Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Nuestra sociedad 5

Nuestra sociedad 5

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        Invasiones al margen, hay algunas características de las sociedades que nos han precedido y de las que hemos aprendido – para no caer en sus excesos – de las que conviene hablar, a riesgo, si no, de dejar incompleto el panorama. ¿Qué proceso hemos tenido a lo largo de la Historia por las que hemos llegado a esta manera de organizarse las sociedades en los albores del siglo XXI? Porque no todas las naciones están organizadas como nosotros, en Europa, en América o en Oceanía. En otros continentes la organización social difiere. Vamos a ver, aunque hablaremos en voz baja para que no se enteren, que en algunos países de hoy en día, las sociedades siguen organizadas al modo que tuvimos nosotros hace siglos … Si al ciudadano medio de tales lugares les va mejor con esas organizaciones que a nosotros con la nuestra, será señal de que hemos ido hacia atrás …

        La primera forma de organizarse las sociedades fue la aldea. De allí se pasó a la ciudad, la ciudad-estado. Las polis griegas fueron un ejemplo. Pero pasó el tiempo de las polis y vino en la actual Europa la época de los reinos, e incluso de los Imperios. Lo estamos viendo en este blog, que cuando no hay otra cosa que echarse a la boca, se dedica a repasar la Historia y a lo que pronto volveremos. Sicilia era un pequeño reino. A Cartago se le ocurrió la idea de formar un Imperio  Tuvieron la mala suerte de que Roma pensó lo mismo. Cuando llegaron a ser vecinos, estalló la guerra entre ellos hasta que sólo quedó uno, Roma.

        Macedonia antes de Filipo II era un pequeño reino. Pero Filipo II era ambicioso y se propuso formar un Imperio. Lo mataron el día de sus segundas nupcias y la idea la siguió su hijo Alejandro. Por aquella época Roma ya se había impuesto a Cartago, pero estaba trabada en luchas con el resto de la península de la actual Italia y con Sicilia. Y si Roma y Alejandro no se dieron de tortas fue porque no eran vecinos. Les separaban demasiadas tierras. Pero sólo 250 años después las tierras conquistadas por Alejandro ya eran vecinas de Roma. Y cayeron en su poder.

        En España tuvimos un Imperio, cosa mala ésa. Y monarcas absolutos fueron Isabel y Fernando, Carlos I, Felipe II y todos cuantos les siguieron durante siglos. Habrá que ser ecuánime y ser capaz de pensar al hilo del tiempo para comprender que aquellos monarcas no podían hacer otra cosa que lo que hicieron, ser absolutos, aunque eso no signifique aprobar todas sus decisiones. Pero sí entender que sería un anacronismo pretender que fueran demócratas convencidos. A fin de cuentas el pasado está enterrado y lo único que cabe es aprender de él y no caer en los mismo hábitos, que hoy serían trasnochados e incompensibles.

        Pues bien, los Imperios han estado funcionando hasta hace … algunos decenios. El hispano se liquidó a finales del siglo XIX y no fue el último que hizo crac. El Imperio, o el monarca absoluto, es por tanto uno de los modos de organizarse una sociedad, modo que hemos dejado atrás en Europa. El Segundo Imperio francés ya hemos dicho que sucumbió en 1.871, hace nada. De modo que no hace tanto que hemos superado la monarquía absoluta o el Imperio, que viene a ser parecido. En el Imperio era el Emperador quien hacía y deshacía. Aunque ya Napoleón III admitió una cierta participación de los ciudadanos selectos en Cámaras de dudosa representatividad y eficacia.

        Otra forma de organización de la sociedad que ha hecho agua en Europa son los regímenes autoritarios no parlamentarios, las dictaduras personales o las de partido único. Ni la experiencia del nazismo, ni la más larga del comunismo, han tenido continuidad. Tampoco la experiencia franquista tuvo éxito, una vez muerto su fundador. Y lo mismo sucedió en el país vecino, Portugal. Parece que la democracia es el menos malo de los modos al que un Estado moderno occidental pueda apuntarse. Cierto que nuestra democracia habrá de mejorar y serlo más efectivamente, pero ésa es una batalla que tendrán que librar nuestros hijos.  A nosotros nos cabe el haber logrado el paso de un régimen autoritario a otro de libertades, lo que no es poco.

        Si sabemos lo que no se puede ya hacer, veamos ahora la manera de mejorar, siquiera ligeramente, nuestra situación actual. Y para que seamos relativos y conscientes de nuestra suerte, invitamos al lector a que, antes de enfocar el día próximo las medidas de lo que debiéramos poder lograr en un futuro, vea el archivo al que conduce este enlace.

        Y con el Power Point adjunto nos despedimos por hoy.       

       

Continuará.

Enlace con el próximo día.

13 octubre 2.010

………  Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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