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El Imperio Seleúcida 8 bajo Antíoco III Megas 2

El Imperio Seleúcida 8 bajo Antíoco III Megas 2 (223-187)

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el miércoles 4-5-2.011

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         Habíamos dejado a Antíoco III sin haberse ganado su apodo de Megas, el Grande, derrotado, por ingenuo, en la batalla de Rafia., ocurrida el 22 de Junio del año 227 AEC. Lo que tenía que haber hecho era dedicarse a la batalla, rodear las falanges de Ptolomeo con su caballería victoriosa y destrozarlas por detrás. Ese flanqueo era lo que todo general buscaba conseguir con el enemigo. Antíoco lo tuvo en las manos y lo dejó escapar. Este detalle es una muestra más de lo primitivos que eran los humanos en la Antigüedad. Eran sumamente viscerales y eso muchas veces les perdía. Veremos a otro monarca visceral perdido cuando vayamos a Macedonia.

        Cuando lleguemos a Egipto, veremos las consecuencias, no tan buenas, de haber empleado egipcios en la defensa de su reino por parte de Ptolomeo IV, pues a partir de ahí, tomaron conciencia de su importancia y se le volvieron respondones. Pero volvamos a nuestro Antíoco III Megas. Viendo que por el Oeste no tenía nada que hacer, volvió sus ojos al Norte y al Este, donde se le habían desgajado dos enormes satrapías, la Partia y la Bactriana.

        Una corta expedición al Norte le permitió recuperar parte de los territorios independizados. Pero el verdadero objetivo de Antíoco eran las dos satrapías rebeldes del Este. Marchó contra ellas y se dedicó a recuperar territorio durante nada menos que diez campañas, del 225 al 215. En ellas conquistó parte de Armenia, y al rey de Partia, Arsaces, lo hizo tributario suyo. No lo derrocó y puso otro sátrapa en su lugar, sino que lo mantuvo en el poder, pero como cabeza de un reino sometido al Imperio, no independiente.

        En la Bactriana, que le opuso más resistencia, derrotó a su rey, Eutidemo. No obstante, escarmentado de su visceralidad en Rafia, no lo destituyó, sino que, puesto que tenía coraje y le había hecho frente, lo mantuvo en el poder para que el Reino Greco-Bactriano fuera un tapón, que protegiera al Imperio de la invasión de los nómadas desarrapados del Norte. Con estas medidas demostró que tenía visión de Estado.

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Busto de Antíoco III Megas. Museo del Louvre (París)

(Fuente: Historia de la Humanidad. Tomo 9, Grecia Helenística. Rebeca Rubio et alia. Arlanza Ediciones, 2.000.)

        Algo más tarde, en el 204, moría su enemigo egipcio, Ptolomeo IV Filopator, y dejaba en el trono a un niño pequeño, que sería Ptolomeo V Epífanes. En sus días, y gracias al impulso de los dos Faraones anteriores, la ciudad de Alejandría se había convertido en la primera ciudad de Egipto y puntera entre las ciudades del antiguo Imperio de Alejandro. Sólo le hacían sombra Antioquía, Pérgamo y Atenas como ciudades de la Cultura.

        Antíoco III, al ver la ocasión propicia con un Egipto débil, se unió al otro vecino, Filipo V de Macedonia, y atacaron conjuntamente el año 202 al Imperio Egipcio. Era la Quinta Guerra Siria. Esta vez las cosas le salieron bien y, tras la derrota del ejército enemigo, Filipo V se quedó con lo que sería más tarde la provincia de Cirene, el límite Oeste de Egipto, la Jonia, al Sur-Oeste de Asia Menor, y las islas Cícladas, en el Egeo. Por su parte, Antíoco III se posesionó del Sur de Siria, de la isla de Chipre y de las posesiones egipcias en Asia Menor. El éxito de tales campañas le hicieron acreedor del título de Megas, el Grande.

        Para una mejor comprensión de los reinados y de las alianzas, iremos añadiendo al gráfico que sigue los reyes de los reinos que vayamos analizando.

        Dejaremos a Antíoco III Megas en la cima de su gloria con una reflexión relativa a la ley del vecino. Hay un factor de suerte en esto de los monarcas que pasan a la Historia como vencedores, Megas, Grande, etc. Y es lo fuerte que sea el vecino. Si el reino vecino está mandado pro un monarca sagaz, astuto, nunca pasaremos a la Historia como un vencedor nato, un líder inteligente. Cuando los hados nos hacen vecino de un monarca disoluto, despreocupado, flojo, ese hecho nos convierte en magníficos, conquistadores, Megas rematados. Hay otro modo de llegar a ser Megas, el Grande, pero eso vendrá mucho más tarde: Agradar a quienes escriben la Historia, trabajar para ellos. Pero para eso necesitamos que nos dejen esquilmados de Cultura, romos, nulos, asno-alfabetos. Ya llegará.

        Antíoco III no tuvo suerte con el monarca egipcio en sus primeros años. Tuvo suerte con el hijo pequeño, en su segundo tercio de reinado. Y volverá a tener mala suerte en el último tercio. ¿Por qué? Por un hecho en el que su capacidad de acción será nula: Porque Roma va a vencer a Cartago en la batalla de Zama, el año 202, y con ello poner fin a las Guerras Púnicas, que la tenían entretenida en el Oeste desde siempre. Y eso le va a liberar las manos para fijarse, e intervenir, en el Oeste. Y «con Roma hemos topado, Sancho«

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Enlace con el próximo día.

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Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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