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Panorama del Monasterio de Piedra.

(Fuente: Monasterio de Piedra. Editorial FISA ESCUDO DE ORO, S.A., 2.008.)
Sea así, lector amigo,
ven conmigo, nos esperan
sombra, paz, reposo, alivio,
cascadas y torrenteras:
Agua y luz, que, en un milagro,
brinda la Naturaleza
al humano, que perplejo
de tanta Belleza queda.
Un lugar de tanto encanto,
el Monasterio de Piedra,
no es suficiente un prosista,
ha de cantarlo un poeta.
Paseo los Vadillos. Colección particular. 
Que no es visitar el sitio:
Este lugar se “vivencia”
no siendo un ave de paso,
sino de semana entera.
Porque aquí el tiempo se para,
de ti la paz se apodera
y uno siente que es su madre
la Madre Naturaleza,
que tenemos algo suyo,
que somos un hijo de Ella,
que hay una esencia escondida
que en este ambiente despierta.
Antes, un poco de Historia
para saber por quién fueran
levantadas las pareces
que este recinto modelan.
Desde tiempo inmemorial,
cuentan las Crónicas viejas,
que hubo por estos lugares
un par de aldeas iberas
de pastores que cuidaban
cabras, cabritos y ovejas.
Con su leche hacían quesos
y también tenían huertas
donde cultivar verduras
con que llenar la despensa.
Camino en el parque
Era abundante la caza
y practicaban la pesca,
y su vida discurría
y era incluso placentera.
Sólo tenían peligro
con las gentes bandoleras,
amigas del bien ajeno
y que roban a la fuerza.
Rodeaban sus villorrios
de una cerca de madera
y ponían vigilantes
a velar la noche entera.
(Fuente: Colección particular.)
Durante siglos y siglos
pasaron por estas tierras
cartagineses, romanos,
hordas vándalas y suevas,
más tarde, los visigodos,
iniciada la Edad Media.
Y de la Arabia aborígenes,
de forma casi frenética
extendiéndose por África
sin sufrir apenas pérdidas,
llegaron a la península,
de su esplendor en la égida,
e hicieron de godos víctimas
moros de mirada pérfida.
Zona inferior de los Vadillos.
Colección particular.
En menos que canta un gallo
ocupan España entera,
acorralando a los godos
en las montañas norteñas.
De conocer el futuro
seguro también domeñan
a los navarros y astures,
que brincan de peña en peña,
mas se sintieron tranquilos
con tan floja resistencia
y hasta la Francia intentaron
poner bajo su bandera,
que aunque incluye Media Luna
buscaban la Luna entera.
Mas los francos se opusieron
y en una vasta pradera,
en los Campos Cataláunicos,
dejaron medio deshecha
la expedición de los moros,
moro Muza a la cabeza.
............ (Continuará)
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/ hay comentarios y más información sobre este libro.