© Copyright Fernando Conde Torrens
Sentir sin tener motivo ...
y sin saber por qué siento ...
Parece venir de fuera
pero la fuente está dentro,
que fuera y dentro se mezclan
en el del Uno Universo.
Del mismo modo me fundo
con lo que siento y observo.
Dejarse llevar. Subir
donde no hay espacio y tiempo.
Donde sólo basta estar.
Se está en el Todo disuelto.
Se experimenta de todo
y uno es Todo en ese vuelo.
Como las olas del mar,
cuando en este mar me adentro,
me revuelcan y su espuma
salpica todo mi cuerpo,
así en el Mar Superior.
En sus aguas me sumerjo
y soy una de sus gotas
que salta brillante al cielo.
Y me mezclo con la Luz.
Y con la Vida me mezclo.
Y la Vida me atraviesa.
Y es Ella lo que en mí siento.
Con Ella me identifico
y en Ella yo me convierto.
Ya no hay yo, yo soy la Vida,
bullo en el Mar Primigenio.
El placer del puro ser,
Simplicidad, Gozo Eterno,
que en la Dimensión del Uno
jamás tuvo el Mal imperio.
Pleno de Felicidad
vivo entonces y comprendo
cómo Dios trasciende el Mal
y a la vez ama a su pueblo.
No bañarse en aquel Mar
es el mal que aquí tenemos.
Percibo entonces también
a Dios como Estado Pleno.
Como Ser la Plenitud.
Y comprendo cómo crezco.
O cómo crece. Es lo mismo
cualquier persona del verbo.
Es difícil describir
de ese Mar el movimiento
con un lenguaje inventado
para tratar lo concreto.
Y es difícil ascender
a lo simple si me aferro
a este mundo y no domino
ni anulo mis pensamientos.
Subir es la retirada
al silencio del desierto
si bien Allí no estás solo:
Eres el Cosmos entero.
Fernando Conde Torrens es autor de "El Grupo de Jerusalén",
"La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas.
En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investi-
gaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.