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Egipto Antiguo 186 Amar en Roma y en África

Egipto Antiguo 186 Amar en Roma y en África

© Copyright  Fernando Conde Torrens, el miércoles 19-3-2.014

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          En el anterior artículo hemos visto a Julio César rememorando su Guerra de África, los momentos más gratos que se dieron en ella.

        Después de su célebre noche con la Reina de Mauritania – célebre porque fue la comidilla de todo el campamento, que envidiaba la suerte de su jefe – César llegó a la conclusión de que en África, tanto en Mauritania como en Egipto, las clases altas practicaban la preparación para el coito. Quizás en las tierras ignotas, por debajo del Nilo y más allá del desierto al Sur de Mauritania y de Numidia, también se practicara. En Roma, en cambio, no se usaban preparaciones. Era común el «aquí te cojo, aquí te tomo«, como se decían entre los romanos. Y eso que en Roma y en todas las ciudades importantes del Imperio había agua en abundancia, y esclavos de sobra.

        Las guerras daban muchos esclavos y donde mejor se pagaban los esclavos era en Roma. Porque en Italia estaban los mayores latifundios de toda la República. Y sus dueños vivían en Roma. Los compraban en Roma y luego los mandaban a sus fincas. Y se valoraban sobre todo los esclavos cualificados, si sabían hacer algo. Podían enseñar a sus hijos, servirles como secretarios, copistas, artesanos en los diversos oficios. Y podían satisfacerles sexualmente. Aun así, a pesar de la abundancia de esclavos, en las villas y en los palacios romanos sus dueños no se acicalaban para la cópula, como hacían en África.

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Vaso de terracota. Museo Arqueológico. Arezzo, Toscana

Egipto Antiguo 186 Amar en Roma y en África

(Fuente: Historia de la Humanidad, Tomo 10. Roma Republicana. J. M. Roldán et alia. Arlanza Ediciones, S.A. 2.000)

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        Ahora que conocía ambas costumbres, tenía que reconocer que darse un baño y acudir al encuentro oliendo bien, y sabiendo que ella iba a oler como una diosa, era muy agradable, más apropiado. Permitía mayores libertades en el ayuntamiento. Quizás, pensó, a Roma le faltaban 1.000 años de Imperio, como los había tenido Egipto. Y dentro de 1.000 ó 2.000 años en Roma todo los patricios y los ciudadanos más acomodados se prepararían para el coito con sus esposas y para las aventuras extramaritales, siempre que la  mansión donde vaya a darse el encuentro reúna las condiciones de agua caliente y esclavos.

        Pero un horno y un caldarium (piscina, o gran recipiente, de agua caliente) había en cualquier casa que se precie, incluso hoy en día. Mucho más dentro de 1.000 ó 2.000 años. Sería cuestión de acostumbrarse a las comodidades de las que ya disfrutaban algunos egipcios escogidos y hasta algunos bárbaros de Mauritania.

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Mapa de Peutinger, con el Ilírico (fondo), Sur de Italia (punta de la bota), Sicilia y el Norte de África

Egipto Antiguo 186 Amar en Roma y en África

(Fuente: Atlas of the Roman World. Tim Cornel & John Matthews. Facts On File. New York – Oxford. 1.982)

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        Y de las condiciones previas sus recuerdos se fueron al acto en sí. Y tuvo que reconocer que tanto Cleopatra, Reina de Egipto, como la Reina Eunoe, tenían algo especial algo que no tenían las mujeres romanas. Un instinto, un conocimiento, no sabía cómo definirlo, que las hacía incomparablemente más atractivas en la cama y en sus alrededores. Porque también sabían sacarle partido al espacio en torno al tálamo.

        Lo que le hacía Cleopatra era un saber personal, pensó cuando la conoció bien. Pero al tener una experiencia similar en Mauritania, terminó pensando que era un saber del África, no sólo de Cleopatra. Porque una y otra lo había aprendido del entorno, del saber popular. Las africanas sabían amar mejor que las romanas, eso era evidente para César. Y había que pensar que los varones africanos eran también mejores amantes que sus homólogos romanos. Era imposible que las mujeres estuvieran más adelantadas en cualidades amatorias, sin que los varones las igualaran, y posiblemente las aventajaran.

        Era algo que él se quedaría sin saber, porque nunca le gustó el trato con efebos. Ni de joven, ni de mayor. Y no iba a empezar ahora. Sabía que circulaban historias por Roma sobre su supuesta relación sentimental con el rey del Ponto, Mitrídates. Pero nunca hubo tal. Simplemente, congeniaron. Tenían parecidos puntos de vista y disfrutaban conversando. Pero nunca compartieron nada corporal. Ninguna cama, ni ningún triclinium amplio. Eso eran calumnias o inventos envidiosos. César pensaba que era bueno que sus enemigos no supieran bien cómo era él en el fondo. Cuantas más leyendas falsas, mejor.

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Mapa de Peutinger ampliado.

Señaladas: Brindisi, Tarento, Hereclea, Crotona, Caulon, Regium, Vibo Valentia, Tempsa y Clampetia en Italia.

Thermae, Cephaloedium, Agathirnum, Tyndaris, Agyrio, Agris, Hybla y Agrigento en Sicilia.

Praesidium, Pisida, Adamonem, Sabrata, Pontos y Assaria en África del Norte.

Egipto Antiguo 186 Amar en Roma y en África

(Fuente: Atlas of the Roman World. Tim Cornel & John Matthews. Facts On File. New York – Oxford. 1.982)

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        César recordó entonces su última relación con mujer antes de conocer a Cleopatra. Con aquella mujer helena no hacían ninguna preparación, claro está. En un campamento militar era imposible tener las comodidades que se tienen en una villa, colonia o ciudad romana. Iba ella en una caravana de suministros para Pompeyo, de parte de varias ciudades de la Tesalia, que cayó en manos de los romanos. Los soldados de la escolta, pocos en número y no muy hábiles con las armas, cometieron el error de resistirse. Fueron vencidos y pasados por la espada, por estúpidos. A los demás acompañantes se les tomó como esclavos, entre ellos a aquella mujer. Era relativamente joven y se veía que era una dama, por sus indumentaria y su estilo altivo. Por eso los comandantes se la reservaron a César. Después del viaje desde Brundisium, estaba solo. Y se presentaban varios meses de permanencia en Macedonia, hasta terminar con Pompeyo.

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Mapa de la zona del mapa anterior

Egipto Antiguo 186 Amar en Roma y en África

(Fuente: Longman´s Atlas of Ancient Geography. Longman´s, Green and Co. New York, London and Bombay. 1.902)

  

           Pompeyo el huidizo. César le había perdido es respeto cuando comprobó la debilidad de los ejércitos de Farnaces, en Asia Menor. Pompeyo había generado su fama luchando en Hispania contra bárbaros ignorantes y mal armados. Bravos, pero simples. Y contra los esclavos de Espartaco, que ya habían sido casi vencidos por Craso, y contra bárbaros de Asia Menor y Judea. Al menos los del Asia Menor, con Farnaces como máximo representante, eran hombres de paja, guerreros mal preparados y mal dirigidos. «Así cualquiera logra triunfos«, pensaba César. Y Pompeyo exigió se le dieran dos a su vuelta de las campañas de Asia y de Judea. Cuando Farnaces tuvo detalles de verdadero principiante, como cuando abandonó su campamento, hábilmente establecido en un cerro casi inexpugnable, y se lanzó colina abajo a atacar el suyo, mucho peor situado. Incluso un tribuno en su primera campaña militar lo haría mejor.

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Enlace con el próximo día: Egipto antiguo 187. La esclava tesalia.

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        Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. .

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