© Copyright Fernando Conde Torrens
No me parece de recibo dedicar tantos artículos a la Pintura, desde los tiempos de los egipcios al Impresionismo, ya que lo que viene después no es Pintura sino algo dispar, sin decir ni una palabra de los Pintores de casa, de mi región, Navarra. Haberlos, haylos, y bastante buenos, diría yo. No me voy a remontar más allá de los que han vivido en mis tiempos y en tiempos de la generación anterior a mí. He heredado de capacidad de dibujar de mi padre. Mi padre dibujaba mejor que yo he dibujado nunca. Y creo que a él se debe el que me guste dibujar y, posteriormente, pintar y que no se me dé del todo mal.
Él me comentaba que en su juventud había vista más de una vez a Jesús Basiano con su bicicleta y sus cuadros por las cercanías de Pamplona. Los tiempos de Basiano (1.889-1.966) no fueron tiempos buenos para el Arte en una ciudad de provincias. Si hubiera residido en Madrid, posiblemente su historia hubiera sido distinta. pero él amaba su tierra y no se quiso desterrar en vida, como en breve veremos. Hoy sólo quiero presentar al lector uno de mis Pintores favoritos dentro de mi provincia. Para eso voy a seleccionar unos cuantos cuadros suyos, los que más me gustan, o más se parecen alo que yo hago, no, hice.
A Pamplona la riega el río Arga. La ciudad está en un alto, dominando el cauce del río, que discurre apaciblemente contorneando la ciudad en sus tres cuartas partes. Eso, el estar en un alto y que la rodeara un río de cierto caudal hizo que Pompeyo la eligiera allá por el año 70 antes del cambio de era, para hacer de aquel poblado indígena sus cuarteles de invierno. De ahí le vino el nombre a aquella aldea situada sobre un promontorio, Pompello polis, Pamplona. Sabido es que los antiguos no guerreaban en invierno, no se podía. se retiraban a sus cuarteles de invierno y Pamplona lo fue de un invierno. El campamento terminó por convertirse en permanente y la parte antigua de Pamplona conserva aún el trazado rectangular y ordenado con el que Pompeyo organizó los barracones y tiendas de sus soldados aquel lejano invierno. Que Pamplona está en un alto se aprecia en este cuadro de Basiano. Abajo, el río Arga, que se acerca a la colina y la llanura sobre las que se asienta la ciudad y se dispone a bordearla por detrás.
Jesús Basiano, 1.948. Puente de Santa Engracia. Óleo sobre lienzo, 83 x 118 cm.

(Fuente: Basiano. Panorama nº 14. Pedro Salaberri, Javier Eder y Carmen Areopagita. Gobierno de Navarra. Educación y Cultura, 1.990.)
En las riberas del río se encuentran casas humildes, antiguas, pieza codiciada por un Pintor. Y Basiano supo elegir los paisajes más prometedores siguiendo el curso del agua.
Jesús Basiano, 1.948. Puente de Santa Engracia. Óleo sobre lienzo, 83 x 118 cm.

(Fuente: Basiano. Panorama nº 14. Pedro Salaberri, Javier Eder y Carmen Areopagita. Gobierno de Navarra. Educación y Cultura, 1.990.)
Como hoy voy retrasado, aunque menos que el día pasado, voy a basarme en la estética y a poner poco texto o el tiempo se me echará encima y no podré colgarlo en hora. A Basiano se le daba bien el agua. De hecho, se le daba bien todo, porque era un gran Pintor. Y pintar el agua tumultuosa es una de las cosas más difíciles de pintar, lo sé bien ...
Jesús Basiano, 1.942. Pedregal. Óleo sobre lienzo, 52 x 74 cm.

(Fuente: Basiano. Panorama nº 14. Pedro Salaberri, Javier Eder y Carmen Areopagita. Gobierno de Navarra. Educación y Cultura, 1.990.)
Otro tema de Basiano que me encanta es el paisaje urbano. Ha dejado gran número de cuadros pintando nuestra querida ciudad, como éste, que recoge la iglesia fortaleza de los burgos, que tuvo un gran protagonismo en la historia de la ciudad allá por los siglos XIII y XIV.
Jesús Basiano, 1.930. Torres de San Cernin. Óleo sobre lienzo, 52 x 74 cm.

(Fuente: Basiano. Panorama nº 14. Pedro Salaberri, Javier Eder y Carmen Areopagita. Gobierno de Navarra. Educación y Cultura, 1.990.)
Jesús Basiano era un Pintor "todo terreno". Cultivó el paisaje, el retrato, ... Si algo hizo poco fueron bodegones, lo suyo era pintar al aire libre. Y tampoco rechazaba pintar ambientes tan poco pictóricos como el interior de una fábrica de su tiempo. Hizo varios cuadros de este estilo. He aquí uno de ellos.
Jesús Basiano, 1.931. Interior de fábrica. Óleo sobre lienzo, 71 x 93 cm.

(Fuente: Basiano. Panorama nº 14. Pedro Salaberri, Javier Eder y Carmen Areopagita. Gobierno de Navarra. Educación y Cultura, 1.990.)
Y veamos, antes de despedirnos por hoy al hombre, un Basiano ya maduro pintando despreocupadamente en medio de un grupo de mozalbetes que no tienen nada que hacer.
Jesús Basiano pintando en Yesa, 1.950

(Fuente: Basiano. Panorama nº 14. Pedro Salaberri, Javier Eder y Carmen Areopagita. Gobierno de Navarra. Educación y Cultura, 1.990.)
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.