Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Disgustos sentimentales

Disgustos sentimentales

© Copyright Fernando Conde Torrens, el 1-12-2.014   182

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El carácter fuertemente sentimental de algunas personas les empuja a ser muy sensibles a las adversidades. Cuando llega una – y puede llegar más de una a la semana – la emoción que tal cosa genera llena toda la pantalla. Quiere decirse que esa persona se coloca como si en su vida sólo existiera esa adversidad y las emociones que ella ha generado, de rabia, dolor, tristeza, ira … Esa persona ha reaccionado con la mente-sentimientos, con el hemisferio derecho, el de las emociones. A continuación entra en acción la mente-pensamientos. Pero esa mente, el hemisferio izquierdo, funciona como hija de la mente-sentimientos, de manera que los pensamientos que genera están al servicio de la emoción dominante en el momento. Y son una prolongación, un refuerzo de la emoción sufrida.  Disgustos sentimentales

……….La mente-pensamientos puede ser lógica, dejarse llevar por la razón, analizar con frialdad la situación. Y entonces diría que esa adversidad es una mancha en un amplio campo de hechos positivos, diría que conviene ser relativos y dar a la adversidad su peso, no todo el peso. Pero si la lógica ha quedado ahogada por una oleada de emociones negativas, los pensamientos serán negativos y reforzarán la emoción y la desesperación sentida. De forma que la lógica, que suele caracterizar a la mente-pensamientos, queda anulada, inoperante.

……….Esta forma de tomarse las adversidades hace que su efecto sea muy duradero, desproporcionadamente duradero para la importancia relativa que la adversidad tiene en sí. Y eso alarga el tiempo de mal humor, de infelicidad de la persona, y, posiblemente, de su entorno. Si el entorno no sabe reaccionar con acierto.

……….La forma de reaccionar ante una situación como la descrita es doble. De una parte, la persona sentimental. Por la otra, su pareja, o entorno. 

……….La persona causante del disgusto debería saber qué mecanismos operan en ella y la hacen sufrir exageradamente ante las adversidades. Y corregir. Ya hemos hablado de la Mente Superior, el remedio por excelencia. Hoy iremos por un camino más práctico, menos intelectual: Por la vía de la experiencia. La persona ya sabe de sobra que seguir sus pautas habituales le va a llevar a un largo período de sufrimiento. Sufrimiento que a nadie le agrada. Por tanto, bueno sería encontrar una manera de salir de ese sufrimiento en breve plazo. De cómo lograrlo hablaremos en seguida.

  ……….Pero hablemos de la persona que convive con una persona fuertemente sentimental, cuando ella entra en un período de reacción desaforada ante una adversidad. En una situación así, cualquier cosa que diga será utilizada en su contra. Por tanto, lo mejor es callar. Hacer como si el enfado no fuera con uno. Conservar la calma, no dejarse afectar. El enfado de la otra persona es cosa de la otra persona. Ella lo está pasando mal, pero no hay más remedio que dejarle seguir su proceso. Estamos suponiendo que el oyente no es el causante de la adversidad que su pareja siente, evidentemente.

Pasará un tiempo y el enfado irá diluyéndose, como las tormentas. Hasta que un día la persona sentimental amanezca con la sonrisa en los labios, como si nada hubiera pasado en los últimos días. Lo último que su pareja debe hacer es nombrar el tifón pasado. La persona sentimental desea olvidar lo sucedido, olvidar la adversidad, olvidar su reacción, olvidarlo todo, y darlo por no pasado. Lo menos acertado es mentar la bicha. Manto de silencio sobre el tema, como si no hubiera pasado nada, y reanudar la relación, normalmente buena, que había antes del evento.

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Si durante el acto el oyente logró zafarse del mal ambiente y no pasarlo mal, si logró no dejarse afectar, habrá sufrido quien necesitaba sufrir hasta darse cuenta de que hay otros modos de enfrentar una adversidad. Vamos a ello.

Se trata de ser capaz de pensar con un mínimo de lógica, en beneficio propio, para mejorar la calidad de vida de uno mismo. Y para ello hay que salir de la tormenta. ¿Cómo? Hablando. Hablando con la pareja de la adversidad, sea cual sea la causa de la misma. Convendrá hablar sin ira, al menos sin ira incontrolada. Incluso si achacamos a la pareja el origen del enfado. Y si es exterior, hablar de esa causa exterior que ha provocado una reacción tan fuerte. Aquí puede funcionar muy bien lo de que “hablando se entienden las personas”. En cualquier caso, la pareja deberá hacer gala de serenidad y calma para dejar hablar y añadir razones que suavicen la tensión de su interlocutor, poner las cosas en su sitio, relativizar, cosa que su pareja no fue capaz de hacer. Y la tensión quedará suavizada y, posiblemente, superada.

Una experiencia con esta segunda salida de la crisis, mucho antes de que el ciclón se diluyera por consunción, dará a la persona sentimental conciencia de que hay otra manera de tratar las adversidades, una forma más eficaz, que va a favor de la vida, de la suya. Porque los días que uno pasa encabronado, no se recuperarán jamás. Esos días están perdidos para siempre, fueron días aciagos y así pasarán a la Historia. Y tiene triste gracia. De ahí la conveniencia, para el entorno, de no dejarse afectar, ni siquiera por los enfados de la pareja, el punto más difícil de esta Regla.

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…….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén»,  «La Salud», recientemente «Año 303. Inventan el Cristianismo» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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