Eusebio de Cesárea acusa
En una versión anterior de "Simón, opera magna" incluía un apartado que titulaba "El gran alegato". En el corazón de su obra, la Historia Eclesiástica, Eusebio dispone una acusación tremenda contra los promotores del plan, contra su Emperador y contra el brazo derecho de éste, Osio. Claro está, no puede dejar la acusación al descubierto. Y la cubre, pero apenas con un trapito.
Al final del libro quinto, en una obra de diez libros, la Historia Eclesiástica, Eusebio escribe lo que el lector va a leer a continuación. Quiero señalar que para los antiguos, la palabra "sagrado" se refería a lo profundo, al Conocimiento, a lo tocante a la Divinidad. Y cuando hablaban del soplo "sagrado" no hablaban de la paloma, o Espíritu Santo, en que degeneró el tema cuando lo empezaron a sobar personas indignas, sino a algo que hoy está en casi total desuso. Con el aliento o soplo "sagrado" querían expresar ese Conocimiento Superior que inspiró a personas como Sócrates, Heráclito o Demócrito. (Me salta la risa sin querer cuando pienso en nuestro desconocimiento sobre lo que estos maestros significaron alguna vez.)
No voy a poner de entrada el texto griego de lo que llamo "el gran alegato". Es demasiado largo. Pero veamos cómo burla Eusebio a sus colegas falsificadores. Eusebio relata la falsificación que se está realizando y acusa a sus autores. Y acto seguido interpola su propio escrito. Y lo hace adjudicando esos actos a supuestos herejes, opuestos al cristianismo. De esa forma, satisface las exigencias de Osio. La interpolación tiene firmas de Simón. El alegato original, no.
He aquí el gran alegato preparado por Eusebio. Eusebio habla de Constantino, de Osio y de los ayudantes que copian incansablemente códices bastardos.
Historia Eclesiástica V 28, 13-19. Sobre corrupción de Escrituras.
que han falsificado los textos sagrados sin temor alguno,
han deformado la norma de la verdad primera,
han ignorado lo que dicen los textos sagrados.
14 Abandonaron las textos sagrados,
como quienes son de la tierra y hablan de la tierra y desconocen lo que viene de Arriba.
15 Los que por la inclinación de su plan y con la malicia de los impíos
adulteraron la recta verdad de los textos sagrados,
que no están en la verdad, ¿qué necesidad hay de decirlo?
Han puesto las manos sobre los textos sagrados sin temor alguno,
diciendo que iban a impulsarlos.
16 Que todo esto lo digo sin difamarlos, puede comprobarlo el que quiera.
Si alguien quiere recoger las copias escritas y compararlas con las otras,
verá que son muy diferentes.
17 Con muchos medios y con afán de distinguirse
sus seguidores han escrito muchas de cada una de ellas,
como ellos dicen, rectificadas, pero en realidad, adulteradas.
Es posible examinar las primeras con las que fueron equipados
y las posteriores que fueron de nuevo añadidas y se verá que discrepan mucho.
18 Qué enorme audacia sea tamaño error, no es verosímil que ellos lo ignoren.
Pues o no confían que los textos sagrados están inspiradas por el soplo sagrado,
y entonces son ateos.
O bien se creen de antemano más sabios que el sagrado soplo,
y ¿qué otra cosa es eso sino tener el espíritu del mal dentro?
No pueden negar que la audacia es suya, puesto que por sus manos están escritos,
y de quienes les enseñaron, no recibieron los textos en ese estado,
y enseñar copias escritas de donde éstas se hayan traducido, no podrán.
El alegato se entiende cuando se sabe lo que se estaba haciendo y a qué se refiere Eusebio. Es decir, lo entendemos nosotros y ahora. ¿Cómo se puede escribir esto y que no sea detectado y su autor fulminado? Veamos la manera de publicar esta acusación ante las barbas de los falsificadores. ¿La solución? Una interpolación que se pueda descubrir con cierta clave. Como ya se ha apuntado, Eusebio prepara unas cuantas frases en las que coloca sus firmas. Quince frases, con tres firmas. Son éstas.
Historia Eclesiástica V 28, 13-19. Sobre corrupción de Escrituras.
13. toutois episunafomen kai allas ... fwnas, 11
touton eco
usas ton tropon. 10all opoiwn crh
ma sullogismou ... eureqh, 13filoponws ask
ountes. 13kan autois protei
nh tis rhton grafhs qeikhs, 16exetazousin ....
poihsai schna sillogismou.
4
14.
Eukleidhs ... foliponws gew
metreitai, 9Aristotelhs de kai Qeofrastos qaumaz
ontai. 5Galhnos gar isws upo tinwn kai prosku
neitai. 616. asunfwna goun estai ta Asklhpiadou tois Qeodotou, 9
17. palin de toutois ta Ermofilou ou sunadei. 8
ta gar Apollwniadou oude auta eautois estin su
mfwna. 519.
Enioi d autwn ... hxiwsan autas, 9ofiall aplwsarnhsamenoi ton th nomon 8
kai tous profhtas,
Veamos ahora la traducción. Pero adelanto que la cosa no se entiende perfectamente hasta que se juntan las piezas del puzzle.
Traducción que conserva las firmas
Y añadiremos a éstas otras afirmaciones del mismo escritor, 11
tienen el m
ismo asunto como 10Han buscado como el esquema de un silogismo como sostén de su ateísmo, 13
trabajando y construyendo con todo el empeño. 13
Que si alguno les i
ndica un dicho de la Sagrada Escritura, 16investigan qué pueden formar y si son conexos o disyuntivos los silogi
smos. 4y a la geometría se ded
ican, 4Entre ellos algunos estudian con gran dedicación a Euclides y una geo
metría tal, 9a Aristóteles y a Teofrasto leen con as
ombro. 5A Galeno tienen por alguien y le dedica
n rezos. 6Por ejemplo las de Asclepíades difieren de la
s de Teodeo. 9Y con éstas las de Hermófilo n
i cotejan. 8Las de Apoloníades con las de otros no están acordes ta
mpoco. 5Algunos de ellos ni siquiera en falsificarlas se molestaron tampoco, 9
sino que simplemente negando la Ley 8
y los Profetas, con la excusa de una enseñanza sin Ley y sin Dios
pasaron de la gracia a la peor ruina de perdición.
Y con esto pongo fin a este asunto.
Éstas son las frases que, introducidas hábilmente entre las del gran alegato, transforman éste en una acusación contra inocentes e inexistentes herejes. De modo que la caza de brujas comenzó con herejes virtuales, si bien 50 años más tarde, ya a finales del siglo IV, pasó al terreno real con nuestro buen Prisciliano, Maestro confiado donde los haya.
Vamos a ver la traducción del gran alegato revestido con las frases que ya conocemos. Y entonces el lector comprenderá la razón de ser del texto en rojo que acabamos de ofrecerle.
El texto del alegato está en negro. En rojo, la interpolación firmada. Los números en azul son el orden de las letras de las firmas, tanto en el original como en la traducción. Todo ello en Historia Eclesiástica, libro V 28, último capítulo, últimos versículos. Eusebio dice en el pasaje anterior que un autor ortodoxo desconocido escribió contra los herejes lo que sigue. Y ahora hay que leer todo el texto conjuntamente, el alegato en negro y la roja interpolación:
Historia Eclesiástica V 28, 13-19. Sobre falsificaciones.
13. Y añadiremos a éstas otras afirmaciones del mismo escritor, 11
tienen el m
ismo asunto como 10que han falsificado los textos sagrados sin temor alguno,
han deformado la norma de la verdad primera,
han desconocido a Cristo y lo que dicen los textos sagrados.
Han buscado co
mo el esquema de un silogismo como sostén de su ateísmo, 13trabajando y c
onstruyendo con todo el empeño. 13Que si alguno les i
ndica un dicho de la Sagrada Escritura, 16investigan qué pueden formar y si son conexos o disyuntivos los silogi
smos. 414 Abandonaron los textos sagrados,
y a la geometría se dedican, 4
como quienes son de la tierra y hablan de la tierra y desconocen lo que viene de Arriba.
Entre ellos algunos estudian con gran dedicación a Euclides y una geometría tal, 9
a Aristóteles y a Teofrasto leen con as
ombro. 5A Galeno tienen por alguien y le dedica
n rezos. 615 Los que por la inclinación de su plan y con la malicia de los impíos
adulteraron la recta verdad de los textos sagrados,
que no están en la verdad, ¿qué necesidad hay de decirlo?
Han puesto las manos sobre los textos sagrados sin temor alguno,
diciendo que iban a impulsarlos.
16 Que todo esto lo digo sin difamarlos, puede comprobarlo el que quiera.
Si alguien quiere recoger las copias escritas y compararlas con las otras,
verá que son muy diferentes.
Por ejemplo las de Asclepíades difieren de la
s de Teodeo. 917 Con muchos medios y con afán de distinguirse
sus seguidores han escrito muchas de cada una de ellas,
como ellos dicen, rectificadas, pero en realidad adulteradas.
Y con éstas las de Hermófilo n
i cotejan. 8Las de Apoloníades con las de otros no están acordes ta
mpoco. 5Es posible examinar las primeras con las que fueron equipados
y las posteriores que fueron de nuevo añadidas y se verá que discrepan mucho.
18 Qué enorme audacia sea tamaño error, no es verosímil que ellos lo ignoren.
Pues o no confían que los textos sagrados están inspiradas por el Espíritu Santo/soplo sagrado,
y entonces son ateos.
O bien se creen de antemano más sabios que el Espíritu Santo/sagrado soplo,
y ¿qué otra cosa es eso sino tener el espíritu del mal dentro?
No pueden negar que la audacia es suya,
puesto que por sus manos están escritas,
y de quienes les enseñaron, no recibieron los textos en ese estado,
y enseñar copias escritas de donde éstas se hayan traducido, no podrán.
19. Algunos de ellos ni siquiera en falsificarlas se molestaron tampoco, 9
sino que simplemente negando la Ley 8
y los Profetas, con la excusa de una enseñanza sin Ley y sin Dios
pasaron de la gracia a la peor ruina de perdición.
Y con esto pongo fin a este asunto.
Y así termina el quinto libro de Eusebio. Con lo que antecede hemos conocido el pensamiento profundo de Eusebio-Simón, su opinión sobre el importante obstáculo que se iba a erigir para cerrar el camino hacia la Plenitud y la Sabiduría. Camino que había sido enseñado por numerosos filósofos y maestros griegos, y al que la fe de Constantino se disponía a tapar.
Me viene a la memoria una persona, J.Mª.O., de la que guardo un entrañable recuerdo y que me enseñó muchas cosas. Nos decía, hace ya bastantes años: "No importa lo que suceda en una reunión. Lo importante es lo que quede reflejado en el Acta." Tenía razón: Lo importante es lo que queda escrito. Por eso hicieron que Eusebio escribiera lo que escribió. Es la historia de lo que jamás sucedió, pero llevamos más de dieciséis siglos aceptándola como auténtica.
Ahora el lector puede entender que, cuando me las tuve que ver con el texto de Suetonio, recordara lo que ya conocía del "gran alegato" de Eusebio. Lo que hoy hemos visto podría pasar por la interpolación que Eusebio se hizo a sí mismo. Hablando con propiedad, hay que decir que este pasaje de la Historia Eclesiástica tuvo dos etapas redaccionales. En la primera, Eusebio preparó el gran alegato. Este texto fue el texto fundamental, alrededor del cual giraba todo.
En una segunda e inmediata etapa, Eusebio camufla el alegato con las frases en rojo. Éstas atribuyen los cargos del alegato y de la falsificación a hipotéticos herejes, malvados enemigos de la sacrosanta doctrina cristiana. Y las frases son diseñadas en función y dependiendo del texto del alegato. Los partidarios del azar tendrán que encontrar una explicación azarosa al hecho de que, tanto en Suetonio como en el gran alegato, el azar forme firmas en las frases oportunas para construir el montaje que ha resultado en ambos casos.
No estaría enseñando las pruebas del delito si no mostrara el texto completo en griego. Helo aquí.
Texto completo, con el alegato camuflado
Historia Eclesiástica V 28, 13-19. Sobre corrupción de Escrituras.
13.
toutois episunafomen kai allas peri twn autwn tou autou suggrafews fwnas, 11touton eco
usas ton tropon. 10grafas men qeias afobws reradiourghkasin,
pistews te arcaias kanona hqethkasin,
Criston de hgnohkasin, ou ti ai qeiai kegousin grafai, zhtountes,
all opoiwn crh
ma sullogismou ... eureqh, 13filoponws ask
ountes. 13kan autois protei
nh tis rhton grafhs qeikhs, 16exetazousin .... poihsai schna sillogi
smou. 414.
katalipontes de tas agias tou qeou grafas,gewmetrian epithdeuso
usin, 4ws an ek ths ontes ek ths ghs lalountes kai twn Anwqen ercomenon agnountes.
Eukleidhs goun para tisin autwn filoponos foliponws gewmetreitai, 9
Aristotelhs de kai Qeofrastos qaumaz
ontai. 5Galhnos gar isws upo tinwn kai prosku
neitai. 615.
oi de tais twn apistwn tecnais eis thn aiperews autwn gnwmhn apocromenoikai te twn aqewn panourgia thn planhn twn qeiwn grafw pistin kapeleuontes
oti mhde eggus pistews uparcousin, ti de kai legein;
dia touto tais qeiais grafais afobws epebalon tas ceiras,
legountes autais diwrqwkenai.
16.
kai oti tou mh katayeudomenos autwn lefw, o boulomenos dunatai maqein.ei gar tis qelhsei sugkomisas autwn ekastou ta antigrafa exetazein pros allhla,
kata polu an euroi diafwnounta.
asunfwna goun estai ta Asklhpiadou toi
s Qeodotou, 917.
pollwn de estin euporhssai dia to filotimws ekgegrasqaitous maqhas autwn ta uf ekastos autwn,
ws autoi kalousin, katwrqwmena, tout estinhfanismena.
palin de toutois ta Ermofilou o
u sunadei. 8ta gar Apollwniadou oude auta eautois estin su
mfwna. 5enestin gar sugkrinai ta proteron up autwn kataskeuasqenta
tois usteron palin epidiastrafeisin kai eurein kata polu apodonta.
18. oshs de polmhs esti touto to amatia, eikos mhde ekeinous agnoein.h gar ou pisteuousin Agiw Pneumati lelecqai tas qeias grafas,
kai eisin apistoi,
h autois hgountai sofwrerous tou agiou pneumatos uparcein,
kai ti eteron h daimonwsin;
oude gar arnhsasqai dunatai eautwn einai to tolmhna,
opotan kai th autwn ceiri h gegrammena,
kai par wn kathchqhsan, mh toiautas parelabon tas grafas,
kai deixai antigrafa oqen auta metegrayanto, mh exwsin.
19.
Enioi d autwn oude paracarassein hxiwsan autas, 9ofiall aplwsarnhsamenoi ton th nomon 8
kai tous profhtas,
De modo que Eusebio, no contento con haber arruinado el montaje constantiniano con los miles de firmas que, como Garbancito, dejó caer a lo largo del camino, aún tuvo ingenio para dejar su acusación exactamente en la mitad de los 10 libros de su tristemente famosa Historia Eclesiástica. Y todo eso para nosotros, adultos pensantes del siglo XXI. Debiéramos estar a la altura de nuestro guía, diría yo.
El lector conoce ahora una interpolación hecha como Dios manda. Y conoce un poco mejor las sorpresas que se esconden en los libros creados por Eusebio, alias Simón. Esto se practicaba en la Antigüedad. Los "grammateos" aprendían esto en las escuelas de Retórica. Y nosotros sin enterarnos ...
Pero sigamos ayudando al visitante a formar su criterio independiente. Aún tenemos mucho que revisar.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.