© Copyright Fernando Conde Torrens
Con todo afecto, a
http://ceul.net/ciencia%20y%20tecnologia/tercer%20milenio/ciencia_27oct04.htm
donde se dice lo justo.
Expongo todas las Cartas porque quiero justificar a una conclusión respecto a Santiago y Juan: Estos textos provienen de la misma mano, del mismo autor. Son obras escritas por la misma persona. Por eso estamos exponiéndolas con tanto detalle. No puede negarse que las cinco cartas que estamos analizando tienen el mismo tipo de defensas, contienen todas una misma doctrina, que los entendidos llaman Sabiduría, y que se encuentra en lugares muy escasos. Obedecen todas ellas a la misma clave que da la estructura mediante la primera letra del primer versículo y portan las mismas firmas tanto en los versículos como en las frases, tanto en el texto primitivo, que es el que hoy estamos, como en el relleno que luego todas ellas sufrieron.
Este proceso tan singular de creación, el hacer un texto firmado por Simón y luego rodearlo de otro texto firmado asimismo por Simón, los hace ser como dos fotocopias. El proceso de redacción es extremadamente singular y el mismo en lo que se nos ha presentado como Carta de Santiago y Cartas de Juan. No se olvide que hemos analizado asimismo la 2 Juan y la 3 Juan. Sólo que éstas son tan cortas que no hay lugar para versiones primitivas que luego se rodean de nuevo texto.
Pues bien, este proceso de redacción es el mismo proceso que se siguió con todas las Epístolas paulinas. Todas las Epístolas supuestamente de Pablo tienen un proceso de redacción exactamente igual que el que estamos viendo con Santiago y Juan. Claro que no podremos analizar todas las Epístolas de Pablo - que son 13 ó 14, y casi todas largas como ellas solas - con el detenimiento de que hemos hecho gala con Santiago y Juan, cortitas ellas. Pero comenzaremos con las más cortas (y la más corta es Filemón, que tenemos a medias) y a ver hasta donde llegamos antes de cansarnos.
Cuando acabemos, o interrumpamos, nuestro recorrido por las Epístolas del falso Pablo, comprobaremos que todas las referencias que hablan de Pablo son obra de Simón. Y no sólo por las firmas. Por firmas, claves, defensas, muletillas, etc, etc, etc. De modo que, como hemos dicho o estamos a punto de decir en breve, que los escritos de Santiago y de Juan son obra de una misma persona, que no es ni Santiago ni Juan, sino que se le conoce entre los entendidos como Simón, podremos decir con absoluta seguridad que Pablo se une al grupo y que sus Epístolas son asimismo obra de Simón.
Con lo que también Pablo se nos irá por el sumidero galáctico y retornará al agujero negro de donde nunca salió. Y uno no puede menos de sonreírse ante los ríos de tinta que han corrido en nuestro increíble Occidente sobre la personalidad sin par del mítico Pablo de Tarso. Diré que desde un principio tuve reparos en admitir que el tal Pablo era de Tarso. Ciudadano metatarsiano al que el procurador de Judea trataba con una delicadeza y un respeto que asombran (léase, si no, Hechos 23,12 y siguientes).
Pero hoy la cosa va de Juan, más que de Pablo. Dejemos a Pablo en el limbo de los justos, de donde jamás salió, y vayamos a Juan, el discípulo amado, y virtual también. No piense el lector que sólo la ironía me acompaña. Hay una cierta sensación de tristeza. ¿Cómo está tu mundo? me susurra a la oreja mi musa rebelde e irrespetuosa. Tengo otra, seria y formal, pero la de esta noche es la que se chunguea de mí sin recato. Y no sé qué contestarle. Así que hago como que no la oigo y me concentro en el texto.
Carta 2ª de Juan, señalando las defensas.
1. De los nuestros salieron, pero no eran de los nuestros.
Porque si de los nuestros hubieran sido, con nosotros hubieran permanecido.
Pero para que se evidenciara que no eran de los nuestros.
2. Además vosotros tenéis la Unción del que es Santo
y comprendéis todas las cosas.
3. No os he escrito porque no comprendáis la Verdad, sino que la comprendéis.
4. Vosotros, lo que habéis oído desde los principios, que permanezca en vosotros.
5. Si permaneciera en vosotros lo que oísteis desde los principios,
también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
6. Respecto a vosotros, que la Unción Suya que hospedáis permanezca en vosotros,
y así no tenéis necesidad de que nadie os enseñe,
puesto que la Unción Suya os enseña todas las cosas.
7. Queridos, ahora somos hijos de Dios,
pero aún no se ha puesto de manifiesto lo que seremos.
Sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él.
8. Todo el que ha llegado a hacerse de Dios no comete fallos,
porque Su Semilla permanece en él.
Y no puede cometer fallos.
Como de costumbre, las uniones son las siguientes:
De los nuestros forma un bloque con todo el primer versículo.
Comprender une los versículos 2 y 3.
Vosotros une los versículos 2, 4 y 6.
Haber oído desde los principiosune los versículos 4 y 5.
Permanecer en vosotrosune los versículos 4, 5, 6 y 8.
Diosune los versículos 7 y 8. Antes, a Dios se le llama el Santo y Padre.
En esta carta muchas expresiones iguales forman parte del mismo versículo. Lo que refuerza las uniones ya citadas. El conjunto hace del escrito un texto muy compacto.
Diré ahora que una de las reglas para descubrir qué párrafos pertenecen a la misma etapa de redacción son precisamente las palabras que se repiten. Se subrayan las palabras iguales y se vislumbra a ver si entre dos versículos con palabras subrayadas hay uno o más versículos que carezcan por completo de ellas. Y luego, si las letras de la firma que faltan se localizan precisamente en los versículos con palabras comunes situados después de la supuesta cuña. Y luego se prosigue hasta hallar cuatro firmas más. Si, para colmo de felicidad, con la hipótesis realizada aparece asimismo la cadena en las frases, ¿cabrá acaso achacar al azar ciego la sabia colocación de tanta precisión? Diría que no. Pero nunca se sabe, porque deben seguir apareciendo las firmas colocadas por el granuja de Eusebio, astuto como pocos.
Más adelante tendremos que decir algo sobre el estilo, la manera de escribir de Eusebio. Es sobria, no divaga, pasa de unos temas a otros ordenadamente, repite varias veces la misma palabra y luego la deja y ya no vuelve a emplearla. Lo que estamos viendo en estas cartas pude ser una buena muestra de su forma de redactar. La improvisación es característica de otros, no de Eusebio.
Ya se sabe que hay que acudir al texto en griego para comprobar que allí están las cosas. Y están.
Carta 2ª de Juan. Texto en griego.
1.
ex hmwn exhlqon, all ouk hsan ex hmwn. ei gar ex hmwn hsan,memenhkeisan an meq hmwn. all ina fanerwqwsin oti ouk eisin pantes
ex hmwn.2.
kai umeis crisma ecete apo tou agiou. kai oidate pantes.3.
ouk egraya umin oti ouk oidate thn alhqeian, all oti oidate authn,4.
umeis oun o hkousate ap archs, en umin menetw.5.
ean en umin meinh o ap archs hkousate, kai umeis en tw uiw kai en tw patri meneite.6.
kai umeis to crisma o elabete ap autou menei en umin,kai ou creian ecete ina tis didaskh umas.
all ws to auto crisma didaskei umas peri pantwn.
7.
agaphtoi, nun tekna qeou esmen, kai oupw efanerwqh ti esomeqa.oidamen de oti ean fanerwqh omoioi autw esomeqa,
8.
pas o gegennhmenos ek tou qeou amartian ou poiei,oti sperma autou en autw menei. kai ou dunatai amartanein.
Ya sólo nos queda la carta de mañana y habremos realizado el estudio completo de Santiago y Juan.
Cuando se investiga algo, algo tan importante como las creencias que ha tenido nuestro sociedad durante siglos y sigue teniendo, hay que ser exhaustivo, hay que llegar hasta el fondo, hay que dedicar tiempo a los temas. No se puede ser superficial en este terreno, estamos tocando temas de conciencia, las creencias de toda una sociedad. No se sorprenda el lector de que esto sea largo. Lo requiere el tema. No se puede llegar a conclusiones con ligereza o apresuramiento. Sería imperdonable que alguien predicara semejante barbaridad cometida con nuestra sociedad y se apoyara en un estudio de un par de meses. No, caballeros, detrás de cuanto leen hay veinte años de estudios, media vida. Con una dedicación de entre 1.000 y 1.500 horas al año, según los años. Manejando documentos originales en tres idiomas, latín, griego y hebreo.
En un Foro reciente he leído que cualquiera sabe que versión del Nuevo Testamento he usado para sacar las firmas. Las variantes de texto entre los diferentes códices del Nuevo Testamento son mínimas. En unas pocas ocasiones cambia el orden de algunas palabras. En otros pocos casos se omite una palabra en cierta versión. Pero el método al que he llegado me ha permitido corregir lo que defiende la jerarquía y aportar pruebas documentales de que algunos versículos que ellos dan por malos, porque no aparecen en los códices más antiguos, ciertamente estaban en la versión que salió de la pluma de Eusebio, o una de sus firmas se queda a falta de una letra. Otr tema pendiente.
Es decir, el método que manejo es tan potente, seguro y minucioso, que permite corregir la plana a los mismos depositarios de los documentos cristianos. Dicho de otro modo, sé de sus textos más que ellos. Y lo digo sin orgullo, con modestia, pero es que si no lo dijera, no se sabría. Y no creo que tenga sentido que algo real se siga ignorando. Las dos cadenas de firmas tienen una fuerza inconmovible. Hacen como que no se dan cuenta, como que no va con ellos, pero no hay forma de parar 4.000 acrósticos colocados por el autor de 50 libros, todos los libros cristianos anteriores a Nicea. Cuando las mismas firmas están, para más INRI, en la Historia Eclesiástica de Eusebio de Cesárea, el primer libro en el que quedó grabada para siempre la Historia del Cristianismo. Es deir, que todo quedaba en casa, vamos.
Otra cosa es que, por motivos políticos, se quieran hacer oídos sordos. Ya sabemos que la política lo puede todo. Otra cosa es que a ciertos sectores les convenga que la sociedad siga ignorante y engañada, manipulable y productiva. Si les dejamos hacer, hacen bien. Aunque, como bien decía Sócrates, es mejor ser manipulado que manipular.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.