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Egipto Antiguo 153 Sitio y toma de una ciudadela

Egipto Antiguo 153 Sitio y toma de una ciudadela, o la caballerosidad ante todo.

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el miércoles 11-12-2.013

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          En el anterior artículo hemos visto cómo Julio César requisa trigo para alimentar a sus tropas y cambia incluso su ubicación, porque la zona en que está ya no da más trigo.

        César tiene que esperar a ver si Escipión se decide a plantar batalla en la nueva ubicación. Pero, fiel a su método de no dejar que sus legionarios estén inactivos, ordena cambiar el campamento de ubicación y levantar uno nuevo en una colina cercana, alegando que estarán mejor protegidos. Y así se hace. Y al día siguiente manda a dos Legiones a por trigo, dándoles un radio de búsqueda algo mayor que el empleado por él con anterioridad. No se pone él al frente de la expedición, por estar Escipión en las inmediaciones. Pero, enterado por su exploradores, enviados con la expedición de suministro, de que existe una ciudadela cercana en poder del enemigo, decide poner en marcha su método de estimular al contrario y sitiar la ciudadela de Zeta.

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Torre vigía localizada en la Germania romana

Egipto Antiguo 153 Sitio y toma de una ciudadela

(Fuente: El ejército romano. Adrian Goldsworthy. Ediciones Akal, S.A. 2.005)

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        Era Zeta una ciudadela situada a cinco millas (7´5 km.) del campamento de César y a 13 millas (unos 20 km.) del de Escipión. Así que Cesar debía rodear al campamento de su enemigo y llegar así a la ciudadela. Llevando la mitad de sus máquinas de sitio y con la mayoría de su tropas, César deja su campamento a las 4 de la madrugada; pasa dando un rodeo a la altura del campamento enemigo, se llega a Zeta, rodea la ciudadela y, completado el cerco, manda un emisario a la ciudadela con una propuesta: Si acceden a su petición y les abren las puertas de la ciudadela, se respetará la vida de toda la guarnición. Los que quieran unirse a sus tropas, podrán hacerlo. A los que no, se les embarcará rumbo a las islas Baleares, en poder de los partidarios de Pompeyo. Si persisten en resistir, todos serán pasados por la espada, sin excepción. Deben dar la respuesta al emisario.

        El comandante de la ciudadela, Gayo Regino, amigo personal de Escipión, consulta con sus dos oficiales más allegados y todos están de acuerdo en no pueden pensar en resistir por más de una o dos horas a todas las fuerzas que les rodean. No tendrían siquiera necesidad de emplear las máquinas de sitio, pues un asalto directo con escalas pondría la ciudadela en sus manos al primer envite. Viendo que la resistencia no va a dar lugar a que Escipión llegue a tiempo de socorrerlos, deciden abrir las puertas de la fortaleza.

        Cuando el emisario vuelve a César, le acompañan el jefe de la ciudadela y sus dos oficiales. El comandante, por su amistad con Escipión, no se puede pasarse al bando de César. Los dos oficiales lo harán, con toda la guarnición. César encomia a Gayo Regino, por su fidelidad, toma las provisiones de la ciudadela, y unos veinte camellos de Juba, empleados para el acarreo de cargas voluminosas; deja una guarnición en Zeta al mando de su oficial Opio, y vuelve a su campamento.

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Onagro, o catapulta

Egipto Antiguo 153 Sitio y toma de una ciudadela

(Fuente: Historia de la Humanidad. Tomo 10. Roma Republicana. J.M. Roldán et alia. Arlanza Ediciones, 2.000)

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        Pero a la vuelta al campamento Labieno y Afranio, destacado oficial de Pompeyo, le han preparado una emboscada in itinere. Saben que César ha de pasar no lejos de su campamento para llegar al suyo y deciden atacarle usando su caballería númida y la infantería ligera, que tan acostumbrado está a pelear en combinación con los jinetes.

        Su método es atacar con los venablos, lanzados por los jinetes, y los arcos, usados por los infantes, y retirarse acto seguido, antes de que los legionarios de César puedan reaccionar. Aprovechan la superioridad numérica de caballería que tienen, pues saben que César no puede arriesgar en masa a su caballería en escaramuzas locales. Ha de reservarla para la batalla decisiva. Y por un tiempo esta táctica les da resultado, sembrando el desconcierto entre los soldados de César.

        El tiempo pasaba, la noche se acercaba, y César apenas podía avanzar en dirección a su campamento, distante todavía unos 12 km. Además, sus hombres habían comenzado la jornada la noche precedente y estaban fatigados de la doble marcha y de la batalla infructuosa mantenida con la caballería enemiga. César decide hacer frente a la amenaza enemiga con los legionarios y no con su caballería. La debilidad de los contrarios era su negativa a plantar cara a sus legionarios. Gracias a ello César consigue frenar en gran parte los ataques enemigo y logra llegar a su campamento poco antes de oscurecer.

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Mercado de esclavos de Dougga, al fondo el Capitolio

Egipto Antiguo 153 Sitio y toma de una ciudadela

(Fuente: Historia de la Humanidad. Tomo 10. Roma Republicana. J.M. Roldán et alia. Arlanza Ediciones, 2.000)

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        Por otro lado, y para preparar a sus soldados en la lucha contra los elefantes de Juba, César había hecho traer elefantes de Italia, en barcos de carga. No muchos, apenas media docena. Con ellos instruía a los arqueros sobre las zonas donde dirigir sus flechas y a los legionarios, sobre las zonas más vulnerables a sus espadas. Con los caballos, hacía que se acostumbrasen al olor de estos animales y a no asustarse por sus bramidos. Igualmente, enseñaba a los legionarios cómo combatir contra la caballería y la infantería ligera númida, para repeler sus ataques sin agotarse en el empeño.

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Plato antiguo, decorado con elefante de guerra

Egipto Antiguo 153 Sitio y toma de una ciudadela

(Fuente: HISTORIA ANTIGUA. J. M. Roberts. Naturart, S.A. BLUME. 2.005)

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        Esta forma de luchar, mediante escaramuzas continuas, resultaba muy extraña a las Legiones de César, venidas las veteranas de las Galias. Allá era común el ataque frontal, donde el valor era la moneda en curso, y no se daba el engaño una vez que los enemigos estaba frente a frente. Las Legiones no estaban acostumbradas a este tipo de guerra, insidiosa, donde el amago era usado para pelear, sin llegar al enfrentamiento decisivo.

        Pero hay que aclarar que César cambió la descripción de la situación inmediatamente antes de la batalla decisiva que se iba a dar. Él estaba plenamente seguro de su victoria y el enemigo no era tan temible como lo puso en sus Memorias. Pero no ignoraba que si reflejaba eso en su Comentarios, poco mérito podría adjudicarse. De modo que magnificó las virtudes militares de Escipión y sus oficiales, y confesó una falsa preocupación que en modo alguno sentía.

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Enlace con el próximo día: Egipto antiguo 154. El Imperio contra el Senado segun César.

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        Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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