo - incluso han discutido
doce cátaros juntos - con el grupo elegido
por Roma y los obispos. - Al debate ha asistido
hasta el rey de Aragón, - pues ha coincidido
que estaba en Carcassonne. - El Papa ha decidido
mandar a su Legado, - el cual ha presidido
el grupo de los doce, - que, claro, ha defendido
la doctrina oficial. - ¿Hasta dónde han podido
los cátaros entrar? - Sus adeptos han sido
de la clase pudiente - y apenas se ha extendido
entre la pobre gente. - Roma ya se ha movido
y no hay muy buen ambiente. - El primer paso ha sido
excomulgar herejes. - Como eso no ha servido
Inocencio tercero, - tan pronto es elegido,
marca una línea dura - y al fin ha recurrido
al brazo secular, - con lo que ha conseguido
del todo despojar - al que haya promovido
la herejía, que queda - sin más desposeído
de tierras, de poder, - de cuanto he recibido
de sus predecesores.- El Legado ha venido
a Toulouse, para hablar - con el Duque y ha sido
la charla un gran fracaso, - que ambos han discutido
con fuerza. Al poco tiempo, - todo se ha ensombrecido:
Alguien, cobardemente, - al Legado le ha hundido
su espada y lo ha matado. - La noticia ha corrido
como río de lava. - Y el Papa ha respondido
lanzando una Cuzada - en la que se han unido
Toulouse con Carcassonne. - El Duque ágil ha sido
y con gran aparato - dice se ha arrepentido
e incluso se ha apuntado - y a la Cruzada unido.
Nuestro joven Vizconde - está comprometido
con círculo que es amplio - y ha, noble, decidido
defender su postura - aunque sólo asistido
por sus fieles vasallos. - Año y medio vencido
de aquel quince de Enero, - en que el Legado herido
murió en sus aposentos. - Un ejército unido
avanza hacia las tierras - donde se han extendido
los cátaros: En Albi, - de donde se ha cogido
el nombre de “albigenses”. - En Beziers, donde ha sido
contado como hereje - todo aquél que no ha huido.
También en Carcassonne, - do el Conde ha preferido
luchar por la defensa - de la que siempre ha sido
postura familiar.
Continuará ...
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/ hay comentarios y más información sobre este libro.