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El Imperio Seleúcida 14 bajo Antíoco V y Demetrio I.

El Imperio Seleúcida 14 bajo Antíoco V y  Demetrio I

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© Copyright  Fernando Conde Torrens el miércoles 18-5-2.011

        Antíoco V Eupator (164-162)

        Si hasta ahora hemos ido a una velocidad de un artículo por monarca seleúcida, la rapidez con la que los monarcas que faltan suban al trono y lo dejen va a aumentar y no será posible llenar un artículo con lo poco que van a dar se sí determinados monarcas. Ése va a ser el caso de hoy, que tendremos que dar cuenta de los dos reyes siguientes, los dos primos, cuyos padres fueron reyes y hermanos, según el gráfico del que no podemos prescindir, Seleúco V Filopator  2 y Antíoco IV Epífanes 3.

      

El Imperio Seleúcida 14 bajo Antíoco V y Demetrio I

        Primero accedió al poder el hijo, muy joven, de Antíoco IV Epífanes, porque era el que estaba a mano, en palacio. Hubo, claro un regente, pues el rey era un adolescente. Eso siempre les viene bien a los funcionarios de palacio, les da un protagonismo que, de otro modo, nunca tendrían. El regente se llamaba Lisias. La debilidad del Imperio Seleúcida también le vino bien a Roma, que exigió que el monarca Seleúcida cediera la flota, y también los elefantes, a Roma.

        Hemos visto que el embajador de Roma ante Antíoco IV Epífanes, cuando éste sitiaba Alejandría, salió muy airosamente de su misión y cosechó gloria para Roma y para sí mismo con aquello del círculo sobre la arena, en el que el sitiador se vio sitiado. Pero no todas las encomiendas del Senado romano tenían tan brillante final. Más de un embajador pagó con su vida el recado – desagradable para quien lo recibía – que le habían encomendado. Eso dependía mucho de la civilización del destinatario. Un embajador de Roma enviado ante Cartago fue encarcelado y torturado hasta la muerte, ya lo veremos cuando estudiemos Cartago, porque los cartagineses no tenían un monarca jovencito y un ministro acongojado para hacer frente a Roma.

        El que enviaron ante Antíoco V no tenía motivos para sospechar que iba a terminar mal … Pero el pueblo, que se enteró de las exigencias de Roma, sobre la flota y los elefantes a entregar, se enfureció y cargó contra la posada donde se alojaba, lo sacó a la calle y lo linchó. El embajador se llamaba Octavio y Roma tomó nota del acto, para pasar factura cuando las cartas estuvieran todas en su mano.

        Posiblemente movidos por tal muestra de rebeldía, Roma echó mano al rehén que tenían desde hacía años, al hijo de Seleúco IV Filopator, el que se pasó la vida reuniendo dinero para pagar la indemnización de guerra tras la batalla de Magnesia, perdida por su padre aquel lejano año 190 Antes de la Era Común. El hijo se llamaba Demetrio y los romanos, que lo mantenían como rehén, lo dejaron marchar a su país para que reclamara el trono, que había sido de su padre, Seleúco IV Filopator, siendo éste el primogénito de Antíoco III Megas, el perdedor de Magnesia.

         Demetrio I Sóter (162-150).

        Llegado a Asia, no le fue difícil a Demetrio recabar la lealtad de los nobles, prometiendo unir las fuerzas del Imperio en contra del enemigo común, Roma. Además, Lisias se había vuelto impopular y eso le facilitó las cosas. Lisias y el joven Antíoco V pasaron a mejor vida, asesinados en palacio. Demetrio I era el nuevo monarca seleúcida.

        Lo primero que hizo fue ponerse al frente de sus ejércitos y partir para el Este, a fin de proseguir la victoriosa campaña de su tío, el difunto Antíoco IV Epífanes, el padre del joven primo que acababa de matar. Se enfrentaba al general Timarcos, quien, aprovechando el desorden general, había imitado a los Partos y se había apropiado de la rica satrapía de Babilonia y de la Media, declarándose rey. Demetrio derrotó a Timarcos, a pesar de haber sido Timarcos reconocido por Roma como cabeza de un reino independiente. Pero Roma estaba muy lejos de Babilonia y Media.

        En el mapa que sigue se aprecia la situación de partida, el inmenso Imperio Seleúcida bajo Seleúco I, la parte en amarillo, allá por el año 312 AEC. Cuando reina Demetrio I, toda la zona Este, desde Carmania hasta Sogdiana se ha desgajado ya del Imperio. Los partos controlan ya Partia y Persia. Si a Demetrio se le van Babilonia y Media, le dejan con la mitad de su ya escueto Imperio … Las recuperó. Se ve también Capadocia, al Norte. El reino de Pérgamo aún no se había formado, pues el mapa recoge la situación del año 312 citado.

El antiguo Imperio de Alejandro y los reinos a que dio origen.

 (Fuente: Historia de la Humanidad, Tomo 9, Grecia helenística. Rebeca Rubio et alia. Arlanza Ediciones, 2.000)

       Recuperado lo principal, Demetrio I y en otra campaña se dirigió al Norte, y en Capadocia impuso a un rey afín a él, en vez del que había, Ariarates V. Pero le tocó al monarca impuesto en Capadocia por Demetrio I volverse impopular con sus nuevos súbditos. Y Atalo II, rey de Pérgamo aprovechó el descontento popular para atacar Capadocia, mucho después de que el Seleúcida Demetrio se hubiera marchado, y volver a poner en el trono a Ariarates V, del que se volvió aliado, claro.

        Habíamos dejado Judea y la rebelión de los Macabeos a la muerte de Antíoco IV Epífanes. Aprovechando la muerte del tío, Antíoco IV Epífanes, Judas, hijo de Matatías Asmoneo, de sobrenombre Macabeo, tomó Jerusalén y el Templo, pero no pudo tomar la ciudadela, donde estaba apostada la guarnición seleúida. En diciembre del año 164, apenas muerto Antíoco IV, celebró una gran fiesta de purificación del Templo y una solemne acción de gracias.

        Tras la llegada del nuevo monarca, el joven Antíoco V,  y del regente, Lisias, éste bajó a Judea, la recuperó, se llegó a Jerusalén y la sitió. Pero amenazas internas – otro general pretendía ocupar su puesto, de tales asuntos está la Historia llena – le obligaron a levantar el sitio. Hizo, antes de retirarse de vuelta a Antioquía, un pacto con Judas Macabeo, permitiendo a los judíos seguir su religión. Judea se declaraba reino vasallo del Imperio. Para contentar a Judas, Lisias ordenó que Menelao, el Sumo Sacerdote adversario de los Macabeos, fuera ejecutado.

        Demetrio I no aceptó el arreglo a que había llegado Lisias con Judea y entendió que tenía otro problema sin resolver en el Oeste, en Judea.

        Dejamos aquí el tema, o no terminamos nunca …

        No es de extrañar que, en comparación con los efímeros monarcas anteriores y lo poco que hicieron por la gloria del Imperio Seleucida, a Demetrio I le pusieran el sobrenombre de Sóter, Salvador. Parecía que iba a recuperar el brillo que se había perdido con su tío. Pero …

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Enlace con el próximo día.

………. Fernando Conde Torrens es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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