El Reino

         Copyright © Fernando Conde Torrens

 

            Estos artículos se escribieron años antes de surgir la idea de esta web y con el mismo objetivo. Por ello, es inevitable que haya algunas duplicaciones.

EL REINO (1/12)

        Podemos hablar multitud de "idiomas", podemos usar "formas de hablar" muy diferentes. La misma verdad la podemos explicar empleando distintos vocabularios. Existe una gran noticia, una información increíble. Existe una Verdad Única. Muy pocos seres humanos la han conocido y sin embargo la noticia está escrita en todas las paredes, corre de boca en boca. Y a pesar de ello, a pesar de todo ello, la Humanidad sigue ignorándola.

        ¿ Qué verdad es ésa que conocemos y no conocemos ? ¿ Cómo se puede conocer algo y a la vez desconocerlo ? La respuesta es que la noticia se ha deformado durante la transmisión. El que sabía dijo que era A. El que le oyó entendió B. Cuando a su vez lo explicó, sin saber, habló de C, que era de lo que en verdad entendía. El que le oyó no le gustaba C y escribió D. Hoy esa D se lee F. Todos nosotros hemos admitido sin mayor ilusión que debe ser F, cuando todos lo dicen. F de Fantasía.

        Pero el lector perspicaz, la persona de mirada penetrante tiene grandes posibilidades de poner algo de su parte y volver a leer la A original. A de Amor, de Absoluto.

        En esta ocasión vamos a tratar de acercar al lector a una Realidad ciertamente elevada. Nos referimos al Reino. Y para ello emplearemos dos "formas de hablar", dos idiomas, simultáneamente. Es posible hablar de lo más elevado sin mencionar la palabra "Dios". Y es posible también explicar la misma realidad empleando un lenguaje religioso. Nosotros emplearemos ambos, en perfecto paralelismo. Porque los dos lenguajes son nobles y las dos posiciones respetables.

        La que no es múltiple es la Verdad. La Verdad es Única. La Verdad no admite interpretaciones. Se puede explicar empleando diversas parábolas. Pero la Verdad es Única.

        No hay varios Reinos. Un hermano mayor nos habló de un Reino. Del Reino en el que él vivía. De ese Único Reino queremos hablar. La existencia del Reino, la posibilidad de llegar a él, el hecho de que el Reino tenga las puertas abiertas, ésa era la Buena Nueva. Y ésa era la esencia del mensaje del hermano mayor, "Alegraos, hay un lugar sublime al que estamos invitados, el Reino."

        La dicha completa no es cosa "del Más Allá". Es algo que se da aquí. Casi nos atreveríamos a asegurar que si no se da aquí, no se conocerá "Allá". Al menos no más que aquí.

        Y ¿ cuál es el secreto para llegar al Reino, para vivir en el Reino ? Te lo confiaremos, lector : La llave de entrada se llama afinidad.

EL REINO (2/12)

        Cuando en una sinfonía hay que tocar un acorde grave, el compositor sabe que debe emplear ciertos instrumentos. Los más idóneos al tono de las notas. Cuando de lo que se trata es de dar una nota muy aguda, el compositor cambiará de instrumento y posiblemente empleará los violines. Cada instrumento tiene su intervalo de frecuencias propio.

        La ventaja del ser humano es que, con entrenamiento, puede pasar de contrabajo a violín. Así podrá alcanzar las escalas superiores. Porque el ser humano es un ser versátil. No está definido, no está terminado, ni está limitado. Sus capacidades son ilimitadas. El destino del ser humano no es ser contrabajo. Ni su naturaleza es rondar siempre los tonos lúgubres. Se puede elevar, puede elevar el tono de sus vibraciones, puede sintonizar con las escalas superiores. A la cima de la melodía alguien que lo conocía bien le llamó Reino.

        Llegar al Reino es posible. Pero para ello hay que sonar como los violines, no como los contrabajos. Por eso hemos dicho que la clave es la afinidad. ¿ Y cómo llegar a ser afines con algo con lo que no lo somos ? He aquí el problema. En realidad no existe tal problema. el auténtico problema se presenta sólo cuando no se sabe qué buscar, cuando no se sabe en qué consiste el Reino, cuando ni se sabe que exista.

        Porque entonces no se busca en la dirección correcta. Porque se buscan otros "Reinos". Pero no el Reino. Si somos capaces de comprender en qué consiste la esencia del Reino, entonces sabremos qué hacer para llegar a él. Nuestro objetivo será precisar con la máxima claridad en qué consiste el Reino y en cómo se llega a él.

        De todas las cosas que pueden existir, de todas las cosas de las que se puede hablar, la más trascendental, la más fundamental es precisamente la existencia del Reino, la posibilidad de llegar a él en vida. No es otro el objetivo de la existencia del ser humano.

        ¿ Se imagina el lector que si encontrar el Reino y llegarse a él es la meta de nuestra existencia, tal búsqueda y tal encuentro tenga que ser algo arduo y difícil ? ¿ No sería ese supuesto una increíble contradicción ?

        No, lector. La búsqueda del Reino es fuente de gozo. Encaminarse a él llena el corazón de paz. La senda de la Verdad es amable. Recorrerla en una tarea agradecida. El Reino no exige sacrificios, renuncias ni decisiones heroicas. Como no es renuncia pasar de una calleja oscura y fría a un hogar cálido y acogedor. Al Reino también se la llamó "la Casa del Padre."

EL REINO (3/12)

        La dificultad para encontrar el Reino y toda la Felicidad que conlleva procede de dos fuentes : De nuestra estatura y de nuestra educación.

        Hablemos primero de ésta última. Algo se nos ha dicho del Reino. Algo se nos ha dicho de casi todo. Y nosotros lo hemos aceptado. Esas creencias nos modelan, nos encorsetan, nos impiden ser auténticamente nosotros. No todo lo que hemos oído es falso. Pero una parte considerable es no real, no acertado, inauténtico. ¿ Cómo separar el trigo de la Verdad de la paja de las fantasías ? Hay un medio. Lo hemos de ver.

        Hablemos ahora de la otra dificultad, de nuestra estatura, de nuestro nivel de evolución, de nuestro intervalo de frecuencias. ¿ Somos contrabajos, violines o demasiadas veces una cosa y muy pocas otra ? Porque nuestra cercanía a la parte más baja de la escala es ceguera para distinguir y saborear la parte más elevada. Pero todos fuimos jóvenes, niños y aun bebés, hasta que con el tiempo crecimos. De la misma manera, todos estamos destinados al Reino. Nuestra estatura va a suponer cuán largo será el tramo por recorrer y las ganas de iniciar la búsqueda. El camino podrá ser largo, las ganas, no excesivas, pero la dificultad no es insalvable. Todos hemos de acabar allí un día.

        ¿ Cuál de las dos dificultades es mayor ? Las dos operan en dos frentes diferentes. Una desde dentro, la relativa a la estatura. La otra desde fuera, desde los medios de pequeña estatura. Pero nadie tiene poca estatura por malicia, por astucia o por ganas de fastidiar. La pequeña estatura es involuntaria. Su causa es la ignorancia. Una ignorancia inocente, ingenua, incluso.

        No se puede decir que ésta o la otra sea mayor ni menor. Lo que sí podemos asegurar al lector es que cuando se empieza a vencer una, se comienza también a poder con la otra.

        ¿ Y qué hay que hacer para vencer esta dos formidables dificultades ? Formidables, aparentemente. Para vencerlas, amigo lector, hay que empezar a ser uno mismo. Pero tenemos que concretar más. Hay que empezar a plantar y a recoger la cosecha propia. Hay que dejar apartadas todas las creencias de la sociedad en que nacimos y ser consciente de que allí, ellas y aquí, nosotros. E ir tomando por nuestras sólo aquellas que nos diga la "voz interior". No hagamos caso a nadie más. Sólo a nuestra "voz interior."

        Pero para saber cuándo habla "la voz interior" debemos conocer con detalle nuestra naturaleza, nuestra composición, nuestra esencia. A ello vamos.

EL REINO (4/12)

        Parece sensato pensar que la realidad del ser humano, que su naturaleza será una determinada. Que no será múltiple, sino única. Que la conozcamos o no será otra cosa. Lo que puede ser múltiple son las versiones que tengamos sobre dicho tema. De lo que se deduce que no todas las concepciones que existan sobre la naturaleza del humano van a ser acertada. Sólo una puede serlo. Todas las demás no coincidirán con la realidad.

        Analicemos ahora las concepciones o versiones más en boga. Y propondremos como tesis al lector que unas versiones serán flagrantemente incorrectas, otras serán simplificaciones que desvirtúan la rica Realidad. Y sólo una será descripción perfecta de la Realidad.

        Hay versiones que dicen que el humano es exclusivamente lo que uno ve la mirarse en el espejo. Que sólo existe lo que se puede palpar, lo material. Que cuando se produce la muerte del organismo se acaba todo. Que más allá de esto no hay nada. Que la Divinidad nunca existió. Desde nuestra experiencia, esta versión pertenece al grupo primero. Pero no trataremos de convencer de ello al lector. Si él la tiene por suya, respetamos su opinión.        

        Hay versiones que dicen que el humano fue creado por Dios y que Dios le dio un cuerpo y un alma. Que el cuerpo tiene unas tendencias más bien negativas y que debemos superarlas. Y que para ello contamos con la ayuda del Creador. Bajo nuestro punto de vista esta versión está mucho más cerca de la Realidad. Sin embargo se ha simplificado la Realidad de tal forma que la Realidad se ha desvirtuado. Tanto que esta visión de la Realidad ha llegado a ser un obstáculo para llegar a la Realidad. La simplificación consiste en que se tomó una metáfora demasiado al pie de la letra. Es como si dijéramos que el humano es un contrabajo y nos lo creyéramos. 

        Hay otra versión que dice que el ser humano consta de organismo material, de un conjunto de sentimientos, de un conjunto de pensamientos y de un alma o espíritu propios. Esta versión no dice que Dios creó al ser humano. Esta versión dice que para llegar a la Plenitud es imprescindible desarrollar el propio espíritu o alma.

        ¿ Qué fue de Dios ?

EL REINO (5/12)

        Henos aquí ante un tema muy interesante: La Divinidad. ¿ Qué dice la última versión sobre la Divinidad ? La versión no dice nada. La versión te dice : "No pretendas captar a la Divinidad con tu mente, con tu lógica, con tus razonamientos. Ella está muy por encima de todas las ondas a las que llega tu cerebro. Ella lo llena todo y nada le es ajeno. Ella se encuentra también en ti y desde dentro de ti te habla. Pero tú estás tan ocupado con tus tareas, con tus vacaciones, con tus decisiones, con tus amigos y con tus enemigos que no la escuchas. Y como no la escuchas, no la oyes. Pero Ella te ha llamado siempre haciendo que a no prestarle atención le llames sufrimiento. Prueba a escuchar ..."

        La versión de la que hablamos, cuando tiene que hablar de Dios, calla. Pero se dirige al ser humano y le dice : "Mientras vivas operando sólo con las tres partes más densas de tu ser, mientras no trabajes con tu Fondo, no podrás conocer al Gran Trascendente. Todas las imágenes que te hagas de Él significarán alejarte de Él. Sólo le encontrarás cuando superes tu ignorancia, tu error al que los que tampoco saben llaman egoísmo y te vuelvas poco a poco afín a Ella. No matar, no robar, conformarte con lo tuyo, son los primeros pasos para poner en marcha a afinidad. Pero luego tendrás que dar otros, mucho más difíciles."

        "Mientras no des éstos últimos seguirás siendo un ser humano que cree en lo que le dicen de Dios. Cuando la afinidad te vaya volviendo más inmaterial, cuando tu propio interior vaya creciendo, entenderás en verdad cuál es tu esencia y cuál es la Esencia de la Plenitud, del Gran Trascendente. No será tu mente la que te ponga en contacto con la Divinidad, sino tu propio interior. Y cuando él se desarrolle en ti, tendrás la capacidad de entender a la Divinidad, sentirás como Ella siente y conocerás la Plenitud. Saldrá de ti amar como Ella ama. Harás el Bien sin esfuerzo, como Ella lo hace. En ti no tendrá poder el Mal, como en Ella no lo tiene. Porque entonces comprenderás que el Mal no existe. Serás Plenitud, como es Ella. Y no necesitarás que nadie te diga cómo es Dios porque lo verás cara a cara, porque lo llevarás dentro, porque vivirás en su regazo. Entonces conocerás el Reino, porque serás él."

        La versión que no es más grata se guarda mucho de decirle a la mente cómo es Dios. Porque sabe que es con el interior como se conoce a Dios.

EL REINO (6/12)

        Quizás el lector comprenda ahora por qué hemos mantenido que hay versiones flagrantemente equivocadas, otras que son simplificaciones que obstaculizan y alguna tendrá que ser la buena ... Si prescindimos de la componente más valiosa del ser humano, de su propio Fondo o si lo mantenemos al margen, intocado, como un elemento decorativo, si no nos ocupamos activamente de él y su crecimiento, si no usamos precisamente la componente esencial, la que nos permite conectar con la Divinidad y conocerla, ¿ qué nos queda entonces del ser humano, de su Realidad ?

        Si establecemos un abismo esencial, insalvable, entre el Dios Hacedor y sus criaturas humanas, estamos también prescindiendo de la posibilidad más enriquecedora del ser humano, la de su comunión con la Divinidad. estamos haciendo del objetivo de su existencia un vacío. Porque el objetivo, la meta, la razón de ser de nuestra existencia es precisamente llegar a esa unión, a esa identificación. Llegar al Reino. Ése fue el mensaje que se nos ha explicado repetidamente.

        Si uno repasa los Evangelios con un mínimo sentido crítico, sin prejuicios, no podrá menos de percibir que  hay un tema absolutamente prioritario: El Reino. Cuando un ser humano llega a una determinada altura del camino es entonces cuando el Reino empieza a tener importancia para él. Esto no interesa a todo el mundo, en efecto. Hay que haber madurado, hay que haber superado otros niveles más ... burdos, hay que haber aprendido con la vida, hay que haber sufrido. No porque sufrir sea bueno, sino porque llamamos sufrir al hecho de no saber. Cuando se sabe, no se sufre. 

        Hoy tenemos aquí varios textos de Sabiduría en los que se habla del Reino. No siempre se le da el mismo nombre, pero tanto la Sabiduría, como la Unción son sinónimos del Reino. En boca de Juan se pusieron los elogios y las propiedades del Reino. Alguien puede sorprenderse de que en Juan se habla del Reino y ya no se hable en ningún sitio más. Pero es que no hace falta insistir demasiado ni remachar estas cosas, basta que se encienda la chispa de la necesidad para que el buscador busque por su cuenta, y a buen seguro que encontrará.

        Sin embargo hoy del escrito de Juan se habla muy poco. Y es que con el Reino sólo se sintoniza cuando se tiene cierta afinidad con los valores del Reino. Y la carta de ajuste es, precisamente, el Fondo. El  Fondo desarrollado. No el espíritu de museo, inmóvil, adorno. No. El espíritu crecido, palpitante, operativo, espíritu en acción. Que a eso es lo que solemos llamar Fondo. Fondo ejercitado, no dormido y en desuso.

EL REINO (7/12)

        Toda la clave consiste en desarrollar el propio espíritu, lo que hemos llamado Fondo. Porque hay que desarrollarlo. No basta dejarlo como nos lo entregaron. Nacemos sin vista y precisamente ese espíritu nos proporciona una capacidad de percepción nueva, una mirada penetrante. Cuando está desarrollado, rutilante. Es como una "luz interior" que hace que las tinieblas se vuelvan luz. Es una potencia indescriptible que hace que lo que costaba no cueste. Es la escalera automática que conduce al Reino si sabemos poner los pies sobre ella.

        Si supiéramos leer en cualquier texto de Sabiduría, encontraríamos sutiles pistas que conducen al Reino. Debemos reconocer que citar frases aisladas para apoyar las propias tesis es un arma peligrosa. En ocasiones dos personas emplean las mismas fuentes para defender posturas personales opuestas. Los sucesivos Maestros que han conocido el Reino han tenido que servirse de ejemplos para describir la sutileza del Reino. Interpretar sus metáforas al pie de la letra nos ha alejado del destino, de la Plenitud. Hemos confundido demasiado frecuentemente la Plenitud con el símil. Y hoy "creemos" en lo símiles en vez de buscar la Plenitud.

        Para podernos basar en un autor ha que recorrer toda su obra y resumir luego su pensamiento. Eso haremos aquí con alguien que escribió bajo el nombre de Juan. Su escrito comenzaba así:

 

                * Al principio existía la Plenitud (el Logos)

                    y la Plenitud (el Logos) estaba en la Divinidad

                    y la Plenitud (el Logos) era la Divinidad. (Jn 1,1)

                * Quien no naciere de arriba no podrá entrar en el Reino. (Jn 3,3)

                * Quien no naciere del espíritu no puede entrar en el Reino. (Jn 3,5)

                * Llega la hora en que los se relacionen con el Padre lo hagan en espíritu y verdad. (Jn 4,23)

              *El espíritu es el que da Vida ... La doctrina de que os he hablado es espíritu y Vida. (Jn 6,63)

               * Si permanecéis en esta doctrina conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres.  (Jn 8,32)

       Un Maestro escribió estas cosas. Su verdadera identidad histórica importa menos que la validez de la doctrina expuesta. La Sabiduría es buena, provenga de quien provenga. Ningún Maestro engaña. Y todos enseñan lo mismo, a conocer esa Vida, a disfrutarla, a lograr la plenitud en esta vida. Que Plenitud no es otra cosa que Felicidad. Y nadie despotrica de la Felicidad. Al contrario, hasta los autores de canciones saben que es algo apetecible. Nosotros, también. Y tras ella vamos.

 

EL REINO (8/12)

        Seguimos espigando en Juan la doctrina profunda del Maestro que escribió :

                * Padre Santo guarda a éstos ... para que vivan hacia dentro ... (Jn 17,11)

                * Para que estén vivos en su interior .... (Jn 17,21)

                * A fin de que vivan hacia dentro ... (Jn 17,22)

        ¿Había perdido el juicio Juan? ¿No será que nosotros aún no hemos encontrado el juicio que tenía el autor de Juan? ¿A qué esa insistencia de Juan en esa misteriosa unidad? "Que vivan hacia dentro, que tengan vida dentro, que vivan hacia dentro..." El autor del texto no se cansa de repetir el mensaje conciso: "Que no estén muertos por dentro." Porque nos está diciendo: "Que lleguen al Reino, que es lo mejor que puede sucederles, lo único bueno que les espera."

        Amigo lector, esa Vida es precisamente el Reino. Vivir la maravilla interna, participar de la Vida que nos ha regalado la Plenitud Divina, he aquí una hermosa y exacta descripción del Reino, del Reino de lo Único. Y el camino es el Fondo, el propio espíritu. Desarrollarlo, ejercitarlo. Que también es doctrina del mismo Maestro que "el Reino está dentro de vosotros." Buscar la Verdad, que pertenece al Reino. Llegar a la Vida, que se conoce sólo en el Reino. Eso es el Reino. Y nos lo repitió hasta la saciedad.

        Todo lo que existe en el Reino en una misma cosa, pertenece a esa misma Esencia. Esa es la Vida que todos los Maestros proponen a cuantos les escuchan. El Maestro vive permanentemente esa Vida.

        Pasó el tiempo y la genial doctrina del Reino se diluyó, se descafeinó hasta que pocos años más tarde las reglas, normas, cánones, ritos, preceptos, dogmas, sacramentos y aditamentos taparon el tablón de anuncios donde al principio sólo hubiera una palabra: Reino. Porque el Reino lo era todo. El Reino era poseerlo todo. Era el tesoro, hasta el borde, por añadidura.

        Pobres cristianos. Ganaron seguridad jurídica, inventaron la Cristiandad, construyeron basílicas cada vez mayores, pero perdieron de vista el Reino. Y dejaron de hablar de la Unidad y de perseguirla. Cambiaron la primogenitura por un plato de habichuelas mal condimentadas, por un puñado de credenciales. Se extendieron, fueron muchos, fueron todos. Y llevaron la seguridad de salvarse a las nuevas tierras descubiertas. Pero perdieron de vista el Reino y lo suyo se vació de sentido. Y ahora hay que volver a descubrirlo.

        Bueno, menos podíamos tener. Al menos, nos han quedado rastros del Reino también en nuestros textos religiosos. Lo malo es que está rodeado de mucha paja. Pero ya la iremos separando. Creo poder decir que aquí no damos paja en vez de trigo. No dejamos colarse ni una pajita.

 

EL REINO (9/12)

        ¿Qué ocurrió en aquel pequeño círculo que rodeó al Maestro, según se nos relata en el Evangelio de Juan? ¿Qué sucedió en los primeros siglos del cristianismo? ¿Qué pasó en el siglo IV? Lo mismo que aquella noche en que se nos dice que Jesús y Nicodemo hablaban. Jesús hablaba y hablaba y Nicodemo no se enteraba.

        "¿Cómo puede ser eso? " Y leemos que Jesús le respondió : "¿Eres maestro en Israel y no sabes esto? ... Si hablándoos de cosas terrenas no entendéis, ¿cómo entenderíais si os hablara de las cosas celestiales?"

        Jesús habla de cómo es el ser humano y Nicodemo no entiende. Jesús quiere llegar a tocar el alma de Nicodemo, pero Nicodemo le opone la mente. Y la mente no entiende las cosas del espíritu. Siempre ha sido así.

        Jesús le había dicho : "Si no naces del espíritu, si no haces nacer tu espíritu, no puedes entrar en el Reino." Y la mente de Nicodemo toma al pie de la letra la frase y no comprende cómo va a nacer ahora que tiene ya barba blanca.

        Pero Jesús le estaba hablando de su propio espíritu, del que tenía que terminar de despertar dentro de Nicodemo. Y le dice: "Has de nacer de Arriba, Nicodemo. Cuando esto te suceda, te ocurrirá como con el viento, que sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni adónde va. Así le ocurre a todo el que hace nacer su espíritu."

        Cuando hagas nacer lo Superior que hay en ti sucederá que un buen día oirás una voz, que habla sin hablar, y te parecerá que viene de fuera, que no es tuya. No sabrás de quién es, ni cómo funciona. Pero notarás su fuerza, sentirás la certeza que te inunda. Esa voz, como el viento huracanado, es potente. Y no sabrás a qué se debe, ni dónde te lleva. No te inquietes. Estás naciendo al espíritu. Alégrate, porque "lo que nace del espíritu es espíritu." Y no hay cosa mejor para el humano que devenir espíritu.

        Allá se quedó el perplejo Nicodemo, con sus interrogantes mentales sin despejar. Si ni siquiera el Maestro bueno en la escena que comentamos consiguió convencer a Nicodemo es que no se trata de convencer a nadie, sino dejar que cada cual siga el camino a su velocidad. Realmente la velocidad es lo de menos. Todos estamos en el camino, todos estamos "despertando". Y tan respetables son las gacelas como los caracolillos.

 

EL REINO (10/12)

        Todo el problema consiste en que hay ciertos tonos que son para lo profundo y hemos tratado desde siempre de entenderlos con la mente. Porque era lo que teníamos a mano, porque el interior nos funcionaba muy deficientemente. Y la mente, la pobrecita mente, la limitada, miope y corta mente, la literal mente no es capaz. Es imposible entender lo que sucede en una Dimensión sin poner en marcha el vehículo propio de esa Dimensión. Las cosas sutiles, o se analizan y se experimentan con el instrumento sutil o no entendemos ni patata.

        Un ejemplo de esto puede ser la llamada Teología. Tratar de comprender la Esencia Divina, tratar de acercarse a la Divinidad, usando la mente, la lógica, la correlación, tratar de averiguar sus designios y planes, el Plan, hilvanando frases sagradas, es el prototipo de la labor mental aplicada a lo que trasciende la mente. Es como proponerse cubicar el agua del mar bebiéndosela. No es el camino.

        El que nos enseñó sabía que hay edades en el espíritu y en el relato evangélico el Maestro procuró que los discípulos crecieran. Se nos dice que estuvo con ellos bastantes meses, quizás incluso tres años. Al menos año y medio. No obstante al final les dijo: "Muchas cosas tengo aún que deciros, pero no podéis comprenderlas ahora ..."

        Hay edades en las que ciertas cosas aún no se comprenden. Se cree saber y uno vive tranquilo. Bendita tranquilidad. Hay una edad primera, la edad del desprecio. Hay otra edad, la edad del temor, la edad del cumplimiento, la edad de las obligaciones. Hay otra edad aún, la edad de la apertura, la edad de la acción, la edad del grupo, de la lectura y la oración. Y hay por fin otra edad, la edad de la insuficiencia, de la búsqueda individual, del avance en solitario, del vacío, la edad de la soledad dichosa, cuando van llegando las claridades, la edad del despertar ... El Reino es el abrir los ojos.

        Hemos empezado hoy hablando mal de la mente, que no del ser humano. Terminamos nuestro recorrido en el nivel profundo, en el nivel del Ser. Porque el ser humano es precisamente su interior sutil, no su mente. Todos los que aún hablan mal del ser humano es que todavía no diferencian entre mente y Dimensión sutil. Ese es su problema, su gran problema. Pero su mayor problema es que creen que no tienen ninguno. Pero ése no es nuestro caso, así que no tenemos por qué cavilar sobre ello.

 

EL REINO (11/12)

        Hemos hablado de las distintas concepciones del ser humano. Es éste un tema interesante y hoy volvemos sobre él. Dijimos que hay algunas concepciones que frenan, de alguna manera, el desarrollo humano. Vamos a esbozar hoy la concepción más proclive a despertar el espíritu. Y para ello nos valdremos de una hipótesis.

        Supongamos que nos obligaran a convertirnos en una pequeña bestia. Que debiéramos volvernos zafios, maleducados, groseros, despiadados, egoístas ... Tendríamos que hacer las cosas de la peor manera posible. Sin duda se produciría un rechazo interior, porque nosotros no somos así. Podríamos fingir ser así, pero no podríamos disfrutar ni sentirnos cómodos haciendo algo con lo que estamos en desacuerdo. No podríamos identificarnos con una forma de ser que nos es ajena.

        ¿Por qué? Porque nuestro yo más profundo se ha identificado con determinada forma de ser y no podemos renunciar a ella. Porque hemos llegado a cierto nivel de evolución y hay ciertos valores que nos son propios. Porque cada uno de nosotros somos precisamente ese conjunto de valores. Hasta ahí hemos llegado y lo que hemos conseguido es irrenunciable, porque somos Eso.

        Nuestro físico es sólo la cárcel que encierra ese conjunto de valores. Nuestro corazón es sólo la guitarra que canta la canción de los valores. Nuestra mente es sólo el transistor que capta los valores que hay en el aire.

        Los valores, el nivel de los valores, ésa es nuestra auténtica naturaleza. Tú, amigo lector, eres un determinado nivel de valores. Eres pura energía, pura evolución.

        Hay toda una gama de valores, una amplia gama. que empieza en la animalidad, en el "homo homini, lupus". Y progresa hasta el punto más elevado. Eso es el Reino. Al vehículo que hace posible el Reino, vehículo que hay que volver operativo y entrenado, se le llamó principio rector, se le llamó piedra filosofal. En nuestro rebaño se le llama espíritu. Aquí le llamamos Fondo. Hemos llegado con él a un cierto nivel de evolución, que es cómo de crecidos y potentes andamos de espíritu. El nivel de evolución es nuestra característica más importante. De ella emana todo.

        El nivel de valores va depurándose a través de la vida, se va acercando al nivel elevado. Al nivel de total depuración se le ha llamado Reino. El Reino es la perfección de los valores, o, si se quiere, los valores de la Perfección.

EL REINO (12/12)

        Cuando los valores se hayan purificado y se hayan convertido en Paz, Alegría, Tolerancia, Sabiduría, Amor, Bien, Gozo, Felicidad, Plenitud, Desasimiento, ... entonces ese manojo de energía ha llegado al Reino y es ya Reino. La Plenitud de la Divinidad reina en él.

        Ahora diremos que lo que llamamos Dios no es sino el conjunto de valores en su máxima pureza. Por eso se ha dicho de los humanos que somos "hijos de Dios". Porque el hijo llega a ser igual que el padre. Hay un acertijo profundo en el vocablo, que nunca se termina de adivinar. Decimos con la mente las verdades más profundas sin darnos cuenta de lo que decimos. Decimos la Verdad sin querer y sin percatarnos de ello. Porque somos como niños. Como niños que aún no han crecido.

        Sí, amigo que esto lees, eres pura energía y tu destino es muy alto. Crees que eres poca cosa y lo que te falta es Conocimiento de tu propia Esencia, experiencia de ella. Cuando logres ese Conocimiento, que equivale a la experiencia, al uso, llegarás a ser lo que siempre fuiste en potencia. Pero la falta de ese Conocimiento te impedía hacer realidad tu propia Esencia. Por no saber, no eras. Pero a la vez no sabias porque aún no eras. De lo que se deduce que en lo Uno, causa y efecto se confunden.

        Conocedores de nuestra verdadera Esencia, podemos llegar a percibir la Realidad Universal. Ignorantes de ella, viviremos en el mundo de la ilusión, creyendo que somos algo radicalmente distinto de lo que somos.

            Somos energía en transición, una gota de Esencia en desarrollo. Y el estado de pureza absoluta es nuestra meta. Caminamos hacia el Reino. La incógnita es la velocidad.

        El problema no consiste en qué trecho del camino nos queda por recorrer, sino en cuántos pasos damos al día. El problema consiste también en saber si estamos en el camino correcto, el que conduce directo al Reino. Porque si ignoramos nuestra verdadera Esencia, podemos estar caminando hacia el Reino, pero por un camino tortuoso. No obstante, todos los caminos llevan a la larga al Reino. Porque llega un momento que si no son buenos, se abandonan. Cuando somos lo suficientemente fuertes y crecidos.

        El Reino es nuestro punto Omega. ¿Qué importa el tiempo si todo el tiempo es nuestro, si somos atemporales? Todos, un día, seremos Uno. Algún día, pues, nos encontraremos.

FIN

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.