La Salud

Libros sobre la búsqueda

Nuestra visión de la realidad

Sí y no

El Reino

Ser feliz

El factor "X"

Resumen de “La Salud”

Índice del libro

Forma de Venta

El autor

 

 

 

 

 

Libros sobre la búsqueda

 

            Hay en las Librerías libros escritos por personas que "saben". Saben porque han sacado a flote su Fondo, trabajan con él desde hace años y pueden enseñar. Veamos, poco a poco, cuáles son. Cada mes espero poder añadir dos más a la lista. Todos ellos son a recomendar.

        El poder del ahora. Eckhart Tolle. Namaste Publishing. El autor tiene la experiencia del contacto y del trabajo cotidiano con el Fondo. Y describe el procedimiento mediante el que él lo encontró. Le llama "conexión con el Ser", "cuerpo interno" y "presencia", pero se está refiriendo a lo que aquí llamamos Fondo. Nuestro visitante amigo encontrará multitud de coincidencias, lo que no podía ser de otra forma. Hay cosas de las que el libro no habla, pero no es posible hablar de todo en un solo libro.

        Vida, Amor y Risa. Osho. Gaia Ediciones 2.003. Toda la obra de Osho es a recomendar. Este libro es un extracto de capítulos de otras obras. Osho explica lo que todos desde una perspectiva y con una nomenclatura hindú. Habla del final del nivel III y describe suficientemente el estado IV. Identifica la muerte con la Vida. Al Fondo lo llama" luz interior", "corazón" o "centro de tu ser". El libro no tiene desperdicio y es un libro para meditar, para leerlo más de una vez. Osho es el Maestro más completo en vida que conozco.

        El caballero de la armadura oxidada. Es un cuento sobre un caballero medieval que inicia su búsqueda desde los inicios del nivel III y lo va recorriendo. Es de lectura muy fácil y agradable. Uno esperaría un final apoteósico, ya que así es la Meta. No sucede eso. Tal vez porque el autor no la conoce. Pero eso no impide que sea un libro a recomendar a quien quiere sacarse de encima la malla opresora.

        Juan Salvador Gaviota. Richard Back. BSA 2.000. Es un clásico cuyo valor no pasa con el tiempo. En lenguaje metafórico describe el final de la búsqueda y el acceso al nivel IV, la Meta. Si a la referencia anterior le faltaba la Meta, en el presente no sucede lo mismo. Muy fácil de leer, es tanto más entrañable cuanto más haya avanzado el lector en la Senda, porque se va a encontrar retratado.

            Lo que no se ve. Frederic Solergibert. Ediciones Urano, 2.000. Es un libro muy fácil de leer, organizado en 33 meditaciones para un día que, como su autor indica, son para ser realizadas en dos etapas: Léase primero un capítulo por día. Medítese acto seguido cada frase en una corta sesión diaria. Ello da trabajo para 66 días. A partir de ahí, integrar este conocimiento en la propia vida será el trabajo a realizar. A destacar la facilidad de lectura y lo entrañable del diálogo entre autor y lector. Incluye cuentos con moraleja de Sabiduría. Recuerda un poco a la modelación positiva del subconsciente de Louise Hay, aunque en un lenguaje más moderno y nuestro.

            Creatividad y Plenitud de vida. Antonio Blay Fontcuberta. Dispongo de la versión de 1.993 de Editorial Iberia, pero sé que el libro ha sido reeditado y está disponible en las Librerías especializadas citadas en Links. Es un clásico del Conocimiento, propio de un Maestro que lleva muchos años en la meseta superior. Libro cuya lectura, tras haber experimentado el contacto con el Fondo, resulta obligada. Supere el lector la introducción de las 100 primeras páginas y accederá en las siguientes a una revisión de la vida desde la perspectiva de la Dimensión Superior. En algún capítulo Blay puede parecer utópico, pero el buscador ya sabe que llegarse a lo Uno implica entrar en Utopía. Hablando, desde luego, desde la mente.

            Posiblemente el mejor y más profundo de todos los libros citados hasta ahora, no puede faltar en la biblioteca de quien ya ha encontrado las primeras esquirlas de la piedra filosofal.

            Practicando el poder del ahora. Eckhart Tolle. No es un resumen de otra obra del mismo autor recomendada en esta sección, sino un libro autónomo, más práctico, más directo, más corto. Tal vez no sea bueno adquirir los dos, sino uno de ellos, y practicarlo o informarse de su contenido junto con otros libros. El autor plantea mensajes cortos con un fondo práctico, siempre en la línea de preparar y provocar lo que él llama Presencia, lo que nosotros llamamos Fondo.

            El camino de la Felicidad. Jorge Bucay. La característica de los libros de este autor son su fácil lectura y comprensión. Dotado de una gran capacidad de síntesis, Bucay plantea las verdades fundamentales con inusitada sencillez. Intercala, igual que Osso, pequeños cuentos, una de sus especialidades, que ilustran la enseñanza de ese momento. Se pasa el libro hablando de la Felicidad y habla también de la Esencia, porque una y otra cosa son lo mismo.

            Déjame que te cuente. Jorge Bucay. RBA Integral, 2.003. En lugar de exponer una sucesión de ideas que ameniza, de vez en cuando, con un corto relato, en este libro Bucay sigue el camino inverso, enlaza una serie de cuentos entre los que incrusta algunos retazos de conversación, con la explicación de cada relato. Los relatos son casi todos paradójicos, con personajes que razonan y se comportan de modo opuesto al esperable. Tal vez sea porque la vida normal es muy frecuentemente lo opuesto a la Realidad. Es sabido que la paradoja es un poderoso instrumento de enseñanza en manos de los Maestros.

                El monje que vendió su Ferrari. Robin S. Sharma. Ediciones de bolsillo, 2.004. En una charla nocturna el monje y ex-abogado de éxito le confía a su mejor amigo las claves de la senda que conduce al autodominio y a la plenitud de vida. Es un libro que está a medio camino entre el control del subconsciente y la senda del Conocimiento. Propone ejercicios básicos en el asunto del propio control y servirá de confirmación para casi todos nuestros visitantes. 

                SER. Curso de Psicología de la autorrealización. Antonio Blay. Indigo, 1.992. Tenemos la suerte de contar con un Maestro hispano contemporáneo y eso hay que airearlo. Blay es, además de Maestro, un gran psicólogo. Su palabra y su prosa son directas, cariñosas, entrañables y profundamente respetuosas con el oyente y el lector. El libro es la trascripción de uno de sus últimos cursos, realizada por quienes acudieron al mismo. Contiene gran cantidad de preguntas al final de cada capítulo y tiene un temario progresivo. No es que sea preciso leerse todos los libros de Blay. En cualquiera de ellos encontrará el lector trabajo para tantos años como dedos tiene en tal vez una mano. De modo que basta por hoy.

              La Salud. Fernando Conde, 1.988. Alguien se preguntará, ¿por qué no lo incluyó el primero? Hay algo que siempre he evitado, ponerme en primer lugar. Por eso, cuando comprendí que debía actualizar mi lista de libros de auto-ayuda o de búsqueda del Camino, que suelen ser una misma cosa, evite poner el mío el primero. Huyo del marketing, de la visión comercial, echa a perder las cosas buenas. Por eso. 

              Pues bien, ya es hora de decir que La Salud describe la primera parte del Camino. Para el que parte de cero, para quien nunca pensó en tal cosa, aunque sentía ganas de iniciarlo. La Salud es el inicio de un particular camino de Santiago. Sería estupendo que muchas muchas personas hicieran de su existencia su personal Camino, pero no de Santiago, de Plenitud, de Evolución, de Sabiduría. Y La Salud muestra cómo iniciarse en ese Camino. Describe las cosas más básicas, el calzado, la vestimenta, las protecciones, el alimento, el descanso, el aire a respirar, lo que debemos y no debemos meter en el cuerpo. 

              No todas las indicaciones que se dan en este libro son imprescindibles. Pero el control de las entradas mentales sí que es imprescindible. Ahí nadie puede fallar. Todo el que quiera ser feliz de modo permanente en esta vida ha de dominar sus entradas mentales. Tan fácil y tan difícil como eso. Sólo con eso es suficiente. Como para animarse ...

            Las siete leyes espirituales del Éxito. Deepak Chopra. Edaf, 21ª edición, 2.004. Tal vez el título despierte cierto recelo en alguno. Posiblemente en la India, el autor es hindú, afincado en USA, no tengan las palabras el "karma" negativo que en nuestras latitudes. El Éxito se refiere al éxito en la vida global, en la vida como un todo, no en los negocios, ni en la carrera profesional. 

        Es un libro corto, tamaño cuartilla, de 125 páginas y con letra de fácil lectura, que indica las reglas fundamentales para centrarse en lo fundamental y no dejarse engañar por los falsos éxitos de nuestros amigos. Después de la exposición de cada capítulo, trae un resumen de tipo práctico con la "tarea" concreta de la ley que se acaba de exponer. La lectura, fácil y amena, la práctica de las leyes, ya se lo imagina el experimentado lector ...

        La historia de mi Nacimiento. Jaime Delgado Orea. Metafísica del Tercer Milenio, 2002.Un buen amigo de Orio me mandó por mail información sobre este libro y, una vez leído, no dudo en recomendarlo para todo aquel que disfrute con un corto viaje al mejor de los mundos, no confundir con otra obra de similar fachada. Este libro no proporciona reglas ni leyes concretas para avanzar por el Camino. Es algo que está más allá del comportamiento de cada día. Habla del Camino y del caminante, pero es más Metafísica que Práctica, más lírica que épica, más poesía que prosa cotidiana. Por eso, para corazones poetas.

        Me queda otro en la recámara, pero ése, que trata de viejecitos, para el mes que viene. 

        Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. Deepak Chopra. Vergara, 2.002. Este es un libro bastante grueso, tiene alrededor de 333 páginas. Como, sin duda, todo lo de este autor, tiene Conocimiento. Diría que no es un libro para jóvenes, porque se centra mucho en cómo afrontar el último tercio de la vida  y ese tema, para los jóvenes ... no es de actualidad. 

        ¿Para quiénes es? Para quienes han entrado, o están a punto de entrar, en el último tercio de su vida consciente. La vida consciente digamos que empieza a los 20 años. Primer tercio, de los 20 a los 40. Segundo, de los 40 a los 60. Tercero ... para ésos. Hay otro lector que aprovechará bien el libro, el que haya llegado al Nivel IV, a la Meseta Superior. Pero ésos ...

        Hoy me han dado una definición muy buena de tener 60 años, "estás en lo mejor de lo peor". Creo que es muy acertada. Para ésos. Para que se preparen. Y para los que han vencido en la Gran Guerra, para que se preparen, con mucha antelación. Este libro no ayuda a ascender a la cumbre, ayuda a preparar el paso, el tránsito. Por eso, cada cosa a su tiempo. Yo estoy siguiendo sus indicaciones, ya.

        Emociones. Libres del miedo, los celos y la ira. Osho. Edaf, 2.005. Osho es de sobra conocido por todos los buscadores. Creo que en este libro el buscador puede encontrar confirmaciones agradables. Es como estar charlando con alguien que conoce todos los recovecos de la búsqueda y nos sorprende con su ingenio y maestría. Especialmente a partir de la página 100, aunque hay que leerlas todas, las alusiones a la búsqueda se hacen directas y lúcidas. Es como si al principio del libro Osho se dirigiera a la persona que tiene problemas y a partir de la página 100 Osho nos hablara a nosotros, los que nos despepitamos buscando la Felicidad a todas horas. Al final vienen una curiosas técnicas muy propias de Osho, como una que él llama "Meditación dinámica" y que yo llamaría "Meditación sudada", entre otras. Me parece que lo importante no es que las técnicas nos puedan convenir o no, sino las docenas de verdades como puños que se contienen en este libro sobre la vida y sobre cómo hemos sido educados y deformados cuando éramos tiernos y fáciles. Lo que ahora nos estamos quitando con gran esfuerzo. 

        La muerte: Nacimiento a una nueva vida. Marcelino Bueno. Lo primero que hay que decir es que éste no es un libro de Conocimiento, no se explica en él cómo hacer para alcanzar la Plenitud como Seres Humanos. Pero su autor trata de temas interesantes y lo hace desde una posición abierta y muy aceptable. Me han atraído más las páginas primeras y las últimas, cuando habla de Conclusiones. Tampoco diré que suscribo todas las tesis del autor; sobre la parte central, muy amplia, tengo suspendido el juicio, ni afirmo ni niego, por no haber explorado ese campo. Y, por principio, sin haber explorado algo y sin tener experiencia personal, no hablo de ello en público. No obstante, el lector conocerá cosas sorprendentes, incluso en la parte central del libro, muy posiblemente. Ha sido mi lectura en Agosto. 

        Ahora ya tengo en reserva sólo cuatro libros más; conforme los vaya leyendo, irán apareciendo aquí, con toda seguridad ...

                                                                               


Nuestra visión de la Realidad (1)

 

        Siguiendo la línea de concretar cada vez más, toca hoy abordar en toda su crudeza un resumen de lo sucedido desde los orígenes de la Humanidad hasta nuestros días. Es tan amplio el período y tan impresionantes los cambios sufridos por el género humano que es imposible detallar cada época. Nos conformaremos en esta ocasión con esbozar algunos rasgos principales de cada etapa evolutiva, dejando al cuidado del lector profundizar por su cuenta en aquéllas que le sean más queridas.

         Debemos remontarnos hasta los primeros especímenes del homo sapiens, situado quizás entre el hombre de Neanthertal y el de CroMagnon. Su vida era primitiva, su observación de la naturaleza, temerosa. Pero incluso ya entonces se daba una reverencia por los difuntos, una clara conciencia del cambio que la muerte suponía para el ser humano. Nos tropezamos de inmediato con el concepto mágico de la naturaleza, de toda la existencia. El humano primitivo es un ser profundamente imbuido del sentido de lo mágico.

        Lo mágico tiene como dos etapas, mantenemos aquí. La primera, ingenua, fruto de la simple ignorancia, unas fuerzas desconocidas manejan el mundo y manejan a los humanos. Esas fuerzas son superiores y conviene estar a bien con ellas, honrémoslas, por la cuenta que nos trae, a fin de que nos sean propicias, de que nos traigan rebaños de animales cerca de la cueva, de que las mujeres del grupo sean prolíficas y no mueran al dar a luz, de que seamos más fuertes que nuestros vecinos, que a veces intentan arrojarnos de nuestra cueva. Cambiemos el nombre y a esas fuerzas llamémoslas divinidades o poderes, dioses, difusos, múltiples, poderosos, lejanos, desconocidos.

        Pero pronto algunos listillos se dan cuenta de ese temor reverencial del congénere hacia esas fuerzas y deciden aprovecharse, nombrándose representante, intermediarios, ministros de la divinidad. Se crea así la casta sacerdotal. El sacerdote tiene el poder ideológico; el más fuerte, el poder físico. Ambos poderes unen sus fuerzas y ambos medran, apoyándose y usando al resto del pueblo.

        Y lo mágico, que eran las explicaciones que los humanos de a pié daban a la adversa existencia, pasa a convertirse en la utilización que unos pocos hacen de la ignorancia de los más. Perduran ambos estratos, ambas concepciones, pero podemos afirmar que el concepto de lo mágico se ha maleado, de ha prostituído. Convendrá a los dirigentes que la visión mágica, su visión mágica, perdure para siempre. Es el instrumento que hace posible su disfrute de la situación.

        Fundamento imprescindible de lo mágico es, pues, la ignorancia. Cuanto más amplia y extendida sea la ignorancia, más campo tiene libre para sí la magia. Al eliminarse progresivamente la ignorancia, disminuye el campo en que lo mágico puede reinar.

        Hacia el año 9.000 antes de nuestra era el ser humano inicia, por conveniencia climática, la aventura de la agricultura y se reúne en lugares estables. Funda poblados, que luego serán pequeñas ciudades, y las defiende de vecinos menos cuidadosos y ambiciosos en extremo con murallas. Se ponen las bases de lo que serán las primeras civilizaciones. Deberán pasar aún 6.000 años para que surja la civilización sumeria y la egipcia.

        En esta época el humano no sabe escribir, de ahí que no deja huella de sus actos ni de sus ideas. Sólo la Arqueología permite conocer cómo vivían y qué utensilios empleaban, basándose en los restos que han resistido el paso de tanto tiempo, para lo que debían ser restos de notable dureza, como huesos o piedras. Muchos de los materiales que empleó el hombre en tan lejanas épocas se destruyeron y descompusieron con el tiempo.

        Civilización significa muchas cosas. Significa organización, jerarquización, división, clases, castas, dirigentes y pueblo llano. Significa obediencia y autoridad, trabajo y defensa, jefatura y sacerdocio, guardia personal y manipulación de las conciencias. Civilización supone dioses y religión. A las fuerzas de la naturaleza identificadas, con una denominación y una apariencia, se les rinde culto según los ritos establecidos por la casta sacerdotal del lugar. En todos los cultos hay procesiones; a las castas de todo el orbe les encantan las procesiones, que ellas encabezan. Y el monarca local va en el centro de la procesión.

        Cada civilización ha tenido su explicación del mundo, sus dioses, su dios principal, sus tríadas de dioses, su teoría sobre cómo vino el humano a la existencia, creado por los dioses del lugar, sus explicaciones para la muerte y el Más Allá. Civilización, en lo que nos atañe, el mundo de las ideas, significa sacerdotes, mentalización del pueblo, predicación, creencias.

        Nuestra civilización occidental no es una excepción. Podemos caer en la tentación de pensar que somos diferentes. ¿Por qué? Eso mismo pensaron todas ellas, cada una a su tiempo.

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (2)  

 

        Estamos en el siglo XXX antes de Cristo. Han surgido las primeras civilizaciones en las llanuras de lo que luego se llamará Sumer y en las riberas del Nilo. En el resto del planeta, los humanos se agrupan en tribus y se ocupan exclusivamente de la subsistencia, no dejan apenas rastro de su paso por la Tierra, a no ser por sus utensilios de piedra y sus osamentas enterradas.

        No disponemos de una historia completa de la génesis de las diversas religiones. Sólo poseemos múltiples retazos de ese inmenso puzzle ideológico, del que, desgraciadamente, nos faltan más piezas de las que tenemos, sobre todo de la más remota antigüedad. Tendrá que ser con lo que poseemos con lo que tendremos que plantear nuestras tesis, a falta de una información exhaustiva. Confiaremos al criterio del lector el juicio definitivo. El trabajo propuesto será simplemente exponer una tesis explicativa.

        Entre el conjunto de individuos que se mueve alrededor del Templo sumerio o del egipcio, donde se sigue la religión oficial de la ciudad o del Imperio, alguien accede a la Plenitud, conoce la Realidad y entra en contacto con El que es.  Pero ese tal no puede exponer libremente su Conocimiento. La Realidad choca frontalmente con la doctrina oficial, que defienden los sacerdotes y el soberano del lugar. Es más juicioso callarse y guardarse lo descubierto para uno mismo.

        La Realidad consiste en que el humano tiene una relación con la Divinidad mucho más intensa que la que señalan las doctrinas oficiales. La realidad es que el humano no precisa un intermediario entre él y la Divinidad para entenderse con Ella. El hilo es directo, interior, y el sacerdote no juega papel alguno en esta comunicación, no tiene, realmente, razón de ser. La religión oficial, la vigente entre sumerios y egipcios no enseña la Realidad, sino deformaciones, caricaturas, manipulaciones interesadas de la Realidad. La Realidad es que existe una Divinidad, pero no es como la pintan los sacerdotes y el monarca sumerio o egipcio. Es otra cosa.

        Por eso, el antiguo que llega a conocer y vivenciar la Realidad tiene que exponerla en metáfora para que, oculta, aflore entre las enseñanzas y no le sigan consecuencias adversas a esa su exposición de las cosas. Por eso, entre lo que ha llegado a nosotros de las civilizaciones primeras,  se perciben destellos brillantes de Verdad junto con groseras deformaciones que respondían a los intereses sacerdotales.

        La casta sacerdotal la formaban el conjunto de personas que han decidido orientar su vida a cultivar ese ansia de infinito que se percibe en las personas. Los hay aprovechados y los hay de buena fe. A los primeros les guía la astucia, a los segundos su bondad interior. Desgraciadamente, la faceta que triunfa en el conjunto es la primera y los sacerdotes movidos por la buena fe son relegados por aquellos cuya única finalidad es vivir muy bien haciendo muy poco.

        El pueblo, ignorante y crédulo, sigue dócilmente las enseñanzas mágicas de los sacerdotes y éstos adquieren notable poder. Tanto que el monarca comprende que debe contar con ellos para mantener la paz social y su papel preponderante en el poblado, ciudad-estado o Imperio. La unión de las dos fuerzas, la fuerza física de las armas y la ideológica de los espíritus, se fragua desde que cincuenta individuos deciden vivir tras la misma empalizada. Siempre ha sido así y sigue siendo así.

        Esta situación es la primera etapa en la evolución de lo que llamamos género humano. Las cosas en este estado de la evolución son favorables a los poderes fácticos y desfavorables a la Realidad, que apenas está implantada en el planeta porque no se la puede divulgar de manera abierta.

        Pero la situación va a cambiar porque van a aparecer en escena los primeros Maestros. Estos humanos evolucionados, llegados a la Plenitud, van a expresar su vivencia, la Realidad, partiendo de cero. Tendrán suficiente potencia como para exponer la Verdad y enseñarla en su máxima pureza.

        Estamos ya en el año 700 antes del cambio de era. Han pasado nada menos que 2.300 años, intervalo de tiempo en el que no pasa nada y por lo que requiere tan poco espacio para ser descrito. Tomar conciencia de ello, de que la primera etapa discurre durante 23 siglos, 2.300 años, casi tantos como los que vienen a continuación para el resto del proceso, nos puede dar una idea de la aceleración que se va a imprimir al fenómeno de la evolución. Y aún no hemos hecho más que empezar.

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (3)

 

        Aproximadamente entre el año 700 a. de J.C. y el 500 de nuestra era se da en nuestro planeta un hecho singular. En diferentes latitudes y en diferentes momentos aparecen en escena seres singulares, a los que denominamos Maestros de la Plenitud, profetas de la Verdad, trovadores de la Realidad. Nos referimos, entre otros, y por ser los más conocidos en Occidente, a Zoroastro, Lao Tsé, Buda, etc.

        Todos ellos han accedido a la Verdad Única y cantan a sus hermanos los hombres los versos de la Verdad. Todos ellos son, en su época, revolucionarios ideológicos que discrepan de la religión oficial. Y no será extraño que sus enseñanzas encuentren la oposición de la casta sacerdotal dominante en el lugar.

        Pero lo que más nos interesa es saber la suerte de la Verdad enseñada por los Maestros, qué ocurrió con la doctrina, con la lúcida y esclarecedora enseñanza del que sabía porque vivía la Realidad.

        Cuando nuestro Maestro comienza su divulgación se encuentra con un público heterogéneo: Los magnates y poderosos , que viven explotando al resto de ciudadanos, quienes no se interesan por la Verdad, no la necesitan, están bien con las cosas como están. De entre los menos afortunados, hay muchas personas primitivas, poco evolucionadas, que no llegan a comprender la Verdad y que tampoco se interesan por ella. Otros, menos primitivos, más evolucionados, que captan lo más sencillo del mensaje y una casta sacerdotal oficial claramente opuesta a la Buena Noticia que el Maestro trae.

        Así, aunque el Maestro enseñe la Verdad año tras año, tras su muerte no toda su enseñanza es captada por sus oyentes. Y no todo lo que luego se recopila como doctrina del Maestro es auténtica enseñanza del Maestro. Se suman a ésta deformaciones, malas interpretaciones y añadidos no reales.

        La doctrina de Zoroastro se interpretará al pié de la letra y dará origen a una religión basada en diferentes dioses y a la descabellada idea de un Salvador en forma humana, que perdurará en otras latitudes. La identificación con el Tao (Camino) predicada por Lao Tsé se desvirtuará con el tiempo para dar origen a un panteón de dioses y a la fiebre por la inmortalidad. La genuina doctrina de Buda hará nacer numerosas sectas o escuelas - algunas de ellas deificarán al fundador - en cuanto a la Realidad se añaden interpretaciones personales y vanas.

        En nuestro continente occidental, en la Grecia antigua, surgen una pléyade de Maestros que viven la Realidad y la enseñan de manera natural, directa, explicando las cosas con el lenguaje del hombre de la calle, sin necesidad de recurrir a parábolas, metáforas o lenguaje críptico y mistérico. Los Maestros griegos al pan le llaman pan y al vino, vino.

        Da la impresión de que la mayor libertad ideológica imperante en Grecia, donde cada ciudad se bastaba a sí misma y se gobernaba a sí misma, formó como un caldo de cultivo que favoreció el crecimiento individual. O bien, si como otros defienden, nacemos donde mejor podemos desarrollarnos, los más evolucionados eligieron nacer en la Magna Grecia y no bajo el Imperio egipcio o el asirio. En un lugar desarrollado culturalmente y no asfixiante ideológicamente.

        No tomaremos posición si fue lo uno o lo otro, el hecho es que en torno al año 500 antes del cambio de era se da una lluvia de meteoritos incandescentes, meteoritos que van a poner en ebullición un mundo estático y aburrido donde no sucedía cambio alguno. En pocos años, apenas 500, se va a mudar la situación ideológica de la humanidad gracias a los primeros vates de la Realidad, expuesta desde los arrozales de la lejana China, en la tupida floresta india, en la meseta irania o en la agreste Hélade (Grecia).

        No se conocerán entre ellos, no sabrán unos de otros, pero por efectos de una sutil telepatía van a enseñar todos los mismo, el acceso del humano a la Dimensión Superior, a base de poner en marcha una desconocida fuerza interior para lograr una Meta difícil de describir de puro ideal. Van a marcar el trabajo que la Humanidad tiene pendiente, trabajo que aún nosotros, 2.500 años más tarde, no sólo no hemos concluido, sino que tal vez ni siquiera hemos llegado a tener noticia de él. Lástima ...

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (4)

    

        Hemos hablado de Zoroastro, Lao Tsé, Buda ... También, de nuestros Maestros griegos. Nos hemos dejado a alguien, nos hemos dejado a Isaías. No sabemos si se llamó así, pero lo que enseñó el Isaías de carne y hueso era Conocimiento. Nos hemos dejado a Sirach, si es que se llamó así, que parece que sí. En esta web tenemos algo suyo. Y nos hemos dejado al Maestro de Plenitud de Qumrán, del que también tenemos algo, aunque hay mucho más, que algún día colgaremos como se debe. 

        Diría que en cada civilización, en cada lengua o idioma, ha florecido alguien que ha estado Allá Arriba. Y que ha dejado a su pueblo, a su gente, noticias de la manera de cumplir nuestro objetivo en la vida, que triste sería que no lo cumpliéramos. No obstante, y con lo triste que es, la mayor parte de esta Humanidad no lo cumple, porque ni se entera de que haya tal objetivo.

        Esta realidad, comprobada a través de la Historia y de nuestro diario vivir, debe traer como consecuencia, o deducción, la idea de que la vida del personal es algo de lo menos importante, de lo más barato, de lo menos valioso. De modo que podamos desperdiciarla con la mayor tranquilidad, sin ninguna preocupación. Algo así como si nuestra vida presente fuera algo así como un vestido, y no demasiado costoso. ¿Se gasta el vestido, se pone viejo, deslucido, grasiento y andrajoso? Pues se tira a la basura y nos compramos otro. 

        Esto no es un argumento, es una deducción. Pero sería algo improcedente comprobar que la inmensa mayoría del personal se muere sin haber nacido a la Vida y ... "lo siento, Pepe, tenías una oportunidad y la has perdido, tú verás lo qué haces ahora, ahora que ya no tienes nada que hacer." Sencillamente, no puede ser. No es que vayamos a defender que se puede quitar la vida de alguien como quien se espanta a una mosca de encima, la vida del prójimo es suya y es sagrada. Pero, dado que tanta gente malgasta de tal modo su existencia, hay que concluir en que deberá tener más oportunidades. No sé muy bien ni cuándo ni dónde, pero haberlas, habralas. 

        Pero hablemos de lo que hacemos mientras estamos dentro del pellejo. Una cosa que se ha observado hasta la saciedad es que nadie se dedica a buscar la Realidad, la Felicidad o la Vida por intermediación de un tercero. El ser humano no puede ser empujado a madurar, mejorar, evolucionar o realizarse si en él mismo no se genera de manera autónoma el anhelo de hacerlo. Eso es una bonita prueba de que, aunque aparentemos ser humanos, de hecho no lo somos completamente. Hay seres humanos realizados, completos, y hay cuartas partes de ser humano, mitades o tres cuartos. Y todas las fracciones intermedias.

        Cabría entonces preguntarse para qué se esfuerzan, los que lo han conseguido, en explicar al resto cómo se logra, si no van a hacerles caso más que los pocos que ya se interesen. Y si ya se interesan, ya lo lograrán por sí mismos. Pues bien, precisamente para esos pocos que se interesan es para los que los Maestros han dejado esas páginas escritas con un estilo tan peculiar. Conscientes de que sólo una mínima parte van a entender de lo que hablan. Pero esa mínima parte es suficiente. Ha de serlo, entre otras cosas porque no puede ser de otra manera.

            Un profesor de la vida muy bueno que tuve me enseñó la idea de que cuando una cosa se hace por primera vez, por definición, se hace mal. Esto es, no se hace todo bien, se cometen errores aquí y allá, precisamente porque no somos capaces de prever todos los posibles peligros, todas las posibilidades de equivocar un camino que no sabemos por dónde va. Y resulta que verificar nuestro objetivo en la vida, realizarnos, madurar es algo que siempre se hace por primera vez. De ahí que nos equivoquemos tantas veces. Hay personas que se pasan toda la vida equivocándose y se mueren errados perdidos. La conclusión ha de ser que no importa pasarse toda la vida cometiendo error tras error. Con el paso a la otra Dimensión, forzosamente borrón y cuenta nueva.

        De modo que el problema no tiene solución de fuera a dentro. Sólo cabe la solución que yo sea capaz de darme a mí mismo, a mi propia vida. En buena teoría, eso debiera ser suficiente. Yo puedo arreglar mi propia vida, pero me está vedado solucionar la vida delos demás. No es tan grave ... Al revés sí que sería problemático y doloroso.

        De modo que es cada uno quien se debe interesar por solucionar su vida, su infelicidad, su falta de objetivos, su descontento con la vida. Bien, en ese caso, el lector de estas líneas no tiene problema, dado que las cosas están puestas de manera que cuando uno empieza a querer solucionar sus cosas, la solución llega siempre. Basta conque empuje el suficiente número de años. Porque lo que se dice saber cómo se empuja ...

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (5)

 

        Vamos a centrarnos hoy en el largo período que ve desde la Grecia de Sócrates, finales del siglo V e inicios del IV, año 400 AEC. hasta el año 300 después del cambio de era, comienzos del siglo IV. En ese largo período de algo más de 700 años veremos Imperios esfumarse y otros nacer, consolidarse y decaer. El Imperio egipcio dejó de serlo en este período, y lo mismo el medo y algunas dinastías de lo que será el Imperio persa. Las polis griegas conocen un corto esplendor, luchas luego entre ellas y caen primero bajo el poder de Filipo de Macedonia y de su hijo Alejandro y luego bajo el poder de Roma. El Imperio de Alejandro se divide en otros varios y entre tanto Roma se convierte en Imperio, aniquilando a su vecino, Cartago. 

        Mientras todos estos cambios políticos sacuden las riberas del Mediterráneo hay algo que en ese mismo escenario no muda, sigue invariable su marcha hacia el desarrollo, lo que los occidentales llamaremos más tarde Helenismo, el Conocimiento impregnando en parte la vida de todo un país, Grecia. La semilla que los Maestros griegos echaran en el siglo V va lentamente creciendo y se extiende con Alejandro Magno hacia el Este y con Roma hacia el Oeste. Si Alejandro fue abiertamente favorable al Conocimiento, su Imperio duró lo que su corta vida y no tuvo consecuencias. La tolerancia romana dará mejores frutos y aceptará al cultura helénica como más adelantada que la propia. esto ocurre con frecuencia, el conquistador resulta ser menos adelantado que el conquistado y adopta los conocimiento de éste.

        Conviene que nos fijemos en este largo período de 700 años de Conocimiento no frenado por la autoridad civil o imperial, porque no tenemos otro modelo social en el que basarnos. Y porque, con toda seguridad, nuestro futuro deberá recuperar muchas de las cualidades que en aquella época se dieron. Y hacerlas suyas. Claro que para apreciar este período tenemos que poder mirar con ojos penetrantes. Nuestra visión de la realidad ha de ser profunda, acertada y crítica, sabiendo separar el trigo de la paja, sabiendo encontrar y valorar lo esencial. Algo así como que el avance del Conocimiento no precisa, y aun es opuesto a la conquista de más y más territorios. No es esto a lo que se dedicaron los griegos. Ellos crearon riqueza, pero fue con el comercio, no con las armas en un imparable avance. 

        Cayeron bajo el poder político de Alejandro Magno y luego de Roma, pero eso no cerró las Escuelas que fundaron los nietos sutiles de Sócrates y que funcionaban en Atenas, la Escuela escéptica, la epicúrea y la estoica. Tanto un poder como el otro fueron tolerantes con las ideas, dando poca importancia a éstas, aceptando que cada cual tenga las suyas, que eso no hace mal al individuo ni al Estado. Las excepciones a esta tolerancia son mínimas  y puntuales, aunque las hubiera. La asimilación que Roma hizo del Conocimiento griego llevó a que éste fuera valorado incluso en los círculos del poder y dio, a finales del siglo I y durante casi todo el siglo II, origen a los Emperadores filósofos, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio, que reinarían durante un siglo seguido, el período de paz tal vez más largo que Roma tuvo. Y no sólo de paz.

        Al mismo tempo que funcionaban las tres Escuelas más conocidas en Atenas, quien había llegado al Conocimiento en otras ciudades lo enseñaba libremente. Nos han llegado noticias de algunas de ellas, en Nicópolis, con Epicteto; en Alejandría, donde aprendió Plotino, o en Roma, donde fue a instalarse más tarde. Y nos han quedado noticias, no los libros, de cientos de libros escritos por los sucesivos directores de las Escuelas, Maestros del Conocimiento que se dedicaron a divulgar el Camino acertado. Y las obras circulaban y son citadas en los libros de la época. 

        Setecientos años funcionando así son muchos años, amigo lector. No sé cuántos llevamos aquí en Occidente con ese nivel.

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (6)

 

        Voy a responder a la pregunta tácita de las últimas líneas del artículo anterior: No llevamos ningún año, ni uno, ni dos, ni tres, ninguno. No tenemos una sociedad en la que el Conocimiento sea una alternativa válida, universalmente aceptada como alternativa, aunque no sea la única, ninguna debe ser la única.

        Estamos bajo cero, Occidente está bajo cero, no hemos recuperado el nivel que se había logrado en el siglo II de nuestra era, en tiempos de los Emperadores filósofos, ya se sabe, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio. Hemos perdido el norte y nos hemos desviado del rumbo. Y eso dicho aquí sin acritud, de acre, ni en plan crítico, que no tiene por qué ser acre. Es una realidad y deberemos reconocerlo como sociedad. Esa es la visión de la Realidad de que estamos tratando.

        No se pretende que todo el mundo esté de acuerdo en que el Conocimiento es la vía, se trata de que la sociedad acepte que el Conocimiento pudiera ser una alternativa. Cuando personas que participan del Conocimiento - en la medida en que lo hizo, por ejemplo, el último de los Emperadores citados, cuyo libro conservamos - lleguen a los máximos puestos de responsabilidad de una nación importante, estaremos como se estaba a finales del siglo II.

        Una cosa es la actitud individual y otra diferente la actitud de toda una sociedad. Podemos preguntarnos si tardará mucho. Esa pregunta es poco útil, estaremos todos fiambres ... Podemos preguntarnos cómo se llegó a esa actitud social. Esa pregunta sí es de interés, porque nos puede marcar el camino, la dirección de avance. Preguntémosnosla. "¿Qué hicieron los antiguos para ganarse esa postura de su sociedad?" Y habremos de remontarnos a Pitágoras, Heráclito, Xenofanes, Parménides, ... la serie de Maestros que tan bien conocemos. Éstos escribieron, fueron como francotiradores, focos de Luz individual.

        Luego vino Sócrates, que enseñó en Atenas. Tres o cuatro de sus discípulos fundaron otras tantas Escuelas, de vida efímera. Pero tres de los alumnos de estas Escuelas primarias fundarían las tres Escuelas permanentes del Estoicismo, Epicureismo y Escepticismo. Esas Escuelas fueron duraderas, a un Maestro le sucedía otro, un ex-alumno que había llegado al Conocimiento.

        Y estas Escuelas permanentes vomitaron al mundo decenas de personas que habían captado más o menos del Conocimiento; algunas, todo. Y esas personas lo llevaron de vuelta a sus ciudades. Las Escuelas y los de allí salidos fueron lentamente fermentando la sociedad y fueron haciendo creíble que el Conocimiento podía ser una vía, había quien lo seguía y "por sus obras los conocían".

        No creo que podamos inventarnos otra manera distinta de enfocar nuestro futuro, si no queremos hacer el ridículo como sociedad.

        En la próxima ocasión veremos que las armas que hoy tenemos no las tenía Sócrates, ni Crisipo, ni Cleantes, ni Epicteto, ni Plotino, ni ... Pero eso, dentro de un año.

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (7)

 

        ¿Qué debemos hacer para contribuir a que el futuro sea mejor que nuestro presente y tan digno y honroso como nuestro lejano pasado como sociedad que sabía y que sabía ampliar el campo del Saber? Trabajar cada uno, mejorar cada uno, completar nuestra evolución cada uno. Hay trabajos que, hechos día a día, aparentan ser, no ya poco, sino nada, conforme uno los va haciendo. Parece que uno está haciendo cosas inservibles, sin ningún valor, que uno se está esforzando inútilmente. Si uno sigue haciendo esas cosas aparentemente inútiles durante un largo, largo, largo período de tiempo, sucede algo impensable: Cuando al final uno enseña a otro el resultado de su trabajo, el otro se asombra y a uno mismo le parece imposible que, poquito a poco, se haya logrado un trabajo tan enorme e impresionante.

        ¿Por qué las cosas suceden así? ¿Por qué algo pequeño realizado durante mucho tiempo se vuelve imponente? Porque en estas cosas de la evolución, de la mejora personal, dos más dos son cuatro, pero dos por mil no son dos mil, son cincuenta mil. Las cosas del Ser son la suma de un gran número de pequeñas acciones, de pequeños logros. Y eso es así porque hay involucradas dos fuerzas. La nuestra nos es conocida, es pequeña, insegura, flaca, esmirriada, despreciable. Pero aplicándola durante muchos días esa pequeña fuerza llama a otra, una Fuerza que no conocemos bien, que no conocemos mal, que no conocemos en absoluto. Una Fuerza que nos está esperando y que nunca podremos imaginarnos cómo es antes de conocerla.

        Cuando Ella entra en escena, la escena cambia y se produce el aparente milagro y lo que parecía que iba a ser la suma de muchos nadas se convierte en algo tremendo. Y es que nuestro conocimiento de cómo son las cosas de la evolución es muy, muy, muy limitado. Y tampoco se puede explicar en detalle, porque son cosas que pertenecen a otra Dimensión. ¿Cómo se le explica a un niño qué es el Amor? El niño no tiene aún desarrollados los mecanismos para poder hacerse cargo de los sentimientos profundos, lo suyo ha sido siempre jugar y no llega más allá. Pues lo mismo.

        De forma que nuestra visión de la Realidad es ínfima, casi nula, y apenas avanzamos con las manos por delante del cuerpo, los ojos cerrados y la mente confusa. Así y todo tiene mucho mérito lograr mejoras en esas condiciones. Tal vez por eso se nos recompense, cuando hemos perseverado lo necesario, con un regalo que ni esperamos, ni podemos imaginar, ni se nos puede describir. No obstante, cuando lo recibimos siempre damos por bien empleado el tiempo que anduvimos a ciegas, con tal de poder ver la luz aunque sea tan tarde y tras tanto sufrimiento. Porque es entonces cuando comprendemos que el sufrimiento no fue sino lo mismo que no haber recibido el regalo, que andar a ciegas, que no comprender, que tener mentalidad infantil. El dolor no existe como tal, el sufrimiento no existe como tal, el mal no existe como tal. Son los nombres que, en nuestra ignorancia, damos a nuestra ignorancia, a nuestra falta de Realidad. Ignorancia que sólo se percibe cuando se deja de padecer, la ignorancia.¿Cuándo se da cuenta el niño de que no sabía leer? Cuando aprende a leer. Pues igual.

        Mientras seguimos en búsqueda, aun siendo ésta consciente - somos conscientes de que buscamos y sabemos qué hay que hacer para encontrar, aunque nuestros hallazgos caben aún en nuestro puño - nuestra capacidad de ver es muy pequeña. Nos movemos más por esperanzas, por deseos, por confianza. Debe haber, tiene que haber. Llega un día en que tenemos en las manos lo que hay y ya no nos hace falta más esperanza ni más confianza, son realidades palpables y son nuestras. 

        Mientras estamos buscando y no hemos encontrado nuestra Fuerza oculta, no se nos puede pedir que divulguemos, que contribuyamos a la evolución de la sociedad. Eso viene después, cuando somos ya fuertes. Así que, concretando etapas:

        * La primera es la de búsqueda, cuando se avanza con los ojos cerrados y las manos por delante, para evitar cacharrazos.

       * Luego se entra en la Luz y uno se ducha con los inicios del Saber y se reviste de la Fuerza. Es la época en que se abren los ojos, se inicia el contacto con el Fondo y uno se acostumbra a contactarlo cada día, es el dominio del interruptor de la mesilla.

        * Pasan los meses y uno se ha fortalecido, tiene muchísimos más recursos y es potente como para necesitar mucho menos esfuerzo en mantener sus constantes vitales en orden sin apenas dedicación mental. Uno se merece disfrutar del premio alcanzado. Disfrútese.

        * Viene luego el período de formarse, de consolidar con buena doctrina la práctica que uno ya hizo propia. Es una gozada conocer cómo otros expresaron la propia experiencia. Eso lleva un tiempo.

        * Una vez que uno está formado, podría uno divulgar, sin prisa y despreocupadamente, lo que uno sabe, de manera totalmente libre y sin esperanzas cuantitativas. Será el momento de pensar en la misión personal.

        Pero entrar en estos terrenos es adelantar demasiado.

        La visión de la Realidad mejora poco a poco. Y uno comienza a funcionar sin saber exactamente qué es esa Realidad. Realidad que sólo se comprende plenamente cuando se vive en Ella. Lo que puede afirmarse sin el menor error es que la aventura merece la pena. El premio vale más que toda la carrera de obstáculos previa. Todos los sufrimientos, esperas, tropiezos, dolores, dudas y adversidades del camino quedan atrás, se olvidan y se dan por buenos cuando uno alcanza la seguridad del refugio de Luz. Y entonces uno se percata de que todos esos tropiezos fueron por culpa de uno, por atolondramiento, por ceguera, por cabezonería, por despiste, porque somos la mar de insulsos y torpes hasta caer. Pero esa etapa no se ve con acritud, sino con una sonrisa beatífica. No importa, ya pasó. Y nunca más volverá.

................................................................

Nuestra visión de la Realidad (y 8)

 

        Hemos hablado de nosotros en la saga del Conocimiento en este planeta. Nosotros podemos vernos metidos en nuestra búsqueda diaria, como personas aisladas, con sus problemas de comportamiento, con sus éxitos y fracasos, luchando con las asignaturas pendientes. Eso es una realidad, es una parte de la Realidad.

        Pero hay otra parte que nos afecta, la comprensión que podemos tener del entorno. Estamos viendo en unos artículos paralelos, colocados en Cultura, como fue en detalle nuestra pérdida del Conocimiento, cómo perdió Occidente el Conocimiento, hecho que ha de formar parte de nuestra visión de la Realidad. No cabe un diagnóstico acertado sobre nuestro mundo sin tener siquiera idea de lo que sucedió en nuestro pasado y de cómo se nos arrebató lo que como grupo humano evolucionado habíamos construido.

        No debemos menospreciar o ignorar el Conocimiento que tuvimos, no debemos ignorar la altura a la que llegamos como sociedad occidental, si tomamos el Imperio romano como arquetipo de lo que entonces era Occidente, no podemos hacer tabla rasa y aceptar que nuestra salud mental actual ha sido siempre así o es una característica del ser humano. No lo es, y conviene saber de nuestro pasado esplendor.

        No obstante, hoy estamos inmersos en una sociedad que no sabe qué es el Conocimiento o Sabiduría, que la niega, que se ríe de ella y le adjudica el peyorativo título de "New Age", especie de saco de perfil grotesco donde entra todo lo estrafalario, chocante y fuera de tono, lo políticamente incorrecto, lo propio de quienes no saben estar, lo arrabalero. No debemos preocuparnos de esas opiniones, sabemos que son el fruto de la ignorancia, de un ayuno prolongado durante siglos.

        Por el contrario, lo que debemos considerar de vez en cuando es el papel que nuestra época cubrirá en la historia del Conocimiento. Debemos hacer las cosas bien, progresar y llegar al Conocimiento pleno, tanto por nosotros mismos como por el resto de los que vendrán después. Nuestra generación, esta época del cambio de siglo, dejará su huella en la Historia a través de sus logros relacionados con la Sabiduría.

        Y para cumplir bien nuestra tarea, bueno será que tengamos muy claras las ideas, que sepamos transmitirlas a la generación siguiente de buscadores, que nos vean enteros y enterados, que no estemos despistados, que lleguemos muy arriba, que tengamos, en suma, una visión de la Realidad plenamente acertada, consciente y constructiva.

        La conciencia de que los futuros buscadores nos contemplan no es para hacernos levantar el mentón hacia el cielo y mostrarnos orgullosos de nada. Aquí nos conformamos con que nos haga poner el mentón horizontal y no lo tengamos apoyado en el pecho, con sensación de desaliento. Igual de solitarios y mal comprendidos por el resto de su sociedad se sentían los Maestros griegos primeros, los Pitágoras, Parménides, Heráclito, Demócrito o el mismo Sócrates. Sus contemporáneos daban mucha más importancia a que uno de la ciudad ganara una prueba en Olimpia a que alcanzara el Conocimiento pleno y radiante. Y alguno de ellos se quejaba amargamente de tal hecho.

        Estamos donde estaban ellos entonces, arrancando el vehículo social. Cierto que las cosas no nos van viento en popa, no somos apreciados y nos reunimos en las plantas subterráneas de lugares no ortodoxos, pero también Zenón tuvo que enseñar paseando en el pórtico de Atenas, algo así como bajo los soportales de la Plaza Mayor, para no calarse los días lluviosos y no asarse los soleados. Posiblemente los pudientes de la ciudad pensaran de ellos que eran unos desarrapados, unos indigentes tocados de complejo de superioridad. Bien …

        Cualquier lector de estas líneas está invitado a añadir cuantas ideas se le ocurran sobre este tema de cómo somos capaces de vernos, no ya sólo haciendo de prokoptes aislado, sino también inmerso en una sociedad que fermenta lentamente y de la que hemos de ser levadura sólida que contagie de su saber, sí, pero sólo a cuantos, de los que se acerquen, tengan deseos de ser contagiados.

 

        Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/  expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.


 

 

Resumen

Si El Grupo de Jerusalén analiza el pasado con ojo crítico, La Salud define qué trabajar en el presente para lograr un futuro pleno. Se trata de evitar los grandes errores que más tarde pasan factura en forma de enfermedades incurables. Pero no es sólo eso: El verdadero objetivo de nuestra vida y de este libro es la Felicidad.

 

Según la tesis del libro nuestra salud depende de las entradas que suministremos a nuestro organismo, que pueden ser materiales y mentales. Es en el tema de las entradas mentales donde se nos ofrecen unos puntos de vista más novedosos, sencillos y de aplicación inmediata.

Control de la mente, relajación, programación positiva, la consulta a la luz interior, la superación de la ignorancia, las dimensiones del ser humano, las convicciones profundas ... son algunas de las ayudas que permiten dominar ese mundo que no siempre nos sonríe. La forma en que nos tomemos las adversidades influirá en nuestro grado de Felicidad de hoy y en nuestra salud de mañana. En el libro se ofrecen instrumentos no para que cambie el mundo, sino para cambiar nuestra percepción del mundo. El mundo puede seguir siendo una jungla, pero, aun dentro de ella, nosotros podemos ser felices.

 

 

La Salud es el primer peldaño en la construcción de una vida digna del Ser humano.

 

 

 

 

 


 

  Índice

 

 

 

 

 

1. La problemática                        9

2. La salud                                   23

3. Las entradas                            33

4. Las comidas                             45

5. Las bebidas                              63

6. La convicción profunda            83

7. Las entradas mentales           107

8. Las frecuencias                       131

9. Dolencias psicosomáticas       155

10. Las relajación                        185

11. Las dimensiones                   207

12. La programación positiva      225

13. La decisión                            241

14. La ignorancia                        255

15. La cruz del conocimiento      261

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Forma de venta de La Salud

 

Atención

 

1. La venta de cualquiera de los libros editados, en este enlace mediante el pago por VISA con PayPal

 

 

 

1. Librerías y Herboristerías donde se puede adquirir La Salud:

 

* En Madrid: Ecocentro. c/ Esquilache 4. (Metro Rios Rosas).

* En Donostia: Librería Preste Juan. Legazpi 6.

* En Pamplona: Herboristería Lorea. Iñigo Arista 16.

* En Zizur: Ekodenda Hierbabuena. Erreniega 62. Urbanización Zizur. (Pamplona)

* En Mendillorri: Herboristería Urtoki. Lago 1. Mendillorri. (Pamplona)

 

 

2. Envío por paquete postal certificado.

 

   Precio para España:  9 euros. 

* Ingreso directo de efectivo en c/c del BBVA a nombre de Alta Andrómeda, S.L.

    c/c: 0182 5005 0402 0152 0831

 


El autor

 

El nombre que figura en la portada es un pseudónimo.

El autor de La Salud es el autor del Grupo de Jerusalén, 

Fernando Conde Torrens.

La Salud fue redactado en 1.988.

Forma una trilogía con otros dos libros, que se espera editar en breve.

En los tres se describe cómo lograr una vida plena.

Una vida no es plena si uno no es feliz siquiera la mitad del tiempo.

 

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.