El Impresionismo 11

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

        Hablamos ayer de los tonos calientes y fríos. En lo sucesivo, añadiremos comentarios sobre esta particularidad en los cuadros de los pintores analizados. Otra novedad aportada por el Impresionismo es la elección de los temas y su no rechazo a las estructuras modernas, carentes, aparentemente, de arte. Por ejemplo, el ferrocarril o la calle de cualquier ciudad un día laborable. 

 

Claude Monet, 1.873. El puente del ferrocarril en Argenteuil.

(Fuente: Monet. La Era de los Impresionistas. Globus Comunicación, S.A., 1.994.)

 

        Monet se constituye en testigo de su tiempo y se recrea con esas moles de fuego y humo que son los ferrocarriles. En general, este paisaje de invierno tiene tonos fríos. Nótese cómo la madera del vallado tiene pinceladas violáceas, frías, lo que da carácter invernal a todo el panorama.

 

Claude Monet, 1.875. Tren en la nieve.

(Fuente: Monet. La Era de los Impresionistas. Globus Comunicación, S.A., 1.994.)

 

        En el cuadro que sigue, un cielo frío y una ribera cálida producen una sensación de ambigüedad propia de la primavera. Quizás el título del cuadro quiera decir precisamente eso, ni calor ni frío, sino todo lo contrario

 

Claude Monet, 1.875. El remanso de Argenteuil.

(Fuente: Monet. La Era de los Impresionistas. Globus Comunicación, S.A., 1.994.)

 

        Hacia 1.877-78 Monet imprime un cambio en sus cuadros. Eso lo veremos con detalle en días venideros. En éste cuadro, famoso él, se inicia ese viaje, que será sin retorno. ¿Temática? La vida moderna, a la que los Impresionistas no renuncian, sino todo lo contrario, de la que están enamorados. Nótense las grandes moles de edificios del fondo, unos señoriales, otros colmenas.

 

Claude Monet, 1.877. La estación de Saint Lazare.

(Fuente: Monet. La Era de los Impresionistas. Globus Comunicación, S.A., 1.994.)

 

        Voy a protestar por la manía de los impresores o diseñadores de libros de Arte de cortar los cuadros en dos, repartiendo cada mitad en una página del libro. En este cuadro, y en otros muchos que no he podido ofrecer al lector por el mismo motivo, sucede tamaña monstruosidad. Tomando las partes visibles, se ve esto.

 

Claude Monet, 1.873. Las amapolas.

(Fuente: Monet. La Era de los Impresionistas. Globus Comunicación, S.A., 1.994.)

 

        Tomando la totalidad, esto es lo que resulta. Que me perdonen pero vale más un cuadro entero a tamaño discreto que dos mitades a tamaño doble. A quien corresponda. Volviendo al cuadro, nótese con qué escasos trazos dibuja Monet a los dos pequeños, e  incluso a las dos mayores.

 

Claude Monet, 1.873. Las amapolas partidas.

(Fuente: Monet. La Era de los Impresionistas. Globus Comunicación, S.A., 1.994.)

 

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.