El Monasterio de Piedra.

© Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

 

Panorama del Monasterio de Piedra.

 (Fuente: Monasterio de Piedra. Editorial FISA ESCUDO DE ORO, S.A., 2.008.)

 

 

Sea así, lector amigo,

ven conmigo, nos esperan

sombra, paz, reposo, alivio,

cascadas y torrenteras:

Agua y luz, que, en un milagro,

brinda la Naturaleza

al humano, que perplejo

de tanta Belleza queda.

Un lugar de tanto encanto,

el Monasterio de Piedra,

no es suficiente un prosista,

ha de cantarlo un poeta.

 

                                      Paseo los Vadillos. Colección particular. 

 

Que no es visitar el sitio:

Este lugar se “vivencia”

no siendo un ave de paso,

sino de semana entera.

Porque aquí el tiempo se para,

de ti la paz se apodera

y uno siente que es su madre

la Madre Naturaleza,

que tenemos algo suyo,

que somos un hijo de Ella,

que hay una esencia escondida

que en este ambiente despierta.

 

Antes, un poco de Historia

para saber por quién fueran

levantadas las pareces

que este recinto modelan.

 

 

 

 

 

 

 

                                                                              

 

 

Desde tiempo inmemorial,

cuentan las Crónicas viejas,

que hubo por estos lugares

un par de aldeas iberas

de pastores que cuidaban

cabras, cabritos y ovejas.

Con su leche hacían quesos

y también tenían huertas

donde cultivar verduras

con que llenar la despensa.

 

                                                                     Camino en el parque

 

 

Era abundante la caza

y practicaban la pesca,

y su vida discurría

y era incluso placentera.

Sólo tenían peligro

con las gentes bandoleras,

amigas del bien ajeno

y que roban a la fuerza.

Rodeaban sus villorrios

de una cerca de madera

y ponían vigilantes

a velar la noche entera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                             

                                                  (Fuente: Colección particular.)

 

Durante siglos y siglos

pasaron por estas tierras

cartagineses, romanos,

hordas vándalas y suevas,

más tarde, los visigodos,

iniciada la Edad Media.

 

Y de la Arabia aborígenes,

de forma casi frenética

extendiéndose por África

sin sufrir apenas pérdidas,

llegaron a la península,

de su esplendor en la égida,

e hicieron de godos víctimas

moros de mirada pérfida.

 

                                       Zona inferior de los Vadillos. Colección particular.

 

En menos que canta un gallo

ocupan España entera,

acorralando a los godos

en las montañas norteñas.

 

De conocer el futuro

seguro también domeñan

a los navarros y astures,

que brincan de peña en peña,

mas se sintieron tranquilos

con tan floja resistencia

y hasta la Francia intentaron

poner bajo su bandera,

que aunque incluye Media Luna

buscaban la Luna entera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                            

 

 

Mas los francos se opusieron  

y en una vasta pradera,    

en los Campos Cataláunicos,     

dejaron medio deshecha  

la expedición de los moros,   

moro Muza a la cabeza.  

............ (Continuará)

Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.