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uno de los primeros.
Las defensas aparecen en los escritos cristianos primitivos. Lo sorprendente es que, hasta el momento actual, cuando quedan apenas unos pocos documentos, del orden de tres o cuatro, por analizar al completo, han aparecido dos etapas de redacción en todos los restantes.
En una primera época, cuando lo analizado era Marcos, Juan, Romanos y Apocalipsis, no sabía de la existencia de Simón, pero ya había detectado que estos cuatro escritos constaban de un documento base, como fue expuesto en El Grupo de Jerusalén. Las defensas habían aparecido ya entonces: Los cuatro escritos citados, todos ellos largos, eran isométricos, cada capítulo constaba del mismo número de versículos, 6 en Marcos, 10 en Juan y en Romanos y 20 en Apocalipsis. Más tarde comprobé que los cuatro obedecían a la clave alfa-numérica.
Que todos los capítulos de un escrito tengan el mismo número de versículos no parece que pueda ser algo debido al azar, es una defensa evidente. Ejemplo, las cartas de Ignacio suficientemente largas, Efesios y Romanos. Todas las cartas del falso Ignacio verifican la clave alfa-numérica, como ya se vio. Todas tienen acróstico, otro tipo de defensa. Las dos más largas citadas son, además, isométricas. De forma que la isometría es, lector que nos sigues, otro tipo de defensa. Los cuatro escritos neotestamentarios que primero analicé, Marcos, Juan, Romanos y Apocalipsis, son asimismo isométricos.
Pero centrémonos en el escrito de hoy. Veamos cómo dispuso Eusebio la defensa que estamos estudiando en profundidad, la repetición de expresiones, en esta carta, la primera de Juan.
Carta 1ª de Juan, señalando las defensas.
1. El que cuida de la Esencia,
el amor de Dios ha llegado a ser realidad en él.
En esto conocemos que estamos en Él.
2. El que dice que permanece en Él,
tiene que igual que él caminó
y también él caminar así.
3. Queridos, no os escribo un encargo nuevo,
sino un encargo antiguo que tenéis desde los inicios.
El encargo antiguo es la Esencia de la que oísteis hablar.
4. A su vez os escribo un encargo nuevo,
que es realidad en él y en vosotros,
que la oscuridad pasa y la Luz verdadera luce pronto.
5. El que dice estar en la Luz
y odia a su hermano
está todavía en la oscuridad.
6. El que odia a su hermano está en la oscuridad, y en la oscuridad camina.
y no sabe a dónde va,
porque la oscuridad ha cegado sus ojos.
7. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al de los inicios.
Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al mal.
8. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al de los inicios.
Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes
y la Esencia divina está en vosotros y habéis vencido al mal.
9. No deseéis el mundo ni las cosas del mundo.
Si alguno desea el mundo,
no está en él el amor del Padre.
10. Que todo lo del mundo,
como el deseo de la carne y el deseo de los ojos y el orgullo de la vida,
no es del Padre sino del mundo.
Alguien pudiera opinar que esta repetición se debe al azar, que lo exige el guión, la lógica de la argumentación. Resulta curioso cómo el autor llama a Dios Padre sólo en los versículos 9 y 10. O cómo repite expresiones iguales en las mismas posiciones de versículos contiguos.
Esencia une los versículos 1, 3 y 8.
Permanecer une los versículos 1 y 8.
Caminar une los versículos 2 y 6.
Encargo nuevo/encargo antiguo une los versículos 3 y 4.
Escribir une los versículos 3, 4, 7 y 8.
Desde los inicios une los versículos 3, 7 y 8.
Oscuridad une los versículos 4, 5 y 6.
Luz une los versículos 4 y 5.
Odia a su hermano une los versículos 5 y 6.
Ojos une los versículos 6 y 10.
Habéis vencido al mal une los versículos 7 y 8.
Mundo une los versículos 9 y 10.
Padre une los versículos 9 y 10.
Como de costumbre, veamos el texto griego, que es donde están los enlaces reales, el real cuerpo del delito.
Carta 1ª de Juan, señalando las defensas. Texto griego.
1.
os d an thrh autou ton Logon, alhqws en toutw h agaph tou qeou teteleiwtai.en toutw ginwskomen oti en autw esmen.
2.
o legwn en autw menein ofeilei kaqws ekeinos periepathsen kai autos outws peripatein.3.
adelfoi, ouk entolhn kainhn grafw umin, all entolhn palaian hn eicete ap archs.h entolh h palaia estin o Logos on hkousate.
4.
palin entolhn kainhn grafw umin, o estin alhqes en autw kai en umin,oti h
skotia paragetai kai to fws to alhqinon hdh fainei.5.
o legwn en tw fwti einai kai ton adelfon autou miswn en th skotia estin ews arti.6.
o de miswn ton adelfon autou en th skotia estin kai en th skotia peripatei,kai ouk oiden pou upagei, oti
h skotia etuflwsen tous ofqalmous autou.7.
grafw umin, pateres, oti egnwkate ton ap archs. grafw umin, neaniskoi,oti nenikhkate ton ponhron.
8.
egraya umin, pateres, oti egnwkate ton ap archs. egraya umin, neaniskoi,9. mh agapate ton kosmon mhde ta en tw kosmw. ean tis agapa ton kosmon,
ouk estin h agaph tou Patros en autw.10.
oti pan to en tw kosmw, h epiqumia ths sarkos kai h epiqumia twn ofqalmwnkai h alazoneia tou biou, ouk estin ek tou Patros, all ek tou kosmou estin.
Como puede apreciarse, las defensas son todo un mundo. La isometría, la clave alfa-numérica, los acrósticos al inicio de los versículos y la repetición de palabras son cuatro formas diferentes de defensas. Eusebio las dominaba todas. Como él, he puesto Logos con mayúscula, porque estamos hablando de la Entidad Suprema. Claro que el que niegue que exista está en su derecho. Eso no la pone en peligro. Por eso, ni se inmuta. No es sólo por eso, es que, además, nos aprecia en profundidad. Pero me salgo del tema.
Las firmas son acrósticos que se han internado en el texto. Cabe pensar que el azar hiciera alguna de estas particularidades. Es tanto más difícil, por no decir imposible, que el azar les dé forma a todas ellas.
Sólo con un artículo, o con 10, resulta quizás difícil hacer ver lo importante que es hallar un escrito dentro de otro escrito. Así se descubren las interpolaciones, cuando dentro de un escrito orientado al Sur es posible extraer otro texto mucho más pequeño que señala al Norte. Está claro que seleccionando frases cuidadosamente en el escrito global, uno podría formar posiblemente otro escrito con la misma ideología. Lo que resulta impensable es que dentro de un escrito hecho con una mentalidad para todos visible, pueda esconderse un texto de Sabiduría que tenga perfecta hilazón y con una unidad tan sólida como 5 las Cartas que estamos analizando.
No obstante, no es la confianza en el autor de estas líneas el argumento a hacer valer, sino lo que a uno le diga "la vocecita interior", como un amigo, al que tengo ganas de conocer y con el que no he podido contactar, la llamaba. (Desde cualquier lugar de la punta peninsular, allá donde España se afila, un contacto se valoraría). Haga el lector caso a esa moción, que habla sin hablar, porque eso es él. ¿Quién? El lector, claro.
Buenas noches.
Fernando Conde Torrens
es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.