Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Lactancio y su objetividad

……….Hablando de las ideas de Lactancio, que son Cristianismo en su más pura esencia, y luego cátedra de Pedro, reproduzco unos párrafos gozosos, que permiten poner en duda a Lactancio y su objetividad.

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……….«¿Dicen algo interesante aquellos que piensan que existen antípodas opuestos a las plantas de nuestros pies? ¿Hay alguien tan ignorante que crea que hay hombres cuyos pies están por encima de sus cabezas? … ¿Se va a admirar ya alguien de que entre las siete maravillas se hable de jardines colgantes, cuando los filósofos convierten en colgantes a los campos, a las ciudades, a los montes y a los mares? … como no comprendían las leyes que rigen en curso de los astros … consideraron que el mundo era redondo como una pelota …  y de la aceptación de la redondez del cielo se seguía … también que la tierra es semejante a una esfera. … Yo, por mi parte, podría demostrar con muchos argumentos que no puede suceder en absoluto que el cielo esté debajo de la tierra; y lo haría si no fuera porque tengo ya que acabar este libro …» (I.D. 3,24,1-11)……….

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……….He encontrado una argumentación muy peculiar de Lactancio, así trabajaba él. Habla de Grecia, de los siete sabios de Grecia. Su traductor dice que es que Lactancio es fuertemente antiheleno. Tal vez un traductor no tenga por qué pasar de ahí, pero nosotros, que pretendemos aprender de la Historia, sí que debamos. Habla Lactancio, nótese su tono displicente y aun despectivo cuando su pensamiento va hacia Grecia:

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……….«Antes de que se inventara eso que se llama filosofía, se nos transmite que hubo siete sabios, los cuales fueron los primeros que, por haberse atrevido a investigar y a discutir sobre la naturaleza, merecieron ser tenidos por sabios y ser llamados así. ¡Oh míseros y desgraciados siglos aquellos en los cuales sólo hubo siete personas a lo largo de toda la tierra que merecieron ser llamados hombres! porque nadie con razón puede ser llamado hombre sino el que es sabio. Pero es que, si todos los demás, a excepción de estos siete, fueron estólidos (faltos de razón), tampoco ellos fueron sabios, porque nadie en realidad puede ser considerado sabio por el hecho de que así lo piensen los estólidos.» (I.D. 4,1,9)……….

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……….Y eso a pesar de que en el libro primero ha aceptado sin pestañear la opinión de personajes antiguos, entre ellos uno de los siete sabios, para introducir la idea de que Dios es uno.

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Lutecia (París romano). Lactancio y su objetividad.

                               Lutecia (París romano). Lactancio y su objetividad.

 

……….«Marón, uno de nuestros poetas … Ovidio, al comienzo de su fascinante obra, … Tales de Mileto, que fue uno de los siete sabios, … PitágorasAnaxágoras, … AntístenesCleantes y Anaxímenes, … Crisipo … la opinión de todos éstos, aunque poco segura, tiende a lo mismo: el asentimiento común de que la providencia es una. Ya la llames «naturaleza», ya «éter», ya «razón», ya «mente», ya «providencia», ya «ley divina», y otra cosa, todo ello es lo mismo que nosotros llamamos Dios. … AristótelesPlatónCicerón … También Séneca …» (I.D. 1,4,11-26)

. Pero Lactancio y su objetividad

……….Para citar testimonios de escritores antiguos que favorezcan la idea de un Divinidad única Lactancio ha de recurrir a … NUEVE autores griegos, los remarcados en negrita y sólo puede acudir a CUATRO latinos, subrayados. Algo tendrá Grecia en cuanto a acierto en el pensamiento.

… Claro Lactancio y su objetividad

……….Otro hecho curioso que se observa es que afirma que el concepto de «naturaleza» es equivalente al de Divinidad. Otra cosa es que al Logos de Heráclito lo traduzca por razón – no sé si Lactancio o el moderno traductor – tanto da. Pero si ha reconocido en el libro primero que decir naturaleza es decir Divinidad, ¿a qué viene igualar luego «naturaleza» con la naturaleza de los animales? No hay honestidad, sencillamente.

……… Los demonios de Lactancio.

……….Otro hecho que siempre me intrigó se me aclara en Lactancio. En su obra encontramos una amplia argumentación para pasar del término «daemón» al concepto cristiano de «demonios». Lo hace en I.D. 2,14-17. No es éste el lugar para insistir en el hecho, pero sépase que supone una perversión de un termino correcto del Conocimiento, para transformarlo en una componente mágica del Cristianismo y llevar a la idea del premio y del castigo eterno. Igual que unos «daemones«, afirma Lactancio, se revelaron contra Dios, cambiaron su nombre a demonios y fueron castigados eternamente, los humanos que siguen a tales demonios también lo serán y ya se nos ha dicho detalladamente cómo.

……….Así pues, no parece que Lactancio sea trigo limpio. No me resulta en absoluto fiable, digno de crédito. Más bien diría de él que es un farsante. Que desprecia la verdad y la realidad, y se mueve exclusivamente en su propio interés. Que inicia una praxis doctrinal en la que «el fin justifica los medios», y aun los santifica, dado que se pone a Dios como telón de fondo para todas las iniquidades que con Lactancio se proponen y que luego se cometerán. La fuerza que pone en sus argumentaciones, por taradas que ésta sean, me dan un indicio de que estaba defendiendo sus propias ideas, conclusiones o invenciones. No se olvide que hay muy poco donde elegir si buscamos la fuente de las ideas: Que yo sepa, estaban Constantino, Lactancio y Eusebio como primeros capitanes del barco. Y Eusebio favoreció a Arrio, que se opuso al tinglado … De hecho, sólo queda uno.

……….No le cabrá duda al lector que acometa la lectura de sus mal llamadas «Instituciones divinas», que Lactancio es realmente el fundador del Cristianismo. Si me he explicado bien y el lector ha sido paciente, tal vez la idea le haya llegado con suficiente claridad. En mis primeros pasos llegué a pensar que no habíamos sido cristianos, sino «saulonianos», seguidores de Saulo de Tarso. Luego, que «constantinianos». Hoy por hoy me quedo con el término de «lactancianos», eso es lo que hemos sido sin saberlo. ¡Qué barbaridad …!

……….¿¿¿No será hora ya, por todos los dioses, de que, suspicaces al menos sobre el origen, tal vez bastardo, de nuestras creencias, investigadores independientes [filólogos clásicos], no mercenarios, ni propagandistas, se dediquen a analizar, con las técnicas que aprendieron en su carrera, si hay una autoría única en los 28 libros que componen el Nuevo Testamento???

……….¿¿No será llegado el momento de que hagamos un parón en nuestra marcha y los occidentales nos planteemos a qué tipo de Ética obedece el mundo que hemos creado, que se está volviendo contra la mayor parte de nuestra propia sociedad, y eliminemos nuestras miserias para conseguir unas guías de conducta dignas y que, como diagnosticaba Lactancio, los frutos del cielo (la lluvia, el viento y la fecundidad) no los acaparen unos pocos y con la fuerza??

……….¿No será momento oportuno de que nos demos cuenta de que estamos aprovechándonos cínicamente de la debilidad de los pobres, por más que luego tratemos de justificar, como hizo en Informe Semanal  el pasado 9 de Diciembre, un empresario agrícola del sur de nuestro país, al que «los marroquíes le sacaron las castañas del fuego para poder recogen el fruto de su plantación«; no dijo a qué precios, y por más que a Solana le den no sé qué medalla por no plantearse lo que aquí proponemos?

………. Sino,m Lactancio y su objetividad

Siguiente artículo: Otra incongruencia.

………. Aunque Lactancio y su objetividad

© Copyright Fernando Conde Torrens  el  17 Enero 2.007

. Lactancio y su objetividad

……….Fernando Conde Torrens es autor de «Año 303. Inventan el Cristianismo«, recientemente editado, «Simón, opera magna«, «El Grupo de Jerusalén«,  «La Salud» y una serie de artículos sobre Historia, Pintura, Cerámica, Viajes, Encuadernación de libro antiguo, y eso de «Quién soy yo» y «Qué hago aquí«. En  http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

 ….. Sin embargo  Lactancio y su objetividad

3 comentarios en “Lactancio y su objetividad”

  1. robespierre dice:

    Sí, lo que esto plantea son preguntas, El cristianismo (lactancianismo) es mas una doctrina politica que religiosa, falta conocer sus frutos, el imperio bizantino, etc, que no se mucho de eso,

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Yo en eso no he entrado, Robespierre. He analizado desde el año cero hasta el final del Imperio romano de Occidente. Y de eso trata el libro. El Imperio mal llamado bizantino – es realmente el Imperio Romano de Oriente – me cayó fuera de la investigación y del tema del libro, lo siento. No tengo artículos en la Web sobre el «Imperio bizantino». Tendrá que informarse en la red, pero tenga en cuenta que todo lo que lea está escrito en el viejo paradigma, es decir, dando por hecho la existencia de Jesucristo y de cristianos antes de Nicea.

      Tenga en cuenta que el objetivo era evitar el fin del mundo, que iba a venir «ya» por estar el Dios Único furioso con Roma por permitir el culto a los dioses falsos, los que no eran él. Por eso la religión creada fue monoteísta. Por eso tomaron prestada la Biblia judía, la única religión monoteísta antigua. El móvil no fue unificar el Imperio, ni gaitas; no fue político, fue religioso, y el motor fue Lactancio, no Constantino. Constantino dejó hacer, protegió, pero no entró en el contenido. Confiaba en Lactancio y dejó hacer.

      Hasta cuando quiera, Robespierre. Un abrazo y agradecido.

  2. Michel Námid dice:

    Lactancio era «la leche». Y me explicaré. Estoy de acuerdo con usted, Sr. Conde Torrens, en que los Cristianos hemos sido, sin saberlo, «lactancianos». Y resulta que «Lactancio» recuerda a «lacteo», leche, y a la palabra «lactante» que es un niño de pecho que no ingiere todavía alimento sólido. Pues bien: ahí quería llegar. No me cabe la menor duda que, efectivamente, Lactancio es el mejor candidato a autor de las Cartas de Pablo. Más en concreto, parece que Lactancio se pone como ejemplo él mismo en el llamado que hace a la madurez cristiana. Me estoy refiriendo a I Corintios 3, 1-2 cuando Lactancio hace un guiño a su propio apodo («el que da a beber leche») porque nos da a beber «su» doctrina que, en el lenguaje de la calle, se resumiría, y que nadie se ofenda, en: «Sois unos mamones». Y si no, lean, lean ustedes mismos:
    «Yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podéis soportar. Ni aun lo soportaréis al presente»
    ¡Qué mamones hemos sido los cristianos! En fin…Un abrazo. Sr. Conde Torrens por su excelente trabajo. Fdo: Michel Námid.

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