Comprando en ebay 6.

© Copyright  Fernando Conde Torrens 

 

  

 

 

 

        Estamos siguiendo este guión para hablar de los libros por dentro, de qué factores aumentan su precio o lo tiran por los suelos. Y hemos dicho que hay factores internos, propios del libro, y factores externos. Entre los internos:

        * El tema, el Autor y la obra.

        * La época.

        * El papel, los márgenes y la encuadernación.

        * El tamaño y la conservación.

        * Los grabados.

        * El Editor
 

        Entre los externos:

        * El Vendedor.

        * Las ambiciones desconocidas.

        * La hora de fin de subasta.

 

        Hoy vamos en la encuadernación. Ya se comprende que la encuadernación da valor a un libro si es en piel, con “abundante metal”, que se dice, abundantes dorados. El pergamino era la rústica de antaño; hoy tiene su encanto, pero no es una encuadernación esmerada. Yo diferencio entre pergamino blando, que es al que me estoy refiriendo como rústica, y pergamino duro, o forrado. Para mí éste tiene un valor algo por debajo (pero no muy inferior) a la piel como encuadernación de un libro. Por último, está el simple forro, un papel fino, apenas impreso con los datos del libro y encolado sobre el fajo de cuadernillos, cosidos mínimamente. Esta última encuadernación impide lucir ese libro en una biblioteca, pero es muy útil para preparar el libro para una encuadernación moderna; los cuadernillos estarán impecables, no rotos y será muy cómoda la restauración de ese libro. Ejemplo de un libro encuadernado de esta última forma, el medio libro de la Colección Pisaurensis que me llevé de regalo. Una tapa de papel y a correr.

 

Colección Pisaurensis, tomo Cuarto, rústica con papel. Medidas 21x29 cm. 1.766.

 (Colección particular)

 

        El tamaño y la conservación.

        Los libros destinados a capas sociales altas eran grandes, enormes - diríamos hoy en día. Con buen papel, piel y abundantes dorados. También antiguamente, incluso en los años 1.500, se hacían libros para particulares, profesionales, curas de pueblo … Eran minúsculos, de 8x12 cm. los menores y de 11x16 cm. los grandes, de esta modalidad. Así se empleaba poco papel, éste no era tan bueno y crujiente como el de los libros destinados a conventos, catedrales o bibliotecas pudientes, y se encuadernaban en pergamino. El inconveniente es que se leen mal, se abren mal, porque son muy compactos. En fin, que el tamaño marca unas diferencias importantes en lo que será el precio.

        Y llegamos al factor clave que revaloriza mucho un libro y lo sube al extremo derecho de la lista antes citada, la conservación. Como ejemplo de buena conservación, un libro que se editó en 1.736, comprado a un Gran Figura, de buen papel, limpio, bien encuadernado, tamaño medio, de 11x17 cm. Estos son dos de mis mejores libros. Los que compré a Grandes Figuras los tengo separados.

 

1.736. Marco Fabio Quintiliano (riojano). De Oratoria. Daniel Good, 170 e. Comino.

         

 (Colección particular. Nota: Una imagen no se deja manejar ...)

 

Primera página y corte pintado del libro de Quintiliano.

   

 (Colección particular)

 

        Un libro cuyas esquinas no estén dobladas es señal de que ha sido cuidado por sus dueños. Y ya lo he dicho, tener un libro que se ha conservado íntegro durante 400 años es un privilegio y hay que pagar por ello.

        Otro ejemplo de libro bien conservado, el que muestro a continuación. Obra de Lucrecio (98-55 AEC.) Las tapas son de pergamino grueso. Los cortes, pintados. Ha sido reencuadernado y los márgenes han sido recortados. Véase en la figura de más abajo.

 

De Rerum Natura. Lucrecio. Año 1.717. Medidas, 13x20 cm. Monimoon, 300 euros.

    

 (Colección particular)

 

 (Colección particular)

 

        Ejemplos de mala conservación, ya se han dado, no es preciso aportar nuevas “joyas en decadencia”.

        Por otra parte, los bibliófilos tenemos como competencia los Compradores no de libros, sino de “metros de libros”. Y para esos Compradores sólo cuentan los libros muy bien conservados. Los Vendedores Figura sólo venden libros así. De modo que la cosa está difícil …

        Los grabados.

        Éste es otro factor que revaloriza un libro. Un libro con muchos grabados de plantas, o de reyes, o de monumentos … o de lo que sea, adquiere más valor a los ojos de muchos coleccionistas. Porque los grabados son como las fotos de antaño y así, no sólo lees lo que el Autor te cuenta, sino que asistes al espectáculo de cómo era el mundo antiguo. El vendedor siempre indica, 5 mapas desplegables, o con más de 100 hermosos grabados, u otros extras que tenga el libro en su poder. Mi último libro en ebay por muchos meses lo compré por los grabados. Todavía no me ha llegado, pero así decía el Vendedor en su propaganda.

        Felizmente, como era un estudio histórico sobre la vida de Jesucristo y aunque estaba en italiano y yo compraba en ebay Italia, fui el único pujador y me lo llevé por el precio de salida, 18 euros. Di que eran dos libros ...

 

Plano del Templo de Jerusalén

 (Colección particular)

 

Otro grabado del libro de 1.878.

 (Colección particular)

 

 

        Los grabados verdaderamente atractivos son los grabados antiguos, como el que viene en otro libro de Grandes Figuras. Pomponio Mela. Estos son los datos del libro. Lo dejo en tamaño grande para que el lector, si quiere, se pasee por el Imperio Romano. La idea de que los Pirineos eran verticales y no horizontales la he visto también en otros mapas de tiempos de Julio César. Y Britania, sólo lo que los romanos tienen. Lo demás, no existe.

 

1.827. Pomponio Mela. De situ orbis. París. Brissot-Thivars. Monimoon, 300 e.

 (Colección particular)

      

        Cuando hable específicamente de mis libros, pondré algún otro grabado curioso.

        El Editor.

        Es el último factor intrínseco del libro. Ya he comentado en la segunda entrega de esta serie que el Editor influye, aumentando el precio si es famoso. Dije los famosos que conozco. Creo que me dejó Plantino, en los Países Bajos. En España un poquillo famosos fueron Parix, Spindler, Moreto, Brocar o Flandro en los 1.500 y 1.600 y, mucho más tarde, Antonio de Sancha en el Madrid de hacia 1.775. Pero no pueden compararse en fama con los citados allí.

 

 

Continuará ...

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.