La construcción en Mesopotamia

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        Cuando se estudia la Historia, llama la atención lo poco que se habla de las relaciones entre la casta sacerdotal y el poder del soberano. Mejor dicho, sólo se habla del tema en las escasas ocasiones en que discrepan. Es decir, sólo hacen historia, sólo entran en la Historia, las discrepancias. La comunión, queda omitida. Por ejemplo, sabemos muy bien las discrepancias entre el faraón Tutmosis IV, que cambió su nombre a Akhenaton, cambió la religión del país y se construyó una nueva capital, Amarna. Y nos cuenta la Historia, cuando trata de explicar tal comportamiento, que es que los sacerdotes de Amón había acumulado demasiado poder, vamos, que eran dueños de más de medio Egipto.

        La ventaja la tiene la casta, porque un faraón o un rey son perecederos, no así una casta. El hecho es que a la muerte del faraón hereje, así se le llama aun hoy en día, su sucesor, Tutankatón se cambió de nombre, Tutankamón, y pasó a la historia, a pesar de haber muerto muy joven, porque los ladrones de tumbas no desvalijaron la suya. La religión volvió a ser la de Amón, los templos ancestrales volvieron a su antiguo esplendor y la casta de Amón recuperó sus prebendas y posición debida.

        Otro ejemplo de comunión, que tengo leído, no recuerdo dónde, es que los planos de las antiguas ciudades de Oriente que el monarca se proponía construir como su nueva capital bajaban del cielo y tenían ya señalado el lugar del palacio del rey y el de los templos que había que construir. Un acuerdo vale más que mil pleitos. Si no me equivoco, Babilonia significaba la puerta de los dioses, allá por donde los dioses visitaban la tierra. La mejor tierra del mundo, vamos.

        De forma que, aunque no oigamos hablar de ella, como de las meigas, hay que entender que, haberla, hayla. Y funciona. Pues bien., hoy vamos a entrar en los palacios de los reyes babilonios, vamos a ver los escasos restos que han quedado de tales palacios. Pero incluso esos restos escasos servirán para darnos idea del grado de desarrollo y de vida opulenta que allí se llevaba.

        Aquí estamos defendiendo que el hecho de que se realicen determinadas construcciones en un momento dado significa que el ser humano de la época dominaba la técnica necesaria para construir tal tipo de edificios. Poco importa si de tal lujo disfrutaba sólo la familia imperial o si lo hacían un número más elevado de súbditos. El avance se da cuando se encuentran restos que lo revelan. La extensión, el disfrute, como en nuestros días, es otro tema.

        Un imperio es la acumulación de riqueza de todas las regiones abarcadas por el imperio y el hecho de que tales riquezas sean administradas por una persona, el emperador, faraón o soberano. Con su inevitable secuela de acumulación de poder y riquezas por parte de la casta sacerdotal. El paso de reinos soberanos, extensos sólo relativamente, a una autoridad única es lo que define a un imperio.

        Para que no se nos olvide lo que aprendimos ayer, voy a comenzar con la distribución del imperio persa, que fue la sexta etapa del poderío en la zona, el imperio que fue conquistado por Alejandro Magno. La máxima extensión que el imperio tuvo.

Historia Universal Salvat. Director, Francesc Navarro. Salvat Editores, S.A. 1.999

 

        Comenzaremos por Babilonia, la capital de los antiguos imperios. Una ciudad fundada sobre el Eúfrates, que la atravesaba. Los jardines colgantes de la misma era una de las siete maravillas del mundo. Dispongo de un plano de la misma, hecho a partir de las excavaciones. La zona 2 eran los jardines colgantes. Realmente, metidos en la muralla.

Historia de la Humanidad. Federico Lara Peinado. Arlanza Editores. 2.000.

Una reconstrucción de la parte de las murallas cercanas a la puerta de Ishatar, la principal de la ciudad.

Historia de la Humanidad. Federico Lara Peinado. Arlanza Editores. 2.000.

 

Historia Universal Salvat. Director, Francesc Navarro. Salvat Editores, S.A. 1.999

Reconstrucción de la puerta de Ishatar, de Babilonia, hecha en el Museo de Berlín.

 

        Por la misma época, segundo milenio AEC, había muchas ciudades-estado. Mari era una de ellas. En Mari, un soberano se construyó un palacio, el plano del cual viene a continuación. He mantenido el tamaño original para que se pueda ver con claridad la distribución. El lector puede recorrer el itinerario que debía seguirse para llegar desde la entrada del palacio, arriba a la derecha, a la sala del trono, la primera o la segunda. Los muros del palacio eran de ladrillos de adobe no cocidos (briques crues). Lamento que el texto esté en francés.

Atlas du monde biblique. Larousse/The Times.

Palacio de Zimri-Lin, rey desde 1.775 a 1.760 AEC de Mari , una ciudad-estado.

        Los palacios de los faraones tendrán una distribución muy similar, como veremos pronto.  Como dato curioso, y para resaltar la diferencia de desarrollo cultural en uno y otro continente, note el lector que cuando Zimri-Lin construye su palacio, en 1.775 AEC, faltan algo más de mil años para que Rómulo y temo funden Roma, el año 753.

        Metidos en planos de palacios, he aquí el plano de la ciudadela de Persépolis, una ciudad dentro de otra. Nótense los distintos palacios, más lujosos y amplios conforme avanza la dinastía y asimismo la distribución del palacio de Jerjes, regular y simétrico. Mañana veremos lo que queda de la sala de las 100 columnas.

Historia de la Humanidad. Federico Lara Peinado. Arlanza Editores. 2.000.

 

        Ni quiero cansar al lector, ni tampoco cansarme yo, con artículos demasiado largos. Podríamos estarnos mucho más tiempo contemplando estampas agradables, pero hay que llegar adonde hay que llegar, así que, hasta mañana.

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Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre el primer libro.