Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Nuestra sociedad 3

Nuestra sociedad 3

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        Del día pasado quedaron un par de preguntas en el aire: ¿Hacia qué parte se ha desplazado la línea del término medio, del equilibrio logrado, en los últimos doscientos o quinientos años? ¿En beneficio de los menos, o en beneficio de los más? Dicho de otro modo, qué hemos hecho en los últimos siglos en esto de la sociedad. ¿Hacia dónde nos hemos movido?

        Y la respuesta debe ser un rotundo avance. No ya en el nivel de vida fruto de la tecnología lograda, sino en de las condiciones de vida del europeo medio. No es que tengamos mayor poder adquisitivo solamente. Es que en cultura, estudios, sanidad, posibilidades de promoción, libertades políticas, libertad religiosa, derechos humanos .. en fin, en casi todos los aspectos hemos dado en los 200 ó 500 últimos años un salto gigantesco.

        La duda podría ser si esta línea de tendencia ascendente se va a mantener o se pudiera truncar. Y las posibilidades de truncamiento vendrían, al decir de algunos, de las actuaciones de los hombres más poderosos del mundo, que con su capacidad para tomar decisiones que afectan a la sociedad, pudieran invertir la marcha social.

        No es cuestión de ignorar la capacidad de estropear la situación que pueden tener los grandes mandamases. Ni tampoco de dudar sobre sus deseos. Pero en esta casa estamos un tanto tranquilos sobre sus capacidades reales. Los grandes jerarcas pueden hacer que el precio del barril de petróleo, y nuestros carburantes para ir a trabajar, suban. Ellos, así, se lucran, por decirlo finamente. Tal vez pueden hacer que el gobierno de un país cambie de signo, o cambie de Presidente, si quien dirige aquello no les cae bien. Pueden sacar ventajas económicas del derrumbe de la economía de la antigua URSS, porque entre pillos anda el juego.

        Pero no pueden hacer que un huracán arrasador pase por el país que les incomoda. Ni puede lograr que el Sol sólo les alumbre a ellos. El Sol luce para todos.  Ni pueden hacer que la Humanidad, o la sociedad occidental deje de evolucionar y de crecer. El problema de nuestra sociedad es un problema de crecimiento. No en cantidad, sino en calidad. Y los jerarcas invisibles, los poderes fácticos, no pueden impedir, aunque quizás les gustaría, que la gente poquito a poco espabile. Que día a día aumente el número de personas con criterio propio.

        Sin buscar argumentos en que basar esta convicción, en los últimos días me ha llegado un par de informaciones que denota cómo las gentes crecen. Un amigo madrileño me comentaba hace un par de días que hoy los libros de autoayuda pululan y se venden más que nunca. Las enseñanzas que está programado que se nos nieguen, se las procura cada uno por su cuenta en las Librerías. Me decía mi amigo que en la pasada Feria del Libro de Madrid, había cola en las casetas para que varios autores firmaran libros al respetable y que le sorprendió que en una caseta la cola era cinco veces más larga que en las demás. En esa caseta firmaba libros Jorge Bucay, libros de Autoayuda.

        Otro amigo me acaba de mandar el vídeo de una charla que dio Eckart Tolle en Barcelona, en Septiembre de 2.009. La presentadora informaba que de su libro, «El poder del ahora», se habían editado seis millones de ejemplares y se había traducido a 31 idiomas. En el vídeo se ve que llenó un cine, o una sala muy grande.

        Así que sí, un equipo tira hacia un lado, pero hay otro que tira en favor de la sociedad. La Historia muestra que la sociedad progresa, avanza en calidad de vida, debido a que la mentalidad moderna arrincona por inadmisible lo retrógrado, lo apabullante, la desigualdad, todo lo que huela a explotación despiadada. Y aquí puedo poner ejemplos vividos. El que haya nacido antes del año 1.950 recordará haber trabajado durante unos pocos año jornadas de 52 horas semanales. Se trabajaba el sábado por la mañana. Supo a gloria el rebaje a jornada de 45 horas por semana. Y otro tanto con las 40 horas actuales. ¿Entonces …?

        En el mundo de las Ideas ocurre otro tanto. Hace sólo 50 años en este país no había «democracia divina». Tengo que definir «democracia divina»: Es que todos los dioses sean iguales a los ojos de la autoridad. Que no haya un Dios único al que sólo se puede dar culto. Que sea tan digno darle culto a ese Dios, como dárselo a otro, o no dárselo a ninguno. Y eso, sobre todo en los pueblos, tenía sus consecuencias prácticas. Los saben muy bien quienes vivían en 1.950 en una pequeña población. Yo he asistido a misas en que se hablaba del infierno, de condenación eterna y de pecado mortal un domingo sí y otro también. Esos conceptos han sido arrinconados por la jerarquía, porque la mentalidad moderna no los admite ya …¡ni siquiera la de los creyentes!

        Con Franco en este país había pena de muerte. Yo recuerdo una discusión que tuve con un familiar la mañana de la última ejecución, una mañana soleada de domingo. La suerte ya estaba echada, pero mi oponente dialéctico defendía el hecho. Olof Palme y un servidor, no.

        A ese tipo de progreso nos referimos y es ese tipo de avance el que resulta imparable. Porque no pueden prohibir que se escriban libros, ni pueden impedir las conferencias, como no pudieron prohibir el turismo o que los españoles viajáramos al extranjero y abriéramos los ojos, o no puede impedir que el lector se entere por Internet de reuniones y opiniones de todas las ideologías. La que llamamos «democracia divina» es un pilar imprescindible. En el Imperio Romano la tenían. Y se perdió. Más bien nos la robaron. Nosotros, fruto de nuestro crecimiento como sociedad, la hemos recuperado, a pulso. La Edad Media no volverá …

        Por descontado, hay que seguir en la brecha, para no perder un ápice de lo logrado. Atentos, procurando crecer y que el vecino también lo haga. No hay que admitir las invasiones.

        Dejaremos las invasiones y tropelías jerárquicas para el artículo próximo. Entramos en una de las líneas preferidas de este blog: ¡Aprender de la Historia!

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Enlace con el próximo día.

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……….  Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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