Dioses y poetas 3

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

        Surge en la Hélade en esta época - se van a necesitar en los Templos - la escultura gigante, a mayor escala que la natural. Al principio se imita la estatua egipcia, con todo el hieratismo o rigidez que ya conocemos. Surgen los kuroi, jóvenes desnudos en posición de caminar, y las korai, doncellas vestidas en similar posición. Al principio los ademanes son rígidos, artificiales, todos con una sonrisa forzada, estilo Monna Lisa.

Un kouros en el Museo Nacional de Atenas.

Colección particular.

        Y otros varios donde se aprecia esa sonrisa beatífica y artificial que se ha comentado. Por supuesto, las estatuas futuras superan estas imperfecciones y serán mucho más naturales y perfectas.

Varios kouroi en el Museo Nacional de Atenas.

Colección particular.

        Estas estatuas son como ensayos, balbuceos, algo que era necesario superar. y se superó. Ganas me dan de reproducir una estatua de un siglo posterior, pero me contendré ... No, no me contendré. Hela aquí. 

El muchacho de la capa, Tralles, Asia Menor.

(Fuente: Grecia antigua. El alba de Occidente. Furio Durando. Ediciones Folio, 1.997)

        Esto es una estatua, perfecta hasta en los pliegues. Los artistas griegos llegaron mucho más lejos de la etapa de los kouroi y las korai ingenuas. Y conviene decirlo.

        Hablemos ahora de los Templos. Hasta el momento presente, los príncipes de las ciudades tenían en su palacio un lugar donde dar culto a los dioses, según informan los arqueólogos. En los megaron existía un altar donde se rendía culto a los dioses o fuerzas de la Naturaleza. Ello daba un aire más completo y respetable al lugar. A los dioses se los tenía en cuenta en el palacio. 

        Con la nueva situación, la construcción de Templos ampliaba el círculo de quienes podían dar culto o dirigirse a los dioses. Ese culto salía del ámbito del palacio del monarca o príncipe y se establecía en una edificio público. Sin embargo, el culto no se realizaba dentro del Templo, demasiado pequeño como para contener a todos los fieles. El Templo servía para alojar la estatua del dios o diosa al que el Templo se dedicaba. El culto se realizaba en un altar externo y cercano, en la explanada contigua al Templo. 

        Los primeros Templos que se construyeron tenían las columnas de madera y eran pequeños. Progresivamente fueron sustituidos por otros Templos mayores y más lujosos, de modo que no se nos han conservado. En la imagen que sigue puede verse la superposición de Templos dedicados a Hera en el recinto sagrado de la isla de Samos. El Templo inicial, del siglo VII, es el estrecho cobertizo de 30 metros de largo en verde. A su lado, un largo pórtico o stoa. A mediados del siglo VI, hacia 560,  fue reemplazado por el templo marrón, que a su vez dio paso algo más tarde, hacia 520, a la construcción definitiva en negro, de 109 metros por 53 de anchura. 

 

(Fuente: Orígenes del hombre. A.Johnston. Folio, 1.996)

        Los Templos más antiguos eran de pequeñas dimensiones y en su construcción se siguieron la misma técnica que los egipcios, la posible en aquella época: Los techos se sostenían con columnas, sobre éstas, largas hileras de piedras, los arquitrabes, sobre los que, a su vez, descansaban incluso nuevas columnas más pequeñas para llegar a las zonas más altas del tejado. Éste era de madera, no de piedra como los egipcios. 

Maqueta de un Templo arcaico en Argos, con pinturas en los lienzos exteriores. Finales del siglo VIII.

(Fuente: Orígenes del hombre. A.Johnston. Folio, 1.996)

 

        Veamos la planta de un templo típico de este período. Y vamos a acostumbrarnos a ciertos nombres técnicos, para poderlos usar en el futuro. Desde el principio el Templo descansa sobre una plataforma elevada (para acercarse a los dioses hay que ascender). Está rodeado de columnas, que sirven de soporte al alero del tejado, períptero, de peri = alrededor. Tiene seis columnas en el frente, exástilo, de exa = seis. Tiene una nave = naos, central. Delante de ella y abierto hay un recinto previo, pronaos. Más adelante, dentro de la naos se abrirá otro recinto más interior, la cella o capilla, donde se ubica la monumental imagen del dios o diosa. Detrás del templo y usualmente sin comunicación con la parte más sagrada del Templo, no así en este caso, se solía ubicar un almacén, para guardar los utensilios del culto o sacrificios, el opistódomos, habitación de detrás.

Planta de Templo períptero, exástilo, con su pronaos, su naos y el opistódomos.

(Fuente: Grecia Antigua. El alba de Occidente. Furio Durando. Ediciones Folio, 1.997.)

 

        Vamos a dedicar un artículo dedicado exclusivamente a la religiosidad helénica, de manera que no entraremos ahora en indicar qué se hacía en los Templos y quiénes oficiaban ni quienes acudían. Un tema como éste merece mayores detalles en un blog en que se intenta averiguar si nuestra ideología es correcta o hace aguas.

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Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.