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Egipto Antiguo 134 Julio César en África espera refuerzos

Egipto Antiguo 134 Julio César en África espera refuerzos

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el Lunes 28-10-2.013

 

        En el artículo anterior hemos visto las dos legiones de refuerzo que le llegan a César junto con la flota de carga de trigo que envió a requisar. Además, unos espías dobles le informan del deseo de muchos legionarios a las órdenes de Escipión de pasarse a sus filas, cosa que sucede en parte. Todo ello eleva al moral de las tropas de César y de éste.

Vida en el campamento

(Fuente: La Ciudad Antigua. Peter Conolly y Hazel Dodge. Acento Editorial, 1.998)

        Otra embajada, esta vez de Thusdrus, ciudad distante una pocas millas tierra adentro desde Achulla, sabedores de la favorable acogida de César a su petición de una guarnición para sus vecinos, se llegó al campamento de César pidiendo asimismo tropas para defender su ciudad. Pero Thusdrus no era puerto de mar y el interés que tenía para César disponer de esa ciudad como lugar de refuerzo a sus planes era muy inferior. No tenía tropas de sobra como para desgajar cohortes y dedicarlas como guarnición a todas las ciudades que se lo pidieran, de modo que dio buenas palabras a los de Thusdrus, les dijo que en cuanto le fuera posible les destinaría unas cohortes como guarnición y los mandó a sus casas.

África romana con las plazas citadas

(Fuente: Atlas Antiquus. Dr. Henry Kiepert. 10th Edition. Dietrich Reimer. Berlín, 1.890)

        Por su parte, el mercenario y aventurero Publio Sitio, favorable a César, siguió haciendo la guerra a Juba por su cuenta en la lejana Numidia. Conquistó un fortín que estaba repleto de trigo y material de guerra preparado por Juba para la ocasión. César, desembarcados todas las tropas y suministros llegados de Sicilia, ordenó a las naves poner rumbo de nuevo a Lilibeum, en Sicilia, y traer el resto de hombres que tanta falta hacían en África.

Tienda o contubernium, de ocho soldados

(Fuente: El ejército romano. Adrian Goldsworthy. Ediciones Akal, S.A. 2.005)

        Aunque todavía espera refuerzos, César se ve ya en condiciones de poner en práctica sus tácticas guerreras. Ordena durante la primera vigilia, al poco de oscurecer a todas sus tropas que estén dispuestas a realizar un trabajo. Durante la tercera vigilia – es decir, entre la media noche y las tres de la madrugada – se lleva a todas sus tropas del campamento, salvo una guarnición para el mismo, y se dirige con todas ellas hacia la ciudad de Rúspina y hacia el mar. Había allí una llanura de más de 20 km. de longitud rodeada de una pequeña sucesión de colinas que llegaban hasta el mar. En esta cadena de pequeños montes había algunas viejas torres vigía, la mayoría en ruinas, una de las cuales, restaurada, estaba en posesión de Escipión. Había un destacamento de caballería númida en ella.

  

Jinete romano cargando en combate. Metopa de Adamklissi

(Fuente: El ejército romano. Adrian Goldsworthy. Ediciones Akal, S.A. 2.005.)

        César ordena reconstruir las viejas torres y habilitarlas para el uso, instalando en ellas sus vigías. Y acto seguido empieza con sus legionarios a construir una fortificación que una su campamento con la parte central de la cadena de colinas. Desde sus campamentos, Escipión y Labieno se percatan de la obra que César está llevando a cabo y deciden oponerse a ella. Sacan toda la caballería de su campamento y la infantería y forman dos líneas, la caballería en vanguardia y la infantería en retaguardia. Comienzan a avanzar hacia la línea de fortificación que estaba haciendo César. Cuando la distancia que separaba a las tropas enemigas de las suyas era de kilómetro y medio, César ordena a la caballería hispana que ataque la torre vigía de Escipión, seguida de unas pocas tropas de infantería ligera, en apoyo de las mismas. Lo que César quiere es desviar la atención de la fortificación y que ésta se centre en la torre vigía de Escipión.

  

Legionarios construyendo una obra de fortificación

(Fuente: El ejército romano. Adrian Goldsworthy. Ediciones Akal, S.A. 2.005)

     

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Enlace con el próximo día.

        Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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