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Himno de Qumran

………. Este “Himno de Qumran” es una traducción libre de uno de los Himnos más inspirados del Maestro que fundó el movimiento que parece se asentó en Qumran. Si se lee metiéndose en el corazón del Autor, se captará la profunda unción que unía al Autor con la Divinidad.


© Copyright Fernando Conde Torrens    Himno de Qumran

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      Ofrezco al lector mi traducción del Himno de un Maestro. Al final, el Himno se corta bruscamente. Lo he completado con dos estrofas, en cursiva. Piense el buscador que Maestro ha sido educado en la Ley judía y de ella extrae sus conceptos. Ha tenido la experiencia fundamental y la agradece en este precioso Himno.

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Cuando la luz comienza con el rayar del día,

cuando sube a su cenit y al ocaso del sol

cuando ya las tinieblas anuncian su vigilia

y las estrellas corren a su fiel posición,

durante su reinado y cuando, ya marchitas,

las siega con sus rayos el rutilante sol,

cuando las mil lumbreras parpadean y brillan

y cuando se recogen, pues su tiempo pasó,

cada vez que se inician todas las estaciones,

cuando la hierba surge con su verde esplendor,

y cuando amarillea la cosecha esperada

que es la unión de Sus dones y de nuestro sudor,

cuando la vid su fruto generoso nos brinda

y cuando el viento helado nos alejó el calor,

y en toda mi existencia, vivida día a día, 

amaré a mis hermanos y alabaré al Señor.

 

Alabaré al Señor por la Sabiduría

que en mí depositó.

 

Cuando caiga
la noche y cuando nazca el día

la Alianza de mis padres pondré en mi corazón.

 

Sus preceptos serán mi frontera y mi guía,

y al comprender mis fallos obtendré su perdón.

 

Al Señor llamaré

mi Plenitud, mi Vida,

razón de mi existencia, cimiento de mi Bien,

manantial de Saber, de Gozo y Armonía,

Fuente que no se agota, Cima que pisaré.

 

Su doctrina haré mía,

su juicio aceptaré,

porque será mi meta

confundirme con El.

 

Acostado en mi cama

alabaré a Javhé.

 

Cuando esté entre los hombres

y cuando solo esté,

mis suspiros y anhelos

en mi Dios los pondré.

 

Si el temor y el espanto atenazan mi vida,

si la angustia me invade y no sé qué he de hacer,

en la Divinidad pondré mi confianza,

esperándolo todo de su inmenso poder.

 

En su misericordia descansará mi vida,

porque ya en su regazo como un niño jugué,

y sé que de cuidarnos Él hace sus delicias

por más que muchas veces no lo sepamos ver.

 

Si amenaza el tirano y se cierne el peligro

en El confiaré,

si todos me abandonan y vence el enemigo

a Él sólo acudiré.

 

Para gloria de Dios tañerá el arpa mía

y el silbo de mis labios a su gloria alzaré

y todo mi sentir estará en armonía

al sentir de Javhé.

 

A aquél que mal me trata y que cree humillarme,

con la misma moneda no le voy a pagar,

y aunque no lo merezcan, ni me den acogida

a nadie querré mal.

 

Consolaré al que pueda devolver al Camino,

sin pedir que me siga y no se quede atrás,

desearé la paz a quien venga conmigo

y ayudaré al que pueda y se deje ayudar.

 

No saldrá de mi boca argucia ni mentira,

ni palabras obscenas, sino sólo Verdad,

porque la Plenitud de Javhé en mí habita

y es Ella la que mueve mi pobre ser mortal.

 

Mis labios no hablarán de maldad ni malvados,

pues no existen malvados, ni existe la maldad,

sólo existe ignorancia, si no hay Conocimiento,

la suya es ignorancia sin culpabilidad.

 

Y cuando hable con ellos obraré con prudencia

y en torno de mi Ciencia alzaré un valladar

para que no la pisen los “niños” en sus juegos,

ni parecer distinto, ni tener que callar.

 

Según sean los tiempos, así mi compostura,

en círculos propicios, instruir y guiar,

pero entre gente adversa a Javhé y a sus leyes,

humilde y en silencio mi boca quedará.

 

En lo que a mí respecta, al Señor me someto,

me basta su Camino y por él caminar,

recogiendo las flores que cuajan las cunetas

y brindan a mi alma perfumes de Bondad,

de Plenitud, de Vida, de Gozo inmotivado,

de Luz, Sabiduría, de Alegría y de Paz.

 

Destellos que han brotado de su Conocimiento

han herido mis ojos y me han hecho captar

el presente, el futuro y tantas maravillas,

que jamás hombre alguno ni llegó a sospechar.

 

El que es” es mi apoyo y su Fuerza es la mía,

mi camino en la roca Javhé quiso fundar,

y si en Javhé me apoyo y si Javhé me anima,

¿ quién me podrá parar ?

 

Su Poder es mi manto; su Saber, mis sandalias;

su Luz guía mis ojos. ¿ Quién me podrá parar

si en mi corazón ruge la hoguera de su Fuerza

y mi alma es la tienda a que Él gusta bajar ?

 

Mi ser ha conocido el misterio insondable;

mis ojos, taladrado en la profundidad

el secreto escondido a los ojos del hombre

que sólo se descubre en la simplicidad.

 

A quien Dios ha escogido, al que es hijo del Hombre,

al que asciende a las nubes en su cuerpo mortal,

al que se ha depurado de toda ansia terrena,

sólo a ése se le brinda la Divina Heredad.

 

Y entrar en la Asamblea de los Hijos del Cielo,

y como fundamento saberse Santidad,

Plantación Elegida, que un día no lejano

el mundo cubrirá.

 

Pues no es el ser humano quien forja su camino,

ni es él el que lo afirma, ni quien se hace llamar.

 

El es, Dios, el que llama, con voz que como el viento,

se lleva la ignorancia y te da el despertar,

y la Vida profunda,

y el “sentir” sin motivo,

y el verlo todo bueno

y el llorar …

y el gozar.

¡ Señor, bendito seas !

Que te alaben los hombres, las montañas y el mar,

Perfección escondida, Riqueza que, ignorada,

espera silenciosa que la sepan hallar.

 

¡ Bendito Tú, Dios mío, por el Conocimiento

que en esta pobre jaula has querido anidar !

 

Haz plenas mis canciones y armoniosos mis trinos,

haz brillantes mis plumas, sereno mi volar,

haz que a otros pajarillos que tiritan sin nido

sepa, con mi acogida, a tu Calor guiar.

 

Elévame, Señor, a tu morada santa,

y déjame que goce de ese Calor de Hogar

que tienes reservado a los que te han servido,

a los que han trascendido la simple Humanidad.

 

Sólo Tú eres Camino,

sólo en Ti está la Paz,

esa Paz que febril está buscando mi alma

y que sólo en tu seno uno puede encontrar.

 

Fuera de Ti no hay nada que a tu Luz se parezca. 

Nadie, si no es contigo, puede la Luz hallar.

Nadie, si no te lleva, comprende tus misterios.

Y a nadie le permites de tu Amor escapar.

Yo nada necesito, pues ya lo tengo todo.

Llévame a tu presencia …

Deja mi alma volar …

 .Himno de Qumran

        Traducción desde el texto original de la columna X de la Regla de la Comunidad (1QS).



Fernando Conde Torrens
es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “Año 303. Inventan el Cristiansimo”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

Himno de Qumran

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