Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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El cuerpo, maquina de precisión

           La salud tiene una gran importancia en esto de la Evolución. Es la base. Algo así como los cimientos de una marcha serena hacia la cima. Si se pierde la salud, todo se dificulta. No se imposibilita la Evolución, pero se retarda. Y es que hacen falta errores de muy grueso calibre para poner en jaque nuestra salud. Y ello porque tenemos un cuerpo que casi roza la perfección. Nuestro cuerpo es, como reza el título, una máquina de precisión. Lo que sucede es que el conductor de dicho vehículo es un “zarpas”. O conduce siempre borracho y no se da cuenta de lo que se trae entre manos. El cuerpo máquina de precisión

………. A estas conclusiones he llegado a lo largo de mi ya larga batalla contra al Hipotiroidismo, al que tengo casi acorralado contra las cuerdas, pero al que no acabo de vencer, o superar. Y ello porque no se sabe el remedio que cura los tiroides descontrolados, como dicen que está el mío. Y me veo obligado a observar con todo detenimiento mi cuerpo para tratar de deducir lo que él me pide. Y al hacerlo me he dado cuenta de lo perfecto que es, de cómo reacciona al instante a lo que le hago, bueno o malo.

………. Cuando se tiene cierta edad – edad indefinible, a la que cuanto más tarde se llegue, mejor – y algún colega se entera de que uno tiene algo desajustado, le suelta la frase ésa de que “la edad no perdona”, o ésa otra de “a nuestra edad las goteras son inevitables”.        

………. Y ello porque uno de ellos toma tres pastillas diarias y el otro, cinco. De las cinco, dos son para combatir las goteras y las otras tres, para compensar los efectos secundarios que tienen las primeras. Y el agrado con el que pronuncian las frases de condolencia da pié a pensar que en
el fondo se alegran de que el otro, o sea, yo, tenga siquiera una gotera flagrante.

………. Con este artículo quisiera salir al paso de ese tópico de que el cuerpo pierde facultades con los años, de modo que las enfermedades se convierten en algo inevitable. Defenderé que no es así. Lo que sucede es que al aumentar la edad, al pasar de los cincuenta, por un decir, aumentan las conductas vejatorias para el cuerpo. Uno se ha situado, empieza a sobrarle el dinero y puede hacer un plan de pensiones, come más, hace menos ejercicio y los hijos empiezan a dar problemas de más enjundia que cuando eran más jóvenes.

 

El cuerpo máquina de precisión

     El cuerpo máquina de precisión


………. Y en tales momentos, o un poco más tarde, se cae en algún error grande, en una agresión imponente para el cuerpo y surge la fatalidad.


………. Hoy no trataremos de las dolencias de grueso calibre. Hoy nos iremos al otro extremo del espectro y hablaremos de las agresiones minúsculas, pero agresiones. Porque para captar esas agresiones no tenemos más que observar la reacción de nuestro organismo.  

Hace muy poco he vuelto a confirmar que tomar café y media copa de coñac después de comer representa una agresión para mi cuerpo. La
digestión se alarga, porque al estómago le cuesta digerir esos dos pequeños tragos de licor al que le he obligado. Al día siguiente probé a ver si la taza de café sin coñac le producía algún efecto negativo, y, para mi sorpresa, comprobé que también. El café, incluso con la marca «Descafeinado», me afecta al sueño a primera hora de la noche. Ahora me toca probar con una taza de lecha sola. Y así sabré hasta dónde puedo llegar. Antes no me fijaba. Me pasaba lo mismo, pero no le daba importancia. Me agredía inconscientemente.

            Otra agresión menor, de la que me he dado cuenta, es la hora y media de televisión después de cenar. Tal vez porque se superpone a varias horas pasadas ante el ordenador, pero producen picor de ojos y luego, dificultad para dormir, insomnio a primera hora de la noche. Al limitar a tres horas de ordenador por la mañana y no ver televisión tras la cena, se duerme perfectamente. Otra pequeña agresión dejada atrás. Es curioso porque leer no produce agresión alguna y el ordenador y la televisión, sí. Es que no en vano son rayos catódicos que nos disparan a los ojos desde las pantallas planas y aparentemente inofensivas. De modo que limitar la exposición a los rayos catódicos –del cátodo – de ordenadores y televisores es también otra manera de evitar agresiones menores.

El cuerpo máquina de precisión
………. Cenar tarde era otra agresión de menor calibre. Irse a la cama a las doce y haber  cenado a las diez era tener muchos boletos para dormir mal. Ahora las cenas las hago entre seis y ocho de la tarde. Y si tengo poca hambre, mejor. Todavía recuerdo mis años mozos, un verano que pasé en Inglaterra, donde se cenaba a las cinco y media de la tarde. Y eran cenas por todo lo alto. Y lo bien que me funcionó el estómago aquella temporada, que andaba con gastritis, precisamente.

El cuerp, máquina de precisión
………. Recientemente he comprobado que tomar jamón, aunque sea del bueno, es malo a la hora de cenar. Uno se hace a tomar aquello que le conviene al cuerpo y tan feliz.

El cuerpo máquina de precisión
………. Pero para eso hay que escuchar al cuerpo y anotar las menores alteraciones de su buen funcionamiento. Y averiguar la causa y poner remedio. Tenemos la posibilidad de hacer pruebas a diario, hasta dar con el factor que le altera, aunque sólo sea mínimamente.

El cuerpo máquina de precisión
………. Aquí ya no llamamos enfermedades a las alteraciones de la salud. Las llamamos dolencias. Nos duele alguna parte del cuerpo. Nos duele, dolencia. Y tras cada dolencia hay una agresión, física o emocional. He de decir que si puedo dedicarme a observar las agresiones pequeñas es porque hace mucho que evito a las agresiones grandes. Basta con la segunda Regla, “no dejarse afectar por lo que hagan o digan los demás”. De esa forma uno no se enfada. Y el cuerpo no se resiente. No digo que no cueste, hay que estar alerta para no dejarse afectar por los próximos, claro está. Pero es posible conseguirlo.

El cuerp, máquina de precisión
………. Hablemos ahora del conductor borracho. No es una borrachera en sentido literal; es una ausencia real de lucidez, que viene a se r algo similar a la borrachera. No somos conscientes de las agresiones continuas a que sometemos a nuestro cuerpo. Él reacciona y nos lo indica, pero no escuchamos, no hacemos caso.

Tenemos una ignorancia absoluta sobre el origen de nuestras dolencias, a las que la gente normal llama “enfermedades”. Y, sin saber el origen, no somos capaces de curarlas. Y lo que hacemos es contrarrestar el síntoma, hacerlo desaparecer, y creer que con eso nos hemos curado.

No sabemos que nuestro cuerpo tiene una serie de programas metidos en la parte más profunda de nuestro ser. Y que esos programas están diseñados para contrarrestar la agresión que sea. Hay un programa para cada agresión posible. Y cuando se produce la agresión, automáticamente se pone en marcha el programa de resolución de la agresión. El programa mandará al órgano agredido para que ralentice la digestión a fin de poder con un alimento indebido, no admitido. O mandará a los ojos que produzcan una sustancia que pique y que permita que el ojo se relaje y se mantenga abierto hasta que hayan cesado los efectos de la agresión. O mandará que el sueño no llegue hasta que el estómago haya acabado su trabajo. Y lo mismo cuando se toma un alimento indigesto para cenar.

O mandará que el órgano y la zona contigua se inflamen y se llenen de líquido, para aliviar la tensión que se ha ejercido sobre él, como cuando nos damos un golpe en el ojo. Sólo hace falta observarnos y nos daremos cuenta de la maravilla que es nuestro cuerpo, incluso cuando ya tiene unos ciertos años.

Pero claro, para eso hay que superar la borrachera y no creernos todas las tonterías que nos dicen para mantenernos borrachos …

El cuerpo máquina de precisión
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Fernando Conde Torrens es autor de «Año 303. Inventan el Cristianismo», recientemente editada, «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En la Web  http://wwww.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

 ……….. El cuerpo máquina de precisión

El cuerpo, máquina de precisión        © Copyright Fernando Conde Torrens

El cuerpo máquina de precisión

El cuerpo máquina de precisión

El cuerpo máquina de precisión

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