© Copyright Fernando Conde Torrens
Hoy empezamos a interesarnos de manera exclusiva por los techos decorados con pinturas, el tema principal de esta serie. De ahí que las imágenes hablen por sí solas y no vayamos sino a acompañarlas de breves pinceladas sobre su autor y la fecha de composición del techo.
Parece haber una progresión en cuanto a extensión de la escena se refiere. En unos primeros tiempos, la decoración de techos, salvando ciertas excepciones como bien pudiera ser Miguel Ángel y su Capilla Sixtina, se realiza por yuxtaposición de cuadros, uno al lado del otro. De hecho Miguel Ángel también practicó este sistema, aunque realizó asimismo escenas que cubrían una gran área. Y hablamos de él por ser el primer "pintor de altura" que conocemos.
Esto es claramente visible en este techo que veremos a continuación. La división es incluso rectangular. Da la impresión como si los cuadros que no cabían en las paredes se hubiera cosido al techo.
Escenas mitológicas de amor, cerca de 1.595. Annibale Carracci. Pintura al fresco del techo de la galería del palacio Farnese, Roma.

(Fuente: La Pintura en el Barroco. José Luís Morales y Marín. Cortesía de Banesto. Espasa Calpe, S.A., 1.998. )
Unos años más tarde, veamos otro ejemplo de techo de palacio romano de hacia 1.620. La costumbre de estructurar las salas amplias con lunetos obliga a una partición del techo siguiendo su trazado. Hará falta que se supere ese gusto para poder contar son mayores superficies continuas. Según se explica en el libro que sigo, el pintor se basó en Las Metamorfosis de Ovidio y sacó de allí las descripciones que luego trasladaría a la pintura.
Historia de Salomón, 1.622-1.623. Pietro da Cortona. Pintura al fresco del techo de la galería del palacio Mattei, Roma.

(Fuente: La Pintura en el Barroco. José Luís Morales y Marín. Cortesía de Banesto. Espasa Calpe, S.A., 1.998. )
Acerquémonos un poco para apreciar mejor las características de esta Pintura. Así se aprecia el predominio del dibujo y los colores chillones; la escena es aún artificial.
Historia de Salomón, 1.622-1.623. Pietro da Cortona. Detalle de la pintura al fresco del techo de la galería del palacio Mattei, Roma.

(Fuente: La Pintura en el Barroco. José Luís Morales y Marín. Cortesía de Banesto. Espasa Calpe, S.A., 1.998. )
También de Pietro da Cortona, veamos un ejemplo en la que, por ser la sala menor, se da la unificación de cuadros para formar una sola escena. La tentación para muchos pintores de techumbres será ... pintar el cielo. ¿Qué otra cosa más propia de ver cuando se mira hacia arriba? Eso vendrá bien a todos los que quieran cantar las excelencias de personas queridas, a las que se recibe con tumulto en el cielo. Nuestro pintor de hoy no se refiere a eso, sino que toma como protagonista a Júpiter, el supremo dios de los romanos. Con ello no pasaba de la anécdota inofensiva.
Alegoría de Júpiter, 1.642-1.645. Pietro da Cortona. Pintura al fresco del palacio Pitti, Florencia.

(Fuente: La Pintura en el Barroco. José Luís Morales y Marín. Cortesía de Banesto. Espasa Calpe, S.A., 1.998. )
Pero pronto nos encontraremos con la Arquitectura monumental con nombre y apellidos. Y, por ejemplo, el Papa Urbano VIII se hizo construir un palacio, el palacio Barberini, y en su techumbre colocó sus signos de identidad, además de sus mascotas, las abejas doradas. También era el laurel otro de los símbolos familiares del buen Papa. Y, para que nada escapara al olvido de la posteridad, las diversas alegorías representan las virtudes que quien mandó pintar el techo de su palacio pensaba que tenía él mismo. Con ello se aprovechaba cada pincelada del maestro Cortona. Aunque todo sea Arquitectura monumental, hay propietarios más discretos que otros, o menos impacientes.
Glorificación del papado de Urbano VIII, 1.633-1.639. Pietro da Cortona. Pintura al fresco del gran salón del palacio Barberini, Roma.

(Fuente: La Pintura en el Barroco. José Luís Morales y Marín. Cortesía de Banesto. Espasa Calpe, S.A., 1.998. )
Y, para terminar por hoy, un cuadro de techumbre que tiene bastante similitud con el que acabamos de ver, si bien los 30 años que los separan se dejan ver en esa composición mucho más complicada, con pisos y piso de columnas celestiales. El trabajo le costó al autor, Giovanni Battista Gaulli, nada menos que diez años. No es para menos, a lo que se ve. Se dice que es la decoración más compleja realizada en el Barroco romano en el último tercio del siglo XVII.
Adoración del nombre de Jesús, 1.672-1.682. Giovanni Battista Gaulli. Pintura al fresco de la iglesia de Gesù, Roma.

(Fuente: La Pintura en el Barroco. José Luís Morales y Marín. Cortesía de Banesto. Espasa Calpe, S.A., 1.998. )
Nos queda otro día de gatear por techos imponentes, cual felinos huesudos. Luego ... Dios dirá.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.