El Factor "X"

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        Parece aceptable la afirmación de que nada positivo puede salir de la ignorancia, de que no nos conozcamos, de que no conozcamos la naturaleza humana no puede derivarse ningún bien. Andaremos como perdidos por la vida, los comportamientos de los demás nos amargarán cada día, iremos de sorpresa en sorpresa. Parece claro que convendrá conocer la naturaleza del humano, nuestra propia naturaleza.

        Sabemos que todos los humanos constamos de un cuerpo físico, de unos sentimientos y de unos pensamientos. Pero dado que estas tres componentes se dan en todos los humanos y sin embargo no todos los humanos son iguales, introduzcamos como cuarta componente un algo indefinido, cuyo nombre no conocemos y que llamaremos el factor "X".

        Si lo más elevado del humano parece que es su mente y como entre los individuos se da una gran diferencia de mentes, hemos de suponer que el factor "X" está situado por encima de la mente. Y que de él dependerá el comportamiento mental del individuo.

        ¿Es "X" invariable o crece con el tiempo? El cuerpo físico crece con el tiempo. Los sentimientos despiertan a cierta edad. Las circunvoluciones cerebrales potencian la mente a partir de cierta edad. Todo parece indicar que el factor "X" sea asimismo creciente.

        ¿Será "X" creciente indefinidamente? El cuerpo físico crece hasta un límite. El desarrollo sentimental alcanza también una meta. La mente tiene también su tope, la madurez. Lógicamente el factor "X" podrá alcanzar asimismo su estado de plenitud. No va a ser una excepción ...

        ¿Cómo se notará que el factor "X" ha alcanzado la plenitud en un ser humano? Por el acierto medio de su mente. Por la fortaleza media de su mente. Por la serenidad media de su mente. Por el comportamiento general de esa persona ...

        Aun a riesgo de parecer indiscreto, veamos quiénes tendrán "X" poco desarrollado:

        - Aquellos cuya mente sea una veleta.

        - Quienes no tienen criterios claros. Los indecisos.

        - Los que no tienen confianza en sí mismos.

        - Los de humor cambiante. Los inestables emocionalmente.

        - Los de mal genio habitual. Los pesimistas.

        Por el contrario, la serenidad ante la adversidad, la claridad de ideas, la decisión, la seguridad en uno mismo, la estabilidad emocional, el carácter agradable, la sonrisa habitual, la alegría de vivir, la apertura a los demás serán signos de factor "X" sobreabundante.


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        Hemos tratado escuetamente las posibilidades de diagnosticar la potencia de nuestro factor "X". Vamos a analizar ahora lo que se sitúa por debajo de tal factor. Tratamos de conocer y comprobar las relaciones entre organismo físico, corazón y mente.

        Parece una experiencia fácilmente comprobable que el organismo actúa movido por los sentimientos que albergamos. Ceño, portazos, gritos y ademanes bruscos son consecuencia de sentimientos negativos. Sonrisa, buenos modales y suavidad en el hablar acompañan los intervalos de paz sentimental, de sentimientos positivos.

        También resulta comprobable experimentalmente que oleadas de pensamientos negativos generan sentimientos de igual signo. Así pues la mente gobierna al humano por medio de los pensamientos. Pero esto es sólo una parte de la verdad. Porque la mente se deja influir por lo que sucede debajo de ella. El estado físico del organismo influye en ella. El estado emocional nubla asimismo la visión de la mente. Lo que captan los sentidos pone en marcha la capacidad imaginativa de la mente.

        La mente manda, pero no es autónoma. El estado del cuerpo, el estado emocional y la imaginación, que vive puerta con puerta de la mente, alteran su capacidad de razonar fríamente. Por eso la mente es unas veces objetiva y otras, fuertemente subjetiva. Por eso unas veces acierta y otras se equivoca.

        Sin embargo los humanos confiamos en la mente como árbitro supremo. Cuando tenemos un problema ponemos en marcha la mente y pensamos en él. Tratamos de que la mente nos facilite la solución. Pero esta solución va a depender de lo alterada que esté la mente, de lo subjetiva que sea en ese momento. Y si la persona está angustiada por el problema, si su estado emocional está alterado, la mente lo acusará. Y no pensará fríamente.

        La solución sería desarrollar el factor "X". Ya que el factor "X" es, por definición, aquello que permite a la mente no alterarse por lo que está bajo ella. El factor "X" guía a la mente, la ilumina con una claridad muy especial, le sopla al oído las soluciones.

        ¿Cómo podremos desarrollar el factor "X"?


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        El factor "X" tiene una forma muy curiosa de desarrollarse. El factor "X" se desarrolla cuando uno desea que su factor "X" se desarrolle. El factor "X" crece cuando uno actúa como quien tiene un factor "X" crecido. El esfuerzo por actuar como un ser humano evolucionado le vuelve a uno evolucionado. El secreto es querer con todas las fuerzas, poniendo los medios, luchando por ponerlos.

        Veamos como se comporta la persona con "X":

       - Decide cada vez con más facilidad. Le ha perdido el respeto a las cosillas de andar por casa. La persona con "X" sabe aislarse y consultar con su "X".

        - Conoce a las demás porque se conoce a sí misma. Acepta a las demás como son. No espera recibir elogios y plácemes de los demás, porque ella se los concede a sí misma.

        - No hiere. Su "X" le dice que no debe herir a los demás. Se da cuenta de lo que es herir y se abstiene de hacerlo.

        - Es relativa. No se cree en posesión de la verdad, ni piensa que todo el que no es como ella ande equivocado.

        - Pasa desapercibida. Sabe escuchar. No necesita estar hablando siempre de sí misma. Porque no necesita que le alaben. Por eso sabe no ser pelma.

        - Es flexible, abierta, comprensiva incluso con el error. Es liberal, tolerante, no autoritaria, democrática en sus relaciones familiares. Sabe ayudar sin dogmatizar. Apoya y confía.

        - Es autónoma. No se aburre nunca porque tiene la diversión dentro. El factor "X" le sugiere cosas que hacer.

        - Es apacible. No da importancia a las cosas y no se ofende por casi nada. Ha situado las cosas en su sitio y a la persona por encima. A todas las personas.

        Sería interesante buscar personas que reúnan varias de estas condiciones y frecuentar su trato. Y tratar de ahondar en sus motivaciones profundas. Y sería aún más interesante esforzarse por comportarse como ellas. Porque hemos dicho que el factor "X" crece cuando uno se comporta como si ya hubiese crecido.

        Pero vamos a decir el verdadero secreto del asunto: El factor "X" crece sólo con mirarlo. Todos tenemos un germen de "X". Basta con hacerlo crecer. Y querer hacerlo crecer es ya hacerlo crecer. Éste es el secreto.


 

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        Hemos visto los signos de la persona con "X", de la persona que ha sacado el factor común, porque "X" es común a todos los humanos. Sólo que no solemos utilizarlo. Lo tenemos abandonado por desconocido. Nunca nos hablaron de él y ahí está, pero es como si no existiera.

        La madurez es otro nombre que se suele dar a "X". El ser evolucionado es el ser humano con "X". La persona realmente adulta es la persona con "X".

        La persona madura conforme se va dando cuenta de la realidad de "X", de la importancia de "X", de la diferencia que supone "X" sí o "X" no. Para comenzar a madurar tiene que empezar a captar dónde hay y dónde no hay "X". Debe ir poniendo a punto una nueva visión para percibir "X". Otro secreto: Esa especie de visión para captar "X" es "X". Así que, viendo, se hace crecer el propio "X". Por eso dijimos que el factor "X" crece sólo con mirar. Mirar en profundidad, claro.

        Cuando hablemos con la gente, estemos atentos para captar si esa persona tiene mucho "X", algo de "X" o casi nada "X". Al cabo de poco tiempo dividiremos a las personas en bebés en "X", niños en "X", jóvenes en "X" y adultos en "X". El paso siguiente es no dejarse afectar por lo que hagan los tres primeros tipos y el siguiente, comprenderles y aceptarles así.

        Entonces uno procurará no ser infante en "X". Procurará ser adulto en "X" tanto como pueda. Empezará a dar importancia al factor "X". Ya no vivirá como si "X" no existiera. Y al darse cuenta de la influencia del factor "X", irá paulatinamente cambiando su perspectiva.

        De vivir en las nubes, comenzará a pisar tierra. Empezará a captar una nueva Realidad más profunda, más indefinible, pero no por ello menos importante.

        Si tuviera que explicar en qué consiste esa Realidad, tal vez se vería en dificultades. Pero seguramente el haberla captado le ayude a dominar más las cosas, a verlo todo desde una perspectiva más rica, a ser más dueño de su vida.

        Si prosigue en su labor de buscar, notará que las cosas cuestan menos. Que cada vez es mayor su factor "X". Y es que ese buscar es también "X".

 

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        Es mucho más agradable hablar de las personas con "X" que de las personas con poquito "X". Pero para poder llegar a tener un gran "X" debemos conocerlo que es andar por la vida sin usar "X". Para superar ese estado, para trascenderlo. Y porque conocer cómo actúan los no "X" nos puede ayudar a crecer nuestro "X".

        La persona que no usa su "X" está como desnuda. Le falta algo. Ella se da cuenta, aunque sea oscuramente. E intenta compensar su desnudez agregándose vistosos ropajes. Trata de disfrazarse y que los demás la admiren. En su interior se ve vacía. De modo que agarra de los demás para compensar.

        Veamos cómo se comporta la "X" minúscula:

        - Eludiendo responsabilidades. Cuando nada guía a la mente, esa persona pretende zafarse de toda situación comprometida. Falta la guía interior. Falta "X". Y las decisiones se postponen. Es el vacío.

        - Proyectando las propias debilidades en los demás. Es un intento de compensar. Una defensa de la debilidad. Es el disfraz.

        - Utilizando "la técnica del ascensor", que consiste en izarse artificialmente, a base de hundir verbalmente a otra persona. Puede ser cruel, pero se usa. Y conviene saberlo. Es el "moobing".

        - Absolutizando. El sabe y los demás no. El actúa bien y los demás no. Sin embargo, su persona no atrae. Las personas autoritarias, con un "X" casi nulo, terminan su vida solas, abandonadas. Es su cosecha.

        - Creyéndose salvador o mártir. El primer caso es una variante del punto anterior. En el segundo caso se intenta atraer la atención, el afecto, dando lástima. Otro intento de disfraz.

        - Rigidez en los criterios. Se es incapaz de adaptarse a las variaciones exteriores. Es la incapacidad para crecer, que se trata de cubrir con un disfraz múltiple.

        - Necesita sentirse aceptada, acogida. Se teme la soledad, no se soporta el silencio, se aburre uno si está sólo. Se necesita el grupo, se padece grupo-dependencia. Es la forma más desnuda de vacío, que de nuevo intenta cubrirse.

        Ahora ya sabe muestro visitante qué es la infancia de Fondo. Los niños en el Fondo hieren sólo a quien no sabe verlos como lo que son. Hieren a los que no ven el factor "X". A los demás dan lástima.

        Contemplar a un no "X" encoge el corazón, lector amigo que buscas tu "X". Lo que ocurre es que el no "X" nunca se contempla a sí mismo. Ya hemos dicho que mirar con visión profunda es "X". Vivir sin "X" es, en realidad, no vivir. Sólo "X" da sentido a la existencia...

 

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        Tratemos de explicar la existencia con la ayuda del factor "X". Para ello tomemos a todos los individuos de una ciudad, de un país o incluso del planeta y ordenémosles según el tamaño de su factor "X".

        En primer lugar tendríamos a las personas con el factor "X" completamente desarrollado, los "X" plenos. Seguirían a continuación los individuos que están desarrollando su "X" y lo han logrado parcialmente, temporalmente. En ocasiones actúan como "X" plenos y en otros momentos se olvidan de su "X". Éstos ocupan la parte avanzada de la larga fila.

        En la parte central y posterior se situarían las personas cuyo factor "X" apenas está desarrollado. Disponen de él, pero no lo usan. Actúan como si no lo tuvieran. Ya hemos visto cómo actúan.

        Las personas no "X" hacen sufrir a los no "X" con sus actuaciones. Pero las personas no "X" no hacen sufrir a los que tienen "X". El factor "X" vuelve a las personas que lo han desarrollado intocables por el sufrimiento. La persona "X" no puede ser herida ni tampoco hiere a sus semejantes. Porque tiene "X". El factor "X" hace que quien lo ha desarrollado plenamente ingrese en una dimensión en la que no existe lo que los humanos no "X" llaman Mal.

        Le llaman Mal, pero debieran llamarle no "X". Le llaman sufrimiento, pero debieran llamarle no "X" o infancia en "X".

        De modo que las personas no "X" ayudan con sus actuaciones enrabietadas a que los otros afirmen su factor "X", a que lo vuelvan pleno. Es el mejor favor que un no "X" puede hacer a un "X/2", ayudarle a desarrollar su "X". Si se mira esa situación desde el punto de vista no "X", un humano está fastidiando a otro. Si se mira desde la óptica "X", el humano no "X" está ayudando al otro a hacer crecer su "X", le está empujando hacia la Plenitud en "X". Así está en el Plan.

        Las cosas son opuestas según la perspectiva en la que estamos situados. Ser "X" significa dominar todas las circunstancias, llevar las riendas de la propia existencia. Para terminar, digamos lo que no es "X". El factor "X" no es la gracia cristiana, ni la mente, ni el amor, ni la intuición, ni cualquier cosa de las que se ven.

        Esperemos que el lector despeje la incógnita. Tiene datos suficientes para ello. Sobre todo si sabe algo de ser feliz. La Felicidad, y esto es una pista, es parte de "X".

 

Fernando Conde Torrens es autor de "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.