¡¡¡Carbono 14 a un papiro Bodmer (Cartas de Pedro)!!!

Las Cartas de Pedro (Bodmer) y el Evangelio de Judas, del mismo año.

 

 

 

 

        Hay que ver ... Hace muchos años había un concurso, no recuerdo si en la Tele primitiva o en la radio, de adivinar una frase, letra por letra. Si fallaba en una letra, eliminado el concursante. Si acertaba, aparecían las veces que esa letra estaba en la frase. Y hubo una frase que acabó con los cuatro concursantes, eliminándolos a todos. Obedecía a la clave "Tiro al blanco". La frase era, "Ni vi si di." Pues bien, algo similar me sucedió cuando, también tiempo atrás, colgué del blog unos artículos sobre las Cartas de Pedro, del Nuevo Testamento. Hasta que el otro día, mirando sobre Dura-Europos, volví al leer un artículo antiguo.

        La colección Bodmer consta de muchos papiros, pero lo que aquí interesan son los del Nuevo Testamento. Entre ellos hay un papiro que contiene las dos Cartas de Pedro. El Sr. Bodmer regaló las dos Cartas de Pedro originales al Vaticano. En la red un artículo daba la datación de dichas Cartas. En este blog recogí los esencial de dicho artículo, lo referente a la datación. El artículo no decía por qué método se había hecho la datación. Aquí supusimos que habían sido datadas por Paleografía. como de costumbre. Pero nos equivocamos:

¡¡Las dos Cartas de Pedro de la colección Bodmer han sido datadas por Carbono 14!!

        La información estaba recogida en este artículo. El enlace al original, testimonio.com ha desaparecido de la web, lo acabo de comprobar. En dicho artículo se decía, refiriéndose a las Cartas de Pedro, donadas al Vaticano, literalmente:

"Fue escrito por varias manos, probablemente cuatro, que se cree se han ido sucediendo

entre el inicio del siglo III y la primera mitad del siglo IV después de Cristo."

       Vamos a pasar por alto la sutileza de cómo se explica el intervalo ése famoso. Podríamos cuantificar, por nuestra cuenta, pero siguiendo el dato obtenido, y decir que las Cartas de Pedro se escribieron, en el papiro sobre el que están escritas,

entre el año 220 y el 340.

        Aunque a esto hay que hacer una corrección, que luego veremos. Esta forma de datación, dando un intervalo de posibilidad de alrededor de 120 años, es típico de las dataciones por Carbono 14.

        Veamos, si no, la datación que la National Geographic dio del Evangelio de Judas:

"No antes del año 220 y no más tarde del 340."

    Ahora compare el lector las fechas de datación de las Cartas de Pedro, de la colección Bodmer, y del Evangelio de Judas.

¡¡Y verá que coinciden punto por punto, año por año!!

        Esta coincidencia, de inicios y finales, da pié a pensar que ambos textos fueron escritos el mismo año, o en años consecutivos, o en años muy próximos entre sí. Tan próximos que el Carbono 14 no puede diferenciarlos. ¿Menos de 10 años, posiblemente, mirando al Evangelio de Judas?

        Las consecuencias de esta afirmación son impresionantes:

Dan la razón a quien sostiene la tesis de que todo fue obra del mismo equipo redactor.

        Ahora podemos estampar un colofón, corolario o consecuencia de la tesis mantenida sobre la redacción de los Evangelios, el Nuevo Testamento y todos los escritos supuestamente cristianos anteriores a Nicea: Los poseedores de esos papiros, la Fundación Chester Beaty y la Fundación Bodmenr han hecho los análisis por Carbono 14 de todos sus documentos. Pero no los publican. (Concedamos que hayan recibido presiones para no publicarlos.) La negativa a publicarlos estriba en que las fechas de datación por Carbono 14 de dichos papiros dan la razón a la tesis mantenida por el autor de este blog. Esto es lo que pensábamos desde el principio, pero nos daba pudor expresarlo. Es que somos más mirados aquí ...

        Ahora, tres aclaraciones. Una técnica, y las otras dos, humanas.

        1.- La aclaración técnica. Decir que la obra fue escrita en tal fecha, de acuerdo con el análisis hecho al soporte papiráceo sobre el que se extendió el texto, es tendencioso, incorrecto. Si el margen de error de la datación técnica es en más, o en menos, 60 años, no es de recibo que, por un juego de palabras, por un juego malabar, desviemos la datación en 25 ó 50 años. Porque entonces, con una alegría indebida en el hablar, nos estamos cargando la precisión de la prueba. Y eso es, si no es tendenciosos, sí es imprudente, inconsciente e inadmisible. 

        En el segundo artículo, de los cuatro que dedicamos al Evangelio de Judas, ya explicamos que lo que da el Carbono 14 es la fecha en que el papiro se cortó de su juncal, a las orillas del Nilo. Identificar la fecha de redacción del texto con la fecha en que se cortó del Nilo el papiro es gratuito. Y además, tendencioso. Da por hecho que el mismo año en que se cortó, se fabricó el papiro, se envió al lugar en que el texto se iba a escribir, y se escribió. Da por hecho que no hubo almacenaje alguno del papiro. Si lo hubo, el tiempo de almacenaje cuenta como antigüedad del escrito. Supongamos que el papiro, ya fabricado, se almacenó ... 25 años, o incluso 50 años en el almacén del fabricante. Esos 25 ó 50 años se añadirían a la antigüedad adjudicada indebidamente al escrito. Sabemos que un papiro no tiene caducidad, dura, y dura, y dura.

        Vámonos al año 315. Eusebio va a hacer copias de textos cristianos que van a adjudicar a hace cien y doscientos años. ¿Qué comprará al proveedor egipcio, papiros nuevos o los papiros más viejos que el proveedor pueda encontrar? Da la casualidad de que tengo papiro nuevo. Lo compré por curiosidad, "venga hablar de papiros ... voy a tener uno." Véalo el lector.

 

Papiro nuevo, tamaño natural.

(Fuente: Mi almacén de papiros.)

 

       Seamos no nulos intelectualmente. ¿Cabe pensar que se puede afirmar que un libro escrito sobre un papiro como el de arriba, nuevo, sea de hace cien o doscientos años? La respuesta de cualquier persona sensata es "¡ni hablar!" Luego, para hacer pasar por antiguo una falsificación, había que escribirla sobre un papiro antiguo. Entonces, Eusebio, desde Cesarea de Siria, el año 315, llamó por teléfono a su proveedor egipcio de papiros y le encargó una tonelada de papiro, o su equivalente, diez mil quinientos codos cuadrados, con la condición de que tuvieran entre 25 y 50 años de antigüedad. Papiros recientes, no le interesaban. El proveedor movió sus contactos entre todos sus colegas y se revolvieron todos los almacenes de papiro de Egipto, desempolvando los papiros más asquerosos, apestosos, viejos, sucios y mugrientos, que salieron, en tres largas caravanas, para Cesarea.

        Siglos más tarde, se harán análisis mediante Carbono 14 a estos papiros infectos y dirán que se cortaron del Nilo hacia el año 280, como así fue, el centro del intervalo dado por el Carbono 14, entre el 220 y el 340. Tras 35 años de almacenaje, se escribieron el año 315. No es que el texto sea entre el 220 y el 340, el corte del papiro y su transformación de planta a papiro, eso es lo que es de ese intervalo, del punto medio, del año 280. Así que no hay que forzar nada, el análisis está perfecto: El papiro dejaría de mecerse en el Nilo el año 280. Se escribiría el 315, 35 años después. Y todos los datos coinciden con nuestra tesis.

        Y el escrito quedó así, según una de las joyas de mi Biblioteca..

        Final de la Epístola 1ª de Pedro e inicio de la 2ª. Ver antepenúltima línea de la izquierda: PETROU EPISTOLH a = De Pedro Epístola alfa = uno. Y en la primera línea de la página de la derecha:  PETROU EPISTOLH b = De Pedro Epístola beta = dos.

 

Copia de las dos Epístolas de Pedro. Tamaño real.

(Fuente: Copia del Papiro Bodmer. Pontífice, Pablo VI. 29-6-1.968.)

Final de la Segunda Epístola de Pedro y lomo del estuche que las contiene.

                     

(Fuente: Copia del Papiro Bodmer. Pontífice, Pablo VI. 29-6-1.968.)

 

        Fíjese el lector que aquí no decimos que las cosas fueron así, como queda demostrado por las dataciones. Nada ha quedado demostrado. Ni que Jesucristo existió, ni que el Nuevo Testamento es genuino y no una falsificación, no se sabe quién inventó el Cristianismo, ni en qué fecha se puso la primera piedra ... nada. Desde el momento que se investiga, escriben libros y libros, con argumentos y argumentos en favor y en contra de una tesis, no está demostrado nada. Debe llegarse a un consenso, hecho al que aún no se ha llegado, sobre el Cristianismo. Decimos que bien pudo suceder así, que hay desde hoy un nuevo indicio razonable en favor de la tesis aquí mantenida. Pero, por favor, no seamos osados y no hablemos de evidencias arqueológicas. No son evidencias, son meramente videncias.

        Dada la longitud de este artículo, y que es hora de comer, dejo los otros dos colofones, que van a dar bastante de sí, para el próximo día, ya con la resaca a cuestas.

        No sé qué es, si que estamos en Sanfemines, la euforia del descubrimiento, o el par de Vermouts que me he trincado ... Averígüelo el lector ...

 

Continuará.

Enlace con el próximo día.

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.