Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Las etapas del buscador

……….Hace unos cuantos años, más de 20, yo leía a Carlos Castañeda – tengo 6 libros suyos. Eran libros para romper esquemas. Al buscador Castañeda le llamaba guerrero. Tiene un cuento, que he modificado ligeramente, que él titulaba los enemigos del guerrero. Yo las llamé «Las etapas del buscador». Prefiero este título, porque un guerrero que conoce de antemano la Senda no cae ante esos enemigos, que sólo lo son por desconocimiento de que pueden serlo. Vamos a él. 

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……….El cuento empieza cuando uno empieza a ser buscador, en la segunda parte del Nivel III. En la primera, cree firmemente y no se plantea dudas. Nuestra historia comienza con la primera duda sobre la religión oficial, sobre el Cristianismo.

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……….El primer enemigo del guerrero es el miedo, decía Castañeda. Miedo a salir del rebaño, miedo a las consecuencias de la soledad, miedo a ser uno su propio guía. Ha sido tan tranquilo seguir lo que decían los otros … Sin embargo, el sin sentido, las contradicciones le hacen a uno buscar otras cosas. Vence el miedo, deja de creer, deja de obedecer y, movido por no sé qué fuerza interior, uno abandona el rebaño. Ha superado al primer enemigo del guerrero, ha dejado atrás la primera etapa de las que hoy definimos. Si no vence el miedo, nunca será buscador. Pero, una vez vencido, jamás el miedo volverá a ser su enemigo. Ha sido vencido para siempre.

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Las etapas del buscador

      Las etapas del buscador

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……….Al poco tiempo, a uno le llega la claridad. Ve las cosas por sí mismo y queda asombrado de lo claras que son. La claridad es gratificante, está un nivel por encima de la creencia y, además, es propia, no es ajena, no es debida a terceros. Y el buscador se instala en la claridad y vive a gusto en ella. Pero con el tiempo, la claridad se convierte en su enemiga, pues le retiene y le impide seguir adelante, más arriba. Le impide llegar al Ser y no porque la claridad sea mala, sino porque es una antesala, un preludio, un anticipo. Un anticipo que puede hacernos creer que ya es bastante. Y no lo es.

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……….Cuando, advertido de algún modo, el buscador busca más, mayores profundidades, se encuentra con la posibilidad del Ser, de Ser Plenitud. Ha de luchar mucho y duro consigo mismo para subir a la escarpada cima del Ser. Esta es la batalla más dura, la más difícil. En comparación, el esfuerzo que hizo para vencer el miedo y lograr la claridad es ínfimo, frente a lo que ha de batallar para pasar de la claridad al Ser. Esta etapa le llevará años, no docenas, pero sí varios.

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……….En el camino, antes incluso que el Ser, hay otro peligro, el poder. El poder no es peligro cuando se sitúa después del Ser, pero si, de la claridad, se quiere pasar directamente al Poder, éste se convierte en un enemigo mortal. El guerrero que atisba el Poder y lo logra en parte nunca librará la batalla, mucho menos vistosa, del Ser. Como es un enemigo, dejemos su descripción para más adelante.

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……….Superados el miedo y la claridad, que hay que dejar atrás, y el poder, en el que aún no hay que entrar, uno accede al Ser. El Ser colma de lleno sus aspiraciones como Ser Humano. Sólo se es ser humano cuando se alcanzó la cima agreste y afilada del Ser. El Ser es irrenunciable, una vez alcanzado, jamás se pierde. La vuelta atrás es imposible. Ahora hay que tomar aliento, tanto tiempo como duró la subida, como mínimo. Y en ese tiempo, formarse. Más tarde habrá que acometer el trabajo de hacerse con el poder.

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……….En este sitio al Ser y al Poder no les hemos llamado así siempre, he usado las expresiones de «la Iluminación pequeñita» y «la Iluminación grande«. Porque ellas relativizan esa palabra rimbombante – y que no me gusta usar – de «Iluminación«, que incluso suena mal en nuestros oídos. Los orientales que son muchos más realistas que nosotros – cualquiera puede serlo, dada nuestra edad – citan la palabra con el respeto que merece, pero nosotros … Por ser como somos, sólo la he usado cuando alguien se me ha adelantado con ella, menos hoy. 

……….Las etapas del buscador

……….Lógicamente, antes hay que experimentar «la Iluminación pequeñita» y luego ya le llegará el turno de «la Iluminación grandecita». En este orden, ya se comprende que la grande no es enemiga de la pequeña, sino su complemento obligado. Y también se puede comprender que perseguirlas en el orden inverso sea un error esencial.

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……….Cuando uno ha logrado «la Iluminación grande«, incluso con la otra, el enemigo final, la Muerte, deja de ser enemigo para uno. Eso se percibe con toda claridad incluso cuando uno tiene ciertas experiencias en lo sutil, antes incluso de acceder a la cima del Ser. Por lo que, ciertamente, la Muerte sólo es enemigo en las primeras etapas de las que estamos dando cuenta, para los pequeñajos. Un poco de experiencia personal en lo sutil y lo que los demás llaman «muerte» deja de ser una incógnita para el buscador. Y sabe tanto que no existe, en el sentido de final, como lo que hay tras ese cambio.

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……….Así son las cosas y así las hemos contado, contando con la ayuda de alguien que combinaba el Saber con los atajos. Porque atajo es buscar el poder por medios técnicos y no naturales. Pero así y todo dejó escritas páginas preciosas, que desde aquí agradezco …

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Foto, cortesía de MJC.                   Siguiente artículo: Los miedos.

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© Copyright Fernando Conde Torrens    35

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