En fecha tan lejana como el 26 de Julio del año pasado dejamos el mundo griego y nos metimos a husmear en los indicios de mártires anteriores a Nicea, luego hablamos de Cipriano, de otros indicios sorprendentes, de la mala postura de la ortodoxia cristiana con quienes no asumen sus postulados, hablamos de anacronismos históricos en eso de los mártires, pasamos luego a hablar del Conocimiento tal y como se dio en la Antigüedad y como debiera darse en un futuro, que esperemos no esté demasiado lejano, para llegar a Lactancio, del que hemos hablado en diciembre y enero pasado. Ha sido un recorrido largo y diverso, en la línea de la investigación fundamental a que se dedica este blog, a profundizar en la historia de nuestra ideología, el Cristianismo.
Pero hay que hacer un alto en el camino, porque el tema se acaba y porque, de lo que esta alumbrándose, el parto aún no es inmediato. De modo que vamos a volver a nuestra Grecia antigua, allá donde nos quedamos en aquel pasado y ya lejano 26 de Julio, poco antes de irnos de vacaciones, cuando éramos todo ilusión y ansias de broncearnos al aire libre. Y estábamos en la escultura griega, de modo que a ella volvemos.
Cierto que, en lo que a Historia se refiere, nos hemos quedado con el triunfo griego sobre los persas y el predominio de Atenas. Falta por llegar la guerra del Peloponeso, que pondrá fin a dicho predominio, que pasará a Esparta, y luego a Tebas. Y tras ello vendrán Filipo II de Macedonia y su hijo, el famoso Alejandro, a poner fin al sueño de independencia griego.
Cuando tratamos de la Escultura, no vamos a compartimentar por épocas, sino que abarcaremos en la misma serie, o mirada, la escultura griega tanto del período de hegemonía ateniense y de períodos posteriores, cuando se da la guerra del Peloponeso, e incluso de la época macedónica. Aunque ya diremos qué cosa es de qué tiempo, desde luego.
A fin de ser medianamente ordenados, vamos a fijarnos hoy en Praxíteles, uno de los escultores griegos más famosos. Nació hacia el año 390, es decir, 9 años después de morir Sócrates condenado por los atenienses. Murió hacia el 330. Era hijo de otro escultor, Cefisodoto, autor de una estatua reproducida en este blog, ésta, aun así, menos conocido que lo sería su hijo. Desde muy joven, Praxíteles sobresalió por sus dotes como escultor. Tiene más obras que no aparecen en mis fuentes, pero alguna podremos saborear de él, como la más famosa, Hermes con el niño Dionisos en brazos.
Hermes, de Praxíteles. Museo de Olimpia.

(Fuente: Grecia Antigua. El alba de Occidente. Furio Durando. Folio, 1.997.)
Otra escultura de Praxíteles que ha llegado a nosotros es la llamada "Venus de Arles", la diosa Afrodita vestida con un manto bajo. Vestir a las diosas con ropas ligeras parece que era el gusto de Praxíteles.
La Venus de Arles, o Afrodita, obra de Praxíteles.

(Fuente: Grecia Antigua. El alba de Occidente. Furio Durando. Folio, 1.997.)
¿Recuerda el lector que en un blog anterior hablaba de un escultor que hizo una estatua de una diosa absolutamente desnuda? Era, claro está, Praxíteles. Se dice que, encima, tomó como modelo a su amante, Friné, con lo que la hizo famosa. El caso es que los habitantes de Cnido se quedaron muy contentos con la manera desenvuelta con la que Praxíteles había elaborado su encargo y se quedaron con la estatua, que será conocida como la "Venus de Cnido".
La Venus de Cnido. Praxíteles.

(Fuente: Grecia Antigua. El alba de Occidente. Furio Durando. Folio, 1.997.)
No confundir la Venus que acabamos de ver, de Cnido, con otra Venus más famosa, la Venus de Milo, así llamada porque fue encontrada en Milo. Ésta es una obra posterior al tiempo de Praxíteles, de en torno al año 125 antes de nuestra era y es de sobra conocida para el lector. Hela aquí. Su autor, aun posterior, no siguió la libertad conceptual de Praxíteles.
La Venus de Milo.

(Fuente: Grecia Antigua. El alba de Occidente. Furio Durando. Folio, 1.997.)
No voy a hacer comentarios sobre la calidad de Praxíteles como escultor, todos tenemos ojos en la cara.
El próximo día, más esculturas, que la escultura también es cultura.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.