Mosaicos en la Grecia antigua 11.

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

 

        Hoy, como colofón de este historia del mosaico, lo que, según mis fuentes, es el Sancta Santorum del mosaico, el interior de la basílica de San Marcos. Ya dijimos que para construir la basílica llamaron a los mejore arquitectos de Constantinopla y que se les encargó un templo único y original. La idea de los arquitectos fue construir una plana de cruz griega, la que tiene sus cuatro brazos iguales, a diferencia de la cruz latina, cuya brazo vertical inferior es el más largo de los cuatro. En cada centro de un brazo y en el centro de la cruz, una enorme bóveda. A la entrada, y para acostumbrar al fiel a lo que luego vería, seis bóvedas menores. Todo con profusión de mosaicos y profusión de oro. La planta se puede apreciar desde las alturas, desde el cercano Campanile, de donde se tomó esta foto.

 

Tejados de la basílica de San Marcos vistos desde el cercano Campanile.

(Fuente: Colección particular.)

 

        Ya hemos tenido ante nosotros alguna vista de la fachada; la que recojo ahora cubre la fachada y uno de los laterales y permite ver con claridad tres de las cinco bóvedas, más los pararrayos de las otras dos, escondidas tras las dos bóvedas de la parte central.

 

Fachada y lateral de la basílica de San Marcos de Venecia.

(Fuente: El esplendor de Venecia. Storti Edizioni, 2.006.)

 

        Veamos ahora la formación y decoración de una de las seis bóvedas situadas a la entrada y que, por ser de menor tamaño, no sobresalen del tejado que hemos visto con anterioridad. En primer lugar, una escena del mosaico que la decora. Toda la bóveda se dedica a Adán y Eva. En la imagen siguiente, ambos se arrodillan, como Dios manda, ante Dios, en la forma de un joven Jesucristo. Como estamos en el Paraíso, abundan los motivos florales.

 

Pequeña bóveda de la Creación. Adán y Eva. Atrio de San Marcos. Vencia.

(Fuente: Lo Splendore di Venezia. Storti Edizioni, 1.996.)

 

        Cuando a este mosaico se le añaden otros once más al lado, queda lista la bóveda, para, con otra banda colocada encima y una tercera más por encima aún, lucir como se aprecia a continuación. Entre banda y banda, las primeras frases del Génesis, "Al principio creó Dios el cielo y la tierra ..." No se olvide que toda la decoración era pedagogía, para fieles en su mayoría analfabetos.

 

Creación de Adán y Eva, mosaico. Bóveda del Génesis. Atrio de la basílica de San Marcos.

(Fuente: Venecia. Art & Arqchitecture. Könemann, 2.006)

 

        Ya sólo nos queda admirar tres de las bóvedas mayores, en las que el oro juega un papel fundamental y representa, recordémoslo, la luz divina, la gloria eterna, lo que espera al fiel fiel.

 

Basílica de San Marcos. Nave central y presbiterio.

(Fuente: Venecia. Art & Arqchitecture. Könemann, 2.006)

 

        Aun no comulgando con las ideas que profesaban los constructores, hay que decir que la basílica de San Marcos, como todo Venecia, merece la pena. Es arte, al servicio de un ideal que cabe calificar de manera persona, pero es arte y es esplendor de una manera de organizarse esta sociedad que salió de una extraña mezcla entre un Imperio romano con la ideología bastardeada y la incultura bárbara.

 

Vista interior de la basílica de San Marcos. El arco de la Pasión.

(Fuente: Lo Splendore di Venezia. Storti Edizioni, 1.996.)

 

Nave central, cúpula de la Ascensión.

(Fuente: Venecia. Art & Architecture. Könemann, 2.006)

        No se permiten sacar fotos en el interior de San Marcos. En la tienda de la basílica hay postales y fabulosos libros ... hay que morir a ellos.

        Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.