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La Villa de Catulo en Sirmione y 4

«La Villa de Catulo en Sirmione y 4» marca el final de la serie, una visita sorpresa, inesperada, que puso el broche de oro a un día de turismo al Sur del «Lago di Garda» italiano.

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© Copyright  Fernando Conde Torrens

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……….Si los mosaicos son poco llamativos, no ocurre los mismo con los frescos, que denotan una cierta delicadeza. Han quedado sólo pequeños fragmentos, tendremos que imaginarnos el lienzo total. Pero la variedad de las formas que se adivinan ilustran de cómo era una casa romana por dentro cuando sus dueños eran de los privilegiados que componían odas y manejaban el cálamo en vez de manejar la espada y la lanza, o el arado y sus manos.

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Fragmentos de frescos con motivos vegetales (a-e).

Guirnalda entrelazada con flores (c,d). Guirnalda circular, e.

La Villa de Catulo en Sirmione y 4

(Fuente: Le «grotte di Catullo» a Sirmione. Elisabetta Roffia. Ministerio de Cultura Italiano.)

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……….Había también en la Villa frescos con motivos de animales y de humanos, son éstos.

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Fragmentos de frescos. a. Figura sobre un capitel. b. Escena de la vendimia. c,d. Detalles con manos femeninas.e. Cabeza de buey con motivos vegetales. f-h. Cabezas de pájaros.

La Villa de Catulo en Sirmione y 4

(Fuente: Le «grotte di Catullo» a Sirmione. Elisabetta Roffia. Ministerio de Cultura Italiano.)

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……….En el Museo indican que el personaje del fresco es precisamente Catulo. Tal vez sí, tal vez no, posiblemente nunca lo sabremos. Lo que sí puede servirnos de referencia es la vestimenta.

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Fragmento de fresco. Cuadro con figura masculina que sostiene en la mano un rollo. ¿Tal vez el propio Catulo?

La Villa de Catulo en Sirmione y 4

(Fuente: Le «grotte di Catullo» a Sirmione. Elisabetta Roffia. Ministerio de Cultura Italiano.)

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……….Y, por último, una escena de pesca. Nótese que la costa es baja, pedregosa y lisa, exactamente como la que rodea a la Villa.

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Fragmento de fresco con barca y pescadores cerca de la orilla

La Villa de Catulo en Sirmione y 4

(Fuente: Le «grotte di Catullo» a Sirmione. Elisabetta Roffia. Ministerio de Cultura Italiano.)

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……….Es adecuado que terminemos esta análisis con frescos, ya que los frescos serán el tema siguiente en nuestra recorrido por la Antigüedad. Hemos visto la cerámica, los mosaicos; les llega la hora a los frescos, a la pintura, que de tales «frescos» hablamos. Para ello nos remontaremos hasta el lejano Egipto, pues allí se empleaba el fresco antes de que naciera la etnia helena y, puestos a remontarnos, ¿qué mejor que a los orígenes?

……….Después de todo lo visto en la Villa de Catulo, el lector puede imaginarse cómo era la Villa cuando había vida en ella y cómo sería digna de admiración, de haberla podido visitar en sus momentos de esplendor. Podemos también imaginar el aspecto que la Villa de Catulo tuvo en los siglos que siguieron, abandonada, librada a los vientos que la azotarían por sus cuatro costados, sin habitantes, solitaria, refugio de mendigos que se alojarían en la sala de calderas, en los subterráneos más protegidos de la intemperie. Viajeros ocasionales recorrerían sus recintos y tomarían lo que quisieran, como recuerdo o curiosidad. Y lugareños humildes vendrían un día y otro a llevarse las piezas más nobles y útiles para sus propias y míseras construcciones.

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……….Y así, poco a poco la Villa fue siendo desmantelada, hasta que a mediados del siglo XIX algunas autoridades pensaron que quizás podrían obtener rendimientos extras preservando lo que aún quedaba, e incluso mejorándolo. Pero ya la cosa estaba muy lejos de ser el refugio amable, la joya a la que Catulo cantó en su Oda 31, diciendo, en traducción libre, pero en verso cuasi-alejandrino, que quiere imitar el verso latino, que sólo se componía de ritmo …

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 ¡Oh Sirmio, joya isleña, – península dorada,

mimada de Neptuno, – perla del vasto mar,

mi corazón se ensancha – cada vez que a ti vuelvo!

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Dejé atrás ya la Tinia, – los campos de Bitinia,

y, libre de peligros, – puedo hasta ti llegar

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¡Qué cura más dichosa, – qué mayor libertad

que, cumplido el deber, – se sienta el alma en paz,

y, como peregrino – cansado del trabajo,

poder en nuestro lecho, – a salvo, descansar!

Esto es lo más valioso – tras de tanto penar.

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¡Salve, adorada Sirmio, – tú mi gozo serás!

¡Alegraos vosotras, – olas del Lago Lidia,

regocijaos todos – y con gozo cantad!

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……….Éste es el Sirmio que hemos tratado de mostrar al lector … Ésta es la lujosa residencia, la casa familiar, que Catulo abandonó una y otra vez, y donde casi no vivió sino su infancia. ¿De qué carecía la Sirmio romana de Catulo? Y adivinamos: De glamour, de ciudadanos cultos, de mujeres de alcurnia, a las que poder cortejar, de círculos literarios y artísticos, de personajes con influencia política, posiblemente. Catulo había ascendido en la escala social y aspiraba a codearse con gentes cultas, gentes como él. Y eso no lo podía encontrar en la pueblerina Sirmio. Por eso pasó la inmensa mayoría de su vida lejos de aquel reducto de paz.

……….Mas Catulo era un guerrero … Catulo amaba la guerra …  Y todos sabemos cuál … El propósito forjado es reproducir mañana unas cuantas obras suyas que nos lo retratarán.

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……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «Año 303. Inventan el Cristianismo», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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