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Quiero presentar al lector a mis amigas las defensas. Antiguamente, no había Oficina de Derechos de Autor y nadie estaba a salvo de que sus escritos fueran tomados en préstamo, apropiados por escritores poco escrupulosos, deformados y atribuidos falsamente o al amigo de lo ajeno o al autor original, ya deformados. De modo que, quien más quien menos, dotaba a sus escritos de defensas. Tanto más fuertes y cerradas cuando más importante era el escrito.
Ha sido al estudiar a fondo nuestros textos sagrados, cuando he apreciado este aspecto de las defensas, desconocido, según mis cuentas, por el resto de investigadores. Nada ha leído sobre tal tema. En ningún sitio.He descubierto varios tipos de defensas. No voy a explicarlas todas de manera cuidada y tediosa. Voy a poner varios ejemplos y la explicación teórica vendrá después. Adelanto que hay defensas que no resisten una traducción a otro idioma. Por ejemplo, las firmas. Se destrozan al traducir del griego al latín .... ¡Tachán ...!
Hay otras que resisten la traducción a otro idioma, siempre que el traductor no sea consciente de tales defensas y no se proponga destruirlas con la traducción, que también podría ser. Las que vamos a ver en los próximos días son de las que resisten la traducción a otros idiomas.
Pero vamos a nuestro texto de hoy. Primero lo voy a ofrecer tal cual. Eso sí, bien traducido. Tal vez sea algo diferente al que el lector tuvo ante sí cuando hablamos de los pequeños oasis de Verdad. La de hoy es mi traducción, sin distorsiones debidas a las letras de las firmas. Una traducción fiel a lo que Santiago - Eusebio quería decir. Hela aquí. Léase despacio, interiorizándola. Que para eso era.
Carta 1ª de Santiago
1. Si alguno de vosotros está falto de Sabiduría,
pídala sinceramente al generoso y dadivoso Dios,
y le será concedida.
2. Nadie que esté en una prueba diga: "Por Dios estoy siendo puesto a prueba",
porque Dios no puede ser inducido al mal,
ni a nadie pone a prueba.
3. Cada uno es puesto a prueba por sus propios deseos
y atraído
y halagado.
4. El Padre de las Luces quiso engendrarnos con la Esencia de Verdad,
para ser nosotros las primicias
de cuanto Él ha construido.
5. Dad la bienvenida a la Esencia innata que protegerá vuestras vidas.
6. Llegad a ser Esencia activa,
y no sólo la escuchéis engañándoos a vosotros mismos.
7. Si alguno sólo escuchara la Esencia,
sería como un hombre
que mira su rostro en el espejo.
8. Pero el que mira atentamente la Ley perfecta y le es fiel,
no convertido en oyente olvidadizo sino en creador activo,
ése será bienaventurado en lo que haga.
Bien, el lector ha comprobado que hay perfecta conexión a lo largo de toda la carta y que no hay en ella nada extraño o malsonante. Ahora voy a señalar las defensas. Y el lector se va a extrañar de que no se haya dado cuenta de que tales defensas estaban puestas, por lo claras y evidentes que son. Es como los acrósticos o la clave alfa-numérica. Evidentes, cuando se conocen. En la Antigüedad se conocían. Las personas cultas, claro está. En la Antigüedad había una gran diferencia entre las personas cultivadas, con estudios de Retórica, y el vulgo. El vulgo no sabía ni leer. Menos, escribir. Lo suyo era escuchar lo que decían los que sabían leer.
Ése fue su problema. El nuestro es la inercia, la costumbre de no pensar. Sabemos leer y hasta escribir, pero nos han habituado a no pensar. Así, no somos nosotros. Somos los otros. Y hay cada otro ...
Pero dejémonos de filosofías. Le presento, lector, a mis amigas las defensas.
Carta 1ª de Santiago, señalando las defensas
1. Si alguno de vosotros está falto de Sabiduría,
pídala sinceramente al generoso y dadivoso Dios,
y le será concedida.
2. Nadie que esté puesto a prueba diga: "Por Dios estoy siendo puesto a prueba",
porque Dios no puede ser inducido al mal,
ni a nadie pone a prueba.
3. Cada uno es puesto a prueba por sus propios deseos
y atraído
y halagado.
4. El Padre de las Luces quiso engendrarnos con la Esencia de Verdad,
para ser nosotros las primicias
de cuanto Él ha construido.
5. Dad la bienvenida a la Esencia innata que protegerá vuestras vidas,
6. Llegad a ser Esencia activa,
y no sólo la oigáis engañándoos a vosotros mismos.
7. Si alguno sólo oyera la Esencia,
sería como un hombre que observa su rostro en el espejo.
8. Pero el que mira atentamente la Ley perfecta y le es fiel,
no convertido en oyente olvidadizo sino en creador activo,
ése será bienaventurado en sus propios actos.
He subrayado las defensas. Para decirlo gráficamente, la Carta es un campo de minas. Estas defensas de hoy consisten en palabras o expresiones que se repiten en versículos contiguos o que ocupan la misma posición en varios versículos. Son también expresiones opuestas que alternan, en el mismo o en versículos contiguos. De esa manera, forman un conjunto de grapas que unen versículos contiguos. Del mismo modo que las piedras de templos y puentes iban unidas por grapas metálicas, a veces visibles, por fuera, otras invisibles, internamente. Estos enlaces son visibles e invisibles a la vez. Visibles para quien sabe de ellos. Invisibles para el lector inculto. (?)
Voy a detallarlos, para que se comprenda que nada se escapaba.
Diosune los versículos 1 y 2.
Pruebay puesto a prueba unen los versículos 2 y 3.
Esenciaune los versículos 4, 5, 6 y 7.
Oír une los versículos 6, 7 y 8.
Activay actos unen los versículos 6 y 8.
En el texto griego, así están los enlaces que forman las defensas en esta Carta.
Carta 1ª de Santiago, señalando las defensas. Texto griego.
1.
Ei de tis umwn leipetai Sofias,aiteitw para tou didontos
Qeou pasin aplws kai mh oneidizontosn,kai
doqhsetai autw.2.
mhdeis peirazomenos legetw oti apo tou Qeou peirazomai. o gar Qeos apeirastos estin kakwn, peirazei de autos oudena.3.
ekastos de peirazetai upo ths idias epiqumias exelkomenoskai deleazomenos.
4.
tou Patros twn Fwtwn boulhqeis apekuhsen hmas logw alhqeias, eis to einai hmas aparchntina twn autou ktismatwn.
5.
dexasqe ton emfuton logon ton dunamenon swsai tas yucas umwn.6.
ginesqe de poihtai logou,kai mh monon
akroatai paralogizomenoi eautous.7.
oti ei tis akroaths logou estin,outos eoiken andri katanoounti to
proswpon ths genesews autou en esoptrw.8.
o de parakuyas eis nomon teleion ton ths eleuqerias kai parameinas,outos ouk
akroaths epilhsmonhs genomenos alla poihths ergou,outos makarios en th poihsei autou estai.
Este texto primitivo fue obtenido con anterioridad partiendo de lo que ha llegado a nosotros. En este enlace dimos el original y las dos cadenas que lo recorren. En este otro enlace vimos la etapa roja, la primera interpolación que hizo el propio Eusebio. En este otro, vimos cómo se añadió la capa azul de cuñas.¿Cómo puede un traductor destrozar esta defensa? Traduciendo, por ejemplo, el verbo akroaomai, de los versículos 6, 7 y 8, alternativamente por escuchar, oír, prestar atención, ... Si una misma palabra del original se traduce de manera distinta, mediante sinónimos, la traducción destroza este tipo de defensa.
Otra manera de destrozar no ya las defensas, sino el contenido de Sabiduría de la Carta, es elegir el sinónimo más trivial y aplicarlo, en vez del sinónimo profundo, de Conocimiento, que el autor tenía in mente.
Para mostrar esto, y a ciegas, me serviré del ejemplar del Nuevo Testamento que el lector compró en su Librería religiosa. Tómelo, abra el mismo por la Carta de Santiago, situada tras las Epístolas de Pablo (Pablo era más importante que Santiago, qué duda cabe) y lea la Carta que está en el capítulo 1, entre los versículos 5 y 25. Compare y si lo que lee le gusta más que esto, quédese con ello.
Mantengo que el montaje incluye las siguientes etapas de ocultación de la Verdad:
Pacto secreto, para incluir en los textos de Sabiduría datos básicos del montaje.
Etapa roja, en la que se inocula el montaje en pleno.
Cuñas azules, en las que Osio refuerza lo peorcito de la que será nuestra casa.
Siembra de comas a manta, para dificultar el hallazgo de una cadena de firmas.
Traducción interesada al idioma actual, con banalidades en vez de Sabiduría.
El Conocimiento que Eusebio sembró en sus escritos de Sabiduría apenas sobrevive tras los 5 zarpazos que se le asestan. Así y todo, todavía reluce un tanto entre tanta barbaridad insigne que le rodea y sirve aún, a los mejores cristianos, para confiar en el "texto sagrado" como camino que lleva a algún sitio interesante.
Aquí ofrecemos al lector la traducción de lo que Eusebio sabía y nos quiso legar. Sin zarpazos.
Mañana, defensas en el segundo Oasis.
Fernando Conde Torrens
es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.