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Esparta en la cima 2 Grecia clásica 153

Esparta en la cima 2 Grecia clásica 153

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el 27-11-2.009

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……….Las Guerras del Peloponeso se habían prolongado por toda una generación. Por esa causa había una gran cantidad de combatientes a los que el retorno de la paz no terminaba de agradar. Dejar un ejército victorioso y dedicarse de nuevo a labrar el campo y al ganado no era, en muchos casos, un cambio apetecible. Por otra parte Ciro el Joven había sido nombrado por su padre como Supervisor de las satrapías de Asia Menor. Eso le daba una notable autoridad y cuando murió Darío II y le sucedió el hermano mayor de Ciro con el nombre de Artajerjes II, Ciro no se conformó con una super-satrapía.

……….Tenía amistades en el campo espartano, tenía contactos y vio la posibilidad de formar un ejército de infantes que, junto con la caballería que él podría reunir fueran suficientes para arrebatarle el trono a su hermano. No le fue difícil, contando con la colaboración de Esparta, Tebas y Corinto, llegar a reunir un contingente de unos 14.000 hoplitas. Con ellos, con sus tropas y su caballería se propuso organizar una expedición, adentrarse en Persia y presentar batalla a su hermano. Él sabía bien que la forma de luchar griega, con falanges formadas por guerreros fuertemente armados, tenía gran ventaja sobre unos guerreros persas sin apenas protección. Y pensó que con la hueste que había reunido el triunfo estaba asegurado.

……….Así, en la primavera de año 401, las tropas reunidas por Ciro el Joven en Grecia pasaron al Asia Menor, donde se les unieron la infantería y los contingentes de caballería que apoyaban las pretensiones del hermano del Gran Rey, y conjuntamente descendieron siguiendo el curso del río Eufrates hacia el sureste, adentrándose en Persia. En total suponían unos 40.000  guerreros, entre ellos los 14.000 hoplitas, en su mayoría espartanos. Guiaba el contingente de hoplitas el estratego espartano Clearco.

……….El rey persa no salió al encuentro de la fuerza invasora, sino que la esperó en la llanura de Cunaxa, ciudad situada a unos 70 km. de Babilonia, al noroeste. Cuando se avistaron ambos ejércitos, los griegos observaron que Artajerjes II había dispuesto sus efectivos con las mejores tropas situadas en el centro, donde estaba el propio Artajerjes II rodeado de su caballería.

……….Ciro intentó que Clearco dispusiera sus hoplitas en el centro, pero Clearco decidió que sus hombres formarían el ala derecha, la manera más tradicional de guerrear del ejército espartano. De ese modo, apostándose al lado del río, impedirían que las tropas persas, superiores en número pudieran rodearles. Ciro se colocó en el centro, frente a su hermano, rodeado de 600 jinetes de élite. El resto de sus tropas ocupaban la parte izquierda.

……….Artajerjes II colocó sus carros frente a los hoplitas, confiando en que con ellos podría romper las líneas de la peligrosa infantería griega. Artajerjes II mandaba sobre unos 60.000 guerreros y tenía 200 carros escitas. Su superioridad numérica le permitía pensar en maniobras de envolvimiento, procurando rodear las líneas enemigas y atacar por la retaguardia.

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  Jinete e infante persas

            

(Fuente: La guerra en el mundo antiguo. Víctor Barreiro Rubín. Almena, 2.004.)

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……….El ímpetu estaba a favor de los extranjeros. Las falanges espartanas abrieron huecos al ver la llegada de los carros, para que éstos pudieran pasar entre ellos sin desorganizarles, y cerraron filas de inmediato. Ésta era una capacidad de maniobra que sólo tenían las falanges espartanas. El próximo día veremos la razón. Eludiendo la acción de los carros, los hoplitas se lanzaron contra el ala izquierda persa, a la que desorganizaron y obligaron a huir, persiguiéndoles a continuación.

……….Por su parte, Ciro el Joven se lanzó con sus jinetes contra la caballería de su hermano. Ésta era superior en la proporción de diez a uno. Sin embargo cedió ante el empuje de la de Ciro y se desorganizó. Como se ve, los persas no eran enemigos muy temibles. La victoria se estaba decidiendo en favor del aspirante cuando una jabalina hirió a Ciro, alcanzándole en la cabeza. El príncipe murió en el acto. La batalla se saldó con una ligera victoria por parte de los invasores, pero su jefe, Ciro, había muerto.

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Hoplita espartano

(Fuente: La guerra en el mundo antiguo. Víctor Barreiro Rubín. Almena, 2.004.)

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……….Con la caída de la tarde las fuerzas se reorganizaron, pero nadie intentó proseguir la lucha. La situación era algo extraña y peligrosa para los griegos. Se encontraban a 1.800 km. de sus bases, rodeados de enemigos en tierra extraña. Los persas no querían perder su hegemonía y miraban con respeto una fuerza poderosa que les había colocado al borde de la crisis de nervios. A la mañana siguiente, venció de nuevo la astucia.

……….Tisafernes, sátrapa de Asia Menor que había sidop fiel a su rey, pero que era amigo de Clearco, a  quien había tratado durante las guerras contra Atenas, se presentó en el campamento griego e invitó a Clearco y sus generales a parlamentar a fin de llegar a un acuerdo honorable para todos. La reunión debía celebrarse en la tienda de Tisafernes, para poder estar en contacto por mensajeros con Artajerjes II, quien no se reuniría con los generales que habían tratado de destronarlo.

……….Clearco era un buen estratego, pero un mal político. Se confió y con sus mejores generales marchó al campamento persa. Tras unos saludos y unas copas ofrecidas en señal de amistad, unos lanceros entraron en la tienda y atravesaron con sus lanzas a los confiados espartanos. La previsión persa era que los soldados, privados de sus jefes, negociarían su paso al ejército persa como mercenarios o saldrían en desbandada hacia su patria.

……….Pero no sucedió nada de eso. Los soldados, al conocer la noticia del la muerte de sus jefes, nombraron como jefe a Jenofonte, ateniense. Éste les había advertido que podían salir airosos de la situación siempre que permanecieran unidos. Jenofonte decidió no volver por donde habían venido, sino adentrarse en las montañas y dirigirse directamente al Norte, buscando el Mar Negro y las ciudades griegas de su litoral. Con ello daban la espalda al rey presa, que se había rodeado de la mayoría de las fuerzas enemigas y evitaba Asia Menor, donde quedaban tropas fieles a Artajerjes II. Jenofonte confiaba en que el rey no tuviera grandes deseos de presentar batalla abierta y que le resultara difícil tomarle la delantera.

……….Por su parte, Artajerjes II se veía librado de la molesta presencia del extranjero simplemente dejándole partir y sin riesgos. Dio órdenes de que sus tropas lesatacaran e impidieran al enemigo la salida del país, pero él y el grueso de su ejército permaneció en el Sur del Imperio. Tal muestra de debilidad iba a costar cara a un rey futuro, a Darío III, setenta años más tarde.

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La expedición de Ciro el Joven y la retirada de los Diez Mil

(Fuente: La guerra en el mundo antiguo. Víctor Barreiro Rubín. Almena, 2.004.)

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……….Sus previsiones se vieron cumplidas. Tuvieron que hacer frente a un continuo hostigamiento por parte de fuerzas locales muy inferiores en número, de lo que salieron victoriosas con escasa bajas. Y cinco meses más tarde avistaban al fin el deseado litoral del Mar Negro. El peligro había pasado.

……….Jenofonte escribió la odisea que habían pasado él y sus compañeros, la célebre Anábasis (expedición hacia el interior -de Asia) o «la retirada de los Diez Mil«.

……….Cuando la buena noticia se corrió por toda la Hélade, cambió la consideración que griegos y persas tenían mutuamente. Los griegos vieron con claridad la debilidad del Imperio Persa, grande en territorio, pero incapaz de someter a una fuerza enemiga no excesiva ni aun en su propio centro. Por su parte los persas rompieron su alianza tácita con esparta y procuraron en el futuro inmediato llevar la guerra contra ella. Pero el hecho iba a tener consecuencias a corto y a largo plazo.

……….Consecuencias que el lector ya imagina o recuerda. Pero ellas serán el tema del próximo día, donde va a intervenir un nuevo rey espartano, de pequeña estatura y cojo.

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Enlace al próximo dia: Esparta en la cima 3.

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……….Fernando Conde Torrens es autor de “Año 303. Inventan el Cristianismo”, “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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