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Inicio del parque

(Fuente: Colección particular.)
Los moros, que eran sagaces,
llegados a aquestas tierras,
muy pronto las ocuparon
e izaron su fortaleza,
para defender la zona
de futura concurrencia.
Ficieron una alcazaba.
Della pocos restos quedan ...
Cuando los reyes cristianos
de la Reconquista aquella
expulsaron a los moros
del nacimiento del Piedra,
repoblaron los lugares,
crearon varias aldeas
con gentes que no tenían
sitio en la cristiana tierra.
Y don Alfonso segundo,
hacia mil ciento noventa,
mandó que del monasterio
de Poblet monjes salieran
para fundar un cenobio
donde nace el río Piedra.
Y del de Poblet salieron
un monje y una docena.
Era el abad don Gaufrido,
y la su mesnada escueta;
quedaron los trece monjes,
de benedictina regla,
al cuidado de las almas
de la población aquesta.
Escalinata del Hotel. (Interior del Monasterio)

Y los monjes, diligentes,
desmontaron piedra a piedra
la susodicha alcazaba
para hacer della una iglesia.
Dejaron un pasadizo
de la alcazaba primera
para que así los novicios
puedan entrar a la iglesia
sin rozarse con los monjes,
que están en más alta esfera.
(Fuente: Monasterio de Piedra. Editorial FISA ESCUDO DE ORO, S.A., 2.008.)
Los monjes eran autónomos,
cuidaban de su despensa
y fabricaban buen vino
no para uso, para venta,
recibiendo por el vino
pucheros, libros y prendas.
Los monjes benedictinos
cultivaban amplias huertas,
tenían grandes corrales
con gallinas, con ovejas,
como también los tenían
aquellas gentes iberas.
No comían carne roja,
que las pasiones liberan,
sólo garbanzos y pollo,
o trucha tras las lentejas,
y de ese modo guardaban
los tres votos de la regla:
De pobreza, castidad
y, al buen abad, obediencia.
¿El abad? El más anciano,
porque la edad da la ciencia.
Así de simple es la vida
que en el convento se lleva.
El barranco y el lago.
Éstos, pues, eran los monjes
que levantaron con fuerza
espiritual y la otra
el Monasterio de Piedra.
Los monarcas apoyaron
con constancia y con largueza
a los monjes que fundaron
el Monasterio de Piedra,
pues los vecinos, celosos,
plantearon diferencias
sobre pagos y derechos
del monasterio y la Iglesia.
Mas cuando interviene el rey
las cosas en calma quedan
y nunca llegó la sangre
ni siquiera al río Piedra.
(Fuente: Colección particular.)
Como el lugar era hermoso,
el agua abundante y fresca,
el terreno suficiente
y el abad lo decidiera,
una Hospedería hicieron
para aquel fiel que quisiera
dejar atrás lo mundano
y llevar vida de asceta
aunque sea por un tiempo,
que no por la vida entera.
La Hospedería
(Fuente: Colección particular.)
......................... (Continuará)
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/ hay comentarios y más información sobre este libro.