Tertulia con Alexis.

 

 

 

        Una intervención de un lector del blog nos permite volver a los orígenes, a la investigación sobre la manera en que nació nuestra religión., nada menos. La intervención del lector viene a continuación. Ella nos va a permitir organizar una Tertulia sobre el tema de cómo pudieron escribirse los Evangelios.

        La aportación de Alexis:

        Bueno, para empezar, me gustaría decirle que leí su libro y si bien es cierto que apoyo en un 100% la teoría de la inexistencia de Cristo, permítame aducir que a mi criterio fue Saulo de Tarso el ideólogo de Jesús de Nazaret y no los romanos.

        Si prestamos especial atención al relato del tercer hombre en Hechos, cap XIII, la mención de Elimás o Barjesús es descriptiva del filósofo antiguo Apolonio de Tiana (léase "El hombre que inventó a Jesucristo" de R. Ambelain).

        La mención de Manaèn, judío zelota que encabezó la revuelta contra Casio Floro, procurador de Roma en los albores del año 79 aprox. muestra a las claras que Saulo/Pablo fue zelota y no fariseo, como dicen.

        Él ideó los Evangelios (posteriores al año 70, justamente) y los romanos sólo los retocaron, ésa es mi humilde opinión.

        Gracias por este espacio, es muy bueno.

                Alexis Scott Balaguer.

 

 

        Estimado Alexis:

        Tengo el libro que mencionas y lo leí tiempo ha.

        Si estamos de acuerdo en la base fundamental: Jesucristo no existió, creo que podemos definir con bastante claridad las posibles continuaciones. Si él es un personaje inexistente y otros dicen que existió, me parece que el primero que históricamente diga que Jesucristo existió es el falsificador, el que engañó de plano a medio mundo.

        Aceptemos por un momento que un tal Pablo o Saulo de Tarso es el primero que habla de Jesucristo diciendo que fue un personajes real y que existió. Pablo habla también de Pedro y de las columnas de la iglesia, de que Jesucristo resucitó, etc., luego él sería el inventor de Jesucristo y de su entorno. Él comenzaría predicando la existencia de Jesucristo y tratando de convertir a esa nueva creencia a quienes le hicieran caso.

        Los Hechos de los Apóstoles son en realidad los Hechos de Pablo, pues le tienen como protagonista en más de dos tercios de su extensión. Pudieron ser escritos por Pablo o por otro autor posterior. De modo que las Epístolas de Pablo serían, al menos, la obra de Pablo y el inicio de la falsificación más eficaz que parece haber habido.

        Pero hay más. Pablo, en mi opinión, no escribiría los cuatro Evangelios, que dan cuenta de la vida de Jesucristo paso a paso, pasos que Pablo ignora o no menciona. Hubo un segundo falsificador de la historia. Y me parece que no cabe duda de que este segundo falsificador sea Eusebio de Cesárea, persona de confianza del Emperador que aupó la doctrina de Jesucristo al primer plano ideológico del Imperio, Constantino. Su "Historia eclesiástica" relata paso a paso cómo fue una historia que tiene como base al Jesucristo inventado por Pablo de Tarso.

        De modo que la invención sería en dos tiempos: Pablo en el primero, hacia el año 75 de nuestra era, y Eusebio de Cesárea en el segundo, hacia el año 320. Entre medio, el crecimiento lento de una secta religiosa basada en las creencias expandidas por Pablo. Constantino se habría fijado en esa secta y la habría promocionado, encargando a su ayudante y erudito Eusebio que adornara las creencias paulinas con componentes del gusto del Imperio, a fin de hacer de ella la religión imperial.

        Mi tesis es más resumida: Eusebio se inventó todo, también a Pablo de Tarso. Y ello no por pretender ser más radical que otros, ni por separarme de otros autores, sino porque el análisis de mis documentos-base me conduce de la mano a ello. Lo principal de ello está explicado en "El Grupo de Jerusalén" y en "Simón opera magna".

        Ahora lo importante creo que no es discutir si es más acertada la versión de dos inventores o de un solo inventor. Creo que lo importante es seguir investigando para poder asegurar con certeza absoluta cómo fueron realmente las cosas. Porque es imposible que ambas tesis sean plenamente correctas: Hay que seguir averiguando más detalles, posiblemente importantes, para saber qué sucedió realmente. En ello estamos.

        Espero que seamos entre todos capaces de encontrar el eslabón perdido, la prueba documental irrefutable que nos aclare no sólo que Jesucristo nunca existió, sino quién, cómo, por qué y cuándo forjó la leyenda de tal existencia y a quiénes favoreció con ello.

        Hay una cosa de la que estoy convencido: Lo conseguiremos. Sabremos la verdad de lo sucedido. Más pronto o más tarde, pero la sabremos. Como dijo un famoso político,

"se puede engañar a unos pocos durante mucho tiempo,

se puede engañar a muchos durante poco tiempo,

pero es imposible engañar a todo el mundo durante todo el tiempo."

        Él se refería a un personaje muy determinado, pero su afirmación tiene validez universal.

                Un abrazo, Alexis. Las discrepancias son, aquí, bienvenidas. Amplían el espacio conceptual.