Flavio Josefo hablando de Jesús
El primer pasaje añadido a Flavio Josefo habla de Jesucristo, resucitado de entre los muertos. Gracias a la experiencia que tenemos ya con Simón, es evidente que la frase en azul, en la que se inculpa a los judíos y que carece de letra de firma, es de Osio.
Flavio Josefo. Antigüedades judáicas, XVIII 63-64.
63
Ginetai de kata touto ton cronon Ihsous, sofos anhr, eige andra auton legein crh.hn gar paradoxw
n ergwn poihths, 14didaskalos anqr
wpwn twn hdonh talhqh decomenwn, 13kai pollous
men Ioudaious, 11pollous de ka
i tou Ellhnikou ephgageto. 1264
o Cristos outos hn. 13kai auton endeixei twn prwtwn andrwn par
´hmin staurw epitetimhkotos Pilatou,ouk epausanto oi to prwto
n agaphsantes. 13efanh gar autois trith ec
wn hmeran palin zwn, 16t
wn qeiwn profhtwn tauta te kai alla muria peri autou qaumasia eirhkotwn. 14eis eti te nun twn Cristianuwn apo toude wnomasmenon o
uk epelite to fulon. 16Kai upo tous autous cronous eteron ti deinon ...
suntugcanousin. 14
Traducción que conserva las firmas
Flavio Josefo. Antigüedades judáicas, XVIII 63-64
Existió por aquel tiempo Jesús, hombre sabio, si se le puede llamar hombre.
Realizaba porte
ntos,maestro de l
os hombres que aceptan con gusto la verdad,y tanto a
muchos judíos,como a gr
iegos hizo despertar.64. Era el Mesías.
Y con la aprobación de los principales de los nuestros Pilato le aplicó la cruz,
no le abandonaron los que primeramente le siguieron,pues de nuevo vivo se mostró a ell
os al tercer día,Los profetas de Dios habían dicho éstas y otras
maravillas de él.Y por él así llamados hasta hoy no ha desaparecido la espec
ie de los cristianos.Y por estos tiempos otro suceso .... acaeció entre los seguidore
s de Isis en Roma.
"Flavio Josefo" no debía haber escrito ese "si se le puede llamar hombre". Es evidente que esa frase refleja no ya admiración, sino casi idolatría por Jesús, cosa imposible en un judío. Segundo error tremendo, afirmar sin parpadear eso de que "era el Mesías". Otra cosa inconcebible en un judío. Y la tercera, el "los profetas dijeron maravillas de él" . El mismo comentario que para la primera frase, pura utopía.
Rápidamente expongo al lector la postura oficial de la Iglesia sobre el tema, en la medida que la sé y no estoy equivocado. Si lo estoy, ya me avisarán.
Desde siempre, a éste y otros dos pasajes se les llamó pomposamente el "testimonium flavianum", testimonio de Flavio, una prueba de que las cosas son como nosotros decimos. Críticos independientes, que no hay muchos, pero alguno hay, empezó a sospechar del famoso testimonium y defendió que el pasaje era un timo. Cuando la sensatez se impuso, la Iglesia tuvo que recular y sostener que "bueno, quizás alguna frase sí que sea interpolación de algún cristiano fervoroso, pero lo demás es auténtico, desde luego, no faltaba más."
¿Y cómo se pudo realizar la interpolación sin querer, sin darse nadie cuenta? "Bueno, algún cristiano devoto lo puso al margen, un nieto suyo lo pasaría al texto principal y ya se sabe ..." Pero lo que no explican es cómo fue que desaparecieron de la faz del Imperio, y enseguida, de la Cristiandad todas las versiones que no eran la de los descendientes del piadoso y creativo cristiano. Entrar en ese terreno no les interesa.
Para mí esta interpolación está hecha con ingenuidad. Con la suficiente ingenuidad como para que la incongruencia no fuera percibida antes de que se publicaran los textos, pero sí después. Ya sabe el lector que Eusebio firmaba cada frase que falsificaba con la firma de Simón, para delatar al comedia que se estaba fraguando. Por eso ¿ingenuidad, astucia ... quién sabe? Digamos simplemente, una falsificación que se puede apreciar con el sentido común.
El próximo día, más, todavía con nuestro amigo Flavio.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre la eterna búsqueda del ser humano, que se encuentran en www.sofiaoriginals.com
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