© Copyright Fernando Conde Torrens
Si el Partenón es famoso, la fama del Erecteion se debe a sus Cariátides. Echémosles un primer vistazo. Están en el lado Sur, dando frente a la gran explanada de la Acrópolis. De modo que miran a la pléyade de turistas que suda la gota gorda, cámara en ristre. Y ellas tan frescas, con los brazos al aire.
Esquina Sur-Oeste del Erecteion, con sus famoso pórtico de las Cariátides.

(Fuente: GREECE. Fron Mycenae to the Parthenon. H.Stierlin. Taschen, 1.997)
Lo cierto es que estoy hecho un lío con la cantidad de Cariátides que hubo y hay hoy. En la foto que acabamos de ver se ven 6 Cariátides. Esas seis Cariátides son falsas, no son auténticas, son copias. Las auténticas se guardan en el Museo de la Acrópolis, que en breve visitaremos.
En la foto que sigue se confirma que son seis, pero a su vez se aprecia que el pórtico siempre ha debido ser del tamaño de hoy, porque esa esquina tiene toda la pinta de haber sido tal cual desde siempre.
Las Cariátides de cerca.

(Fuente: Colección propia.)
También se aprecia que al otro lado, es decir, por la cara Norte, el Erecteion está al borde de la gran muralla que bordea y defiende la Acrópolis de los turistas persas. Ahora recordemos lo que decía la denominada ficha técnica del Erecterion:
"Cinco de las estatuas originales están en el Museo de la Acrópolis, las otras seis están en el Museo Británico."
Ello parece indicar que originalmente había once Cariátides. Según eso, el pórtico seria más largo o más ancho y lo cerrarían originalmente no seis, sino once estatuas femeninas, once muchachas, once Korai. Miramos nuestras fuentes y en ellas figura un cuadro del mismo Templo en tiempos de Napoleón, hacia 1.805, del ya conocido Edward Dodwell. Compárese la exactitud del cuadro con la imagen actual del Erecteion que ha sido ofrecida arriba.
La atracción que han ofrecido siempre las Cariátides.

(Fuente: GREECE. Fron Mycenae to the Parthenon. H.Stierlin. Taschen, 1.997)
Pero si contamos el espacio y las estatuas, de nuevo llegamos a la conclusión de que en pleno siglo XIX, antes de que los ingleses aparecieran por Atenas, el pórtico tenía las dimensiones modernas y contenía seis Cariátides ... Se pueden contar cinco bloques en el fondo del pórtico y siete huecos en el techo, los mismos que hoy en día se ven en la foto anterior. ¿Dónde se ponían las once Cariátides que parece que hay hoy, si el pórtico no era más ancho ni más largo que el actual? ¿O será que las auténticas Cariátides están en el Museo Británico, en el de la Acrópolis están las primeras copias y expuestas a todos los vientos, las copias segundas? Misterio ...
Más de cerca, las copias de las Cariátides que figuran hoy en el Erecteion. Como puede verse, no hay dos iguales.
Doncellas honrando a Atenea. Las famosas Cariátides.

(Fuente: GREECE. Fron Mycenae to the Parthenon. H.Stierlin. Taschen, 1.997)
Y dentro del Museo de la Acrópolis, las, dicen unos, originales que quedaron en suelo patrio, mientras sus compañeras viajaron allende los mares. Expuesto queda mi asombro al no encontrar puesto para tanta Cariátide. La fila de turistas desfila lentamente ante las enormes estatuas. Aquí también busqué una referencia para escala, y muy personal. Es comparándolas con el ser humano cuando uno se da cuenta de la magnitud de las obras de antaño.
Cariátides en el Museo de la Acrópolis.

(Fuente: Colección propia.)
Y para despedirnos ya del Erecteion, el Templo de los múltiples dioses, una vista de su parte trasera. Vista curiosa, en la que alternan bloques bien conservados y sin duda originales en la parte baja y derecha de la foto y formando las jambas de la puerta, con otras desgastadas hasta el extremo, junto con otros bloques completamente nuevos, con espiga incluida, que sin duda se debieron colocar en el arreglo de este siglo a que hace referencia la ficha técnica.
Vista de un lateral del Templo.

(Fuente: Colección propia.)
Con lo anterior ya hemos dado cuenta de una faceta importante de la vida griega del siglo V ante de nuestra era, de la construcción de Templos y edificios con las técnicas constructivas que más duración han tenido en la Historia, con las que estudiamos días atrás. Vamos a pasar ahora a analizar algunos aspectos de la vida del heleno antiguo. Cómo vestía, qué comía, cómo se divertía, cómo era su casa, como era su vida, en una palabra.
A partir de pasado mañana.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.